Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
6

Piensa antes de actuar

61Querido jovencito,

si algún amigo te pide

que respondas por él

y te comprometas

a pagar sus deudas,

2no aceptes ese compromiso,

pues caerás en la trampa.

3No dejes que tu amigo te atrape;

¡mejor ponte a salvo!

Te recomiendo que vayas a verlo

y le ruegues que no te comprometa.

4Que no te agarren de tonto;

5mejor ponte a salvo,

como huyen del cazador,

las aves y los venados.

No seas perezoso

6¡Vamos, joven perezoso,

fíjate en la hormiga!

¡Fíjate en cómo trabaja,

y aprende a ser sabio como ella!

7La hormiga no tiene jefes,

ni capataces ni gobernantes,

8pero durante la cosecha

recoge su comida y la guarda.

9Jovencito perezoso,

¿cuánto más seguirás durmiendo?,

¿cuándo vas a despertar?

10Te duermes un poco,

te tomas la siesta,

tomas un descansito

y te cruzas de brazos…

11¡Así acabarás

en la más terrible pobreza!

No seas mentiroso

12Hay gente mala y sinvergüenza

que anda contando mentiras;

13para engañar a los otros,

guiña el ojo,

apunta con los dedos,

y hace señas con los pies.

14Esa gente solo piensa hacer lo malo,

y siempre anda provocando pleitos.

15Por eso la desgracia

vendrá sobre ellos de repente;

cuando menos lo esperen,

serán destruidos sin remedio.

No provoques peleas

16Hay seis clases de gente,

y puede añadirse una más

que Dios no puede soportar:

17La gente orgullosa,

la gente violenta,

la gente mentirosa,

18la gente malvada,

la gente ansiosa de hacer lo malo,

19la gente que miente en un juicio,

y la que provoca pleitos familiares.

Cuidado con la mujer infiel

20Querido jovencito,

cumple al pie de la letra

con los mandamientos de tu padre

y con las enseñanzas de tu madre.

21Grábatelos en la memoria,

y tenlos siempre presentes;

22te mostrarán el camino a seguir,

velarán tu sueño mientras duermes,

y hablarán contigo cuando despiertes.

23Los mandamientos y las enseñanzas

son como una lámpara encendida;

la corrección y la disciplina

te mostrarán cómo debes vivir;

24te cuidarán de la mujer infiel,

que con palabras dulces te convence.

25No pienses en esa malvada;

no te dejes engañar por su hermosura

ni te dejes cautivar por su mirada.

26Por una prostituta

puedes perder la comida,

pero por la mujer de otro

puedes perder la vida.

27Si te echas brasas en el pecho,

te quemarás la ropa;

28si caminas sobre brasas,

te quemarás los pies;

29si te enredas con la esposa de otro,

no quedarás sin castigo.

30No se ve mal que un ladrón

robe para calmar su hambre,

31aunque si lo sorprenden robando

debe devolver siete veces

el valor de lo robado;

a veces tiene que pagar

con todas sus posesiones.

32-33Pero el que se enreda

con la mujer de otro

comete la peor estupidez:

busca golpes,

encuentra vergüenzas,

¡y acaba perdiendo la vida!

34Además, el marido engañado

da rienda suelta a su furia;

si de vengarse se trata,

no perdona a nadie.

35Un marido ofendido

no acepta nada a cambio;

no se da por satisfecho

ni con todo el oro del mundo.

7

Invitación de la mujer infiel

71Querido jovencito,

ten presente lo que te digo

y obedece mis mandamientos.

2-3Cúmplelos, y vivirás;

grábalos en tu mente,

nunca te olvides de ellos.

Cuida mis enseñanzas

como a tu propia vida.

4Hazte hermano de la sabiduría;

hazte amigo del conocimiento,

5y te librará de la mujer

que te engaña con sus palabras

y le es infiel a su esposo.

6Un día en que yo estaba

mirando a través de la ventana,

7vi entre los muchachos imprudentes

a uno más imprudente que otros.

8Llegó a la esquina,

cruzó la calle,

y lentamente se dirigió

a la casa de esa mujer.

9Ya había caído la noche.

El día llegaba a su fin.

10En ese preciso instante

la mujer salió a su encuentro.

Iba vestida como una prostituta,

y no disimulaba sus intenciones.

11Llamaba mucho la atención;

se veía que era una mujer

incapaz de quedarse en casa.

