Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
30

301»¡Ahora resulta que soy

la burla de unos chiquillos!

¡Yo ni a sus padres les confiaría

el trabajo de mis perros ovejeros!

2¡Con ellos como empleados,

me hubiera quedado pobre!

3¡Toda la noche la pasan

en los lugares más apartados,

sufriendo de hambre y dolor!

4¡Andan entre los matorrales,

juntando hierbas amargas

y comiendo solo raíces!

5Nadie en el pueblo los quiere,

pues los acusan de ladrones.

6Por eso tienen que vivir

en el lecho de arroyos secos,

en cuevas y entre las rocas;

7andan entre los matorrales,

rebuznando como burros.

8Son gente de mala fama;

¡por eso los echaron del país!

9»¡Ahora resulta que soy

la burla de esos chiquillos!

10¡Me escupen en la cara,

y con asco se apartan de mí!

11Ahora que Dios me humilló,

y me encuentro indefenso,

descaradamente me ofenden.

12Estos bandidos me atacan

por el lado derecho;

me rodean como un ejército,

y me hacen retroceder.

13Sin ayuda de nadie

me cierran el paso,

pues me quieren destruir.

14Me atacan como un ejército

cuando ha conquistado una ciudad

y avanza entre los escombros.

15Estoy temblando de miedo,

mi dignidad se va perdiendo;

he perdido la esperanza de triunfar.

16»Ya la vida se me escapa;

los días de aflicción me aplastan.

17No tiene fin el dolor

que sufro por las noches;

18me oprime y me ahoga,

como soga al cuello;

19me convierte en ceniza

y me deja caer en el fango.

20»Dios mío, yo te llamo,

pero tú no me respondes;

me presento ante ti,

y tú apenas me miras.

21Eres muy cruel conmigo;

me golpeas con tu brazo poderoso,

22me levantas con el viento,

y me lanzas a la tormenta,

23y un día me arrojarás a la tumba,

que es nuestro destino final.

24»Yo nunca le negué ayuda

a quien me la pidió.

25Al contrario,

he llorado con los que sufren,

y me he dolido con los pobres.

26Pero vinieron los días malos

cuando esperaba mejores tiempos;

llegaron los días de sombras

cuando esperaba la luz.

27Todo el tiempo estoy inquieto;

me enfrento a días de aflicción.

28Estoy triste, como un día nublado,

pues pido ayuda a mi gente

y los jefes no me la dan.

29Las lechuzas y los chacales

son mis amigos y mis hermanos.

30La piel se me pudre

y se me cae a pedazos;

estoy ardiendo en fiebre.

31De mi arpa y de mi flauta

brotan notas de tristeza.

31

311»Yo siempre me propuse

no mirar con deseos

a ninguna jovencita.

2¿Y qué recibí del Dios del cielo?

3¡Tan solo la ruina y el desastre

que merecen los malhechores!

4¡Tal parece que Dios no me ve

ni se fija en lo que hago!

5»Yo nunca he hecho nada malo.

Nunca a nadie le he mentido.

6¡Que Dios me ponga a prueba,

y verá que soy inocente!

7Nunca me aparté del buen camino,

ni me dejé llevar por mis deseos.

Si se encuentra en mis manos

alguna cosa robada,

8¡que otros disfruten mis cosechas,

y se queden con mis campos!

9»Si acaso he esperado

que se vaya mi vecino

para estar a solas con su esposa,

10¡que mi esposa se convierta

en esclava y amante de otros!

11-12Eso sería una vergüenza.

Sería un terrible castigo,

¡peor que si un incendio destructor

acabara con mis cosechas!

13»Cuando mis esclavos

me hacían algún reclamo

siempre fui justo con ellos.

14De otra manera,

¿cómo podría responder a Dios

si él me llamara a cuentas?

15¡Tanto a ellos como a mí

Dios nos hizo iguales!

16»Jamás he dejado de atender

los ruegos de los pobres;

jamás he dejado que las viudas

se desmayen de hambre;

17jamás he probado un bocado

sin compartirlo con los huérfanos.

