Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
47

Advertencia contra los filisteos

471Dios me habló poco antes de que el rey de Egipto atacara la ciudad de Gaza, y me dio este mensaje para los filisteos:

2«Yo soy el Dios de Israel,

y quiero que sepan esto:

Desde el norte vienen los babilonios;

son un ejército que destruye

ciudades enteras con sus habitantes.

¡Parecen un río desbordado!

¡Todos los habitantes de la tierra

lloran y piden auxilio!

3Tan pronto como escuchan

el galope de los caballos

los padres pierden el ánimo;

abandonan a sus hijos

al escuchar el chirrido

de los carros de guerra.

4»¡Ha llegado el día

en que acabaré con los filisteos!

¡Ha llegado el día

en que acabaré con los que ayudan

a las ciudades de Tiro y Sidón!

¡Destruiré a todos los filisteos

que vinieron de las costas de Creta!

5Los que viven en la ciudad de Gaza

se raparán avergonzados la cabeza;

los que viven en la ciudad de Ascalón

se quedarán mudos de miedo.

Y ustedes que aún viven en las llanuras,

no dejarán de herirse el cuerpo

6ni cesarán de gritar:

“Ay, terrible espada de Dios,

¿hasta cuándo nos seguirás atacando?

¡Regresa ya a tu funda

y deja de matarnos!”

7»Pero yo soy el Dios de Israel.

Ya he decidido matar

a todos los filisteos

en Ascalón y en toda la costa.

¡No haré descansar mi espada!»

48

Advertencia contra Moab

481El Dios todopoderoso me dio este mensaje para los habitantes de las ciudades de Moab:

«¡Pobrecita de la ciudad de Nebo!

¡Estoy a punto de destruirla!

¡Humillaré a la ciudad de Quiriataim,

y dejaré en ruinas su fortaleza!

2Moab ha perdido su importancia,

y en Hesbón están pensando destruirla.

Babilonia invita a otras naciones

a venir y borrar del mapa a Moab.

También a la ciudad de Madmén

la perseguiré espada en mano.

3Los de Horonaim lloran a gritos;

toda la ciudad ha quedado destruida.

4Moab se volverá un montón de ruinas,

y los niños gritarán desesperados.

5Por la cuesta de Luhit,

los que suben no dejan de llorar.

»Por la pendiente de Horonaim,

los que bajan no dejan de gritar:

“¡Qué desastre hemos sufrido!

6¡Sálvese quien pueda!

¡Huyamos como burros salvajes!”

7»A los de Moab los tomarán presos,

junto con su dios Quemós,

sus sacerdotes y sus oficiales,

por confiar en su ejército

y en sus muchas riquezas.

8-9Valles y llanos serán destruidos.

La destrucción llegará a toda ciudad,

y ninguna de ellas se salvará.

»¡Prepárenle a Moab su tumba,

porque ha dejado de existir!

¡Sus ciudades están vacías

y ya nadie vive en ellas!

Les juro que así es.

10»¡Maldito sea el que no quiera

tomar la espada para matar!

¡Maldito sea el que de mala gana

haga lo que yo le ordene!

11»Desde un principio,

Moab siempre ha disfrutado de paz;

ni uno solo de sus habitantes

ha sido llevado prisionero.

Moab se parece al buen vino:

siempre ha estado en reposo

y en el mismo lugar.

Por eso le ha ido bien

y no ha perdido sus tradiciones.

12»Pero ya se acerca el día

en que lo atacará el enemigo

y se lo llevará prisionero.

Les juro que así será.

13»Los moabitas se avergonzarán

de su dios Quemós,

como antes los israelitas

se avergonzaron del dios Baal,

en quien pusieron toda su confianza.

14»Pobrecitos soldados moabitas,

ustedes se creen muy valientes,

15pero su país será destruido

y el enemigo conquistará sus ciudades.

¡Hasta sus mejores soldados

morirán en el campo de batalla!

Yo soy el Dios de Israel;

yo soy el Dios todopoderoso,

y les juró que así será.

16»Ya no falta mucho tiempo;

muy pronto Moab será destruida.

