Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
48

Advertencia contra Moab

481El Dios todopoderoso me dio este mensaje para los habitantes de las ciudades de Moab:

«¡Pobrecita de la ciudad de Nebo!

¡Estoy a punto de destruirla!

¡Humillaré a la ciudad de Quiriataim,

y dejaré en ruinas su fortaleza!

2Moab ha perdido su importancia,

y en Hesbón están pensando destruirla.

Babilonia invita a otras naciones

a venir y borrar del mapa a Moab.

También a la ciudad de Madmén

la perseguiré espada en mano.

3Los de Horonaim lloran a gritos;

toda la ciudad ha quedado destruida.

4Moab se volverá un montón de ruinas,

y los niños gritarán desesperados.

5Por la cuesta de Luhit,

los que suben no dejan de llorar.

»Por la pendiente de Horonaim,

los que bajan no dejan de gritar:

“¡Qué desastre hemos sufrido!

6¡Sálvese quien pueda!

¡Huyamos como burros salvajes!”

7»A los de Moab los tomarán presos,

junto con su dios Quemós,

sus sacerdotes y sus oficiales,

por confiar en su ejército

y en sus muchas riquezas.

8-9Valles y llanos serán destruidos.

La destrucción llegará a toda ciudad,

y ninguna de ellas se salvará.

»¡Prepárenle a Moab su tumba,

porque ha dejado de existir!

¡Sus ciudades están vacías

y ya nadie vive en ellas!

Les juro que así es.

10»¡Maldito sea el que no quiera

tomar la espada para matar!

¡Maldito sea el que de mala gana

haga lo que yo le ordene!

11»Desde un principio,

Moab siempre ha disfrutado de paz;

ni uno solo de sus habitantes

ha sido llevado prisionero.

Moab se parece al buen vino:

siempre ha estado en reposo

y en el mismo lugar.

Por eso le ha ido bien

y no ha perdido sus tradiciones.

12»Pero ya se acerca el día

en que lo atacará el enemigo

y se lo llevará prisionero.

Les juro que así será.

13»Los moabitas se avergonzarán

de su dios Quemós,

como antes los israelitas

se avergonzaron del dios Baal,

en quien pusieron toda su confianza.

14»Pobrecitos soldados moabitas,

ustedes se creen muy valientes,

15pero su país será destruido

y el enemigo conquistará sus ciudades.

¡Hasta sus mejores soldados

morirán en el campo de batalla!

Yo soy el Dios de Israel;

yo soy el Dios todopoderoso,

y les juró que así será.

16»Ya no falta mucho tiempo;

muy pronto Moab será destruida.

17Todos sus vecinos y conocidos

llorarán por esta famosa nación,

y dirán: “¡Pobrecita de Moab!

¡Miren cómo se vino abajo

una nación tan grande y poderosa!”

18»Ustedes, los que viven en Dibón,

¡bajen ya de su alto trono

y siéntense en el duro suelo!

¡El enemigo ha comenzado a destruir!,

¡y caerán las murallas de Moab!

19»Y ustedes, los que viven en Aroer,

deténganse a la orilla del camino

y fíjense cómo huye la gente.

¡Pregunten qué fue lo que pasó!

20Seguramente les dirán

que Moab ha sido derrotada;

les dirán también que lloren,

y que anuncien por el río Arnón

que Moab ha quedado en ruinas.

21Y es que voy a castigar

a las ciudades de la llanura;

castigaré a Holón, a Jahas y a Mefáat;

22a Dibón, a Nebo y a Bet-diblataim;

23a Quiriataim, a Bet-gamul y a Bet-megón,

24a Queriot y a Bosrá,

y a todas las ciudades de Moab,

cercanas y lejanas.

25Moab ha perdido su poder;

¡se le han acabado las fuerzas!

Les juro que así es.

26»Tú, Moab, me ofendiste;

¡ahora dejaré que tus enemigos

te dejen en vergüenza y se burlen de ti!

27Tú, Moab, te burlabas de mi pueblo;

siempre hablabas de ellos con desprecio,

como si fueran unos ladrones.

28Pero ahora les toca a ustedes

dejar abandonadas sus ciudades

y quedarse a vivir entre las rocas;

les toca vivir como las palomas,

que anidan al borde de los precipicios.

29-30»Mi pueblo y yo te conocemos.

Bien sabemos que tú, Moab,

eres un pueblo muy orgulloso

que se cree superior a todos.

¡Pero de nada te servirá ese orgullo!

31»Por eso lloro y me angustio

por la gente de Moab y de Quir-heres.

