Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
26

La necedad

261No es posible imaginar

que caiga nieve en la selva

ni que llueva en el desierto

ni que se alabe a un tonto.

2La maldición sin motivo

jamás surte efecto;

es como un ave sin rumbo.

3Para el caballo, el látigo;

para el burro, el freno;

para el necio, el garrote.

4No te pongas al nivel del necio,

o resultará que el necio eres tú.

5Pon al tonto en su lugar,

para que no se crea muy sabio.

6Enviar como mensajero a un tonto

da lo mismo que no enviar a nadie.

7Dime de qué sirve

que el tonto diga proverbios,

y te diré de qué sirve

una carreta sin bueyes.

8Dime de qué sirve

alabar al tonto,

y te diré de qué sirve

un arco sin flechas.

9Un proverbio en labios de un tonto

es lo mismo que un cuchillo

en manos de un borracho.

10Tan peligroso es que lances

piedras al aire,

como que a un tonto

le des trabajo en tu casa.

11El perro vuelve a su vómito,

y el necio insiste en su necedad.

12Más puede esperarse

de quien reconoce que es tonto,

que de un tonto que se cree muy sabio.

La pereza

13El perezoso pone como pretexto

que en la calle hay leones

que se lo quieren comer.

14¿En qué se parece

el perezoso a la puerta?

¡En que los dos se mueven,

pero ninguno avanza!

15Al que es perezoso

hasta comer le cuesta trabajo.

16El perezoso se cree muy sabio;

piensa que no hay nadie como él.

17Tan peligroso resulta

meterse en pleitos ajenos,

como querer agarrar por la cola

a un perro bravo.

18Como loco que lanza piedras al aire,

19es quien engaña al amigo

y dice que estaba bromeando.

20El fuego se apaga

si no se le echa más leña,

y el pleito se acaba

si no siguen los chismes.

21¿En qué se parecen

la leña y el peleador?

En que la leña aviva el fuego,

y el peleador aviva el pleito.

22Los chismes son muy sabrosos,

pero también hacen mucho daño.

23Los piropos del malvado

son tan engañosos

como una olla de barro

cubierta de plata.

24El que esconde sus rencores,

en el fondo es mentiroso.

25No creas lo que te diga,

pues te habla con dulzura

pero busca hacerte daño.

26Miente al decir que te quiere,

pues todos saben que te odia.

27No abras zanjas

si no quieres caer en ellas,

ni hagas rodar piedras

si no quieres que te aplasten.

28Quien miente, no se quiere a sí mismo;

quien a todos alaba, se busca problemas.

27

¡Nadie controla el futuro!

271No presumas hoy

de lo que piensas hacer mañana;

¡nadie sabe lo que traerá el futuro!

2No presumas de ti mismo;

deja que te alaben los demás.

3Las piedras son pesadas,

y la arena también,

pero aún más pesado

es el enojo del necio.

4El enojo es cruel,

la ira es destructiva,

y la envidia es incontrolable.

5Quien de veras te ama

te reprenderá abiertamente.

6Más te quiere tu amigo cuando te hiere

que tu enemigo cuando te besa.

7Cuando no se tiene hambre,

hasta la miel empalaga;

cuando se tiene hambre,

hasta lo amargo sabe dulce.

8Estar lejos de la patria,

es andar como pájaro sin nido.

9Con un buen perfume

se alegra el corazón;

con la dulzura de la amistad

se vuelve a la vida.

10Nunca les falles a los amigos,

sean tuyos o de tu padre.

Nunca lleves tus problemas

a la casa de tu hermano.

Más vale amigo cercano

que pariente lejano.

11Querido jovencito,

hazme feliz actuando con sabiduría,

para taparles la boca

a los que quieran humillarme.

12Prever el peligro y evitarlo

es actuar con inteligencia;

hay que ser muy tonto

para no preverlo ni evitarlo.

13El que se comprometa a pagar

las deudas de un desconocido

y se enrede con una mujer infiel

perderá todo lo que tenga.

14Hasta el mejor saludo

es un insulto grave,

si se hace a gritos

y en la madrugada.

15Peor que gotera en día lluvioso,

es la persona que por todo pelea.