17Todos sus vecinos y conocidos

llorarán por esta famosa nación,

y dirán: “¡Pobrecita de Moab!

¡Miren cómo se vino abajo

una nación tan grande y poderosa!”

18»Ustedes, los que viven en Dibón,

¡bajen ya de su alto trono

y siéntense en el duro suelo!

¡El enemigo ha comenzado a destruir!,

¡y caerán las murallas de Moab!

19»Y ustedes, los que viven en Aroer,

deténganse a la orilla del camino

y fíjense cómo huye la gente.

¡Pregunten qué fue lo que pasó!

20Seguramente les dirán

que Moab ha sido derrotada;

les dirán también que lloren,

y que anuncien por el río Arnón

que Moab ha quedado en ruinas.

21Y es que voy a castigar

a las ciudades de la llanura;

castigaré a Holón, a Jahas y a Mefáat;

22a Dibón, a Nebo y a Bet-diblataim;

23a Quiriataim, a Bet-gamul y a Bet-megón,

24a Queriot y a Bosrá,

y a todas las ciudades de Moab,

cercanas y lejanas.

25Moab ha perdido su poder;

¡se le han acabado las fuerzas!

Les juro que así es.

26»Tú, Moab, me ofendiste;

¡ahora dejaré que tus enemigos

te dejen en vergüenza y se burlen de ti!

27Tú, Moab, te burlabas de mi pueblo;

siempre hablabas de ellos con desprecio,

como si fueran unos ladrones.

28Pero ahora les toca a ustedes

dejar abandonadas sus ciudades

y quedarse a vivir entre las rocas;

les toca vivir como las palomas,

que anidan al borde de los precipicios.

29-30»Mi pueblo y yo te conocemos.

Bien sabemos que tú, Moab,

eres un pueblo muy orgulloso

que se cree superior a todos.

¡Pero de nada te servirá ese orgullo!

31»Por eso lloro y me angustio

por la gente de Moab y de Quir-heres.

32Lloro también por ustedes,

los que viven en Sibmá,

pues se extendieron como un viñedo;

sus ramas llegaban hasta Jazer

y se extendían más allá del mar.

Pero llegó la destrucción

y acabó con tu cosecha.

33Ya no hay fiesta ni alegría

en los fértiles campos de Moab;

ya no hay quien exprima uvas

ni quien prepare vino;

¡yo puse fin a esa alegría!

34»¡Los pozos de Nimrim se han secado!

El llanto de la gente de Hesbón

se oye por todo el país de Moab.

35»Yo acabaré con los moabitas

que adoran a otros dioses

en los pequeños santuarios

que han construido en los cerros.

Les juro que así lo haré.

36»Mi corazón parece una flauta triste:

llora por la gente de Moab

y por los que viven en Quir-heres,

porque amontonaron grandes riquezas

y todo eso lo han perdido.

37No hay un solo hombre en Moab

que no se haya rapado la cabeza

ni se haya afeitado la barba

en señal de dolor y tristeza.

Todos se visten de luto

y se hacen heridas en las manos.

38En todas las casas de Moab

se oyen gritos de dolor;

por todas sus calles

se oye llorar a la gente,

porque hice pedazos a Moab

como si fuera un frasco inútil.

39¡Todos en Moab lloran a gritos

porque su nación ha quedado destrozada!

Sus ruinas producen espanto;

¡causan risa entre todos sus vecinos!

40»¡Miren a los soldados de Babilonia!

¡Ya vienen los enemigos de Moab!

¡Parecen águilas dispuestas a atacar!

41Cuando llegue el momento,

se apoderarán de sus ciudades,

y entonces sus guerreros, asustados,

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo.

42-44Ustedes, los que viven en Moab,

tratarán de escapar, pero sin éxito,

pues caerán de trampa en trampa;

y aun si lograran escapar,

acabarán por caer en la tumba.

Ya está muy cerca el día

en que castigaré a Moab;

y dejará de ser una nación

porque se rebeló contra mí.

Les juro que así será.