32Lloro también por ustedes,

los que viven en Sibmá,

pues se extendieron como un viñedo;

sus ramas llegaban hasta Jazer

y se extendían más allá del mar.

Pero llegó la destrucción

y acabó con tu cosecha.

33Ya no hay fiesta ni alegría

en los fértiles campos de Moab;

ya no hay quien exprima uvas

ni quien prepare vino;

¡yo puse fin a esa alegría!

34»¡Los pozos de Nimrim se han secado!

El llanto de la gente de Hesbón

se oye por todo el país de Moab.

35»Yo acabaré con los moabitas

que adoran a otros dioses

en los pequeños santuarios

que han construido en los cerros.

Les juro que así lo haré.

36»Mi corazón parece una flauta triste:

llora por la gente de Moab

y por los que viven en Quir-heres,

porque amontonaron grandes riquezas

y todo eso lo han perdido.

37No hay un solo hombre en Moab

que no se haya rapado la cabeza

ni se haya afeitado la barba

en señal de dolor y tristeza.

Todos se visten de luto

y se hacen heridas en las manos.

38En todas las casas de Moab

se oyen gritos de dolor;

por todas sus calles

se oye llorar a la gente,

porque hice pedazos a Moab

como si fuera un frasco inútil.

39¡Todos en Moab lloran a gritos

porque su nación ha quedado destrozada!

Sus ruinas producen espanto;

¡causan risa entre todos sus vecinos!

40»¡Miren a los soldados de Babilonia!

¡Ya vienen los enemigos de Moab!

¡Parecen águilas dispuestas a atacar!

41Cuando llegue el momento,

se apoderarán de sus ciudades,

y entonces sus guerreros, asustados,

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo.

42-44Ustedes, los que viven en Moab,

tratarán de escapar, pero sin éxito,

pues caerán de trampa en trampa;

y aun si lograran escapar,

acabarán por caer en la tumba.

Ya está muy cerca el día

en que castigaré a Moab;

y dejará de ser una nación

porque se rebeló contra mí.

Les juro que así será.

45»Los que alcancen a escapar

llegarán a Hesbón casi muertos;

pero aun a esa orgullosa ciudad,

donde gobernaba el rey Sihón,

le prenderé fuego.

46»¡Pobres de ustedes, los moabitas,

que adoran al dios Quemós!

Van a ser destruidos,

y a sus hijos y a sus hijas

los llevarán como esclavos a otra nación.

47Pero cuando todo haya terminado,

haré que vuelvan de ese país.

Les juro que así lo haré.

Este es mi castigo contra Moab».

49

Advertencia contra Amón

491Acerca de la nación de Amón, Dios dijo:

«El territorio de Gad era de los israelitas,

pero me desobedecieron,

y por eso ahora los amonitas,

que adoran al dios Milcom,

se han apropiado del país.

2»Ya se acerca el día

en que haré que se escuchen

gritos de guerra en la ciudad de Rabá,

que está en el territorio de Amón.

Tanto Rabá como las ciudades vecinas

arderán en llamas y quedarán en ruinas,

y entonces Israel echará de allí

a todos los que le robaron su tierra.

3»¡Lloren ustedes, los que viven en Hesbón,

porque su ciudad quedará en ruinas!

¡Griten ustedes, las que viven en Rabá!

¡Vístanse de luto y hagan lamentos!

Corran de un lado para otro,

dentro de los muros de la ciudad,

porque su dios Milcom y sus sacerdotes

serán llevados a otro país,

junto con sus oficiales.

4Ustedes los amonitas se sienten orgullosos

de tener un país con valles fértiles;

confían mucho en sus riquezas

y creen que nadie los atacará.

5Pero yo soy el Dios de Israel;

soy el Dios todopoderoso,

y haré que las naciones vecinas

los asusten y persigan por todas partes.

Todos ustedes serán expulsados de aquí,

y nadie podrá reunir a los que huyan.

6Pero después de todo esto,

yo haré que ustedes, los amonitas,

vuelvan del país adonde hayan sido llevados».

Advertencia contra Edom

7Acerca de la nación de Edom, el Dios todopoderoso dijo:

«¡Ya no hay sabios en Temán!

Ya no queda ni uno solo.

Se ha acabado la sabiduría,

no hay nadie que dé consejos.

8Ustedes, los que viven en Dedán,

¡Den media vuelta y huyan de aquí!

¡Métanse en las cuevas más profundas!

Voy a enviar una terrible desgracia

contra los habitantes de Edom,

pues ya es hora de que los castigue.

