Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
27

Octava respuesta de Job

271Job volvió a tomar la palabra y dijo:

2«Dios me tiene amargado

y no quiere hacerme justicia,

pero juro en su nombre

3que mientras yo tenga vida

4jamás diré otra cosa

que no sea la verdad.

5-6Mientras tenga yo vida,

insistiré en mi inocencia

y jamás les daré la razón.

¡No tengo de qué avergonzarme!

7»¡Dios quiera que mis enemigos

tengan la muerte que merecen

los injustos y malvados!

8No hay esperanza para el malvado

si Dios le quita la vida.

9Cuando los domina la angustia,

Dios no escucha sus ruegos,

10pues el malvado no ama a Dios

y jamás le pide ayuda.

11»Voy a mostrarles el poder de Dios

y no ocultaré sus planes,

12pero si ya los conocen,

¿por qué dicen tantas tonterías?»

Tercera participación de Zofar

13Zofar respondió:

«Dios espera el momento

de castigar a los malvados;

y este será su castigo:

14Aunque tengan muchos hijos,

unos morirán de hambre

y otros, en la guerra.

15Si algunos quedan con vida,

morirán de alguna enfermedad

y sus viudas no llorarán por ellos.

16Aunque lleguen a amontonar

mucha plata y vestidos,

17la gente buena e inocente

disfrutará de todo eso.

18»¡Resiste más una telaraña,

o una choza de paja,

que las casas de los malvados!

19Por la noche, se acuestan ricos;

por la mañana, amanecen pobres;

20¡una lluvia de cosas terribles

cae sobre ellos por la noche!

21-22Del oriente sopla un fuerte viento,

y sin compasión los arrebata;

quisieran librarse de su poder,

pero el viento se los lleva

y desaparecen para siempre.

23Así terminan los malvados,

entre burlas y silbidos».

28

El canto de la sabiduría

281«El oro y la plata

se sacan de las minas

y se limpian con fuego.

2El hierro y el cobre

se sacan de la tierra

y se les quita la impureza.

3Ya no hay para los mineros

lugar demasiado oscuro;

en los más lejanos rincones

buscan piedras preciosas;

4con la ayuda de cuerdas,

bajan a profundos barrancos;

cavan largos túneles

donde nadie ha puesto el pie.

5»En esas profundas minas,

donde el calor es insoportable,

se gana la vida el minero.

6De las rocas saca zafiros,

y de entre el polvo saca oro.

7-8Ningún león, ninguna fiera,

ha llegado a esos lugares;

¡ni siquiera la mirada del halcón

ha podido descubrirlos!

9Los mineros golpean la dura roca

y dejan al descubierto

el corazón de las montañas;

10abren túneles en las rocas,

y contemplan grandes tesoros;

11llegan a donde nacen los ríos,

y entonces sacan a la luz

lo que había permanecido oculto.

12»¿Dónde está la sabiduría?

¿Dónde puede encontrarse?

13Nadie aprecia su valor

porque no pertenece a este mundo.

14Tampoco se encuentra

en las profundidades del mar.

15-16Su precio no puede pagarse

con todo el oro del mundo,

ni con plata, ni piedras preciosas.

17Ni el oro ni el cristal,

ni las joyas más caras

se le pueden comparar,

18-19¡mucho menos el coral,

el jaspe y el topacio!

La sabiduría vale más que las joyas;

¡ni todo el oro del mundo

puede pagar su precio!

20»Vuelvo, pues, a preguntar:

¿dónde está la sabiduría?

21Ella se esconde del mundo,

y hasta de las aves del cielo.

22Aunque la muerte destructora

dice conocerla,

23solo Dios sabe dónde vive,

y cómo llegar hasta ella.

24Dios ve los rincones más lejanos

y todo lo que hay debajo del cielo,

25-27y mientras daba su fuerza al viento

y medía el agua de los mares

fijó su mirada en la sabiduría;

mientras establecía la época de lluvias

y la dirección de las tormentas,

decidió ponerla a prueba;

una vez que confirmó su gran valor,

le dio su aprobación.

28Luego dijo a todo el mundo:

“Si ustedes me obedecen

y se apartan del mal,

habrán hallado la sabiduría”».

29

Fin de la discusión

291Una vez más, Job respondió:

2«¡Extraño aquellos tiempos,

cuando Dios mismo me cuidaba!

3¡No me daba miedo la oscuridad

porque Dios alumbraba mi camino!

4¡Estaba yo joven y fuerte,

y Dios me bendecía con su amistad!

5»En aquellos días,

mis hijos me rodeaban

y Dios me daba su apoyo;

6no faltaba en mi mesa la leche,

ni en mi cabeza el perfume;

7en los tribunales del pueblo

se reconocía mi autoridad;

8al verme llegar,

los jóvenes me daban paso

y los ancianos me recibían de pie;

9-10aun la gente más importante

se callaba en mi presencia,

o hablaba en voz baja.

11Los que me escuchaban

no dejaban de felicitarme.

12A los pobres y a los huérfanos

que me pedían ayuda

siempre los ayudé;

13las viudas y los pobres

me bendecían y gritaban de alegría.

14Siempre traté a los demás

con justicia y rectitud;

para mí, actuar así,

era como ponerme la ropa.

15Fui guía de los ciegos

y apoyo de los desvalidos;

16protegí a la gente pobre

y defendí a los extranjeros;

17puse fin al poder de los malvados,

y no los dejé hacer más daño.

18»Hasta llegué a pensar:

“Viviré una larga vida,

y tendré una muerte tranquila.

19Estaré fuerte y lleno de vida,

como árbol bien regado.

20Nadie me faltará el respeto,

ni jamás perderé mi buena fama”.

21»Ante mí, todos guardaban silencio

y esperaban recibir mis consejos.

22Mis palabras eran bien recibidas,

y nadie me contradecía.

23Mis discursos eran esperados

como se espera la lluvia.

24Si les sonreía, no podían creerlo;

una sonrisa mía les daba ánimo.

25Si estaban enfermos,

me sentaba a consolarlos,

y les decía lo que debían hacer.

¡Me veían como un rey

al frente de su ejército!