Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
8

Invitación de la sabiduría

81¡La sabiduría está llamando!

¡Gritando está la experiencia!

2Se para a la orilla del camino

o a la mitad de la calle,

para que todos puedan verla.

3Se para junto a los portones,

a la entrada de la ciudad,

y grita a voz en cuello:

4«Gente de todo el mundo,

¡a ustedes estoy llamando!

5Jovencitos ignorantes,

muchachitos inexpertos,

¡piensen bien lo que hacen!

6Préstenme atención,

pues voy a decirles algo importante;

7-8no me gusta la mentira

ni tampoco la hipocresía,

siempre digo la verdad.

9La gente que sabe entender

reconoce que mis palabras

son justas y verdaderas.

10No busquen las riquezas,

mejor busquen mis enseñanzas

y adquieran mis conocimientos,

11pues son más valiosos

que el oro y la plata.

¡Los más ricos tesoros

no se comparan conmigo!

12»Yo soy la sabiduría,

y mi compañera es la experiencia;

siempre pienso antes de actuar.

13Los que obedecen a Dios

aborrecen la maldad.

Yo aborrezco a la gente

que es orgullosa y presumida,

que nunca dice la verdad

ni vive como es debido.

14Yo tengo en mi poder

el consejo y el buen juicio,

el valor y el entendimiento.

15-16Yo hago que actúen con justicia

reyes, príncipes y gobernantes.

17Yo amo a los que me aman,

y me dejo encontrar

por todos los que me buscan.

18Mis compañeras son

la riqueza, el honor,

la abundancia y la justicia.

19Lo que tengo para ofrecer

vale más que el oro y la plata.

20Siempre actúo con justicia,

21y lleno de riquezas

a todos los que me aman.

22-23»Dios fue quien me creó.

Me formó desde el principio,

desde antes de crear el mundo.

Aún no había creado nada

cuando me hizo nacer a mí.

24Nací cuando aún no había

mares ni manantiales.

25-26Nací mucho antes

de que Dios hiciera

los cerros y las montañas,

la tierra y sus paisajes.

27Yo vi cuando Dios puso

el cielo azul sobre los mares;

28cuando puso las nubes en el cielo

y cerró las fuentes del gran mar,

29-30cuando les ordenó a las aguas

no salirse de sus límites.

»Cuando Dios afirmó la tierra,

yo estaba allí, a su lado,

como su consejera.

Mi dicha de todos los días

era siempre gozar de su presencia.

31El mundo creado por Dios

me llenaba de alegría;

¡la humanidad creada por Dios

me llenaba de felicidad!

32»Querido jovencito,

¡escúchame bien!

Dios te bendecirá

si sigues mis consejos.

33Acepta mis enseñanzas;

no las rechaces.

¡Piensa con la cabeza!

34Si todos los días

vienes a mi casa

y escuchas mis enseñanzas,

Dios te bendecirá.

35Los que me encuentran,

encuentran también la vida

y reciben bendiciones de Dios;

36pero los que me ofenden

ponen su vida en peligro;

odiarme es amar la muerte».

9

La sabiduría y la ignorancia

91La sabiduría hizo una casa

y le puso siete columnas labradas.

2Hizo además una fiesta,

en la que ofreció el mejor vino.

Una vez puesta la mesa,

3mandó mensajeras

a la parte alta de la ciudad,

para que desde allí gritaran:

4«Jovencitos sin experiencia,

ya que les falta entendimiento,

vengan conmigo.

5Vengan a gozar de mi banquete;

beban del vino que he preparado.

6Si realmente quieren vivir,

déjense de tonterías

y actúen con inteligencia.

7»Si corriges a los burlones,

solo ganarás que te insulten;

si reprendes a los malvados,

solo te ganarás su desprecio.

8No reprendas a los burlones,

o acabarán por odiarte;

mejor reprende a los sabios,

y acabarán por amarte.

