Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
82

Dios es el gran juez

SALMO 82 (81)

(1a) Himno de Asaf.

821 1 (1b) Dios preside el tribunal del cielo,

y dicta su sentencia

contra los dioses allí reunidos:

2«¿Hasta cuándo seguirán ustedes

siendo injustos en sus juicios,

y defendiendo a los malvados?

3¡Defiendan a los huérfanos

y a los indefensos!

¡Háganles justicia a los pobres

y a los necesitados!

4¡Libren del poder de los malvados

a los pobres e indefensos!

5Los malvados no saben nada

ni entienden nada;

¡vagan perdidos en la oscuridad!

Eso hace que se estremezcan

todas las bases de este mundo.

6»Ya les he dicho que ustedes son dioses,

que son hijos del Dios Altísimo;

7pero acabarán como todos los hombres:

¡morirán como todos los gobernantes!»

8Dios nuestro,

¡ven a gobernar el mundo!

¡Tuyas son todas las naciones!

83

¡Derrota a nuestros enemigos!

SALMO 83 (82)

(1) Himno de Asaf.

831 1 (2) Dios mío, Dios mío,

no guardes silencio;

no te quedes callado

y sin hacer nada.

2 2 (3) ¡Fíjate en tus enemigos:

mira cómo se alborotan!

¡Fíjate en los que no te quieren:

mira cómo te desafían!

3 3 (4) Hacen planes contra tu pueblo amado,

con intenciones de hacerle daño,

4 4 (5) y hasta se atreven a decir:

«¡Vamos a destruirlos por completo!

¡Jamás volverá a mencionarse

el nombre de Israel!»

5-8 5-8 (6-9) Los ejércitos de muchos pueblos

se han puesto de acuerdo

para hacerte la guerra:

se han juntado Edom, Moab,

Asiria y las tribus del desierto;

a ellos se han unido

los ejércitos de Guebal,

Amón, Amalec, Tiro y Filistea.

9 9 (10) ¡Acaba con ellos,

como acabaste con Madián!

¡Acaba con ellos,

como acabaste con Sísara y Jabín

a orillas del río Quisón!

10 10 (11) Ellos fueron derrotados en Endor,

y quedaron tendidos en el suelo,

tirados como el estiércol.

11 11 (12) ¡Acaba con su gente de importancia,

como acabaste con Oreb y con Zeeb!

¡Acaba con todos sus jefes,

como acabaste con Zalmuná y Zébah,

12 12 (13) que pensaban adueñarse

de nuestras valiosas tierras!

13 13 (14) Dios mío,

haz que el viento se los lleve

como se lleva a la paja.

14-15 14-15 (15-16) ¡Persíguelos con tus tormentas!

¡Espántalos con tus tempestades!

¡Sé como las llamas de fuego

que acaban con cerros y bosques!

16 16 (17) Dios mío,

¡llénalos de vergüenza,

para que te reconozcan como Dios!

17 17 (18) ¡Derrótalos para siempre!

¡Derrótalos y acaba con ellos!

18 18 (19) ¡Así conocerán tu poder,

y sabrán que solo tú

gobiernas sobre toda la tierra!

84

¡Qué bello es tu templo!

SALMO 84 (83)

(1) Himno de la Escuela de música de Coré.

Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse con la melodía que se canta al exprimir las uvas.

841 1 (2) Dios del universo,

¡qué bello es tu templo,

la casa donde vives!

2 2 (3) Deseo con toda el alma

estar en los patios de tu templo;

¡me muero por llegar a ellos!

Tú eres el Dios de la vida,

por eso te canto alegre

con todas las fuerzas de mi corazón.

3 3 (4) Mi Dios y rey,

Dios del universo,

cerca de tu altar

gorriones y golondrinas

hallan lugar para sus nidos

y allí ponen a sus polluelos.

4 4 (5) ¡Qué felices son

los que viven en tu templo!

¡Nunca dejan de alabarte!

5 5 (6) ¡Qué felices son

los que de ti reciben fuerzas,

y de todo corazón desean

venir hasta tu templo!

6 6 (7) Cuando cruzan el valle del Llanto,

lo convierten en manantial;

hasta las lluvias tempranas

cubren el valle con sus bendiciones.

7 7 (8) Mientras más avanzan,

más fuerzas tienen,

y cuando llegan a tu templo

te contemplan a ti, el Dios verdadero.

8 8 (9) Dios mío,

¡atiéndeme!

Dios de Israel,

Dios del universo,

¡escucha mi oración!

9 9 (10) Dios y protector nuestro,

muéstranos tu bondad,

pues somos tu pueblo elegido.

10 10 (11) Prefiero pasar un día en tu templo

que estar mil días lejos de él;

prefiero dedicarme a barrer tu templo

que convivir con los malvados.

11 11 (12) Señor y Dios nuestro,

tú nos das calor y protección;

nos das honor y gloria.

Tu bondad no tiene medida

para los que siempre hacen lo bueno.

12 12 (13) Dios del universo,

¡bendice a los que en ti confían!