Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
46

Advertencia contra los egipcios

461-2Cuando Joacín llevaba cuatro años de reinar en Judá, el Dios de Israel me habló acerca de las otras naciones, y del ejército de Necao, rey de Egipto. Por esos días el rey de Babilonia había derrotado a Necao en la ciudad de Carquemis, junto al río Éufrates. El mensaje que me dio fue el siguiente:

3«¡Egipcios, tomen sus armas

y prepárense para el combate!

4¡Ensillen y monten los caballos!

¡Afilen las lanzas y pónganse las corazas!

¡Cúbranse con los cascos!

5»¿Pero qué es lo que veo?

¡Los soldados egipcios retroceden!

Derrotados y llenos de miedo,

huyen sin mirar atrás.

¡Hay terror por todas partes!

6»¡Los más veloces no pueden huir!

¡Los más fuertes no logran escapar!

¡Allá en el norte,

a la orilla del río Éufrates,

tropiezan y ruedan por el suelo!

7»Una nación se acerca con violencia.

¡Hasta se parece al río Nilo

cuando sus aguas se desbordan!

¿Qué nación puede ser?

8¡Es Egipto, que se ha enfurecido,

que ha crecido como el Nilo!

Viene decidido a inundar la tierra,

a destruir ciudades y a matar gente.

9»¡Que ataquen los caballos!

¡Que avancen los carros de guerra!

¡Que marchen los soldados!

¡Que tomen sus armas los soldados

de los países africanos!

10»El día de la victoria pertenece

al poderoso Dios de Israel.

Él ganará la batalla;

se vengará de sus enemigos.

La espada se empapará de sangre

y acabará por matar a todos.

Allá en el país del norte,

a la orilla del río Éufrates,

el Dios de Israel matará a mucha gente.

11»Soldados de Egipto:

de nada les servirá que vayan a Galaad

y consigan alguna crema curativa;

aunque consigan medicinas,

no les servirán de nada.

12Todo el mundo está enterado

de que han sido derrotados;

por todas partes se escuchan

sus gritos de dolor;

chocan los guerreros unos contra otros,

y ruedan por el suelo».

13Cuando el rey de Babilonia vino para atacar a los egipcios, Dios me dio este mensaje:

14«Esto debe saberse en Egipto;

debe anunciarse en sus ciudades:

“¡Soldados, prepárense para la batalla!

¡Ya viene su destrucción!”

15-17»Los soldados se tropiezan;

caen uno encima del otro, y dicen:

“¡Huyamos!

¡Volvamos a nuestro país

antes que nos mate el enemigo!

¡Nuestro rey es un charlatán!

¡Habla mucho y no hace nada!”

»Pero los soldados han caído,

y ya no podrán levantarse,

porque yo los derribé.

¡Yo soy el Dios de Israel!

18-19»Ustedes, los que viven en Egipto,

vayan empacando lo que tienen,

porque serán llevados prisioneros;

la capital será destruida

y quedará en ruinas y sin gente.

»Les juro por mí mismo

que el enemigo que viene

se parece al monte Tabor,

que sobresale entre los montes;

se parece al monte Carmelo,

que está por encima del mar.

¡Yo soy el Dios todopoderoso!

¡Yo soy el único Rey!

20»La hermosura de Egipto será destruida;

Babilonia vendrá del norte y la atacará.

21Egipto contrató soldados extranjeros,

todos muy fuertes y valientes,

¡pero hasta ellos saldrán huyendo!;

¡saldrán corriendo a toda prisa!

Ya llegó el día de su derrota;

¡ya llegó el día de su castigo!

22»El ejército babilonio es muy numeroso;

tanto que nadie lo puede contar.

Por eso los soldados egipcios

huirán como serpientes desprotegidas.

23»Egipto parece un bosque tupido,

pero sus enemigos lo rodearán

y lo atacarán con sus hachas,

dispuestos a derribar todos los árboles.

24»¡Egipto quedará humillado!

¡Caerá bajo el poder de Babilonia!»

Esperanza para el pueblo de Dios

25El Dios de Israel dice:

«Voy a castigar al rey de Egipto, a sus dioses y a todos los que confían en ellos. 26Dejaré que caigan en poder del rey de Babilonia y de su ejército, para que los maten. Sin embargo, en el futuro Egipto volverá a ser habitado como antes. Les juro que así lo haré.

27-28»Y ustedes, pueblo de Israel,

no tengan miedo ni se asusten;

yo haré que vuelvan de Babilonia,

adonde fueron llevados como esclavos.

