Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
49

Advertencia contra Amón

491Acerca de la nación de Amón, Dios dijo:

«El territorio de Gad era de los israelitas,

pero me desobedecieron,

y por eso ahora los amonitas,

que adoran al dios Milcom,

se han apropiado del país.

2»Ya se acerca el día

en que haré que se escuchen

gritos de guerra en la ciudad de Rabá,

que está en el territorio de Amón.

Tanto Rabá como las ciudades vecinas

arderán en llamas y quedarán en ruinas,

y entonces Israel echará de allí

a todos los que le robaron su tierra.

3»¡Lloren ustedes, los que viven en Hesbón,

porque su ciudad quedará en ruinas!

¡Griten ustedes, las que viven en Rabá!

¡Vístanse de luto y hagan lamentos!

Corran de un lado para otro,

dentro de los muros de la ciudad,

porque su dios Milcom y sus sacerdotes

serán llevados a otro país,

junto con sus oficiales.

4Ustedes los amonitas se sienten orgullosos

de tener un país con valles fértiles;

confían mucho en sus riquezas

y creen que nadie los atacará.

5Pero yo soy el Dios de Israel;

soy el Dios todopoderoso,

y haré que las naciones vecinas

los asusten y persigan por todas partes.

Todos ustedes serán expulsados de aquí,

y nadie podrá reunir a los que huyan.

6Pero después de todo esto,

yo haré que ustedes, los amonitas,

vuelvan del país adonde hayan sido llevados».

Advertencia contra Edom

7Acerca de la nación de Edom, el Dios todopoderoso dijo:

«¡Ya no hay sabios en Temán!

Ya no queda ni uno solo.

Se ha acabado la sabiduría,

no hay nadie que dé consejos.

8Ustedes, los que viven en Dedán,

¡Den media vuelta y huyan de aquí!

¡Métanse en las cuevas más profundas!

Voy a enviar una terrible desgracia

contra los habitantes de Edom,

pues ya es hora de que los castigue.

9»Los que cosechan uvas

siempre dejan algo para los pobres.

Los ladrones que roban de noche

nunca se llevan todo.

10Pero a los habitantes de Edom

no voy a dejarles nada;

¡dañaré hasta sus escondites,

para que no tengan dónde esconderse!

Morirán sus hijos y sus familias;

morirán también sus vecinos.

11Pero sepan que yo cuidaré

de sus huérfanos y de sus viudas;

¡pueden confiar en mí!»

12-13Dios también dijo:

«Ciudad de Bosrá, no creas que escaparás del castigo. Si he castigado a las naciones que no debían sufrir ningún castigo, ¡con mayor razón te castigaré a ti! Yo soy el Dios de Israel, y te juro que serás destruida y humillada; ¡llegarás a ser el hazmerreír de todos! También tus otras ciudades quedarán en ruinas para siempre.

14»Ya he mandado un mensajero

para que anuncie entre las naciones:

“¡Prepárense para la guerra!

¡Únanse y ataquen a Edom!”

15»Edom, voy a convertirte

en la nación más débil del mundo;

voy a hacer que todos te desprecien.

16Tú te sientes orgullosa

de vivir en los altos montes.

Como si fueras un ave

has puesto tu nido entre las rocas

y por eso te crees a salvo.

Pero de allí te derribaré,

aunque tu nido sea tan alto

como el nido de las águilas.

Te juro que así lo haré.

17»Tu caída será tan terrible

que se espantarán al verte

los que pasen por tus ruinas.

18Quedarás como Sodoma y Gomorra,

¡y nadie volverá a vivir en ti!

19»Edom, yo te atacaré sin aviso,

como lo hace un león con su presa.

Yo elegiré a tu enemigo,

para que en poco tiempo te derrote.

¡No hay otro Dios como yo!

¡No hay quien me pueda desafiar!

¡Ningún pastor de ovejas

es capaz de hacerme frente!

20»Por lo tanto, presten atención;

escuchen lo que he pensado hacer

con los que viven en Temán.

Ya tengo preparado un plan contra Edom.

Los más jóvenes serán arrastrados

y todo el país quedará destruido.

21Edom caerá en forma tan violenta

que la tierra temblará,

y los gritos de la gente

se oirán hasta el Mar de los Juncos.

22El enemigo se lanzará al ataque

con la rapidez de las águilas;

atacará con las alas abiertas,

y cubrirá la ciudad de Bosrá.

Ese día, los soldados edomitas

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo».

