Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
6

Dios mío, ayúdame

(1) Himno de David.

Instrucciones para el director del coro: Este himno deberá cantarse acompañado de instrumentos de ocho cuerdas.

61-2 1-2 (2-3) Dios mío, ¡tenme compasión!

No me reprendas cuando estés enojado

ni me castigues cuando estés furioso,

pues ya no me quedan fuerzas.

Devuélveme la salud,

pues todo el cuerpo me tiembla.

3-4 3-4 (4-5) Dios mío, estoy muy tembloroso;

¿cuándo vendrás en mi ayuda?

¡Vuélvete a mirarme, y sálvame!

¡Por tu gran amor,

te ruego que me salves!

5 5 (6) En el mundo de los muertos

nadie se acuerda de ti.

Si dejas que me muera,

ya no podré alabarte.

6 6 (7) ¡Ya estoy cansado de llorar!

Por las noches lloro tanto

que mis lágrimas empapan mi almohada.

7 7 (8) Es tanto lo que sufro

que los ojos se me nublan;

¡por culpa de mis enemigos

ya estoy perdiendo la vista!

8-9 8-9 (9-10) ¡Gente malvada, apártense de mí,

porque Dios ha escuchado mis ruegos

y ha aceptado mi oración!

10 10 (11) Ustedes, mis enemigos,

quedarán confundidos y avergonzados.

¡En un instante huirán

llenos de vergüenza!

7

Oración pidiendo justicia

(1) Lamento de David dirigido a Dios por lo que le hizo un hombre de la tribu de Benjamín, que se llamaba Cus.

71 1 (2) Mi Dios, en ti confío;

¡sálvame de los que me persiguen!,

¡líbrame de todos ellos!

2 2 (3) Si no me salvas, acabarán conmigo;

me despedazarán como leones

y nadie podrá librarme de ellos.

3 3 (4) Dios mío,

¿qué daño les hice?,

¿qué mal cometí?

4 4 (5) ¿Acaso le hice daño a mi amigo?

¿Acaso le quité algo

a quien me maltrata sin razón?

5 5 (6) Si es así,

deja que mi enemigo

me persiga y me alcance;

deja que me arrastre por el suelo

y que me ponga en vergüenza.

6-7 6-7 (7-8) Dios mío,

¡siéntate ya en tu alto trono,

y rodeado de las naciones,

declárame inocente!

¡Enfréntate a la furia de mis enemigos

y muéstrales tu enojo!

8 8 (9) Tú, Dios mío,

eres el juez de los pueblos:

¡júzgame y dicta mi sentencia,

pero toma en cuenta que soy inocente!

9 9 (10) Tú eres un Dios justo,

y conoces nuestros pensamientos:

¡acaba, pues, con los malvados,

para que ya no hagan lo malo,

pero dale tu apoyo a la gente honrada!

10 10 (11) Dios mío,

tú me das tu protección;

me proteges como un escudo.

Tú salvas a la gente honrada.

11 11 (12) Tú eres un juez justo

y siempre castigas a los malvados.

12 12 (13) Si estos no se arrepienten,

tú afilarás tu espada

y prepararás tu arco.

13 13 (14) Ya tienes listas tus armas de muerte;

¡ya tienes listas tus flechas de fuego!

14 14 (15) ¡Fíjense en el malvado!

Planea el crimen, lo comete

y luego niega haberlo cometido.

15 15 (16) Ha hecho un hoyo muy profundo,

pero en ese mismo hoyo caerá,

16 16 (17) y sufrirá las consecuencias

de su violencia y maldad.

17 17 (18) Yo, en cambio,

alabaré a Dios porque es justo.

¡Yo le cantaré himnos

al Dios altísimo!

8

Grandeza divina, grandeza humana

(1) Himno de David.

Instrucciones para el director del coro: para cantarlo con la melodía que se toca cuando se exprimen las uvas.

81 1 (2) Nuestro Dios y nuestro rey,

¡qué grande eres

en toda la tierra!

¡Tu grandeza está por encima

de los cielos más altos!

2 2 (3) Con las primeras palabras

de los niños más pequeños,

y con los cantos

de los niños mayores

has construido una fortaleza

por causa de tus enemigos.

¡Así has hecho callar

a tus enemigos que buscan venganza!

3 3 (4) Cuando contemplo el cielo,

y la luna y las estrellas

que tú mismo hiciste,

4 4 (5) no puedo menos que pensar:

«¿Qué somos los mortales

para que pienses en nosotros

y nos tomes en cuenta?»

5 5 (6) ¡Nos creaste casi igual a ti!

Nos trataste como a reyes;

6 6 (7) nos diste plena autoridad

sobre todo lo que hiciste;

nos diste dominio

sobre toda tu creación:

7 7 (8) sobre ovejas y vacas,

sobre animales salvajes,

8 8 (9) sobre aves y peces,

¡sobre todo lo que se mueve

en lo profundo del mar!

9 9 (10) Nuestro Dios y nuestro rey,

¡qué grande eres

en toda la tierra!