Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
3

Las quejas de Job

31Llegó el momento en que Job ya no pudo más y comenzó a maldecir el día en que nació. 2Entonces, dijo:

3«¡Maldito sea el día en que nací!

Maldita la noche en que anunciaron:

“¡Fue niño!”

4-6¡Que borren del calendario ese día!

¡Que nadie se acuerde de él,

ni siquiera el Dios del cielo!

¡Que sea arrojado en las tinieblas

y todos se olviden de él!

7»¡Que en esa noche

nadie vuelva a nacer!

¡Que nadie grite de alegría!

8¡Que maldigan ese día

los que tienen poder

sobre el monstruo del mar!

9¡Que ese día no salga el sol

ni se vea la estrella de la mañana,

10porque me dejó nacer

en un mundo de miserias!

11-13»Mejor hubiera nacido muerto.

¡Así nadie me habría abrazado

ni me habría amamantado,

y ahora estaría descansando en paz!

14-15¡Estaría en la compañía

de esos reyes, gobernantes y consejeros

que construyeron grandes monumentos

y llenaron de oro y plata sus palacios!

16»Mejor me hubieran enterrado

como se entierra a los niños

que nacen antes de tiempo

y nunca llegan a ver el sol.

17-18Para los cansados y prisioneros,

la muerte es un descanso,

pues ya no oyen gritar al capataz.

Con la muerte, los malvados

dejan de hacer destrozos.

19En la muerte se encuentran

los débiles y los poderosos,

y los esclavos se libran de sus amos.

20»¿Por qué nos deja nacer Dios

si en la vida solo vamos a sufrir?

¿Por qué deja seguir viviendo

a los que viven amargados?

21Buscan con ansias la muerte,

como si buscaran un tesoro escondido.

Quisieran morirse,

pero la muerte no llega.

22¡Muy grande sería su alegría

si pudieran bajar a la tumba!

23»Dios nos cierra el paso

y nos hace caminar a ciegas.

24Lágrimas y quejas

son todo mi alimento.

25-26Ya he perdido la paz.

Mis peores temores

se han hecho realidad».

4

Primera respuesta de Elifaz

41Elifaz le dijo a Job:

2«Puede ser que no te guste

lo que tengo que decirte,

pero no puedo quedarme callado.

3Si bien recuerdo,

tú fuiste maestro de muchos

y animabas a los desanimados;

4palabras no te faltaban

para alentar a los tristes

y apoyar a los débiles.

5Pero ahora que sufres,

no lo soportas

y te das por vencido.

6Según tú, no haces nada malo,

¿por qué entonces desconfías de Dios?

7»¡No me vayas a decir

que quien hace lo bueno

sufre y acaba mal!

8He podido comprobar

que quien mal anda mal acaba.

9»Cuando Dios se enoja,

con un soplo destruye al malvado,

10-11y aunque ruja o gruña como león,

Dios le romperá los dientes.

Como no podrá comer,

se morirá de hambre,

y sus hijos tendrán que huir.

12»Alguien me confió un secreto,

que apenas pude escuchar.

13Mientras todo el mundo dormía,

tuve un sueño, y perdí la calma.

14¡Fue tanto el miedo que sentí,

que todo el cuerpo me temblaba!

15Sentí en la cara un viento helado,

y se me erizaron los pelos.

16¡Sabía que alguien estaba allí,

pero no podía verlo!

Todo alrededor era silencio.

De pronto oí que alguien decía:

17“Nadie es mejor que su creador.

¡Ante él, no hay inocentes!

18Dios ni en sus ángeles confía,

pues hasta ellos le fallan;

19¡mucho menos va a confiar

en nosotros los humanos!

Estamos hechos de barro,

y somos frágiles como polillas.

20-21”En esta vida estamos de paso;

un día nacemos

y otro día morimos.

¡Desaparecemos para siempre,

sin que a nadie le importe!

¡Morimos sin llegar a ser sabios!”

5

51»¡Grita, Job!

¡Grita todo lo que quieras,

a ver si algún ángel te responde!

2Solo los tontos y necios

se mueren de celos y envidia.

3Algunos llegan a prosperar,

pero su casa está maldita.

4A sus hijos,

nadie los ayuda ni los defiende;

¡en los tribunales del pueblo

nadie les hace justicia!

5Sus riquezas y sus cosechas

terminan en la mesa de los hambrientos.

6»¡Siempre hay una razón

para el mal y la desgracia!

7Así como el fuego es la causa

de que salten chispas,

nosotros somos responsables

de nuestra propia desgracia.

8»Si yo estuviera en tu lugar,

pondría mi caso en manos de Dios.

9Sus milagros y maravillas

no los podemos entender.

10Dios hace que la lluvia

caiga sobre los campos;

11Dios da poder a los humildes

y ayuda a los afligidos;

12-13Dios hace que los astutos

caigan en sus propias trampas;

les desbarata sus planes malvados

y les arruina sus malas acciones.

14Dios hace que se tropiecen de día

como si anduvieran de noche,

15pero salva a la gente pobre

del poder de sus enemigos;

16a los pobres les devuelve la esperanza,

pero a los malvados los deja callados.

17»Cuando el Dios todopoderoso te corrija,

puedes considerarte bendecido;

no desprecies su corrección.

18Dios hiere, pero cura la herida;

Dios golpea, pero alivia el dolor.

19Una y otra vez vendrá a ayudarte,

y aunque estés en graves peligros

no dejará que nada te dañe.

20En tiempos de hambre,

no dejará que te mueras;

en tiempos de guerra,

no dejará que te maten.

21Cuando alguien te maldiga,

no tendrás por qué tener miedo;

esa maldición no se cumplirá.

22Te reirás del hambre

y de las calamidades,

y no tendrás por qué temer

a los animales salvajes:

23¡las piedras del campo

y las bestias salvajes

serán tus mejores amigas!

24En tu casa vivirás tranquilo,

y cuando cuentes tu ganado

no te faltará un solo animal.

25Tendrás muchos hijos y muchos nietos;

¡nacerán como la hierba del campo!

26Serás como el trigo

que madura en la espiga:

no morirás antes de tiempo,

sino cuando llegue el momento.

27Esto es un hecho comprobado.

Si nos prestas atención,

tú mismo podrás comprobarlo».