Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
40

401-2»Yo soy el Dios todopoderoso;

tú me criticaste y desafiaste,

ahora respóndeme».

3Y Job le respondió:

4-5«¿Qué podría responderte

si soy tan poca cosa?

Ya he hablado más de la cuenta,

y no voy a insistir.

Prefiero quedarme callado».

6Pero Dios le respondió a Job desde la tempestad, y le dijo:

7«¡Vamos a ver qué tan valiente eres!

Ahora yo voy a hablar,

y tú me vas a escuchar.

8»¿Tienes que acusarme de injusto

para probar que eres inocente?

9¿Acaso tu voz y tu poder

se comparan a los míos?

10Si así es, ¡demuéstralo!

11No controles tu enojo;

¡humilla a los orgullosos!

12Fíjate en esos malvados,

y aplástalos donde se encuentren;

13¡envuélvelos y entiérralos

en la tumba más profunda!

14Entonces tendré que admitir

que eres lo bastante poderoso

para alcanzar la victoria.

15»Fíjate en el hipopótamo,

animal parecido a los bueyes,

pues se alimenta de hierba.

A él y a ti los he creado.

16Toda su fuerza se encuentra

en sus poderosos lomos.

17Su rabo parece un árbol;

sus músculos son muy fuertes.

18Sus huesos parecen de bronce;

sus piernas parecen de hierro.

19Entre los animales que he creado,

él ocupa el primer lugar;

pero yo lo he creado y, si quiero,

puedo quitarle la vida.

20Se alimenta de hierba del campo,

donde juegan los animales salvajes.

21-22Se esconde entre los juncos,

y a la sombra de los árboles

se tiende a descansar.

23Puede beberse un río entero;

¡podría tragarse el río Jordán!

24¿Quién se le puede enfrentar?

¿Quién se atreve a capturarlo?

¿Quién puede perforarle la nariz?

41

411 1 (40.25) »No puedes pescar un cocodrilo

con un simple anzuelo,

ni atarle la lengua con una cuerda.

2 2 (40.26) No puedes perforarle la quijada

ni atarle el hocico.

3 3 (40.27) ¡Un cocodrilo no va a rogarte

que le tengas compasión,

4 4 (40.28) ni va a servirte como esclavo

por el resto de su vida!

5 5 (40.29) Tampoco podrás jugar con él

como juegas con los pájaros,

y atarle una cuerda a una pata

para que jueguen tus hijas.

6 6 (40.30) No se despedaza un cocodrilo

para venderlo en el mercado;

7 7 (40.31) ¡las lanzas no le atraviesan

la piel ni la cabeza!

8 8 (40.32) Si quieres sujetarlo,

acabarás peleando con él,

y te arrepentirás de hacerlo.

9 9 (1) No tiene caso que pienses

en llegar a dominarlo;

¡con solo verlo, caerás desmayado!

10 10 (2) Si nadie puede con él,

¿quién va a poder conmigo,

que soy el Dios todopoderoso?

11 11 (3) ¡Mío es todo lo que hay

debajo del cielo!

¿Quién me puede pedir cuentas?

12-13 12-13 (4-5) »No olvides que el cocodrilo

tiene patas muy fuertes

una piel impenetrable,

y un cuerpo enorme

que nadie puede dominar.

14 14 (6) No hay quien se atreva

a abrirle el enorme hocico

para ver sus filosos colmillos.

15-17 15-17 (7-9) Su cuerpo está cubierto

con hileras de pequeños escudos,

que ni el aire dejan pasar.

18 18 (10) Cuando el cocodrilo resopla,

sus ojos brillan más que el rayo

y que el sol del nuevo día;

19 19 (11) de su hocico salen

chispas de lumbre y llamas de fuego;

20-21 20-21 (12-13) lanza humo por la nariz

y fuego por la boca;

¡parece una olla puesta al fuego!

¡Un soplo suyo enciende la leña!

22 22 (14) Es tan fuerte su cuello

que solo de verlo da miedo;

23 23 (15) la piel más blanda de su cuerpo

es impenetrable;

24 24 (16) su pecho es firme como roca

y duro como piedra de molino.

25 25 (17) Cuando el cocodrilo se sacude,

hasta los más poderosos

tiemblan y echan a correr.

26-29 26-29 (18-21) No hay arma capaz de herirlo,

pues rompe el hierro como paja,

y el bronce como madera podrida;

las flechas no lo penetran,

y las piedras de las hondas

tan solo le hacen cosquillas;

golpearlo con un martillo

es como golpearlo con una pluma.

30 30 (22) Cuando se arrastra por el lodo,

abre surcos como el arado;

31 31 (23) cuando se lanza al fondo del lago,

el agua parece una olla hirviendo,

32 32 (24) y a su paso va dejando

una estela blanca y brillante.

33 33 (25) El cocodrilo a nadie le teme,

y no hay animal que se le parezca.

34 34 (26) Desprecia a los poderosos,

pues es el rey de los monstruos».

42

Respuesta final de Job

421Entonces Job le respondió a Dios:

2«Reconozco tu gran poder;

nadie puede impedirte

llevar a cabo tus planes.

3Tú preguntas quién soy yo,

que siendo un ignorante

he puesto en duda tu sabiduría.

Reconozco que he dicho cosas

que no alcanzo a comprender,

cosas que son maravillosas

y que en realidad no conozco.

4»Tú dijiste:

“Ahora yo voy a hablar,

y tú me vas a escuchar”.

5»Lo que antes sabía de ti

era lo que me habían contado,

pero ahora mis ojos te han visto,

y he llegado a conocerte.

6Así que retiro lo dicho,

y te ruego me perdones».

Un final feliz

7Después de haber hablado con Job, Dios se dirigió a Elifaz y le dijo:

«Estoy muy enojado contigo y con tus dos amigos. Lo que han dicho ustedes de mí no es verdad; en cambio, es verdad lo que ha dicho Job. 8Así que ahora acompañen a Job, y quemen en mi honor siete toros y siete carneros, para que yo los perdone. Job me rogará por ustedes, y en atención a sus ruegos no los haré quedar en vergüenza. Pero reconozcan que, a diferencia de Job, lo que han dicho ustedes de mí no es verdad».

9Entonces Elifaz, Bildad y Zofar fueron y cumplieron con lo que Dios les mandó hacer, y Dios atendió a los ruegos de Job.

10Después de que Job oró por sus amigos, Dios hizo que Job volviera a prosperar, y le devolvió el doble de lo que antes tenía. 11Todos sus hermanos y hermanas, y todos los que antes lo habían conocido, fueron a visitarlo y celebraron una gran fiesta. Lo animaron y lo consolaron por todas las tragedias que Dios le había enviado, y cada uno de ellos le regaló una moneda de plata y un anillo de oro.

12En sus últimos años de vida, Job recibió de Dios más bendiciones que en los primeros, pues llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, dos mil bueyes y mil burras; 13además, tuvo catorce hijos y tres hijas. 14A la primera de ellas la llamó Paloma, a la segunda la llamó Jazmín, y a la tercera la llamó Azucena. 15Estas tres hijas de Job eran las mujeres más hermosas del país, y tanto a ellas como a sus hermanos, Job les dejó una herencia.

16Job vivió todavía ciento cuarenta años, y llegó a ver a sus hijos y nietos, hasta la cuarta generación. 17Luego de haber disfrutado de una larga vida, murió siendo ya muy anciano.