Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
85

¡Devuélvenos la vida!

SALMO 85 (84)

(1) Himno de la Escuela de música de Coré.

851 1 (2) Dios mío,

tú has sido bondadoso

con esta tierra tuya:

le devolviste a Israel

su antigua felicidad,

2 2 (3) le perdonaste a tu pueblo

su maldad y sus pecados,

3 3 (4) ¡tu enojo con ellos se calmó!

4 4 (5) Dios y salvador nuestro,

deja ya de enojarte con nosotros,

y devuélvenos la felicidad.

5 5 (6) ¿Acaso para siempre

vas a estar enojado con nosotros?

6 6 (7) Estamos como muertos;

¡devuélvenos la vida!

Nosotros somos tu pueblo;

de ti esperamos alegría.

7 7 (8) Dios mío,

danos muestras de tu amor

y bríndanos tu ayuda.

8 8 (9) Dejemos de hacer locuras

y obedezcamos a Dios.

Recordemos que somos suyos,

y que él nos ha prometido paz.

9 9 (10) Dios está siempre cerca

para salvar a quienes lo honran,

y para que su poder

nunca nos abandone.

10 10 (11) El amor y la lealtad,

la paz y la justicia,

sellarán su encuentro con un beso.

11 11 (12) La lealtad brotará de la tierra,

y la justicia se asomará desde el cielo;

12 12 (13) Dios nos dará bienestar,

nuestra tierra dará buenas cosechas,

13 13 (14) y la justicia, como mensajera,

anunciará la llegada de Dios.

86

Tú eres mi Dios

SALMO 86 (85)

(1a) Oración de David.

861 1 (1b) Dios mío,

yo soy muy pobre y humilde,

pero te ruego que me atiendas.

¡Respóndeme!

2Sálvame la vida,

pues te he sido fiel.

Tú eres mi Dios;

sálvame, pues tuyo soy

y en ti he puesto mi confianza.

3Dios mío,

ten compasión de mí,

pues a todas horas te llamo.

4Yo estoy a tu servicio;

alégrame la vida,

pues a ti dirijo mis ruegos.

5Dios mío,

tú eres bueno y sabes perdonar;

¡qué grande es tu amor

por los que te buscan!

6Dios mío,

¡atiende mi oración,

presta atención a mis ruegos!

7Cuando estoy angustiado,

te llamo y tú me respondes.

8Dios mío,

no hay entre todos los dioses

un Dios como tú,

que haga lo que tú haces.

9Todas las naciones que tú hiciste

vendrán a adorarte y alabarte.

10¡Solo tú eres imponente!

¡Solo tú haces grandes maravillas!

11Dios mío,

yo quiero hacer siempre

lo que tú ordenes;

¡enséñame a hacerlo!

Pon en mí este único deseo:

¡adorarte solo a ti!

12Mi Señor y Dios,

yo quiero alabarte siempre

con todo el corazón.

13Tanto me amas

que no me dejas morir.

14Dios mío,

una banda de asesinos

que presume de su maldad

me ataca y quiere matarme.

No quieren nada contigo.

15Pero tú, mi Dios,

eres bondadoso y compasivo;

no te enojas fácilmente,

y tu amor es siempre el mismo.

16Dirige a mí tu mirada

y tenme compasión.

Soy tu servidor más humilde,

¡concédeme tu fuerza

y ven a salvarme!

17Haz que mi vida refleje

lo bueno que eres tú.

Quedarán en ridículo mis enemigos

cuando vean que tú

me das ayuda y consuelo.

87

Himno a Jerusalén

SALMO 87 (86)

(1a) Himno de la Escuela de música de Coré.

871 1 (1b) Dios mismo fundó

la ciudad de Jerusalén

sobre su montaña.

2No hay en todo Israel

otra ciudad más amada por Dios

que la ciudad de Jerusalén.

3Ciudad de Dios,

de ti se dicen cosas muy bellas.

4-5Dios ha dicho:

«Entre los pueblos que me adoran

se encuentran Egipto y Babilonia,

Tiro, Etiopía y Filistea.

La gente de esas naciones dirá:

“¡Conocí a Dios en Jerusalén!”

Y lo mismo dirán los del monte Sión.

»Yo, el Dios altísimo,

fundé Jerusalén

con mis propias manos.

6En mi lista de naciones,

yo mismo escribí:

“Toda esta gente

me conoció en Jerusalén”».

7Y entre cantos y danzas,

esas naciones dirán:

«Conocimos a Dios en Jerusalén».