Advertencia contra Damasco

23Acerca de Damasco, Dios dijo:

«Las ciudades de Hamat y Arpad

ya recibieron la mala noticia

y no hay nada que las consuele;

¡están inquietas y agitadas

como las olas del mar!

24Los habitantes de Damasco

se han quedado sin fuerzas;

quieren huir, pero les tiemblan las piernas;

se retuercen de angustia y dolor,

como si fueran mujeres

a punto de tener su primer hijo.

25Damasco fue en otros tiempos

una ciudad importante y alegre,

pero ahora ha quedado abandonada.

26-27Y cuando llegue el momento,

sus mejores guerreros y sus jóvenes

caerán muertos por las calles.

Con el fuego que prenderé

a los altos muros de Damasco,

arderán los palacios de Ben-adad.

Yo soy el Dios todopoderoso

y les juro que así será».

Advertencia contra Quedar y Hasor

28El rey de Babilonia había vencido a las tribus de Quedar y de Hasor. Acerca de ellas, Dios dijo:

«¡Soldados de Babilonia,

ataquen a la nación de Quedar!

¡Maten a esa gente del oriente!

29¡Atáquenlos! ¡Quítenles todo!

¡Quítenles sus carpas y sus ovejas!

¡Quítenles sus camellos

y sus cosas de valor!

Asústenlos con este grito:

“¡Hay terror por todas partes!”

30»Ustedes, los que viven en Hasor,

¡escápense ya!,

¡escóndanse bajo tierra!

El rey de Babilonia

ha preparado contra ustedes

un terrible plan de ataque.

Les juro que va a atacarlos.

31-32»Y ustedes, soldados de Babilonia,

¡ataquen a esta nación orgullosa!

Es una nación egoísta,

y se siente tan segura

que nunca cierra sus portones.

Pero yo voy a dispersarla

por todo el mundo,

y de todos lados le traeré el desastre.

A ustedes, babilonios, les permito

que les quiten sus camellos y sus tesoros.

Les juro que así será.

33»La ciudad de Hasor quedará en ruinas

y se llenará de perros salvajes;

nunca más volverá a ser habitada,

porque nadie va a querer vivir allí».

Advertencia contra Elam

34Cuando el rey Sedequías comenzó a reinar en Judá, Dios me habló acerca de la nación de Elam. Me dijo:

35«Jeremías, yo soy el Dios todopoderoso, y este es mi mensaje acerca de Elam:

»Voy a acabar con el ejército elamita.

Sus soldados son expertos guerreros,

pero yo los haré pedazos.

36Desde los cuatro puntos cardinales

enviaré contra Elam grandes ejércitos,

y con la fuerza del viento

los dispersaré por todas partes;

¡no habrá un solo país

donde no haya elamitas refugiados!

37»Los elamitas temblarán de miedo

cuando se enfrenten a sus enemigos,

y ellos los destruirán por completo.

Yo estoy muy enojado con ellos,

así que les enviaré terribles castigos.

Haré que haya guerra entre ellos,

hasta que nadie quede con vida.

38Mataré a su rey y a sus oficiales,

y el rey de Elam seré yo.

39Sin embargo, cuando todo termine,

haré volver a los elamitas

de los países adonde fueron llevados.

Les juro que así lo haré».

50

Advertencia contra Babilonia

501Dios me dio este mensaje acerca de Babilonia. Me dijo:

2«A ti, Jeremías, te encargo

que se anuncie entre las naciones mi mensaje,

para que todos se enteren.

Que se agite la señal de victoria

y se dé a conocer la noticia:

“¡Babilonia será conquistada!

¡El dios Bel quedará en ridículo!

¡El dios Marduc temblará de miedo!

¡Todos los dioses de Babilonia

se asustarán y quedarán humillados!”

3»Del norte vendrá una nación

que atacará y destruirá a Babilonia.

Hombres y animales saldrán corriendo,

y nadie volverá a vivir allí.

4»Cuando todo esto suceda,

la gente de Israel y de Judá

vendrá llorando a buscarme,

pues yo soy el Dios de Israel.

5Preguntarán cómo llegar a Jerusalén,

y hacia allá se dirigirán.

Al llegar, se reunirán conmigo

para que hagamos un pacto eterno,

del cual nunca más se olvidarán.

6»Mi pueblo ha perdido el rumbo;

ha vivido como un rebaño perdido,

pues sus jefes no supieron dirigirlo.

Por eso anduvo por las montañas,

extraviado y sin rumbo fijo;

¡hasta olvidó su lugar de descanso!