9»Los que cosechan uvas

siempre dejan algo para los pobres.

Los ladrones que roban de noche

nunca se llevan todo.

10Pero a los habitantes de Edom

no voy a dejarles nada;

¡dañaré hasta sus escondites,

para que no tengan dónde esconderse!

Morirán sus hijos y sus familias;

morirán también sus vecinos.

11Pero sepan que yo cuidaré

de sus huérfanos y de sus viudas;

¡pueden confiar en mí!»

12-13Dios también dijo:

«Ciudad de Bosrá, no creas que escaparás del castigo. Si he castigado a las naciones que no debían sufrir ningún castigo, ¡con mayor razón te castigaré a ti! Yo soy el Dios de Israel, y te juro que serás destruida y humillada; ¡llegarás a ser el hazmerreír de todos! También tus otras ciudades quedarán en ruinas para siempre.

14»Ya he mandado un mensajero

para que anuncie entre las naciones:

“¡Prepárense para la guerra!

¡Únanse y ataquen a Edom!”

15»Edom, voy a convertirte

en la nación más débil del mundo;

voy a hacer que todos te desprecien.

16Tú te sientes orgullosa

de vivir en los altos montes.

Como si fueras un ave

has puesto tu nido entre las rocas

y por eso te crees a salvo.

Pero de allí te derribaré,

aunque tu nido sea tan alto

como el nido de las águilas.

Te juro que así lo haré.

17»Tu caída será tan terrible

que se espantarán al verte

los que pasen por tus ruinas.

18Quedarás como Sodoma y Gomorra,

¡y nadie volverá a vivir en ti!

19»Edom, yo te atacaré sin aviso,

como lo hace un león con su presa.

Yo elegiré a tu enemigo,

para que en poco tiempo te derrote.

¡No hay otro Dios como yo!

¡No hay quien me pueda desafiar!

¡Ningún pastor de ovejas

es capaz de hacerme frente!

20»Por lo tanto, presten atención;

escuchen lo que he pensado hacer

con los que viven en Temán.

Ya tengo preparado un plan contra Edom.

Los más jóvenes serán arrastrados

y todo el país quedará destruido.

21Edom caerá en forma tan violenta

que la tierra temblará,

y los gritos de la gente

se oirán hasta el Mar de los Juncos.

22El enemigo se lanzará al ataque

con la rapidez de las águilas;

atacará con las alas abiertas,

y cubrirá la ciudad de Bosrá.

Ese día, los soldados edomitas

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo».

Advertencia contra Damasco

23Acerca de Damasco, Dios dijo:

«Las ciudades de Hamat y Arpad

ya recibieron la mala noticia

y no hay nada que las consuele;

¡están inquietas y agitadas

como las olas del mar!

24Los habitantes de Damasco

se han quedado sin fuerzas;

quieren huir, pero les tiemblan las piernas;

se retuercen de angustia y dolor,

como si fueran mujeres

a punto de tener su primer hijo.

25Damasco fue en otros tiempos

una ciudad importante y alegre,

pero ahora ha quedado abandonada.

26-27Y cuando llegue el momento,

sus mejores guerreros y sus jóvenes

caerán muertos por las calles.

Con el fuego que prenderé

a los altos muros de Damasco,

arderán los palacios de Ben-adad.

Yo soy el Dios todopoderoso

y les juro que así será».

Advertencia contra Quedar y Hasor

28El rey de Babilonia había vencido a las tribus de Quedar y de Hasor. Acerca de ellas, Dios dijo:

«¡Soldados de Babilonia,

ataquen a la nación de Quedar!

¡Maten a esa gente del oriente!

29¡Atáquenlos! ¡Quítenles todo!

¡Quítenles sus carpas y sus ovejas!

¡Quítenles sus camellos

y sus cosas de valor!

Asústenlos con este grito:

“¡Hay terror por todas partes!”

30»Ustedes, los que viven en Hasor,

¡escápense ya!,

¡escóndanse bajo tierra!

El rey de Babilonia

ha preparado contra ustedes

un terrible plan de ataque.

Les juro que va a atacarlos.

31-32»Y ustedes, soldados de Babilonia,

¡ataquen a esta nación orgullosa!

Es una nación egoísta,

y se siente tan segura

que nunca cierra sus portones.

Pero yo voy a dispersarla

por todo el mundo,

y de todos lados le traeré el desastre.

A ustedes, babilonios, les permito

que les quiten sus camellos y sus tesoros.

Les juro que así será.

33»La ciudad de Hasor quedará en ruinas

y se llenará de perros salvajes;

nunca más volverá a ser habitada,

porque nadie va a querer vivir allí».