No tengan miedo, israelitas.

Ustedes son mi pueblo;

son descendientes de Jacob.

Yo les prometo

que volverán a vivir tranquilos

porque yo estoy con ustedes.

»Destruiré a todas las naciones

por las que los dispersé,

pero a ustedes no los destruiré;

solo los castigaré por su bien,

pues merecen que los corrija.

Les juro que así lo haré».

47

Advertencia contra los filisteos

471Dios me habló poco antes de que el rey de Egipto atacara la ciudad de Gaza, y me dio este mensaje para los filisteos:

2«Yo soy el Dios de Israel,

y quiero que sepan esto:

Desde el norte vienen los babilonios;

son un ejército que destruye

ciudades enteras con sus habitantes.

¡Parecen un río desbordado!

¡Todos los habitantes de la tierra

lloran y piden auxilio!

3Tan pronto como escuchan

el galope de los caballos

los padres pierden el ánimo;

abandonan a sus hijos

al escuchar el chirrido

de los carros de guerra.

4»¡Ha llegado el día

en que acabaré con los filisteos!

¡Ha llegado el día

en que acabaré con los que ayudan

a las ciudades de Tiro y Sidón!

¡Destruiré a todos los filisteos

que vinieron de las costas de Creta!

5Los que viven en la ciudad de Gaza

se raparán avergonzados la cabeza;

los que viven en la ciudad de Ascalón

se quedarán mudos de miedo.

Y ustedes que aún viven en las llanuras,

no dejarán de herirse el cuerpo

6ni cesarán de gritar:

“Ay, terrible espada de Dios,

¿hasta cuándo nos seguirás atacando?

¡Regresa ya a tu funda

y deja de matarnos!”

7»Pero yo soy el Dios de Israel.

Ya he decidido matar

a todos los filisteos

en Ascalón y en toda la costa.

¡No haré descansar mi espada!»

48

Advertencia contra Moab

481El Dios todopoderoso me dio este mensaje para los habitantes de las ciudades de Moab:

«¡Pobrecita de la ciudad de Nebo!

¡Estoy a punto de destruirla!

¡Humillaré a la ciudad de Quiriataim,

y dejaré en ruinas su fortaleza!

2Moab ha perdido su importancia,

y en Hesbón están pensando destruirla.

Babilonia invita a otras naciones

a venir y borrar del mapa a Moab.

También a la ciudad de Madmén

la perseguiré espada en mano.

3Los de Horonaim lloran a gritos;

toda la ciudad ha quedado destruida.

4Moab se volverá un montón de ruinas,

y los niños gritarán desesperados.

5Por la cuesta de Luhit,

los que suben no dejan de llorar.

»Por la pendiente de Horonaim,

los que bajan no dejan de gritar:

“¡Qué desastre hemos sufrido!

6¡Sálvese quien pueda!

¡Huyamos como burros salvajes!”

7»A los de Moab los tomarán presos,

junto con su dios Quemós,

sus sacerdotes y sus oficiales,

por confiar en su ejército

y en sus muchas riquezas.

8-9Valles y llanos serán destruidos.

La destrucción llegará a toda ciudad,

y ninguna de ellas se salvará.

»¡Prepárenle a Moab su tumba,

porque ha dejado de existir!

¡Sus ciudades están vacías

y ya nadie vive en ellas!

Les juro que así es.

10»¡Maldito sea el que no quiera

tomar la espada para matar!

¡Maldito sea el que de mala gana

haga lo que yo le ordene!

11»Desde un principio,

Moab siempre ha disfrutado de paz;

ni uno solo de sus habitantes

ha sido llevado prisionero.

Moab se parece al buen vino:

siempre ha estado en reposo

y en el mismo lugar.

Por eso le ha ido bien

y no ha perdido sus tradiciones.

12»Pero ya se acerca el día

en que lo atacará el enemigo

y se lo llevará prisionero.

Les juro que así será.

13»Los moabitas se avergonzarán

de su dios Quemós,

como antes los israelitas

se avergonzaron del dios Baal,

en quien pusieron toda su confianza.

14»Pobrecitos soldados moabitas,

ustedes se creen muy valientes,

15pero su país será destruido

y el enemigo conquistará sus ciudades.

¡Hasta sus mejores soldados

morirán en el campo de batalla!

Yo soy el Dios de Israel;

yo soy el Dios todopoderoso,

y les juró que así será.

16»Ya no falta mucho tiempo;

muy pronto Moab será destruida.