7Al verlos, sus enemigos se burlaban

y les decían:

“De esto no tenemos la culpa,

pues ustedes pecaron contra Dios;

contra el Dios que todo les daba,

y en quien confiaban sus antepasados”.

8»Pueblo mío, ¡salgan ya de Babilonia!

¡Escápense de ese país!

¡Corran al frente de los que huyen!

9-10Yo enviaré contra Babilonia

grandes naciones del norte

que la atacarán, la conquistarán

y se quedarán con todas sus riquezas.

Sus soldados son de lo mejor;

¡sus flechas siempre dan en el blanco!

11»Y ustedes, babilonios,

que le han robado a mi pueblo,

¡ríanse si quieren, y hagan fiesta,

12pero su patria quedará humillada

y al final morirá avergonzada

y hecha un desierto solitario!

13»Yo haré que Babilonia

nunca más vuelva a ser habitada.

Estoy tan enojado con ella

que voy a destruirla.

Todos los que pasen por allí

se asustarán al ver sus ruinas.

14»Y ustedes, guerreros,

¡prepárense para atacar a Babilonia!

¡Disparen contra ella sus flechas,

porque ha pecado contra mí!

15Griten por todas partes:

“¡Babilonia se ha rendido!

¡Sus torres se derrumban!

¡Sus muros caen por los suelos!”

»¡Y ahora ustedes hagan con ella

lo mismo que ella hizo con ustedes!

¡Esta es mi venganza contra Babilonia!

16¡Que no quede en ese país

nadie que siembre ni coseche!

»Cuando Babilonia sea atacada,

los que fueron llevados prisioneros

huirán de allá y volverán a su país.

17»Israel es un pueblo que ha vivido perdido como oveja, y siempre en peligro de que se lo devoren los leones. El primero en devorarlo fue el rey de Asiria, y a él le siguió el rey de Babilonia, que lo devoró hasta los huesos. 18Pero yo soy el Dios de Israel, y así como antes castigué al rey de Asiria, castigaré al rey de Babilonia y a su nación. 19Yo haré que Israel regrese a su propia tierra, y yo mismo le daré de comer en el monte Carmelo, en la región de Basán y en las montañas de Efraín y Galaad. 20Cuando llegue ese día, perdonaré a los que aún queden con vida. A Israel y a Judá les perdonaré su maldad.

21»Y a ustedes, enemigos de Babilonia,

les mando que ataquen y persigan

a estos despreciables babilonios.

22»Ya se escuchan los gritos de guerra

y el ruido de una gran destrucción.

23Tú, Babilonia, eras como un martillo

que golpeaba a todo el mundo,

pero ahora pareces un martillo inútil;

¡Has quedado hecha pedazos,

y todas las naciones están asombradas!

24Al rebelarte contra mí,

tú misma te pusiste una trampa

y acabaste cayendo en ella.

25»Yo soy el Dios de Israel;

yo soy el Dios todopoderoso.

Tengo algo pendiente con Babilonia.

Ya he abierto mi depósito de armas,

y sacaré las más destructivas.

Estoy muy enojado,

y haré pedazos a los babilonios.

26»¡Vengan de todas partes

y ataquen a Babilonia!

¡Abran sus depósitos de trigo

y llévense todo ese grano!

¡Amontonen lo que encuentren

y destrúyanlo todo!

¡Que no le quede nada!

27¡Llegó la hora del castigo!

¡Maten a todos sus soldados!

¡Maten a toda su gente!

28»Ahora escuchen a la gente

que ha escapado de Babilonia;

óiganlos hablar de mi venganza:

“¡Dios acabó con los babilonios

porque ellos destruyeron su templo!”

29»¡Que vengan los guerreros,

y ataquen a Babilonia!

¡Que la rodeen

para que nadie se escape!

Babilonia se rebeló contra mí.

Por eso, ¡denle su merecido!

¡Trátenla como ella trató a otros!

Yo soy el Dios de Israel,

yo soy un Dios diferente.

30»Yo les juro que en ese día

sus jóvenes y sus mejores soldados

caerán muertos por las calles.

31-32»Babilonia, nación orgullosa,

cuando llegue el día de tu castigo,

vendré y te daré tu merecido.

Les prenderé fuego a tus ciudades

y a todos sus alrededores.

Tus habitantes tropezarán y caerán,

y nadie los ayudará a levantarse.

Yo soy el Dios todopoderoso,

yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así lo haré.