45»Los que alcancen a escapar

llegarán a Hesbón casi muertos;

pero aun a esa orgullosa ciudad,

donde gobernaba el rey Sihón,

le prenderé fuego.

46»¡Pobres de ustedes, los moabitas,

que adoran al dios Quemós!

Van a ser destruidos,

y a sus hijos y a sus hijas

los llevarán como esclavos a otra nación.

47Pero cuando todo haya terminado,

haré que vuelvan de ese país.

Les juro que así lo haré.

Este es mi castigo contra Moab».

49

Advertencia contra Amón

491Acerca de la nación de Amón, Dios dijo:

«El territorio de Gad era de los israelitas,

pero me desobedecieron,

y por eso ahora los amonitas,

que adoran al dios Milcom,

se han apropiado del país.

2»Ya se acerca el día

en que haré que se escuchen

gritos de guerra en la ciudad de Rabá,

que está en el territorio de Amón.

Tanto Rabá como las ciudades vecinas

arderán en llamas y quedarán en ruinas,

y entonces Israel echará de allí

a todos los que le robaron su tierra.

3»¡Lloren ustedes, los que viven en Hesbón,

porque su ciudad quedará en ruinas!

¡Griten ustedes, las que viven en Rabá!

¡Vístanse de luto y hagan lamentos!

Corran de un lado para otro,

dentro de los muros de la ciudad,

porque su dios Milcom y sus sacerdotes

serán llevados a otro país,

junto con sus oficiales.

4Ustedes los amonitas se sienten orgullosos

de tener un país con valles fértiles;

confían mucho en sus riquezas

y creen que nadie los atacará.

5Pero yo soy el Dios de Israel;

soy el Dios todopoderoso,

y haré que las naciones vecinas

los asusten y persigan por todas partes.

Todos ustedes serán expulsados de aquí,

y nadie podrá reunir a los que huyan.

6Pero después de todo esto,

yo haré que ustedes, los amonitas,

vuelvan del país adonde hayan sido llevados».

Advertencia contra Edom

7Acerca de la nación de Edom, el Dios todopoderoso dijo:

«¡Ya no hay sabios en Temán!

Ya no queda ni uno solo.

Se ha acabado la sabiduría,

no hay nadie que dé consejos.

8Ustedes, los que viven en Dedán,

¡Den media vuelta y huyan de aquí!

¡Métanse en las cuevas más profundas!

Voy a enviar una terrible desgracia

contra los habitantes de Edom,

pues ya es hora de que los castigue.

9»Los que cosechan uvas

siempre dejan algo para los pobres.

Los ladrones que roban de noche

nunca se llevan todo.

10Pero a los habitantes de Edom

no voy a dejarles nada;

¡dañaré hasta sus escondites,

para que no tengan dónde esconderse!

Morirán sus hijos y sus familias;

morirán también sus vecinos.

11Pero sepan que yo cuidaré

de sus huérfanos y de sus viudas;

¡pueden confiar en mí!»

12-13Dios también dijo:

«Ciudad de Bosrá, no creas que escaparás del castigo. Si he castigado a las naciones que no debían sufrir ningún castigo, ¡con mayor razón te castigaré a ti! Yo soy el Dios de Israel, y te juro que serás destruida y humillada; ¡llegarás a ser el hazmerreír de todos! También tus otras ciudades quedarán en ruinas para siempre.

14»Ya he mandado un mensajero

para que anuncie entre las naciones:

“¡Prepárense para la guerra!

¡Únanse y ataquen a Edom!”

15»Edom, voy a convertirte

en la nación más débil del mundo;

voy a hacer que todos te desprecien.

16Tú te sientes orgullosa

de vivir en los altos montes.

Como si fueras un ave

has puesto tu nido entre las rocas

y por eso te crees a salvo.

Pero de allí te derribaré,

aunque tu nido sea tan alto

como el nido de las águilas.

Te juro que así lo haré.

17»Tu caída será tan terrible

que se espantarán al verte

los que pasen por tus ruinas.

18Quedarás como Sodoma y Gomorra,

¡y nadie volverá a vivir en ti!

19»Edom, yo te atacaré sin aviso,

como lo hace un león con su presa.