18Desde mi más temprana edad,

siempre he sido el apoyo

de huérfanos y viudas;

19jamás he dejado que los pobres

mueran por falta de ropa.

20Muchos me agradecieron

el abrigarlos con ropa de lana.

21Nunca abusé de mi autoridad

para amenazar a los huérfanos.

22-23¡No quiero que Dios me castigue!

¡No podría resistir su poder!

Pero si acaso he actuado así,

¡que me quede yo sin brazos!

24»Jamás he puesto mi confianza

en el poder de las riquezas;

25jamás las muchas riquezas

me fueron motivo de orgullo.

26-27El sol y la luna

son dos astros maravillosos,

pero jamás les he rendido culto,

ni en público ni en secreto.

28Si hubiera cometido tal pecado,

Dios tendría que juzgarme

por haberlo traicionado.

29»Jamás me he alegrado

de ver la desgracia de mi enemigo;

30jamás he cometido el pecado

de pedir que le vaya mal;

31jamás nadie visitó mi casa

sin calmar su hambre en mi mesa;

32jamás un extraño tocó a mi puerta

sin ser invitado a pasar la noche;

33-34a diferencia de otros,

jamás he guardado en secreto

ninguno de mis pecados,

y no por miedo a mis parientes

o por temor al qué dirán.

35»Juro que digo la verdad.

¡Espero que el Dios todopoderoso

me escuche y me responda!

Si de algo puede acusarme,

que lo ponga por escrito.

36Llevaré su acusación

en los hombros y en la frente.

37Me presentaré ante Dios

con la frente en alto,

y le daré cuenta de mis actos.

38-39»Jamás he abusado de mis tierras,

pues las he dejado descansar.

Jamás he explotado a mis trabajadores

pues les he pagado su justo salario.

40Si lo que digo no es cierto,

¡que en vez de trigo y cebada

produzca mi tierra espinas!»

Así fue como Job dio por terminado su discurso.

32

Presentación de Elihú

321Cuando los tres amigos se dieron cuenta de que Job creía ser inocente, dejaron de responderle. 2Pero un joven llamado Elihú se enojó mucho con Job porque insistía en que era inocente, y que Dios era injusto con él. Elihú era hijo de Baraquel, y nieto de Buz, de la familia de Ram. 3También se enojó con los tres amigos porque habían condenado a Job sin demostrar que era culpable.

4Elihú había querido tomar la palabra antes, pero no lo había hecho porque Job y sus amigos eran mayores que él. 5Sin embargo, cuando vio que los tres amigos ya no tenían nada que decir, se enojó mucho 6y comenzó a hablar.

Primera participación de Elihú

Elihú dijo:

«No me sentía muy seguro

de decir lo que pienso

porque soy muy joven

y ustedes son mayores de edad.

7Me pareció que era mejor

dejar que hablara la experiencia,

y que la gente de más edad

se luciera con su sabiduría.

8-9Sin embargo,

no depende de la edad

entender lo que es justo;

no son los muchos años

los que dan sabiduría.

Lo que nos hace sabios

es el espíritu del Dios todopoderoso,

¡y ese espíritu vive en nosotros!

10»También tengo algo que decir,

así que les ruego que me escuchen.

11Mientras ustedes hablaban

y buscaban las mejores palabras,

yo me propuse esperar

y escuchar lo que tenían que decir.

12Les presté toda mi atención.

Pero ninguno de ustedes

ha sabido responder

a las explicaciones de Job.

13»Si ustedes son los sabios

¡no me salgan ahora

con que es Dios

quien debe responderle!

14Job no se ha dirigido a mí,

así que yo no voy a contestar

como ustedes lo han hecho.

15»Job, tus amigos se han callado

porque les faltan las palabras.

16¡Pero no porque ellos callen

debo yo guardar silencio!

17Tengo mucho que decir,

y ya no puedo callarme.

18A mí no me faltan palabras;

y ya no me puedo aguantar.

19Parezco botella de sidra;

¡estoy a punto de reventar!

20Tengo que desahogarme;

¡tengo que responderte!

21-22No voy a tomar partido

ni a favorecer a nadie,

pues no me gustan los halagos;

si así lo hiciera, Dios me castigaría.