Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
2

El hombre que medía Jerusalén

21 1 (5) Volví a levantar la vista, y vi delante de mí a un hombre con una cinta de medir en la mano. 2 2 (6) Le pregunté a dónde iba, y me dijo: «Voy a medir la ciudad de Jerusalén. Quiero saber cuánto mide de largo y cuánto de ancho».

3 3 (7) Ese hombre era un ángel, y ya estaba por irse; pero otro ángel vino a su encuentro 4 4 (8) y le ordenó que me diera este mensaje:

«La ciudad de Jerusalén

tendrá tanta gente y tanto ganado,

que no tendrá murallas.

5 5 (9) Yo seré para mi ciudad

como una muralla de fuego;

¡yo la llenaré de riquezas!

Yo soy el Dios de Israel,

y juro que así lo haré.

6-7 6-7 (10-11) »Yo fui quien los dispersó

por todas las naciones,

pero ahora les ordeno

que salgan ya de Babilonia

y regresen a Jerusalén;

¡huyan de ese país del norte!

Yo soy el Dios de Israel,

y les ordeno que así lo hagan».

8-9 8-9 (12-13) El Dios todopoderoso me envió a acusar a las naciones que le robaron todo a Jerusalén. Así dice nuestro Dios:

«Yo castigaré a todas las naciones

que le han hecho daño a mi pueblo.

Quien le hace daño a mi pueblo

también me lo hace a mí.

¡Yo haré que sus propios esclavos

les roben todas sus pertenencias!»

Cuando esto suceda, esas naciones sabrán que fue el Dios todopoderoso quien me envió a acusarlas. Él dijo:

10 10 (14) «¡Griten de alegría,

habitantes de Jerusalén,

porque yo viviré entre ustedes!

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así lo haré.

11 11 (15) »Cuando llegue ese día,

muchas naciones me seguirán.

Entonces yo viviré entre ellas,

y llegarán a ser también mi pueblo».

Cuando esto suceda, ustedes sabrán que fue el Dios todopoderoso quien me envió a anunciarles su mensaje. 12 12 (16) Entonces Judá volverá a ser propiedad de nuestro Dios, y Jerusalén volverá a ser su ciudad elegida.

13 13 (17) Nuestro Dios ha salido ya

de su templo santo;

¡guarden silencio en su presencia!

3

Dios perdona a su pueblo

31-3En otro sueño vi a Josué, parado frente al ángel de Dios. Josué era el jefe de los sacerdotes, y había pecado; por eso en el sueño su ropa sacerdotal no estaba limpia. El ángel acusador estaba a la derecha de Josué, dispuesto a acusarlo ante Dios, pero el ángel de Dios le dijo:

«Ángel acusador, si Dios debe castigar a alguien, es a ti. Así como Dios ha elegido a la ciudad de Jerusalén, también a este hombre lo ha librado del castigo».

4Enseguida, el ángel de Dios habló con sus ayudantes y les ordenó que le quitaran a Josué las ropas sucias. A Josué le dijo: «Toma en cuenta que ya he perdonado tus pecados. Por eso ahora te voy a vestir con ropa limpia».

5Mientras el ángel de Dios seguía allí de pie, él le ordenó a los ayudantes que también le pusieran a Josué un turbante limpio en la cabeza, y ellos lo hicieron así. 6Cuando terminaron de vestirlo, el ángel de Dios le advirtió:

7-8«Así dice el Dios todopoderoso:

“Yo te elegí

como jefe de los sacerdotes.

Si obedeces mis mandamientos

y eres un buen sacerdote,

te pondré a cargo de mi templo.

Te daré además un puesto de honor

entre mis más cercanos servidores.

Y ustedes, el resto de los sacerdotes,

también pongan atención,

pues ustedes son una buena señal:

Yo haré que vuelva a reinar en Israel

mi servidor escogido.

9-10”¡Fíjate bien, Josué!

Delante de ti he puesto una piedra.

Es una piedra de siete costados.

Voy a grabar algo en esa piedra,

y en un solo día borraré

los pecados de toda la tierra.

Cuando llegue ese día,

se invitarán unos a otros

a sentarse bajo los árboles,

y podrán disfrutar tranquilos

de sus uvas y de sus higos.

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así será”».

4

El candelero de oro y los dos olivos

41En ese momento, el ángel que hablaba conmigo se acercó a mí para despertarme, 2y me dijo:

—Zacarías, dime qué es lo que ves.

Yo le contesté:

—Veo un candelero de oro puro. En la parte de arriba, el candelero tiene siete lámparas; los tubos por donde pasa el aceite del candelero se conectan con la punta, la cual tiene la forma de un plato hondo. 3A la izquierda y a la derecha del candelero hay dos olivos.

4Pero también le pregunté:

—¿Y qué quiere decir todo esto, mi señor?

5El ángel me contestó:

—¿No sabes lo que significa?

Yo le contesté que no lo sabía, 6así que el ángel me explicó:

—Dios le está mandando un mensaje a Zorobabel, y es el siguiente:

“Zorobabel,

no hace falta que seas poderoso,

ni necesitas un gran ejército;

lo único que necesitas es mi espíritu.

Yo soy el Dios todopoderoso,

y te aseguro que así es.

7”No importa que tus enemigos

sean los poderosos babilonios,

tú los derrotarás por completo.

Y cuando pongas la piedra principal

para reconstruir mi templo,

mi pueblo gritará con alegría:

¡Dios ama mucho a Jerusalén!”

8Dios también me dio este mensaje:

9-10«Ustedes, pueblo de Israel,

verán a Zorobabel tomar la plomada.

Él pondrá los cimientos de mi templo,

y llevará a cabo su reconstrucción.

Su trabajo es ahora muy pequeño,

pero cuando lo haya terminado,

¡hasta los que no creían en él

se llenarán de alegría!

»Así sabrán que yo, su Dios,

fui quien envió a Zacarías

a anunciarles todo esto.

Las siete lámparas representan mis ojos,

pues yo vigilo toda la tierra».

11-12Entonces yo le pregunté al ángel:

—¿Qué significan los olivos que están a los lados del candelero? ¿Y qué significan las dos ramas de olivo? ¿Por qué están junto a los dos tubos de oro por donde pasa el aceite?

13El ángel me preguntó si no sabía yo lo que significaban, y como le dije que no, 14él me explicó:

—Estos dos olivos representan a Zorobabel y a Josué. El Dios de toda la tierra los ha elegido para que estén a su servicio.