Sociedad Biblica Argentina

Navidad - Día 10

Texto(s) de la Biblia

1Pero digo también: Mientras el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo,

2solo que está bajo tutores y guardianes hasta el tiempo señalado por el padre.

3Así también nosotros, cuando éramos niños, vivíamos en esclavitud y sujetos a los principios básicos del mundo.

4Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley,

5para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos.

6Y por cuanto ustedes son hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»

7Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, también eres heredero de Dios por medio de Cristo.

EN EL TIEMPO PERFECTO

El texto de nuestra reflexión empieza con una palabra simple y poderosa a la vez: «Pero». En los versículos anteriores, Pablo está trayendo a la memoria de los gálatas lo que ellos eran antes: esclavos de la ley. «Pero» llegó el tiempo establecido por Dios para la llegada de Jesús, nacido de mujer y nacido bajo la ley. Sí, el redentor nació en carne y hueso tal como todos nosotros y también nació «bajo la ley», es decir, que debía estar sujeto a la ley. Sin embargo, aunque todos nacemos bajo la ley, Cristo es el único con la capacidad de cumplirla por completo.

Dios envió a su hijo en el tiempo perfecto, no solo para perdonar nuestros pecados y redimirnos, sino también para hacernos sus hijos. ¿Te das cuenta? Cristo no solo nos redime de la maldición de la muerte que merecíamos por el pecado, sino que también nos hace parte de la bendición que Él merece: ahora somos redimidos y somos hijos de Dios. ¡Él es suficiente!

¿Habría algo que los gálatas pudieran haber hecho para obtener todos estos beneficios? ¡Nada! Nuestro mayor tesoro no es algo que podamos ganar mediante ningún logro o una buena conducta. Nuestro mayor tesoro es el regalo precioso de Cristo. ¡Un regalo inmerecido! Aquel bebé que aparentemente nadie esperaba fue el que hizo que la verdadera espera por nuestra redención terminará en el tiempo perfecto.

*Este es un fragmento adaptado del ebook: Noticias de gran gozo: 25 reflexiones para celebrar el Adviento. (2021, Coalición por el Evangelio), editado por Josué Barrios. Usado con permiso.

 

 

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