Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
15

Segunda participación de Elifaz

151Entonces Elifaz le respondió a Job:

2-3«Si en verdad eres inteligente,

no debieras ser tan violento.

Solo dices tonterías,

y de tu boca no sale nada bueno.

4Tu falta de respeto a Dios

hace que otros no lo obedezcan.

5-6»No necesito ser tu juez,

pues tus palabras te condenan.

Tienes tan sucia la mente

que solo dices mentiras.

7»Tú no eres el primer hombre

que hubo sobre la tierra.

El mundo ya existía

antes de que nacieras.

8Tampoco eres el único sabio,

ni Dios te pide consejos.

9Cualquier cosa que tú sepas,

también nosotros la sabemos.

10Nuestros años y experiencia

nos hacen aun mejores que tu padre.

11Dios mismo te consuela

y te habla con cariño,

pero eso no te importa.

12-13»¿Por qué te enojas contra Dios

y hablas más de la cuenta?

¡En tus ojos se ve el odio que sientes!

14-16Ante Dios

nadie es puro ni inocente;

ni aun los ángeles lo son.

¿Qué oportunidad tenemos los humanos,

si Dios ni en sus ángeles confía?

17»Job, préstame atención,

voy a decirte lo que sé.

18Es la sabiduría que los sabios

aprendieron hace mucho.

19¡No la aprendieron de gente extraña!

Por eso, como premio,

Dios les dio la tierra.

20Pero el miedo y el sufrimiento

son el premio de los malvados.

21Siempre escuchan ruidos extraños,

y cuando se encuentran en paz

no faltan ladrones que los ataquen.

22-23Los malvados no tienen esperanza;

saben que no escaparán de la muerte,

y que acabarán devorados por los buitres.

24-26Por eso sufren y tienen miedo

como si un rey los atacara;

saben que les viene la desgracia,

pues se atrevieron a desafiar

al Dios todopoderoso.

27»La gordura se les nota

en la cara y en la cintura,

28-29pero acabarán perdiendo

sus terrenos y riquezas,

y al final vivirán en chozas

a punto de derrumbarse.

30No podrán escapar de la muerte,

sino que serán como un árbol

consumido por el fuego;

¡de un soplo, Dios los destruirá!

31»Los malvados no debieran engañarse

ni confiar en ilusiones,

porque de ellas nada sacarán.

32-33Morirán antes de tiempo.

Se quedarán como los viñedos

cuando se les caen las uvas,

y como los árboles de olivo

cuando no llegan a florecer.

34-35Los malvados dejarán de existir;

los que se hacen ricos con engaños

verán sus casas destruidas por el fuego».

16

Cuarta respuesta de Job

161Job le contestó a Elifaz:

2«Todo lo que ustedes han dicho

lo he escuchado muchas veces;

¡y no fue ningún consuelo!

3¿Qué es lo que tanto les molesta?

¿Por qué no me dejan en paz?

4-5Si estuvieran en mi lugar,

verían que no necesito tanta palabrería.

¡Lo que necesito es que me animen,

que calmen mi sufrimiento!

6»¿Qué se gana con hablar?

¡Mi dolor no me deja

ni tampoco se calma!

7Dios ha acabado conmigo

y con toda mi familia.

8Me tiene arrinconado,

se levanta y me condena;

lo que ha dejado de mí

es solo un montón de huesos.

9»Tan enojado está Dios conmigo

que me persigue y me despedaza;

me considera su enemigo.

Me mira con rabia

y me muestra los dientes.

10Mis enemigos

se han puesto en mi contra;

se burlan de mí y me dan bofetadas.

11Dios me dejó caer

en manos de gente malvada.

12-14Antes, yo vivía tranquilo;

pero Dios me agarró por el cuello

y me hizo objeto de sus ataques.

Se lanzó contra mí como un guerrero

y me abrió una herida tras otra,

destrozándome sin ninguna compasión.

¡Regados por el suelo quedaron

mi hígado y mis riñones!

15»Me vestí con ropas ásperas,

para mostrar mi angustia;

¡mi orgullo ha quedado por el suelo!

16De tanto llorar tengo roja la cara;

mis ojos muestran profundas ojeras.

17¿Por qué no aceptan

que no soy un malvado,

y que es sincera mi oración?

18»Si acaso muero,

espero que la tierra

no oculte mi inocencia.

19Yo sé que en el cielo

tengo un testigo a mi favor.

Allí sin duda, está mi abogado.

20Ante Dios lloro amargamente,

porque mis amigos se burlan de mí.

21Dios me defenderá

como quien defiende a un amigo.

22En unos cuantos años

estaré en la tumba, y ya no volveré.

17

171-2»Todos los que me rodean

se burlan de mí;

tengo que soportar sus ataques.

La vida se me escapa;

ya la muerte me está esperando.

3»¡Dios mío, ven a defenderme,

pues no hay quien lo haga por mí!

4Confunde a mis enemigos,

y no los dejes que triunfen.

5Si por ganarse unas monedas

pueden acusar a un amigo,

¡merecen ver morir a sus hijos!

6»Dios mío,

tú me pones en vergüenza,

y todo el mundo se burla de mí;

algunos hasta me escupen la cara.

7Los ojos se me cierran de dolor;

de mí solo quedan huesos.

8Cuando me ve la gente buena,

apenas puede creerlo

y se enoja contra los malvados.

9¡Cuando uno es honrado

y no ha hecho nada malo,

al final se mantendrá firme

y cada vez se hará más fuerte!

10»Pueden seguir atacándome,

que yo sé que entre ustedes

no se encuentra un solo sabio.

11La muerte anda cerca de mí,

y mis deseos no se cumplen,

12¡pero esta gente insiste

en darme falsas esperanzas!

¡Dicen que ya está amaneciendo

cuando todavía es de noche!

13Si lo único que espero

es tener por casa una tumba,

¡puedo acostarme ya

a dormir entre las sombras!

14No tendré más familia

que la tumba y los gusanos.

15No tengo nada que esperar;

no tengo ya ningún futuro.

16La esperanza morirá conmigo;

¡juntos seremos enterrados!»