Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
136

Dios nunca deja de amarnos

SALMO 136 (135)

1361¡Alabemos a Dios, porque él es bueno!

¡Dios nunca deja de amarnos!

2Alabemos al Dios de dioses.

¡Dios nunca deja de amarnos!

3Alabemos al Señor de señores.

¡Dios nunca deja de amarnos!

4Solo Dios hace grandes maravillas.

¡Dios nunca deja de amarnos!

5Dios hizo los cielos con sabiduría.

¡Dios nunca deja de amarnos!

6Extendió la tierra sobre el agua.

¡Dios nunca deja de amarnos!

7Hizo los astros luminosos.

¡Dios nunca deja de amarnos!

8Hizo el sol, para alumbrar el día.

¡Dios nunca deja de amarnos!

9Hizo la luna y las estrellas,

para alumbrar la noche.

¡Dios nunca deja de amarnos!

10En Egipto hirió de muerte

al hijo mayor de cada familia.

¡Dios nunca deja de amarnos!

11Sacó de Egipto a Israel.

¡Dios nunca deja de amarnos!

12Allí mostró su gran poder.

¡Dios nunca deja de amarnos!

13Partió en dos el Mar de los Juncos.

¡Dios nunca deja de amarnos!

14Hizo que Israel cruzara el mar.

¡Dios nunca deja de amarnos!

15Hundió en el mar

al faraón y a su ejército.

¡Dios nunca deja de amarnos!

16Guió a Israel por el desierto.

¡Dios nunca deja de amarnos!

17Derrotó a reyes poderosos.

¡Dios nunca deja de amarnos!

18Quitó la vida a reyes famosos.

¡Dios nunca deja de amarnos!

19Hirió a Sihón, el rey amorreo.

¡Dios nunca deja de amarnos!

20Hirió a Og, el rey de Basán.

¡Dios nunca deja de amarnos!

21Entregó a su pueblo,

las tierras de esos reyes.

¡Dios nunca deja de amarnos!

22Esa fue la herencia de Israel.

¡Dios nunca deja de amarnos!

23Dios no se olvidó de nosotros

cuando nos vio derrotados.

¡Dios nunca deja de amarnos!

24Nos libró de nuestros enemigos.

¡Dios nunca deja de amarnos!

25Alimenta a toda su creación.

¡Dios nunca deja de amarnos!

26¡Alabemos al Dios del cielo!

¡Dios nunca deja de amarnos!

137

Una canción en tierra extraña

SALMO 137 (136)

1371Cuando estábamos en Babilonia,

lejos de nuestro país,

acostumbrábamos sentarnos

a la orilla de sus ríos.

¡No podíamos contener el llanto

al acordarnos de Jerusalén!

2En las ramas de los árboles

que crecen junto a esos ríos

colgamos nuestras arpas.

3Los mismos soldados

que nos sacaron de Israel

y nos hacían trabajar,

nos pedían estar alegres;

¡querían oírnos cantar!

¡Querían que les cantáramos

canciones de nuestra tierra!

4¡Jamás cantaríamos

en tierra de extranjeros

alabanzas a nuestro Dios!

5-6¡Jerusalén, Jerusalén!

Si llegara yo a olvidarte,

¡que la mano derecha se me seque!

¡Que me corten la lengua

si por estar alegre

dejo de pensar en ti!

7El día que Jerusalén cayó,

los edomitas gritaban:

«¡Acaben con la ciudad!

¡Que no quede rastro de ella!»

Dios mío,

¡no te olvides de esos gritos!

8Un día, ciudad de Babilonia,

¡también tú serás destruida!

¡Dios habrá de bendecir

a los que te paguen

con la misma moneda!

9¡Dios habrá de bendecir

a los que agarren a tus hijos

y los estrellen contra los muros!

138

Dios es bondadoso

SALMO 138 (138)

(1a) Himno de David.

1381 1 (1b) Dios mío,

¡quiero alabarte de todo corazón!

¡Quiero cantarte himnos

delante de los dioses!

2Quiero ponerme de rodillas

y orar mirando hacia tu templo;

quiero alabarte

por tu constante amor.

Por sobre todas las cosas,

has mostrado tu grandeza,

has hecho honor a tu palabra.

3Te llamé y me respondiste;

me diste nuevas fuerzas.

4-5Dios mío,

¡grande es tu poder!

Te alabarán los reyes de este mundo

cuando escuchen tu palabra

y sepan todo lo que has hecho.

6Dios mío,

tú estás en el cielo,

pero cuidas de la gente humilde;

en cambio, a los orgullosos

los mantienes alejados de ti.

7Cuando me encuentro en problemas,

tú me das nuevas fuerzas.

Muestras tu gran poder

y me salvas de mis enemigos.

8Dios mío,

tú cumplirás en mí

todo lo que has pensado hacer.

Tu amor por mí no cambia,

pues tú mismo me hiciste.

¡No me abandones!