33»Ustedes los babilonios

han tratado muy mal

al pueblo de Israel y de Judá.

Los han hecho prisioneros

y no quieren dejarlos libres.

34Yo soy el Dios todopoderoso,

y con mi poder les daré libertad

y los haré vivir en paz.

Pero a ustedes, los babilonios,

les voy a enviar un gran castigo.

35»¡Que mueran los babilonios!

¡Que mueran sus jefes y sus sabios!

36¡Que todos sus profetas mentirosos

se vuelvan locos y pierdan la vida!

¡Que tiemblen de miedo sus soldados!

37¡Que se mueran sus caballos,

y sean destrozados sus carros de guerra!

¡Que todos sus soldados extranjeros

se acobarden y se mueran!

¡Que les roben todos sus tesoros!

¡Que se sequen sus ríos!

38»Tantos ídolos hay en Babilonia

que la gente ha perdido la razón.

39-40»Nunca más Babilonia

volverá a ser habitada.

Será como cuando destruí

a Sodoma y a Gomorra,

y las ciudades vecinas:

allí solo vivirán chacales,

lechuzas y perros salvajes.

Les juró que así será.

41»¡Miren lo que viene del norte!

¡Es el ejército de una gran nación!

¡Viene desde muy lejos,

y se le han unido muchos reyes!

42Son gente cruel y sanguinaria,

armada con arcos y lanzas;

vienen a todo galope

y dispuestos a atacarte,

bella ciudad de Babilonia.

El estruendo de sus gritos

resuena como las olas del mar.

43El rey de Babilonia lo sabe,

y se muere de miedo;

se retuerce de angustia.

44»¡No hay otro Dios como yo!

¡No hay quien me pueda desafiar!

¡No hay jefe que se me oponga!

Yo atacaré a Babilonia de repente,

como ataca el león a su presa.

Yo elegiré a su destructor.

45»Presten atención al plan que tengo;

escuchen lo que voy a hacer

con Babilonia y sus habitantes:

hasta los niños más pequeños

serán llevados a rastras,

y la nación entera será destruida.

46Babilonia caerá con tanta violencia

que la tierra misma se sacudirá,

y por todas las naciones

se escucharán sus gritos».

51

511Dios también me dijo:

«Voy a enviar una tormenta destructora

contra Babilonia, ese pueblo rebelde.

2Mandaré contra ella naciones enteras

para que la lancen al viento,

la destruyan y la dejen vacía.

El día que sea destruida,

la atacarán por todos lados.

3»Los soldados babilonios

ya están preparando sus armas,

pero ustedes ni siquiera deben dejar

que se pongan la armadura.

Al contrario, ¡maten a sus jóvenes!,

¡quítenles la vida a sus soldados!

4¡Que sus cadáveres queden tendidos

por las calles de Babilonia!

5»Todos en Israel y en Judá

son culpables delante de mí,

pero nunca los he abandonado.

Yo soy el Dios todopoderoso;

¡soy el único Dios de Israel!

6»¡Salgan ya de Babilonia!

¡Sálvese quien pueda!

¡No tienen por qué morir

por culpa de los babilonios!

Finalmente ha llegado la hora

en que voy a vengarme de ellos.

¡Voy a darles su merecido!

7Babilonia fue en mis manos

como una fina copa de oro;

todo el mundo bebió de esa copa

y con el vino se emborrachó.

8Pero, cuando menos lo esperaba,

fue derrotada y quedó destruida.

¡Lloren por ella!

¡Busquen algún remedio para su pena,

a ver si recobra la salud!

9»Algunas naciones quisieron sanarla,

pero no lo consiguieron.

Eran tantos sus pecados

que llegaban hasta el cielo,

¡más allá de las nubes!

10»Los israelitas dicen:

“¡Nuestro Dios nos ha hecho justicia!

¡Vayamos y contemos en Jerusalén

lo que Dios ha hecho por nosotros!”

11»Y yo digo:

“Ustedes, reyes del país de Media,

sáquenle punta a sus flechas

y tengan listos sus escudos,

pues quiero que destruyan a Babilonia.

Los babilonios destruyeron mi templo;

por eso quiero vengarme de ellos.

12”¡Den la señal de ataque

y derriben los muros de Babilonia!

¡Vigilen de cerca a los babilonios

y háganlos caer en la trampa!

Yo soy el Dios de Israel

y cumpliré mis planes contra ellos”.

13»Ustedes los babilonios

viven junto a los ríos

y gozan de grandes riquezas;

¡pero ya les llegó la hora de morir!

