Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
15

Requisitos para vivir con Dios

SALMO 15 (14)

(1a) Himno de David.

151 1 (1b) Dime, Dios mío,

¿quién puede vivir en tu santuario?,

¿quién puede vivir en tu monte santo?

2Solo quien hace lo bueno

y practica la justicia;

solo quien piensa en la verdad

y habla con la verdad;

3solo quien no habla mal de nadie

ni busca el mal de nadie

ni ofende a nadie;

4solo quien desprecia

al que merece desprecio,

pero respeta a quien honra a Dios;

solo quien cumple lo que promete

aunque salga perdiendo;

5solo quien presta dinero

sin cobrar intereses,

y jamás acepta dinero

para perjudicar al inocente.

Quien así se comporta,

vivirá siempre seguro.

16

Tus enseñanzas son mi guía

SALMO 16 (15)

(1a) Poema de David.

161 1 (1b) Cuídame, Dios mío,

porque en ti busco protección.

2Yo te he dicho:

«Tú eres mi Dios;

todo lo bueno que tengo,

lo he recibido de ti.

Sin ti, no tengo nada».

3La gente de mi pueblo,

que solo a ti te adora,

me hace sentir feliz.

4Pero quienes adoran ídolos

sufrirán en gran manera.

¡Jamás rendiré culto a los ídolos!

¡Jamás les presentaré ofrendas!

5Tú eres mi Dios,

eres todo lo que tengo;

tú llenas mi vida

y me das seguridad.

6Gracias a ti,

la herencia que me tocó

es una tierra muy bella.

7Yo te bendigo

por los consejos que me das;

tus enseñanzas me guían

en las noches más oscuras.

8Yo siempre te tengo presente;

si tú estás a mi lado,

nada me hará caer.

9Por eso estoy muy contento,

por eso me siento feliz,

por eso vivo confiado.

10¡Tú no me dejarás morir

ni me abandonarás en el sepulcro,

pues soy tu fiel servidor!

11Tú me enseñaste a vivir

como a ti te gusta.

¡En tu presencia soy muy feliz!

¡A tu lado soy siempre dichoso!

17

Escúchame y respóndeme

SALMO 17 (16)

(1a) Oración de David.

171 1 (1b) Dios mío,

atiende mis ruegos,

declárame inocente,

pues yo no he mentido.

2Dicta tú mi sentencia,

pues tú sabes lo que es justo.

3-5Tú sabes bien lo que pienso;

has venido por las noches

para ponerme a prueba

y no me encontraste

haciendo planes malvados;

tampoco digo malas palabras,

ni actúo con violencia,

como lo hacen los demás.

Yo solo a ti te obedezco;

cumplo tus mandatos,

y no me aparto de ellos.

6Dios mío,

yo te llamo porque me respondes.

Te ruego que me escuches

y que atiendas mis ruegos.

7¡Demuéstrame que me amas!

Yo sé que tienes poder

para salvar de sus enemigos

a quienes buscan refugio en ti.

8-9Cuídame como a tus propios ojos,

pues me atacan los malvados;

escóndeme bajo tus alas,

pues los que quieren matarme

ya me tienen rodeado.

10No tienen sentimientos,

hablan solo para ofenderme.

11Me siguen muy de cerca,

no dejan de vigilarme,

quieren hacerme caer.

12Parecen leones en su escondite,

en espera de su presa.

13-14¡Vamos, Dios mío!

¡Enfréntate a ellos y derrótalos!

¡Echa mano a la espada

y sálvame de esos malvados!

¡Sálvame con tu poder!

¡Sálvame de esta gente

que todo lo tiene!

Mándales todos los castigos

que les tienes reservados,

pero castiga también

a sus hijos y a sus nietos.

15Yo, por mi parte,

he de quedar satisfecho

cuando me declares inocente.

¡Despertar y verme en tu presencia

será mi mayor alegría!