Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
3

Los malos gobernantes

31-3»¡Escúchenme ustedes,

jefes y gobernantes de Israel!

¡Ustedes debieran hacer justicia,

pero hacen todo lo contrario!

Prefieren hacer lo malo,

en lugar de hacer lo bueno.

Maltratan mucho a mi pueblo;

se lo están comiendo vivo.

4»Por eso, cuando me llamen,

yo no les responderé.

Es tan grande su maldad

que los abandonaré».

Los profetas mentirosos

5A los profetas que engañan a mi pueblo, Dios les ha dicho:

«Ustedes solo hablan de paz

a quienes les dan de comer,

pero a quienes no los alimentan

les declaran la guerra.

6Por eso no les voy a informar

lo que pienso hacer.

Nunca más les comunicaré mensajes

y ya no podrán anunciar el futuro.

7Esos profetas y adivinos

quedarán en completo ridículo.

No tendrán nada que decir,

porque yo no les responderé».

8Pero yo, Miqueas, estoy lleno del poder de Dios. Por eso puedo afirmar que nuestro Dios es un Dios justo. También puedo acusar a los israelitas de ser un pueblo pecador y desobediente.

La derrota de Jerusalén

9Dios dijo:

«¡Escúchenme ustedes,

jefes y gobernantes de Israel!

Ustedes rechazan la justicia,

y no respetan ninguna ley.

10En Jerusalén y en mi templo

los crímenes y la violencia

son cosa de todos los días.

11Los sacerdotes, profetas y jueces

enseñan, predican o dictan sentencia

solo a cambio de dinero.

»Y para colmo se atreven a decir:

“No tenemos nada que temer.

¡Dios está con nosotros!”

12»¡Por culpa de ustedes

mi templo será derribado!

¡Por culpa de ustedes

Jerusalén quedará en ruinas,

y el monte de Sión

se cubrirá de maleza!»

4

Paz a las naciones

41En el futuro,

el monte donde se encuentra

el templo de nuestro Dios

será el monte más importante.

Allí vendrán muchos pueblos

2y gente de muchas naciones,

y unos a otros se dirán:

«Subamos al monte de Sión,

al templo del Dios de Israel,

para que él mismo nos enseñe

y obedezcamos sus mandamientos.

»Dios mismo será nuestro maestro

desde el monte de Sión,

¡desde la ciudad de Jerusalén!

3Dios mismo dictará sentencia

contra naciones y pueblos lejanos,

y ellos convertirán sus espadas

en herramientas de trabajo.

Nunca más nación alguna

volverá a pelear contra otra,

ni se entrenará para la guerra.

4»Todo el mundo vivirá tranquilo

bajo la sombra de su viña,

o a la sombra de su higuera,

porque así Dios lo ha prometido.

5¡Qué importa que otras naciones

adoren a sus propios dioses!

¡Nosotros siempre obedeceremos

a nuestro poderoso Dios!»

Dios salvará a Israel

6-7Así ha dicho nuestro Dios:

«Mi pueblo parece un rebaño

de ovejas cojas y perdidas,

porque está sufriendo mi castigo.

Pero ya está cerca el día

en que volveré a reunirlo.

Cuando llegue ese día,

con los pocos que hayan quedado

volveré a hacer una gran nación,

y desde mi templo en Jerusalén

reinaré sobre ella para siempre.

8»Hermoso monte de Sión,

tú has sido una torre protectora

para mi amada Jerusalén;

así que volverás a ser como antes,

¡serás la gran capital de mi pueblo!

9-10»Tú, Jerusalén,

lloras y te retuerces de dolor,

como si fueras una mujer

a punto de tener un hijo.

Pero no hay razón para que llores;

¡tienes rey y no te faltan consejeros!

Más bien, llora

porque tus habitantes te abandonarán

y vivirán en el campo,

y después serán llevados a Babilonia.

Sin embargo, yo los pondré en libertad;

¡yo mismo los libraré

del poder de sus enemigos!

11»Muchas naciones se han reunido,

y dicen en contra tuya:

“¡Ojalá podamos ver

la derrota de Jerusalén!”

12»Pero esas naciones no saben

lo que tengo pensado hacer;

es algo que no pueden entender:

¡voy a juntarlas para hacerlas polvo!

13»¡Vamos, Jerusalén!

¡Levántate y hazlos pedazos!

Yo te daré la fuerza de un toro,

para que destruyas a muchos pueblos;

¡tus cuernos parecerán de hierro!,

¡tus cascos parecerán de bronce!

Les quitarás todas sus riquezas

y me las entregarás,

pues toda la tierra me pertenece.»

5

Grandeza de la pequeña Belén

51 1 (4.14) Yo, Miqueas, anuncio:

«Jerusalén, Jerusalén,

prepárate para la guerra.

Por medio de tus enemigos

Dios castigará duramente

al rey de Israel.

2 2 (5.1) »Pero tú, Belén Efrata,

entre los pueblos de Judá

eres un pueblo pequeño,

pero llegarás a ser muy importante.

En ti nacerá un rey

de familia muy antigua,

que gobernará sobre Judá.

3 3 (5.2) »Dios nos va a abandonar

hasta que nazca ese rey.

Luego de su nacimiento

los que hayan quedado con vida

se reunirán con los demás israelitas.

4 4 (5.3) Entonces Dios le dará a ese rey

toda su fuerza y poder

para dirigir a su pueblo

y hacerlo vivir en paz.

Ese rey extenderá su dominio

hasta el último rincón de la tierra.

5-6 5-6 (5.4-5) »Cuando vengan los asirios

para invadir nuestro país

y quieran ocupar nuestros palacios,

ese rey nos librará de ellos

y nos hará vivir en paz.

Ordenará que los ataquen

siete jefes y ocho capitanes.

¡Así conquistaremos por la fuerza

el país de Asiria, territorio de Nimrod!

Judá entre las naciones

7-8 7-8 (5.6-7) »Los que quedemos con vida

seremos entre las naciones,

como la lluvia que Dios envía:

cae del cielo y riega la hierba

sin la intervención humana.

Seremos también como los leones:

cuando están entre un rebaño,

atrapan a las ovejas y las destrozan,

y no las dejan escapar.

9 9 (5.8) ¡Tú, mi Dios, atacarás a tus enemigos

y los destruirás por completo!»

Destrucción total

10 10 (5.9) Dios dijo a su pueblo:

«Cuando llegue ese día,

mataré a todos tus caballos

y destruiré tus carros de guerra.

11 11 (5.10) Destruiré también tus ciudades

y derribaré todas tus torres.

12 12 (5.11) Pondré fin a tus hechicerías

y acabaré con todos tus adivinos.

13 13 (5.12) Destruiré tus ídolos y tus imágenes,

y no volverás a adorar

a dioses que tú mismo hiciste.

14 14 (5.13) ¡Yo destruiré tus ciudades

y las imágenes de tu diosa Astarté!

15 15 (5.14) ¡Yo me vengaré con gran furia

de las naciones que no me obedecieron!»