Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
2

La sabiduría y sus ventajas

21Querido jovencito,

acepta mis enseñanzas;

valora mis mandamientos.

2Trata de ser sabio

y actúa con inteligencia.

3-4Pide entendimiento

y busca la sabiduría

como si buscaras plata

o un tesoro escondido.

5Así llegarás a entender

lo que es obedecer a Dios

y conocerlo de verdad.

6Solo Dios puede hacerte sabio;

solo Dios puede darte conocimiento.

7Dios ayuda y protege

a quienes son honrados

y siempre hacen lo bueno.

8Dios cuida y protege

a quienes siempre lo obedecen

y se preocupan por el débil.

9Solo él te hará entender

lo que es bueno y justo,

y lo que es siempre tratar

a todos por igual.

10La sabiduría y el conocimiento

llenarán tu vida de alegría.

11Piensa bien antes de actuar,

y estarás bien protegido;

12el mal no te alcanzará

ni los malvados podrán contigo.

13Esa gente deja de hacer el bien

para solo hacer el mal;

14son felices haciendo lo malo

y festejando sus malas acciones.

15¡Todo lo que hacen

es para destruir a los demás!

16-17La sabiduría te librará

de la mujer que engaña a su esposo,

y también te engaña a ti

con sus dulces mentiras;

de esa mujer que se olvida

de su promesa ante Dios.

18El que se mete con ella

puede darse por muerto.

19¡El que se mete con ella

ya no vuelve a la vida!

20Querido jovencito,

tú sigue por el buen camino

y haz siempre lo correcto,

21porque solo habitarán la tierra

y permanecerán en ella

los que siempre hagan lo bueno.

22En cambio, esos malvados,

en los que no se puede confiar,

serán destruidos por completo.

3

Otras ventajas de la sabiduría

31Querido jovencito,

grábate bien mis enseñanzas;

memoriza mis mandamientos.

2Así te irá siempre bien

por el resto de tu vida.

3Ama siempre a Dios

y sé sincero con tus amigos;

4así estarás bien con Dios

y con tus semejantes.

5Pon toda tu confianza en Dios

y no en lo mucho que sabes.

6Toma en cuenta a Dios

en todas tus acciones,

y él te ayudará en todo.

7No te creas muy sabio;

obedece a Dios y aléjate del mal;

8así te mantendrás sano y fuerte.

9Demuéstrale a Dios

que para ti él es lo más importante.

Dale de lo que tienes

y de todo lo que ganes;

10así nunca te faltará

ni comida ni bebida.

11Querido jovencito,

no rechaces la instrucción de Dios

ni te enojes cuando te reprenda.

12Porque Dios corrige a quienes ama,

como corrige un padre a sus hijos.

13Dios bendice al joven

que actúa con sabiduría,

14y que saca de ella más provecho

que del oro y la plata.

15La sabiduría y el conocimiento

valen más que las piedras preciosas;

¡ni los tesoros más valiosos

se les pueden comparar!

16Por un lado, te dan larga vida;

por el otro, buena fama y riquezas.

17Qué grato es seguir sus consejos,

pues en ellos hay bienestar.

18¡Dios bendice al joven

que ama a la sabiduría,

pues de ella obtiene la vida!

19Con sabiduría y gran cuidado

Dios afirmó cielo y tierra.

20Con su conocimiento

hizo brotar lagos y ríos

y dejó caer la lluvia.

21Querido jovencito,

aprende a tomar buenas decisiones

y piensa bien lo que haces.

22Hacerlo así te dará vida

y los demás te admirarán.

23Andarás por la vida

sin problemas ni tropiezos.

24Cuando te acuestes,

podrás dormir tranquilo

y sin preocupaciones.

25No sufrirás las desgracias

que caen sobre los malvados.

26Dios siempre estará a tu lado

y nada te hará caer.

27No te niegues a hacer un favor,

siempre que puedas hacerlo.

28Nunca digas: «Te ayudaré mañana»,

cuando puedas ayudar hoy.

29Nunca traiciones al amigo

que confía en ti.

30No andes buscando pleitos,

si nadie te ha hecho daño.

31No envidies a los violentos

ni sigas su mal ejemplo.

32Dios no soporta a los malvados,

pero es amigo de la gente honrada.

33Dios bendice el hogar del hombre honrado,

pero maldice la casa del malvado.

34Dios se burla de los burlones,

pero brinda su ayuda a los humildes.

35Los sabios merecen honra,

y los tontos, solo deshonra.

4

No hay nada como la sabiduría

41Queridos jovencitos:

cuando su padre los instruya,

préstenle atención,

si realmente quieren aprender.

2Yo, como maestro,

les doy este buen consejo:

no abandonen sus enseñanzas.

3Yo también fui niño;

tuve un padre y una madre

que me trataban con ternura.

4Mi padre me dio este consejo:

«Grábate bien lo que te digo,

y haz lo que te mando;

así tendrás larga vida.

5Hazte cada vez

más sabio y entendido;

nunca olvides mis enseñanzas.

¡Jamás te apartes de ellas!

6Si amas a la sabiduría

y nunca la abandonas,

ella te cuidará y te protegerá.

7Lo que realmente importa

es que cada día seas más sabio

y que aumentes tus conocimientos,

aunque tengas que vender

todo lo que poseas.

8Valoriza el conocimiento,

y tu vida tendrá más valor;

si haces tuyo el conocimiento,

todos te tratarán con respeto,

9y quedarán admirados

de tu gran sabiduría.

10»Escúchame, jovencito:

hazme caso y vivirás muchos años.

11Yo, como maestro,

te enseño a vivir sabiamente

y a siempre hacer el bien.

12Vayas rápido o despacio,

no tendrás ningún problema

para alcanzar el éxito.

13Acepta mis enseñanzas

y no te apartes de ellas;

cuídalas mucho,

que de ellas depende tu vida.

14No te juntes con gente malvada

ni sigas su mal ejemplo.

15¡Aléjate de su compañía!

¡Aléjate, y sigue adelante!

16Esa gente no duerme

hasta que hace algo malo;

¡no descansa hasta destruir a alguien!

17En vez de comer,

se satisface cometiendo maldades;

en vez de beber,

festeja la violencia que comete.

18»La vida de los hombres buenos

brilla como la luz de la mañana:

va siendo más y más brillante,

hasta que alcanza todo su esplendor.

19La vida de los malvados

es todo lo contrario:

es como una gran oscuridad

donde no saben ni en qué tropiezan.

20»Querido jovencito,

escucha bien lo que te digo.

21Grábate bien mis enseñanzas,

y no te apartes de ellas,

22pues son una fuente de vida

para quienes las encuentran;

son el remedio para una vida mejor.

23Y sobre todas las cosas,

cuida tu mente,

porque ella es la fuente de la vida.

24No te rebajes diciendo

palabras malas e indecentes.

25Pon siempre tu mirada

en lo que está por venir.

26Corrige tu conducta,

afirma todas tus acciones.

27Por nada de este mundo

dejes de hacer el bien;

¡apártate de la maldad!»