9Educa al sabio,

y aumentará su sabiduría;

enséñale algo al justo,

y aumentará su saber.

10»Todo el que quiera ser sabio

que comience por obedecer a Dios;

conocer al Dios santo

es dar muestras de inteligencia.

11Yo, la sabiduría,

te daré muchos años de vida.

12Si eres sabio,

tú eres quien sale ganando;

pero si eres malcriado,

sufrirás las consecuencias».

13La ignorancia es escandalosa,

tonta y sinvergüenza.

14Cuando está en su casa,

se sienta a la entrada misma;

cuando está en la ciudad,

se sienta donde todos la vean,

15y llama a los distraídos

que pasan por el camino:

16«Jovencitos inexpertos,

faltos de entendimiento,

¡vengan conmigo!

17¡No hay nada más sabroso

que beber agua robada!

¡No hay pan que sepa tan dulce

como el que se come a escondidas!»

18Pero estos tontos no saben

que esa casa es un cementerio;

¡no saben que sus invitados

ahora están en el fondo de la tumba!

10

Los dichos del sabio Salomón

101Qué dicha es tener un hijo sabio;

qué triste es tener un hijo tonto.

2De muy poco aprovecha

el dinero mal ganado.

Lo que vale es la honradez,

pues te salva de la muerte.

3Dios calma el hambre de la gente buena,

pero no el apetito de la gente malvada.

4Si no trabajas, te quedas pobre;

si trabajas, te vuelves rico.

5El que es precavido

guarda comida durante el verano;

el que duerme durante la cosecha

termina en la vergüenza.

6Al hombre honrado, Dios lo bendice;

al malvado, la violencia lo domina.

7Al hombre honrado, Dios lo bendice;

al malvado, su mala fama lo destruye.

8El hombre sabio cumple una orden;

el imprudente acaba en la ruina.

9El que vive honradamente

lleva una vida tranquila.

El que es sinvergüenza

un día será descubierto.

10El engaño causa muchos problemas

y la imprudencia lleva a la ruina.

11Las palabras del hombre honrado

son una fuente de vida.

Al malvado, la violencia lo domina.

12El odio produce más odio;

el amor todo lo perdona.

13En los labios del sabio

no falta la sabiduría;

en la espalda del imprudente

no faltan los garrotazos.

14El sabio sabe callar;

el tonto habla y causa problemas.

15Al rico lo defiende su riqueza;

al pobre no lo defiende nada.

16¿Qué gana el justo? La vida.

¿Qué gana el malvado? El pecado.

17El que acepta la corrección

tendrá una larga vida,

pero quien no oye consejos

no llegará muy lejos.

18Los mentirosos no muestran su odio,

pero los tontos todo lo cuentan.

19Hablar mucho es de tontos;

saber callar es de sabios.

20La palabra justa vale mucho;

los planes malvados no valen nada.

21El buen consejo es ayuda de muchos,

pero la imprudencia es trampa de tontos.

22La bendición de Dios es riqueza

que viene libre de preocupaciones.

23Al tonto lo divierte la maldad;

al sabio lo entretiene la sabiduría.

24Lo que menos desea el malvado

es lo que más le sucede,

en cambio al que es honrado

se le cumplen sus deseos.

25Llegan los problemas,

se acaban los malvados;

¡solo el que es honrado

permanece para siempre!

26El mensajero perezoso

es peor que vinagre en los dientes;

¡es peor que humo en los ojos!

27Quien obedece a Dios vivirá muchos años,

pero el malvado no vivirá mucho tiempo.

28A los justos les espera la felicidad;

a los malvados, la ruina.

29Dios cuida de los buenos,

pero destruye a los malvados.

30Los buenos nunca fracasarán;

los malvados no habitarán la tierra.

31Los buenos hablan siempre con sabiduría;

a los malvados se les obliga a callar.

32Los buenos saben decir cosas bonitas;

los malvados solo dicen cosas feas.