17Todos sus vecinos y conocidos

llorarán por esta famosa nación,

y dirán: “¡Pobrecita de Moab!

¡Miren cómo se vino abajo

una nación tan grande y poderosa!”

18»Ustedes, los que viven en Dibón,

¡bajen ya de su alto trono

y siéntense en el duro suelo!

¡El enemigo ha comenzado a destruir!,

¡y caerán las murallas de Moab!

19»Y ustedes, los que viven en Aroer,

deténganse a la orilla del camino

y fíjense cómo huye la gente.

¡Pregunten qué fue lo que pasó!

20Seguramente les dirán

que Moab ha sido derrotada;

les dirán también que lloren,

y que anuncien por el río Arnón

que Moab ha quedado en ruinas.

21Y es que voy a castigar

a las ciudades de la llanura;

castigaré a Holón, a Jahas y a Mefáat;

22a Dibón, a Nebo y a Bet-diblataim;

23a Quiriataim, a Bet-gamul y a Bet-megón,

24a Queriot y a Bosrá,

y a todas las ciudades de Moab,

cercanas y lejanas.

25Moab ha perdido su poder;

¡se le han acabado las fuerzas!

Les juro que así es.

26»Tú, Moab, me ofendiste;

¡ahora dejaré que tus enemigos

te dejen en vergüenza y se burlen de ti!

27Tú, Moab, te burlabas de mi pueblo;

siempre hablabas de ellos con desprecio,

como si fueran unos ladrones.

28Pero ahora les toca a ustedes

dejar abandonadas sus ciudades

y quedarse a vivir entre las rocas;

les toca vivir como las palomas,

que anidan al borde de los precipicios.

29-30»Mi pueblo y yo te conocemos.

Bien sabemos que tú, Moab,

eres un pueblo muy orgulloso

que se cree superior a todos.

¡Pero de nada te servirá ese orgullo!

31»Por eso lloro y me angustio

por la gente de Moab y de Quir-heres.

32Lloro también por ustedes,

los que viven en Sibmá,

pues se extendieron como un viñedo;

sus ramas llegaban hasta Jazer

y se extendían más allá del mar.

Pero llegó la destrucción

y acabó con tu cosecha.

33Ya no hay fiesta ni alegría

en los fértiles campos de Moab;

ya no hay quien exprima uvas

ni quien prepare vino;

¡yo puse fin a esa alegría!

34»¡Los pozos de Nimrim se han secado!

El llanto de la gente de Hesbón

se oye por todo el país de Moab.

35»Yo acabaré con los moabitas

que adoran a otros dioses

en los pequeños santuarios

que han construido en los cerros.

Les juro que así lo haré.

36»Mi corazón parece una flauta triste:

llora por la gente de Moab

y por los que viven en Quir-heres,

porque amontonaron grandes riquezas

y todo eso lo han perdido.

37No hay un solo hombre en Moab

que no se haya rapado la cabeza

ni se haya afeitado la barba

en señal de dolor y tristeza.

Todos se visten de luto

y se hacen heridas en las manos.

38En todas las casas de Moab

se oyen gritos de dolor;

por todas sus calles

se oye llorar a la gente,

porque hice pedazos a Moab

como si fuera un frasco inútil.

39¡Todos en Moab lloran a gritos

porque su nación ha quedado destrozada!

Sus ruinas producen espanto;

¡causan risa entre todos sus vecinos!

40»¡Miren a los soldados de Babilonia!

¡Ya vienen los enemigos de Moab!

¡Parecen águilas dispuestas a atacar!

41Cuando llegue el momento,

se apoderarán de sus ciudades,

y entonces sus guerreros, asustados,

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo.

42-44Ustedes, los que viven en Moab,

tratarán de escapar, pero sin éxito,

pues caerán de trampa en trampa;

y aun si lograran escapar,

acabarán por caer en la tumba.

Ya está muy cerca el día

en que castigaré a Moab;

y dejará de ser una nación

porque se rebeló contra mí.

Les juro que así será.

45»Los que alcancen a escapar

llegarán a Hesbón casi muertos;

pero aun a esa orgullosa ciudad,

donde gobernaba el rey Sihón,

le prenderé fuego.

46»¡Pobres de ustedes, los moabitas,

que adoran al dios Quemós!

Van a ser destruidos,

y a sus hijos y a sus hijas

los llevarán como esclavos a otra nación.

47Pero cuando todo haya terminado,

haré que vuelvan de ese país.

Les juro que así lo haré.

Este es mi castigo contra Moab».