Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
1

Mensaje de Dios contra Edom

11-2Dios le comunicó al profeta Abdías lo que pensaba hacer con el país de Edom. Le dijo:

«Yo soy el Dios de Israel,

y ya envié un mensajero

por todas las naciones.

Escuchen bien su mensaje:

“¡Tomen sus armas, naciones todas!

¡Vamos a la guerra contra Edom!”

»Y tú, Edom, escúchame bien:

Yo voy a hacer de ti

la más pequeña de las naciones.

¡Todo el mundo te despreciará!

3»Tú te crees muy importante

porque vives entre las rocas;

piensas que estás muy seguro

por vivir en las altas montañas;

crees que nadie podrá derribarte,

¡pero estás muy equivocado!

4»Yo soy el Dios todopoderoso,

y juro que te derribaré

aunque vueles como las águilas

y pongas tu nido entre las estrellas.

5»Cuando un ladrón te asalta de noche,

no te quita todo lo que tienes,

sino lo que tengas de más valor;

y cuando los que cosechan uvas

entran a tus viñedos,

no se llevan todos los racimos.

6¡Pero a ti te han quitado todo!

¡Se han llevado todos tus tesoros!

7Los que estaban de tu parte

y decían que eran tus amigos

te pusieron trampas y te engañaron;

los que compartían tu mesa

se volvieron tus enemigos,

te echaron de tu propia tierra

¡y tú ni cuenta te diste!

8»Pero escúchame, Edom:

yo soy el Dios todopoderoso,

y te juro que viene el día

en que no quedará en tus montañas

ni uno solo de tus sabios.

¡Yo acabaré con todos ellos!

9En la ciudad de Temán

tus valientes temblarán de miedo,

y en las montañas de Edom

todos morirán en la batalla.

El pecado de Edom

10»Tú, Edom, quedarás en vergüenza

y serás destruido por completo

por haber tratado con violencia

a tus parientes, los israelitas.

11Cuando un ejército enemigo

atacó la ciudad de Jerusalén

y derribó sus portones,

tú te portaste igual que ellos;

viste cómo se repartían

las riquezas de la ciudad,

¡y no hiciste nada para impedirlo!

12»No debiste haberte alegrado

cuando tus hermanos sufrían;

no debiste haberte reído

cuando Judá estaba en ruinas;

no debiste burlarte de ellos

cuando estaban angustiados;

13no debiste entrar en Jerusalén

ni alegrarte de su desgracia

cuando mi ciudad era destruida;

no debiste robarle sus riquezas

cuando ya no podía defenderse.

14No debiste quedarte

donde se cruzan los caminos

para matar allí a los que huían,

ni debiste haberlos entregado

en manos de sus enemigos

cuando ya no sabían qué hacer.

15»¡Pero ya está cerca el día

en que juzgaré a todas las naciones!

¡Ese día te daré tu merecido!

¡Ese día te voy a dar

el mismo trato que diste a otros!

Dios juzgará a todas las naciones

16»Mi pueblo sufrió mucho

en el monte donde está mi templo;

¡pero así sufrirán también

todas las naciones extranjeras,

y al fin desaparecerán!

¡Será como si no hubieran existido!

17»Pero algunos de mi pueblo

buscarán refugio en mi templo

y allí se pondrán a salvo,

pues Sión es mi monte preferido.

Allí los descendientes de Jacob

recobrarán lo que les pertenece.

18»Así como el fuego quema la estopa,

la gente de Edom será destruida

por las doce tribus de Israel.

¡Nadie en Edom quedará con vida!

Yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así será.

19»Los israelitas del sur

recibirán las montañas de Edom;

los israelitas de la llanura

recibirán el territorio filisteo,

el territorio de Efraín

y el territorio de Samaria;

los de la tribu de Benjamín

recibirán el territorio de Galaad;

20la gran multitud de israelitas

que fueron llevados a otros países

recibirá el territorio de los cananeos,

hasta la ciudad de Sarepta;

y los habitantes de Jerusalén

que fueron llevados a Sefarad,

recibirán las ciudades del sur.

21Todos ellos vendrán a mi templo

como un pueblo victorioso;

gobernarán al orgulloso país de Edom,

¡y yo seré su rey!»