Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
19

La vasija rota

191-4Dios me dijo:

«Jeremías, compra en el taller del alfarero una vasija de barro, y ve al valle de Ben-hinom, que está a la entrada del portón oriental. Haz que te acompañen algunos jefes del pueblo y los sacerdotes más importantes. Cuando llegues allá, diles a los reyes de Judá y a los habitantes de Jerusalén que presten atención a mis palabras. Este es el mensaje que les darás de mi parte:

“Ustedes son mi pueblo, pero me abandonaron. Para colmo, me ofendieron al adorar en este valle a otros dioses. Esos dioses nunca se preocuparon por ustedes, ni por sus padres, ni por los reyes de Judá. Por eso yo, el todopoderoso Dios de Israel, voy a mandarles un desastre tan terrible, que quienes lo sepan temblarán de miedo.

”En este mismo valle ustedes han matado a mucha gente inocente. 5Han construido altares a Baal, y en ellos han presentado a sus hijos como ofrenda a ese dios. ¡Pero eso es algo que yo nunca les ordené! ¡Jamás lo mencioné, y ni siquiera me pasó por la mente! 6Llegará el momento en que este lugar no se llamará santuario de Tófet ni valle de Ben-hinom; más bien, se le conocerá como Valle de la Matanza. 7Yo desbarataré aquí los planes de la gente de Judá y de Jerusalén; los entregaré a sus enemigos, para que los maten en el campo de batalla. Allí quedarán tendidos los cadáveres, y haré que se los coman las aves del cielo y las fieras salvajes.

8”A Jerusalén la convertiré en un lugar horrible. Los que pasen por aquí verán con asombro cómo quedó la ciudad, y se burlarán de ella. 9Sus enemigos rodearán la ciudad para destruir a sus habitantes. Habrá tanta falta de comida que la gente se comerá a sus propios hijos, y hasta se comerán los unos a los otros”.

10»Tan pronto anuncies este mensaje, dirígete a los jefes y a los sacerdotes, y rompe en mil pedazos la vasija de barro. 11Entonces les dirás de mi parte:

“Yo, el Dios todopoderoso, romperé en mil pedazos esta nación y esta ciudad, y ya no podrán volver a levantarse. Tendrán que enterrar a sus muertos en el santuario de Tófet, porque no habrá otro lugar donde enterrarlos. 12La ciudad quedará arruinada, lo mismo que el santuario de Tófet. Les juro que así será. 13No permitiré que se me adore en las casas de Jerusalén ni en los palacios de los reyes de Judá, pues en sus azoteas se quemó incienso para adorar a las estrellas de los cielos, y también ofrendaron bebidas a otros dioses. Ni en el santuario de Tófet ni en esos lugares permitiré que me adoren”».

14Cuando Jeremías volvió de profetizar en el santuario de Tófet, se detuvo a la entrada del templo de Dios. Desde allí dijo a todo el pueblo:

15«Así dice el todopoderoso Dios de Israel: “Esta ciudad y sus pueblos vecinos se han empeñado en desobedecerme. Por eso les voy a mandar todas las desgracias que les he anunciado”».

20

Jeremías y el sacerdote Pashur

201-2Cuando Pashur hijo de Imer oyó lo que el profeta Jeremías estaba predicando, ordenó que lo golpearan y lo metieran en la cárcel que estaba a un lado de la entrada de Benjamín, cerca del templo de Dios. 3Sin embargo, a la mañana siguiente Pashur mandó que lo sacaran. Entonces Jeremías le dijo:

«Dios te va a cambiar de nombre. En vez de Pashur, te vas a llamar Magor-misabib, que quiere decir, “terror por todas partes”. 4Porque Dios dice que tú serás un terror para ti mismo y para tus amigos. ¡Hasta verás cuando el enemigo mate a tus amigos! A todos los habitantes de Judá los entregaré al rey de Babilonia, para que se los lleve como esclavos a su país o para que los mate. 5Además, a los enemigos de Judá les daré toda la riqueza de esta ciudad, junto con todos los tesoros de los reyes de Judá. Todo eso lo tomarán y se lo llevarán a Babilonia. 6Y tú, Pashur, serás esclavo en Babilonia junto con toda tu familia. Allá morirás y serás enterrado; y lo mismo les pasará a todos tus amigos, a quienes les decías puras mentiras».