12A esa clase de mujeres

se las ve andar por las calles,

o andar vagando por las plazas,

o detenerse en cada esquina

esperando a ver quién pasa.

13Cuando la mujer vio al joven,

se le echó al cuello y lo besó,

y abiertamente le propuso:

14«Puedo invitarte a comer

de la carne ofrecida a mis dioses.

Hoy les cumplí mis promesas,

y estoy en paz con ellos.

15Por eso salí a tu encuentro;

te buscaba, ¡y ya te encontré!

16Tengo tendida en la cama

una colcha muy fina y colorida.

17Mi cama despide el aroma

de los perfumes más excitantes.

18Ven conmigo;

hagamos el amor hasta mañana.

19Mi esposo no está en casa,

pues ha salido de viaje.

20Llenó de dinero sus bolsas,

y no volverá hasta mediados del mes».

21Con tanta dulzura le habló,

que lo hizo caer en sus redes.

22Y el joven se fue tras ella

como va el buey al matadero;

cayó en la trampa como un venado

23cuando le clavan la flecha;

cayó como los pájaros,

que vuelan contra la red

sin saber que perderán la vida.

24Querido jovencito: obedéceme;

pon atención a lo que te digo.

25No pienses en esa mujer,

ni pierdas por ella la cabeza.

26Por culpa suya muchos han muerto;

¡sus víctimas son ya demasiadas!

27Todo el que entra en su casa

va derecho a la tumba.

8

Invitación de la sabiduría

81¡La sabiduría está llamando!

¡Gritando está la experiencia!

2Se para a la orilla del camino

o a la mitad de la calle,

para que todos puedan verla.

3Se para junto a los portones,

a la entrada de la ciudad,

y grita a voz en cuello:

4«Gente de todo el mundo,

¡a ustedes estoy llamando!

5Jovencitos ignorantes,

muchachitos inexpertos,

¡piensen bien lo que hacen!

6Préstenme atención,

pues voy a decirles algo importante;

7-8no me gusta la mentira

ni tampoco la hipocresía,

siempre digo la verdad.

9La gente que sabe entender

reconoce que mis palabras

son justas y verdaderas.

10No busquen las riquezas,

mejor busquen mis enseñanzas

y adquieran mis conocimientos,

11pues son más valiosos

que el oro y la plata.

¡Los más ricos tesoros

no se comparan conmigo!

12»Yo soy la sabiduría,

y mi compañera es la experiencia;

siempre pienso antes de actuar.

13Los que obedecen a Dios

aborrecen la maldad.

Yo aborrezco a la gente

que es orgullosa y presumida,

que nunca dice la verdad

ni vive como es debido.

14Yo tengo en mi poder

el consejo y el buen juicio,

el valor y el entendimiento.

15-16Yo hago que actúen con justicia

reyes, príncipes y gobernantes.

17Yo amo a los que me aman,

y me dejo encontrar

por todos los que me buscan.

18Mis compañeras son

la riqueza, el honor,

la abundancia y la justicia.

19Lo que tengo para ofrecer

vale más que el oro y la plata.

20Siempre actúo con justicia,

21y lleno de riquezas

a todos los que me aman.

22-23»Dios fue quien me creó.

Me formó desde el principio,

desde antes de crear el mundo.

Aún no había creado nada

cuando me hizo nacer a mí.

24Nací cuando aún no había

mares ni manantiales.

25-26Nací mucho antes

de que Dios hiciera

los cerros y las montañas,

la tierra y sus paisajes.

27Yo vi cuando Dios puso

el cielo azul sobre los mares;

28cuando puso las nubes en el cielo

y cerró las fuentes del gran mar,

29-30cuando les ordenó a las aguas

no salirse de sus límites.

»Cuando Dios afirmó la tierra,

yo estaba allí, a su lado,

como su consejera.

Mi dicha de todos los días

era siempre gozar de su presencia.

31El mundo creado por Dios

me llenaba de alegría;

¡la humanidad creada por Dios

me llenaba de felicidad!

32»Querido jovencito,

¡escúchame bien!

Dios te bendecirá

si sigues mis consejos.

33Acepta mis enseñanzas;

no las rechaces.

¡Piensa con la cabeza!

34Si todos los días

vienes a mi casa

y escuchas mis enseñanzas,

Dios te bendecirá.

35Los que me encuentran,

encuentran también la vida

y reciben bendiciones de Dios;

36pero los que me ofenden

ponen su vida en peligro;

odiarme es amar la muerte».