Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
7

Lo que Dios quiere de su pueblo

71-4En el cuarto año del gobierno de Darío, rey de Persia, los habitantes de Betel preguntaron a los profetas y a los sacerdotes si debían seguir ayunando los días cinco de cada mes. Para eso enviaron al templo del Dios todopoderoso a Sarezer y a Réguem-mélec, y a su gente. Era el día cuatro del mes de Quislev.7.1-4 Quislev: Noveno mes del calendario lunar judío. En nuestro calendario solar corresponde al período que va de mediados de noviembre a mediados de diciembre. Entonces Dios me dio un mensaje. Me dijo:

«Zacarías, 5diles de mi parte a los sacerdotes y a toda la gente de este país:

“Durante los últimos setenta años

ustedes han estado ayunando

todos los meses quinto y séptimo.

Pero no lo hacen pensando en mí.

6Y cuando dejan de ayunar,

comen pensando solo en ustedes.

7Esto que ahora les digo

ya lo dije hace mucho tiempo

por medio de los profetas,

cuando aún estaban habitadas

Jerusalén y las ciudades vecinas,

cuando aún se vivía en paz

en el desierto y en la llanura”».

8-9El Dios todopoderoso también me dio este mensaje:

«Ustedes deben tratar a los demás

con justicia, amor y compasión.

10No maltraten a nadie,

ni hagan daño a los demás;

en vez de hacer planes malvados,

cuiden de las viudas, de los huérfanos,

de los pobres y de los refugiados.

11-12»En el pasado, puse mi espíritu en los profetas para que ellos les comunicaran mis mensajes. Pero ustedes siempre han sido tercos; en vez de obedecerme, me abandonaron y no me hicieron caso. Por eso me enojé y les dije: 13“Como ustedes no me hicieron caso cuando yo los llamé, tampoco yo les haré caso cuando me llamen. Yo soy el Dios todopoderoso, y les juro que así lo haré”.

14»Por eso los dispersé por naciones que ustedes no conocían. Por eso su país quedó hecho un desierto, por el que nadie se atrevía a pasar. Por culpa de ustedes, su hermoso país quedó abandonado y en ruinas».

8

Dios bendecirá a su pueblo

81-2El Dios todopoderoso también me dio este mensaje:

«Grande es mi amor por Jerusalén;

y así de grande es también mi enojo

contra sus enemigos.

3Pero volveré a vivir en ella,

y será llamada “Ciudad Fiel”;

habitaré de nuevo en mi templo,

y Sión será llamado “Monte Santo”.

Yo soy el Dios de Israel,

y juro que así será.

4-5»En las calles de Jerusalén

jugarán los niños y las niñas,

y descansarán los ancianos y las ancianas,

apoyándose en sus bastones.

Yo soy el Dios de Israel,

y juro que así será.

6»Cuando llegue ese día,

los que hayan quedado con vida

creerán que esto es imposible,

pero nada hay imposible para mí.

Yo soy el Dios de Israel,

y juró que así lo haré.

7»Yo rescataré a mi pueblo

de los países del este y del oeste,

8y lo haré volver a Jerusalén.

Será mi pueblo,

y yo seré su Dios;

un Dios fiel y justo.

Yo soy el Dios de Israel,

y juro que así lo haré.

9-11»Ustedes han oído mi mensaje

por medio de mis profetas,

desde que se puso la primera piedra

para reconstruir mi templo.

Por lo tanto, ¡anímense!

»Antes de empezar la reconstrucción

no se les pagaba a los trabajadores

ni se alimentaba a los animales;

por culpa del enemigo

nadie viajaba con tranquilidad,

y todos se peleaban contra todos.

Pero ya no voy a tratar así

a los que aún quedan con vida.

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así será.

12-13»¡Habitantes de Judá!

¡Pueblo de Israel!

Ustedes fueron entre las naciones

un pueblo al que todos maldecían,

pero yo los salvaré

y serán una bendición.

Sembrarán sus campos en paz,

y sus viñedos darán mucho fruto;

el cielo enviará sus lluvias

y la tierra dará sus cosechas.

Todo eso les daré a ustedes,

los que han quedado con vida.

Por lo tanto, ¡anímense!