Advertencia contra Elam

34Cuando el rey Sedequías comenzó a reinar en Judá, Dios me habló acerca de la nación de Elam. Me dijo:

35«Jeremías, yo soy el Dios todopoderoso, y este es mi mensaje acerca de Elam:

»Voy a acabar con el ejército elamita.

Sus soldados son expertos guerreros,

pero yo los haré pedazos.

36Desde los cuatro puntos cardinales

enviaré contra Elam grandes ejércitos,

y con la fuerza del viento

los dispersaré por todas partes;

¡no habrá un solo país

donde no haya elamitas refugiados!

37»Los elamitas temblarán de miedo

cuando se enfrenten a sus enemigos,

y ellos los destruirán por completo.

Yo estoy muy enojado con ellos,

así que les enviaré terribles castigos.

Haré que haya guerra entre ellos,

hasta que nadie quede con vida.

38Mataré a su rey y a sus oficiales,

y el rey de Elam seré yo.

39Sin embargo, cuando todo termine,

haré volver a los elamitas

de los países adonde fueron llevados.

Les juro que así lo haré».

50

Advertencia contra Babilonia

501Dios me dio este mensaje acerca de Babilonia. Me dijo:

2«A ti, Jeremías, te encargo

que se anuncie entre las naciones mi mensaje,

para que todos se enteren.

Que se agite la señal de victoria

y se dé a conocer la noticia:

“¡Babilonia será conquistada!

¡El dios Bel quedará en ridículo!

¡El dios Marduc temblará de miedo!

¡Todos los dioses de Babilonia

se asustarán y quedarán humillados!”

3»Del norte vendrá una nación

que atacará y destruirá a Babilonia.

Hombres y animales saldrán corriendo,

y nadie volverá a vivir allí.

4»Cuando todo esto suceda,

la gente de Israel y de Judá

vendrá llorando a buscarme,

pues yo soy el Dios de Israel.

5Preguntarán cómo llegar a Jerusalén,

y hacia allá se dirigirán.

Al llegar, se reunirán conmigo

para que hagamos un pacto eterno,

del cual nunca más se olvidarán.

6»Mi pueblo ha perdido el rumbo;

ha vivido como un rebaño perdido,

pues sus jefes no supieron dirigirlo.

Por eso anduvo por las montañas,

extraviado y sin rumbo fijo;

¡hasta olvidó su lugar de descanso!

7Al verlos, sus enemigos se burlaban

y les decían:

“De esto no tenemos la culpa,

pues ustedes pecaron contra Dios;

contra el Dios que todo les daba,

y en quien confiaban sus antepasados”.

8»Pueblo mío, ¡salgan ya de Babilonia!

¡Escápense de ese país!

¡Corran al frente de los que huyen!

9-10Yo enviaré contra Babilonia

grandes naciones del norte

que la atacarán, la conquistarán

y se quedarán con todas sus riquezas.

Sus soldados son de lo mejor;

¡sus flechas siempre dan en el blanco!

11»Y ustedes, babilonios,

que le han robado a mi pueblo,

¡ríanse si quieren, y hagan fiesta,

12pero su patria quedará humillada

y al final morirá avergonzada

y hecha un desierto solitario!

13»Yo haré que Babilonia

nunca más vuelva a ser habitada.

Estoy tan enojado con ella

que voy a destruirla.

Todos los que pasen por allí

se asustarán al ver sus ruinas.

14»Y ustedes, guerreros,

¡prepárense para atacar a Babilonia!

¡Disparen contra ella sus flechas,

porque ha pecado contra mí!

15Griten por todas partes:

“¡Babilonia se ha rendido!

¡Sus torres se derrumban!

¡Sus muros caen por los suelos!”

»¡Y ahora ustedes hagan con ella

lo mismo que ella hizo con ustedes!

¡Esta es mi venganza contra Babilonia!

16¡Que no quede en ese país

nadie que siembre ni coseche!

»Cuando Babilonia sea atacada,

los que fueron llevados prisioneros

huirán de allá y volverán a su país.

17»Israel es un pueblo que ha vivido perdido como oveja, y siempre en peligro de que se lo devoren los leones. El primero en devorarlo fue el rey de Asiria, y a él le siguió el rey de Babilonia, que lo devoró hasta los huesos. 18Pero yo soy el Dios de Israel, y así como antes castigué al rey de Asiria, castigaré al rey de Babilonia y a su nación. 19Yo haré que Israel regrese a su propia tierra, y yo mismo le daré de comer en el monte Carmelo, en la región de Basán y en las montañas de Efraín y Galaad. 20Cuando llegue ese día, perdonaré a los que aún queden con vida. A Israel y a Judá les perdonaré su maldad.

