Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
127

Los hijos son un regalo de Dios

SALMO 127 (126)

(1a) Himno de Salomón para las peregrinaciones.

1271 1 (1b) Si Dios no construye la casa,

de nada sirve que se esfuercen

los constructores.

Si Dios no vigila la ciudad,

de nada sirve que se desvelen

los vigilantes.

2De nada sirve que ustedes

se levanten muy temprano,

ni que se acuesten muy tarde,

ni que trabajen muy duro

para ganarse el pan;

cuando Dios quiere a alguien,

le da un sueño tranquilo.

3Los hijos que tenemos

son un regalo de Dios.

Los hijos que nos nacen

son nuestra recompensa.

4Los hijos que nos nacen

cuando aún somos jóvenes,

hacen que nos sintamos seguros,

como guerreros bien armados.

5Quien tiene muchos hijos,

bien puede decir

que Dios lo ha bendecido.

No tendrá de qué avergonzarse

cuando se defienda en público

delante de sus enemigos.

128

Dios bendice a la familia

SALMO 128 (127)

(1a) Cántico para las peregrinaciones.

1281 1 (1b) ¡Dios bendice

a todos los que lo obedecen

y siguen sus enseñanzas!

2-3Si tú eres uno de ellos,

Dios te bendecirá mucho.

En el seno de tu hogar

comerás y disfrutarás

de lo que ganes con tu trabajo.

Tu esposa tendrá muchos hijos.

¡Parecerá un racimo de uvas!

Nunca en tu mesa faltará comida,

y tus hijos crecerán

fuertes como los olivos.

4¡Así es como Dios bendice

a todos los que lo obedecen!

5¡Que Dios te bendiga

desde su templo en el monte Sión!

¡Que veas prosperar a Jerusalén

todos los días de tu vida!

6¡Que Dios te deje ver crecer

a tus hijos y a tus nietos!

¡Que haya paz en Israel!

129

Dios es justo

SALMO 129 (128)

(1a) Cántico para las peregrinaciones.

1291 1 (1b) Dejemos que nuestra gente

nos hable de las angustias

que ha pasado desde su juventud:

2«Hemos pasado muchas angustias

desde nuestra juventud,

pero no han podido vencernos.

3El enemigo nos hirió la espalda;

¡nos hizo profundas heridas,

como quien abre surcos

con un arado!

4Pero Dios es justo

y nos libró de los malvados».

5¡Que sean derrotados

y puestos en vergüenza

todos los que odian a Jerusalén!

6¡Que se marchiten como la hierba

que crece en el techo de la casa!

7Esa gente es como la hierba,

de la que no se ocupan

ni los que la cortan

ni los que la recogen.

8Cuando pasan, nadie los saluda;

y si saludan, nadie les contesta.