14-15»Habitantes de Judá y de Jerusalén:

Sus antepasados me hicieron enojar;

por eso los destruí sin compasión.

Pero no tengan miedo,

que ahora voy a tratarlos bien.

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así lo haré.

16»Estos son mis mandamientos:

Digan siempre la verdad,

procuren hacer la paz,

y traten a todos con justicia.

17No hagan planes malvados

en contra de sus semejantes,

ni hagan juramentos falsos,

porque todo eso lo aborrezco.

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así es».

18-19El Dios todopoderoso también me dio este mensaje:

«Habitantes de Judá:

amen la paz y la verdad.

Así serán muy felices

cuando ayunen en el mes cuarto,

y en el quinto, séptimo y décimo.

¡Será como si estuvieran de fiesta!

20-21»Vendrán muchos pueblos y naciones,

y pasarán de una ciudad a otra

diciéndole a la gente:

“Busquen la bendición de Dios.

Nosotros también la buscaremos”.

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así será.

22-23»Cuando llegue ese día,

muchos pueblos y naciones poderosas

vendrán a Jerusalén para pedirme

que los trate con bondad.

Diez hombres buscarán a un judío,

y agarrándolo de la ropa

le dirán en otro idioma:

“¡Déjanos acompañarte a Jerusalén!

¡Sabemos que Dios está con ustedes!”

»Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así será».

9

Mensajes de Dios contra las naciones

91-2Dios está vigilando a toda la raza humana. Por eso ha anunciado este mensaje contra las ciudades de Hadrac y Damasco, y también contra las tribus de Israel, contra su vecina Hamat, y contra naciones tan desarrolladas como Tiro y Sidón:

3«La ciudad de Tiro tiene tantas riquezas

como polvo hay en las calles.

Para protegerse, construyó murallas;

4pero Dios le quitará esas riquezas

y las echará al mar,

y a ella la quemará por completo.

5»Los habitantes de Ascalón

verán esto y temblarán de miedo,

y la ciudad se quedará vacía;

los habitantes de Gaza

sufrirán al perder su rey,

y los habitantes de Ecrón

sufrirán al perder la esperanza.

6-7En la ciudad filistea de Asdod

vivirá gente malvada y violenta,

que despedaza a sus enemigos.

Pero yo salvaré a sus víctimas.

¡Así humillaré a los orgullosos filisteos!

»Pero a algunos los dejaré con vida,

como antes dejé a los jebuseos,

y será gente importante en Judá.

8Jamás volveré a permitir

que otras naciones los ataquen,

pues yo mismo vigilaré mi templo.

Llegada del rey de Jerusalén

9»¡Alégrate, bella ciudad de Jerusalén!

¡Ya tu rey viene hacia ti,

montado sobre un burrito!

Es humilde pero justo,

y viene a darte la victoria.

10Destruirá todas las armas de guerra

y en todo Israel destruirá los ejércitos;

anunciará la paz en todas las naciones,

y dominará de mar a mar,

¡del río Éufrates al fin del mundo!

Dios renovará a su pueblo

11»Yo hice un pacto contigo,

y lo sellé con sangre;

por eso rescataré a tus presos

del pozo seco donde ahora están,

12y volverán llenos de esperanza

a esas ciudades que parecen fortalezas.

Si hasta ahora han sufrido,

yo me comprometo en este día

a hacerlos dos veces más felices.

13»Con los de Judá y de Israel

destruiré a los griegos.

14Cuando dé la orden de atacarlos,

sus flechas serán como relámpagos;

y marcharé contra ellos

como una tormenta del desierto.

15»Yo mismo cuidaré de mi pueblo;

así ellos destruirán las armas enemigas,

y ofrecerán un gran banquete

para celebrar su victoria.

Beberán hasta emborracharse;

llenarán de vino sus copas,

como se llenan de sangre los tazones

que se derraman sobre el altar.

16»Cuando llegue ese día,

yo salvaré a mi pueblo

como salva el pastor a su rebaño;

y cuando ya estén en su tierra,

brillarán como las joyas de una corona.

17¡Qué maravilloso será

ver a los muchachos y a las muchachas

alegres, fuertes y bien alimentados!»