16¡Querer controlarla

es querer atajar el viento

o retener aceite en la mano!

17Para afilar el hierro, la lima;

para ser mejor persona, el amigo.

18Si quieres buena fruta,

cuida del árbol;

si quieres buen trato,

trata bien a tu jefe.

19El espejo refleja el rostro;

y los ojos revelan la personalidad.

20Hay tres cosas

que nunca están satisfechas:

la tumba, la muerte,

y la ambición humana.

21Con el fuego se descubre

qué clase de metal tenemos;

con los elogios se descubre

qué clase de persona somos.

22Si al trigo lo machacas,

puedes quitarle la cáscara,

pero al necio, aunque lo remuelas,

no se le quita lo necio.

23-25Las riquezas no son eternas

ni el dinero dura para siempre.

Las cosechas se acaban,

y la hierba se seca.

Por eso, cuida bien tus rebaños.

26-27Tus ovejas te darán su lana,

tus cabras te darán mucha leche,

y así podrán alimentarse

tú y tu familia

y hasta tus empleados.

Además podrás vender tus cabras

y con el dinero comprar un terreno.

28

Haz el bien y bien te irá

281El que nada debe, nada teme,

pero el malvado siempre huye

aunque nadie lo persiga.

2En un país lleno de maldad

todos se creen líderes,

pero el gobernante capaz

logra poner el orden.

3El pobre que maltrata a otro pobre

es como una tormenta

que acaba con las cosechas.

4Los que se apartan de la ley

aplauden a los malvados,

pero los que la obedecen

se oponen a ellos.

5Los malvados no entienden nada

acerca de la justicia,

pero los que obedecen a Dios

demuestran que sí la entienden.

6Vale más el pobre honrado,

que el rico malvado.

7El que es inteligente

obedece la ley;

el que todo lo malgasta,

llena de vergüenza a su padre.

8Al que presta dinero

y luego exige que

le devuelvan el doble,

Dios le quitará todo

y hará que alguien

de buen corazón

se lo dé a los pobres.

9Dios rechaza las oraciones

de los que no lo obedecen.

10Quien hace pecar al hombre honrado

quedará atrapado en su propia trampa.

Los que hacen el bien

recibirán como premio el bien.

11Aunque el rico se crea muy sabio,

el pobre con su inteligencia

se da cuenta que el rico

no es más que un tonto.

12El triunfo de los justos

siempre es motivo de fiesta;

el triunfo de los malvados

espanta a todo el mundo.

13Quien esconde su pecado

jamás puede prosperar;

quien lo confiesa y lo deja,

recibe el perdón.

14¡Dios bendice a quienes lo obedecen!

Pero los necios caen en la desgracia.

15El gobernante malvado

que maltrata a un pueblo pobre

es como un león hambriento

que despedaza a su presa.

16El gobernante estúpido

solo piensa en maltratar y robar;

pero el que no lo hace

vivirá muchos años.

17El que mata a otro

no merece ayuda.

¡Tarde o temprano

le pasará lo mismo!

18El hombre honrado quedará a salvo;

el de mala conducta un día caerá.

19El que trabaja

tendrá suficiente comida;

el que no trabaja

acabará en la pobreza.

20El hombre digno de confianza

siempre será alabado;

el que solo quiere hacerse rico

no quedará sin castigo.

21No aceptes ser testigo falso

contra ninguna persona;

porque hay quienes lo hacen

hasta por un pedazo de pan.

22Quien solo vive

pensando en dinero,

acabará más pobre

de lo que se imagina.

23El tiempo te demostrará

que vale más

una crítica sincera

que un elogio.

24Amigo de gente malvada

es quien roba a sus padres

y alega que no ha hecho nada.

25El amor al dinero es causa de pleitos.

Confía en Dios, y prosperarás.

26El necio confía en sí mismo;

el sabio se pone a salvo.

27El que ayuda al pobre

siempre tendrá de todo;

el que no ayuda al pobre

terminará en la desgracia.

28Cuando triunfan los malvados,

todo el mundo corre a esconderse;

pero cuando son destruidos,

prosperan los hombres buenos.