14Voy a enviarles muchos enemigos

que cantarán victoria sobre ustedes.

Yo soy el Dios todopoderoso

y les juro que así lo haré».

Canción de alabanza a Dios

15«Con su poder y sabiduría,

y con mucha inteligencia,

Dios hizo la tierra, afirmó el mundo

y extendió los cielos.

16»Basta con que Dios hable

para que rujan los cielos

y aparezcan las nubes en el horizonte.

En medio de fuertes relámpagos

y de vientos huracanados,

Dios hace que llueva.

17»La gente es estúpida, no sabe nada;

los ídolos son una vergüenza

para quienes los fabrican.

Esas imágenes son un engaño;

por supuesto, no tienen vida.

18No valen nada, son pura fantasía;

cuando Dios las juzgue, serán destruidas.

19Pero nuestro Dios no es así;

¡él hizo todo lo que existe!

Nuestro Dios nos eligió

y nos hizo su pueblo.

¡Su nombre es el Dios todopoderoso!»

Mi arma de guerra

20Dios también me dijo:

«Babilonia, tú eres mi arma de guerra.

Contigo destruyo naciones y reinos,

21contigo destruyo jinetes y caballos,

contigo destruyo carros de guerra.

22Contigo destruyo hombres y mujeres,

contigo destruyo jóvenes y ancianos,

contigo destruyo muchachos y muchachas.

23Contigo destruyo ejércitos y generales,

contigo destruyo campesinos y bueyes,

contigo destruyo jefes y gobernantes.

Castigo final de Babilonia

24»Ustedes, gente de Judá, verán con sus propios ojos cómo voy a castigar a Babilonia y a todos los que viven allí. Los castigaré por todo el daño que le hicieron a Jerusalén. Les juro que así lo haré.

25»A ti, Babilonia, te dicen “máquina de la destrucción” porque con tu poder destruyes la tierra. Pero yo voy a lanzarme contra ti. Te agarraré entre mis manos y te haré rodar por el precipicio; ¡te convertiré en una máquina inservible! 26Nunca más tus piedras se usarán para construir, ni para poner los cimientos de casas y edificios. Tu territorio quedará vacío para siempre. Te juro que así será».

Destrucción de Babilonia

27Dios también me dijo:

«¡Que agiten las naciones su bandera

contra la tierra de Babilonia!

¡Que suene el toque de trompeta,

y que ataquen a Babilonia

los reinos de Ararat, Miní y Askenaz!

¡Que nombren a un general,

y que ataque la caballería!

28¡Llamen a los reyes del país de Media,

y a sus gobernadores y oficiales!

¡Llamen a todo el imperio de Media!

¡Llamen a todas las naciones!

¡Que vengan y ataquen a Babilonia!

29»Los babilonios se retuercen de dolor

porque he decidido llevar a cabo

mis planes contra su país.

¡Voy a destruirlos por completo,

y nadie quedará con vida!

30»Los soldados de Babilonia

ya no tienen valor para luchar.

Débiles y llenos de miedo,

se han refugiado en sus torres;

mientras tanto, el enemigo

quema casas y derriba puertas.

31-32Un mensajero tras otro

llega y da al rey la noticia:

“¡Ha caído la ciudad de Babilonia!

El enemigo controla los puentes,

los cañaverales están en llamas,

y todos los soldados babilonios

están temblando de miedo”.

33»La ciudad de Babilonia

va a quedar tan desierta

como un campo arrasado por el fuego.

¡Llegó la hora de su destrucción!

34»La gente de Jerusalén se queja

de que el rey de Babilonia

los dejó como un plato vacío.

Dicen que les causó mucho miedo,

que se llevó todas sus riquezas,

que se los tragó como un monstruo

y luego los arrojó a la basura.

35Ahora me piden que los castigue

por las humillaciones que sufrieron;

¡me piden que paguen con sangre

toda la sangre israelita que derramaron!»

36Dios le dijo al pueblo de Judá:

«Por todo eso que los babilonios

han hecho con ustedes,

yo los voy a defender,

voy a vengarme de ellos.

Dejaré secos todos sus pozos,

37y Babilonia quedará en ruinas;

allí vivirán solo perros salvajes.

Babilonia será un país sin gente,

del que todo el mundo se burlará.

38»Los babilonios rugen y gruñen

como cachorros de león.

39-40Cuando tengan hambre,

yo les daré de comer y beber

para que se diviertan y se emborrachen.

