Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
23

Dios cuida de mí

SALMO 23 (22)

(1a) Himno de David.

231 1 (1b) Tú, Dios mío, eres mi pastor;

contigo nada me falta.

2Me haces descansar en verdes pastos,

y para calmar mi sed

me llevas a tranquilas aguas.

3Me das nuevas fuerzas

y me guías por el mejor camino,

porque así eres tú.

4Puedo cruzar lugares peligrosos

y no tener miedo de nada,

porque tú eres mi pastor

y siempre estás a mi lado;

me guías por el buen camino

y me llenas de confianza.

5Aunque se enojen mis enemigos,

tú me ofreces un banquete

y me llenas de felicidad;

¡me das un trato especial!

6Estoy completamente seguro

de que tu bondad y tu amor

me acompañarán mientras yo viva,

y de que para siempre

viviré donde tú vives.

24

El Rey del universo

SALMO 24 (23)

(1a) Himno de David.

241 1 (1b) Dios es dueño de toda la tierra

y de todo lo que hay en ella;

también es dueño del mundo

y de todos sus habitantes.

2Dios afirmó la tierra

sobre el agua de los mares;

Dios afirmó este mundo

sobre el agua de los ríos.

3Solo puede subir al monte de Dios

y entrar en su santo templo

4el que siempre hace lo bueno

y jamás piensa hacer lo malo;

el que no adora a dioses falsos

ni hace juramentos en su nombre.

5Al que es así,

Dios lo llena de bendiciones;

¡Dios, su Salvador, le da la victoria!

6Dios de Israel,

así son todos los que te buscan;

así son los que a ti acuden.

7«¡Abran los portones de Jerusalén!

¡Dejen abiertas sus antiguas entradas!

¡Está pasando el Rey poderoso!»

8«¿Y quién es este Rey poderoso?»

«¡Es el Dios de Israel;

Dios fuerte y valiente!

¡Es nuestro Dios,

el valiente guerrero!»

9«¡Abran los portones de Jerusalén!

¡Dejen abiertas sus antiguas entradas!

¡Está pasando el Rey poderoso!»

10«¿Y quién es este Rey poderoso?»

«¡Es el Dios de Israel,

el Rey poderoso!

¡Él es el Dios del universo!»

25

Ayúdanos y protégenos

SALMO 25 (24)

(1a) Himno de David.

251-2 1-2 (1b-2) Mi Señor y Dios,

a ti dirijo mis ruegos

porque en ti confío.

No me hagas pasar vergüenza;

no permitas que mis enemigos

se burlen de mí.

3Tampoco dejes que pasen vergüenza

los que en ti confían;

¡la vergüenza deben pasarla

los que traicionan a otros!

4-5Dios mío,

enséñame a vivir

como tú siempre has querido.

Tú eres mi Dios y salvador,

y en ti siempre confío.

6-7Dios mío,

por tu amor y tu bondad

acuérdate de mí.

Recuerda que siempre me has mostrado

tu ternura y gran amor;

pero olvídate de los pecados

que cometí cuando era joven.

8-10Dios mío, tú eres bueno

y siempre actúas con justicia.

Enseñas a los pecadores

a hacer lo bueno;

enseñas a los humildes

a hacer lo bueno y lo justo.

Con quienes cumplen tu pacto

y obedecen tus mandamientos

tú siempre actúas

con amor y fidelidad.

11Dios mío,

es muy grande mi maldad;

pero por todo lo que tú eres,

te ruego que me perdones.

12A los que te honran,

tú les muestras cómo deben vivir.

13Mientras vivan, les irá bien,

y sus hijos heredarán la tierra.

14Tú, mi Dios, te haces amigo

de aquellos que te honran,

y les das a conocer tu pacto.

15Siempre dirijo a ti mis ojos,

pues solo tú puedes librarme

de todo peligro.

16Mírame, y tenme compasión,

pues estoy solo y afligido.

17Más y más mi corazón

se va llenando de angustia;

¡quítame la tristeza!

18Toma en cuenta que me encuentro

afligido y con problemas;

¡perdona todos mis pecados!

19¡Mira cuántos enemigos tengo!

¡Mira su odio tan violento contra mí!

20¡Líbrame de ellos!

¡No me hagas pasar vergüenza!

¡No dejes que me maten,

porque en ti busco refugio!

21En ti he puesto mi confianza.

Mi honradez y mi inocencia

me harán salir victorioso.

22¡Salva a tu pueblo, Dios mío;

mira la angustia de Israel!