Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
16

Cuarta respuesta de Job

161Job le contestó a Elifaz:

2«Todo lo que ustedes han dicho

lo he escuchado muchas veces;

¡y no fue ningún consuelo!

3¿Qué es lo que tanto les molesta?

¿Por qué no me dejan en paz?

4-5Si estuvieran en mi lugar,

verían que no necesito tanta palabrería.

¡Lo que necesito es que me animen,

que calmen mi sufrimiento!

6»¿Qué se gana con hablar?

¡Mi dolor no me deja

ni tampoco se calma!

7Dios ha acabado conmigo

y con toda mi familia.

8Me tiene arrinconado,

se levanta y me condena;

lo que ha dejado de mí

es solo un montón de huesos.

9»Tan enojado está Dios conmigo

que me persigue y me despedaza;

me considera su enemigo.

Me mira con rabia

y me muestra los dientes.

10Mis enemigos

se han puesto en mi contra;

se burlan de mí y me dan bofetadas.

11Dios me dejó caer

en manos de gente malvada.

12-14Antes, yo vivía tranquilo;

pero Dios me agarró por el cuello

y me hizo objeto de sus ataques.

Se lanzó contra mí como un guerrero

y me abrió una herida tras otra,

destrozándome sin ninguna compasión.

¡Regados por el suelo quedaron

mi hígado y mis riñones!

15»Me vestí con ropas ásperas,

para mostrar mi angustia;

¡mi orgullo ha quedado por el suelo!

16De tanto llorar tengo roja la cara;

mis ojos muestran profundas ojeras.

17¿Por qué no aceptan

que no soy un malvado,

y que es sincera mi oración?

18»Si acaso muero,

espero que la tierra

no oculte mi inocencia.

19Yo sé que en el cielo

tengo un testigo a mi favor.

Allí sin duda, está mi abogado.

20Ante Dios lloro amargamente,

porque mis amigos se burlan de mí.

21Dios me defenderá

como quien defiende a un amigo.

22En unos cuantos años

estaré en la tumba, y ya no volveré.

17

171-2»Todos los que me rodean

se burlan de mí;

tengo que soportar sus ataques.

La vida se me escapa;

ya la muerte me está esperando.

3»¡Dios mío, ven a defenderme,

pues no hay quien lo haga por mí!

4Confunde a mis enemigos,

y no los dejes que triunfen.

5Si por ganarse unas monedas

pueden acusar a un amigo,

¡merecen ver morir a sus hijos!

6»Dios mío,

tú me pones en vergüenza,

y todo el mundo se burla de mí;

algunos hasta me escupen la cara.

7Los ojos se me cierran de dolor;

de mí solo quedan huesos.

8Cuando me ve la gente buena,

apenas puede creerlo

y se enoja contra los malvados.

9¡Cuando uno es honrado

y no ha hecho nada malo,

al final se mantendrá firme

y cada vez se hará más fuerte!

10»Pueden seguir atacándome,

que yo sé que entre ustedes

no se encuentra un solo sabio.

11La muerte anda cerca de mí,

y mis deseos no se cumplen,

12¡pero esta gente insiste

en darme falsas esperanzas!

¡Dicen que ya está amaneciendo

cuando todavía es de noche!

13Si lo único que espero

es tener por casa una tumba,

¡puedo acostarme ya

a dormir entre las sombras!

14No tendré más familia

que la tumba y los gusanos.

15No tengo nada que esperar;

no tengo ya ningún futuro.

16La esperanza morirá conmigo;

¡juntos seremos enterrados!»

18

Segunda participación de Bildad

181Bildad respondió:

2«¡Hablemos menos y pensemos más;

entonces podremos conversar!

3Job cree que somos tontos;

nos trata como si fuéramos animales.

4Tan enojado está

que él mismo se despedaza;

¡pero eso no cambia nada!

5-6»La vida de los malvados

es como lámpara que se apaga;

es como la luz de una casa,

que de pronto deja de alumbrar.

7-10Sus pasos van perdiendo fuerza;

caen en sus propias trampas,

y allí se quedan atrapados.

11-12El miedo y el desastre

los siguen por todas partes;

¡no los dejan ni un momento!

13La enfermedad y la muerte

les devoran todo el cuerpo.

14La muerte los arranca

de la tranquilidad del hogar;

15en su casa hay olor a azufre

porque el fuego la consume.

16Los malvados son como un árbol,

al que se le secan las raíces

y se le marchitan las ramas.

17-18Nadie se acuerda de ellos;

son lanzados a la oscuridad

y su fama queda en el olvido.

19En el pueblo donde vivían,

no les queda ningún pariente.

20De un extremo al otro de la tierra,

la gente se asombra y se asusta

al saber cómo acabaron.

21Así terminan los malvados,

los que no reconocen a Dios».