Así caerán en un sueño profundo

del que nunca más despertarán;

yo los llevaré al matadero,

como se lleva a los carneros,

a los corderos y a los chivos.

Les juro que así lo haré.

41»¡La gran ciudad de Babilonia,

a la que todo el mundo admiraba,

ha caído en poder de sus enemigos!

¡Todas las naciones se espantan

al ver cómo ha quedado destruida!

42»Sus enemigos se levantaron,

como las agitadas olas del mar,

y la inundaron por completo.

43Sus ciudades han quedado vacías;

nadie vive en ellas,

nadie pasa por allí.

¡Hasta parecen un desierto!

44»Bel es el dios de Babilonia,

pero yo lo voy a castigar:

¡haré que vomite lo que se comió!

Las naciones ya no vendrán a adorarlo,

y los muros de Babilonia serán derribados.

45-46»Ustedes, pueblo mío,

no tengan miedo ni se desanimen

por los rumores que se escuchan;

todos los años hay nuevos rumores,

abunda la violencia en el país,

y todos los gobernantes se pelean.

¡Salgan ya de Babilonia,

y pónganse a salvo de mi enojo!

47»Viene el día en que castigaré

a los dioses de Babilonia.

Todo el país quedará humillado,

y por todas partes habrá cadáveres.

48Del norte llegarán los ejércitos

que destruirán a Babilonia.

El cielo y la tierra, y todo lo que existe,

entonarán cantos de alegría.

49Babilonia merece la muerte

por haber matado a tantos israelitas

y a tanta gente de otras naciones.

50»Ustedes, los de Judá,

que escaparon con vida

cuando Jerusalén fue conquistada,

y ahora viven en lejanas tierras,

¡salgan ya de Babilonia!

Aunque vivan lejos, recuérdenme,

y no se olviden nunca de Jerusalén.

51»Los extranjeros no respetaron mi santuario.

Por eso ustedes sienten vergüenza,

pues oyen que la gente

los insulta y se burla de ustedes.

52Pero en un día ya muy cercano

castigaré a los dioses de Babilonia;

¡por todo ese país habrá gritos de dolor!

53Aunque Babilonia tenga murallas

tan altas como los cielos,

yo voy a enviar un ejército

que derribará esas altas murallas.

Les juro que así lo haré».

54Dios continuó diciendo:

«¡Escuchen los gritos de terror

que nos llegan desde Babilonia!

¡Babilonia será destruida!

55-57Se acerca ya un ejército

dispuesto a destruirla.

Sus enemigos rugen como las olas;

por todas partes se escuchan sus gritos.

Los soldados babilonios serán capturados,

y sus armas serán despedazadas.

Haré que se emborrachen

sus jefes y sus sabios,

sus gobernadores y sus oficiales,

y todos sus soldados.

¡Se dormirán, y nunca más despertarán!

Yo dejaré a Babilonia en ruinas,

y pondré fin a sus fiestas.

»Yo soy rey de Israel;

soy el Dios todopoderoso,

y a cada quien le doy su merecido.

Les juro que así lo haré».

58El Dios de Israel también me dijo:

«Los anchos muros de Babilonia

serán derribados por completo,

y sus majestuosos portones serán quemados.

¡De nada habrá servido tanto esfuerzo

de las naciones y de los pueblos,

pues todo eso acabará en el fuego!»

El rollo de cuero

59-60Cuando Sedequías tenía cuatro años de reinar en Judá, fue a Babilonia. Con él fue también Seraías, que estaba a cargo de ese viaje. Antes del viaje, yo, Jeremías, le di a Seraías un mensaje. Escribí en un rollo de cuero todas las desgracias que iban a venir sobre Babilonia, 61luego se lo entregué a Seraías, y le dije:

«En cuanto llegues a Babilonia, deberás leer en voz alta todo lo que aquí dice. 62Cuando hayas terminado, orarás así a nuestro Dios: “Tú has prometido que vas a destruir este lugar. Has dicho que vas a dejarlo hecho un desierto, y que aquí no podrá vivir ninguna persona ni ningún animal”. 63Entonces atarás una piedra al rollo, y lo arrojarás al río Éufrates. 64Luego dirás: “Así como este rollo de cuero se hundió en el río, también Babilonia se hundirá, y nunca más volverá a levantarse. Todos los que viven en Babilonia morirán. Esta ciudad nunca podrá recuperarse del castigo que Dios le va a mandar”».

Aquí termina todo lo que yo, Jeremías, dije y escribí.