21»Y a ustedes, enemigos de Babilonia,

les mando que ataquen y persigan

a estos despreciables babilonios.

22»Ya se escuchan los gritos de guerra

y el ruido de una gran destrucción.

23Tú, Babilonia, eras como un martillo

que golpeaba a todo el mundo,

pero ahora pareces un martillo inútil;

¡Has quedado hecha pedazos,

y todas las naciones están asombradas!

24Al rebelarte contra mí,

tú misma te pusiste una trampa

y acabaste cayendo en ella.

25»Yo soy el Dios de Israel;

yo soy el Dios todopoderoso.

Tengo algo pendiente con Babilonia.

Ya he abierto mi depósito de armas,

y sacaré las más destructivas.

Estoy muy enojado,

y haré pedazos a los babilonios.

26»¡Vengan de todas partes

y ataquen a Babilonia!

¡Abran sus depósitos de trigo

y llévense todo ese grano!

¡Amontonen lo que encuentren

y destrúyanlo todo!

¡Que no le quede nada!

27¡Llegó la hora del castigo!

¡Maten a todos sus soldados!

¡Maten a toda su gente!

28»Ahora escuchen a la gente

que ha escapado de Babilonia;

óiganlos hablar de mi venganza:

“¡Dios acabó con los babilonios

porque ellos destruyeron su templo!”

29»¡Que vengan los guerreros,

y ataquen a Babilonia!

¡Que la rodeen

para que nadie se escape!

Babilonia se rebeló contra mí.

Por eso, ¡denle su merecido!

¡Trátenla como ella trató a otros!

Yo soy el Dios de Israel,

yo soy un Dios diferente.

30»Yo les juro que en ese día

sus jóvenes y sus mejores soldados

caerán muertos por las calles.

31-32»Babilonia, nación orgullosa,

cuando llegue el día de tu castigo,

vendré y te daré tu merecido.

Les prenderé fuego a tus ciudades

y a todos sus alrededores.

Tus habitantes tropezarán y caerán,

y nadie los ayudará a levantarse.

Yo soy el Dios todopoderoso,

yo soy el Dios de Israel,

y les juro que así lo haré.

33»Ustedes los babilonios

han tratado muy mal

al pueblo de Israel y de Judá.

Los han hecho prisioneros

y no quieren dejarlos libres.

34Yo soy el Dios todopoderoso,

y con mi poder les daré libertad

y los haré vivir en paz.

Pero a ustedes, los babilonios,

les voy a enviar un gran castigo.

35»¡Que mueran los babilonios!

¡Que mueran sus jefes y sus sabios!

36¡Que todos sus profetas mentirosos

se vuelvan locos y pierdan la vida!

¡Que tiemblen de miedo sus soldados!

37¡Que se mueran sus caballos,

y sean destrozados sus carros de guerra!

¡Que todos sus soldados extranjeros

se acobarden y se mueran!

¡Que les roben todos sus tesoros!

¡Que se sequen sus ríos!

38»Tantos ídolos hay en Babilonia

que la gente ha perdido la razón.

39-40»Nunca más Babilonia

volverá a ser habitada.

Será como cuando destruí

a Sodoma y a Gomorra,

y las ciudades vecinas:

allí solo vivirán chacales,

lechuzas y perros salvajes.

Les juró que así será.

41»¡Miren lo que viene del norte!

¡Es el ejército de una gran nación!

¡Viene desde muy lejos,

y se le han unido muchos reyes!

42Son gente cruel y sanguinaria,

armada con arcos y lanzas;

vienen a todo galope

y dispuestos a atacarte,

bella ciudad de Babilonia.

El estruendo de sus gritos

resuena como las olas del mar.

43El rey de Babilonia lo sabe,

y se muere de miedo;

se retuerce de angustia.

44»¡No hay otro Dios como yo!

¡No hay quien me pueda desafiar!

¡No hay jefe que se me oponga!

Yo atacaré a Babilonia de repente,

como ataca el león a su presa.

Yo elegiré a su destructor.

45»Presten atención al plan que tengo;

escuchen lo que voy a hacer

con Babilonia y sus habitantes:

hasta los niños más pequeños

serán llevados a rastras,

y la nación entera será destruida.

46Babilonia caerá con tanta violencia

que la tierra misma se sacudirá,

y por todas las naciones

se escucharán sus gritos».