Yo elegiré a tu enemigo,

para que en poco tiempo te derrote.

¡No hay otro Dios como yo!

¡No hay quien me pueda desafiar!

¡Ningún pastor de ovejas

es capaz de hacerme frente!

20»Por lo tanto, presten atención;

escuchen lo que he pensado hacer

con los que viven en Temán.

Ya tengo preparado un plan contra Edom.

Los más jóvenes serán arrastrados

y todo el país quedará destruido.

21Edom caerá en forma tan violenta

que la tierra temblará,

y los gritos de la gente

se oirán hasta el Mar de los Juncos.

22El enemigo se lanzará al ataque

con la rapidez de las águilas;

atacará con las alas abiertas,

y cubrirá la ciudad de Bosrá.

Ese día, los soldados edomitas

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo».

Advertencia contra Damasco

23Acerca de Damasco, Dios dijo:

«Las ciudades de Hamat y Arpad

ya recibieron la mala noticia

y no hay nada que las consuele;

¡están inquietas y agitadas

como las olas del mar!

24Los habitantes de Damasco

se han quedado sin fuerzas;

quieren huir, pero les tiemblan las piernas;

se retuercen de angustia y dolor,

como si fueran mujeres

a punto de tener su primer hijo.

25Damasco fue en otros tiempos

una ciudad importante y alegre,

pero ahora ha quedado abandonada.

26-27Y cuando llegue el momento,

sus mejores guerreros y sus jóvenes

caerán muertos por las calles.

Con el fuego que prenderé

a los altos muros de Damasco,

arderán los palacios de Ben-adad.

Yo soy el Dios todopoderoso

y les juro que así será».

Advertencia contra Quedar y Hasor

28El rey de Babilonia había vencido a las tribus de Quedar y de Hasor. Acerca de ellas, Dios dijo:

«¡Soldados de Babilonia,

ataquen a la nación de Quedar!

¡Maten a esa gente del oriente!

29¡Atáquenlos! ¡Quítenles todo!

¡Quítenles sus carpas y sus ovejas!

¡Quítenles sus camellos

y sus cosas de valor!

Asústenlos con este grito:

“¡Hay terror por todas partes!”

30»Ustedes, los que viven en Hasor,

¡escápense ya!,

¡escóndanse bajo tierra!

El rey de Babilonia

ha preparado contra ustedes

un terrible plan de ataque.

Les juro que va a atacarlos.

31-32»Y ustedes, soldados de Babilonia,

¡ataquen a esta nación orgullosa!

Es una nación egoísta,

y se siente tan segura

que nunca cierra sus portones.

Pero yo voy a dispersarla

por todo el mundo,

y de todos lados le traeré el desastre.

A ustedes, babilonios, les permito

que les quiten sus camellos y sus tesoros.

Les juro que así será.

33»La ciudad de Hasor quedará en ruinas

y se llenará de perros salvajes;

nunca más volverá a ser habitada,

porque nadie va a querer vivir allí».

Advertencia contra Elam

34Cuando el rey Sedequías comenzó a reinar en Judá, Dios me habló acerca de la nación de Elam. Me dijo:

35«Jeremías, yo soy el Dios todopoderoso, y este es mi mensaje acerca de Elam:

»Voy a acabar con el ejército elamita.

Sus soldados son expertos guerreros,

pero yo los haré pedazos.

36Desde los cuatro puntos cardinales

enviaré contra Elam grandes ejércitos,

y con la fuerza del viento

los dispersaré por todas partes;

¡no habrá un solo país

donde no haya elamitas refugiados!

37»Los elamitas temblarán de miedo

cuando se enfrenten a sus enemigos,

y ellos los destruirán por completo.

Yo estoy muy enojado con ellos,

así que les enviaré terribles castigos.

Haré que haya guerra entre ellos,

hasta que nadie quede con vida.

38Mataré a su rey y a sus oficiales,

y el rey de Elam seré yo.

39Sin embargo, cuando todo termine,

haré volver a los elamitas

de los países adonde fueron llevados.

Les juro que así lo haré».