Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
17

171-2»Todos los que me rodean

se burlan de mí;

tengo que soportar sus ataques.

La vida se me escapa;

ya la muerte me está esperando.

3»¡Dios mío, ven a defenderme,

pues no hay quien lo haga por mí!

4Confunde a mis enemigos,

y no los dejes que triunfen.

5Si por ganarse unas monedas

pueden acusar a un amigo,

¡merecen ver morir a sus hijos!

6»Dios mío,

tú me pones en vergüenza,

y todo el mundo se burla de mí;

algunos hasta me escupen la cara.

7Los ojos se me cierran de dolor;

de mí solo quedan huesos.

8Cuando me ve la gente buena,

apenas puede creerlo

y se enoja contra los malvados.

9¡Cuando uno es honrado

y no ha hecho nada malo,

al final se mantendrá firme

y cada vez se hará más fuerte!

10»Pueden seguir atacándome,

que yo sé que entre ustedes

no se encuentra un solo sabio.

11La muerte anda cerca de mí,

y mis deseos no se cumplen,

12¡pero esta gente insiste

en darme falsas esperanzas!

¡Dicen que ya está amaneciendo

cuando todavía es de noche!

13Si lo único que espero

es tener por casa una tumba,

¡puedo acostarme ya

a dormir entre las sombras!

14No tendré más familia

que la tumba y los gusanos.

15No tengo nada que esperar;

no tengo ya ningún futuro.

16La esperanza morirá conmigo;

¡juntos seremos enterrados!»

18

Segunda participación de Bildad

181Bildad respondió:

2«¡Hablemos menos y pensemos más;

entonces podremos conversar!

3Job cree que somos tontos;

nos trata como si fuéramos animales.

4Tan enojado está

que él mismo se despedaza;

¡pero eso no cambia nada!

5-6»La vida de los malvados

es como lámpara que se apaga;

es como la luz de una casa,

que de pronto deja de alumbrar.

7-10Sus pasos van perdiendo fuerza;

caen en sus propias trampas,

y allí se quedan atrapados.

11-12El miedo y el desastre

los siguen por todas partes;

¡no los dejan ni un momento!

13La enfermedad y la muerte

les devoran todo el cuerpo.

14La muerte los arranca

de la tranquilidad del hogar;

15en su casa hay olor a azufre

porque el fuego la consume.

16Los malvados son como un árbol,

al que se le secan las raíces

y se le marchitan las ramas.

17-18Nadie se acuerda de ellos;

son lanzados a la oscuridad

y su fama queda en el olvido.

19En el pueblo donde vivían,

no les queda ningún pariente.

20De un extremo al otro de la tierra,

la gente se asombra y se asusta

al saber cómo acabaron.

21Así terminan los malvados,

los que no reconocen a Dios».

19

Quinta respuesta de Job

191Job respondió:

2«Tanta palabrería de ustedes

me atormenta y me lastima;

¿Cuándo van a dejarme en paz?

3Una y otra vez

me insultan sin compasión.

¡Debería darles vergüenza!

4Aun cuando yo haya pecado,

eso no les afecta.

5Lo que ustedes realmente quieren

es sentirse mejores que yo;

se aprovechan de verme humillado

para lanzarme sus ataques.

6Pero voy a decirles algo:

es Dios quien me hizo daño,

¡es Dios quien me tendió una trampa!

7»A gritos pido ayuda,

pero nadie me responde,

ni conoce la justicia.

8Dios no me deja pasar,

me tiene cerrado el camino.

9Me quitó mis riquezas;

10me dejó como a un árbol

destrozado y sin raíces.

11»Tan grande es su enojo contra mí

que me considera su enemigo;

12me ataca como un ejército,

¡me tiene completamente rodeado!

13»Dios ha hecho que me abandonen

mis amigos y mis hermanos;

14también ha hecho que me olviden

mis parientes y conocidos.

15Los que antes comían en mi mesa,

hoy me ven como a un extraño;

¡aun las jóvenes que me servían

ahora dicen que no me conocen!

16Pido que mis esclavos me sirvan,

y ni con ruegos me atienden.

17Tengo tan mal aliento

que nadie en la casa me aguanta.

18-19Todos mis amigos y seres queridos

se han puesto en mi contra;

¡hasta los niños se burlan de mí!

20La piel se me pega a los huesos;

¡estoy a un paso de la muerte!

21-22»Amigos míos,

¡tengan lástima de mí!

Dios se ha vuelto mi enemigo,

no hagan ustedes lo mismo.

23-24»¡Cómo quisiera que mis palabras

quedaran grabadas para siempre

en una placa de hierro!

25Yo sé que mi Dios vive,

sé que triunfará sobre la muerte,

y me declarará inocente.

26Cuando mi cuerpo haya sido destruido,

veré a Dios con mis propios ojos.

27Estoy seguro de que lo veré,

¡con ansias espero el momento!

28»Ustedes solo piensan en perseguirme,

pues creen que soy culpable;

29pero tengan mucho cuidado.

Dios es el juez de todos nosotros;

cuando él los juzgue,

los castigará con la muerte».