Protesta de Jeremías

7Jeremías le dijo a Dios:

«Dios mío,

con lindas palabras me llamaste,

y yo acepté tu invitación.

Eres más fuerte que yo,

y por eso me convenciste.

»A toda hora

la gente se burla de mí.

8Cada vez que abro la boca,

tengo que gritar:

“¡Ya viene el desastre!

¡Ha llegado la destrucción!”

No hay día que no me ofendan

por predicar tu mensaje.

9»Hay días en que quisiera

no acordarme más de ti

ni anunciar más tus mensajes;

pero tus palabras

arden dentro de mí;

¡son un fuego

que me quema hasta los huesos!

He tratado de no hablar,

¡pero no me puedo quedar callado!

10»La gente, en tono burlón, me grita:

“¡Hay terror por todas partes!”

También los oigo cuando dicen:

“¡Vamos a denunciarlo!”

Hasta mis mejores amigos

quieren que yo cometa un error;

buscan cómo ponerme una trampa

para derrotarme y vengarse de mí.

11-12»Pero tú, mi Dios,

eres el Todopoderoso.

Tú examinas al que es justo

y sabes lo que pensamos y deseamos.

Eres un guerrero invencible,

y siempre estás a mi lado;

por eso no podrán vencerme

los que me persiguen;

¡quiero ver cómo los castigas,

porque en ti confío!

¡Quiero ver cómo los derrotas

y los pones en vergüenza!

¡Que nunca nadie se olvide

de que tú los derrotaste!

13Alabemos a nuestro Dios,

porque él libera a los pobres

de las garras de los malvados.

14-15»¡Maldito el día en que nací!

Maldito el que le dijo a mi padre:

“¡Te felicito! ¡Tuviste un hijo varón!”

16¡Cómo quisiera que ese tipo

terminara como las ciudades

que Dios destruyó sin compasión!

¡Quisiera que se vuelva loco de remate!

17-18»¿Por qué tuve que nacer,

si vivo solo para sufrir?

Si voy a morir humillado,

mejor hubiera nacido muerto.

¡Así mi tumba habría sido

el vientre de mi madre!»

21

La oración de Sedequías

211-3El rey Sedequías envió a Pashur y al sacerdote Sofonías, a que le dijeran al profeta Jeremías:

«Nabucodonosor, el rey de Babilonia, nos está atacando. Por favor, ruégale a Dios que nos ayude. Pídele que haga uno de sus milagros a favor de nosotros, para que ese rey nos deje tranquilos».

Pero Dios tenía otro plan, y se lo comunicó a Jeremías. Entonces Jeremías les respondió a Pashur y a Sofonías:

«Díganle al rey Sedequías 4que el Dios de Israel dice: “El rey de Babilonia y sus soldados están rodeando y atacando la ciudad de Jerusalén. Frente a sus ataques, tus tropas retrocederán y se refugiarán en la ciudad. 5Es más, yo mismo voy a pelear contra ustedes, y lo haré con todo mi poder y con toda mi furia. ¡Ya me tienen harto! 6Voy a mandarles una enfermedad terrible, que matará a todos los que viven en esta ciudad, y hasta los animales. 7A ti, Sedequías, y a tus oficiales, los pondré en manos de Nabucodonosor y de su ejército. También entregaré a la gente que no haya muerto por la enfermedad, la guerra o el hambre. Les juro que ese rey los matará sin compasión”».

8Dios le dijo a Jeremías:

«Dile de mi parte a este pueblo:

“A todos lo que viven en Jerusalén les daré a elegir entre la vida y la muerte. 9Los que se queden en la ciudad morirán en la guerra, o los matará la enfermedad y el hambre. Solo se salvarán si salen y se rinden a los babilonios. 10Ya me cansé de tratar con bondad a esta ciudad. La voy a destruir. Se la entregaré al rey de Babilonia, para que la destruya con fuego. Les juro que así lo haré”.

11-12»A los descendientes del rey David diles que presten atención a mis palabras. Este es mi mensaje para ellos:

“No dejen de hacer el bien,

y protejan a los que son maltratados.

Si no lo hacen así,

mi enojo arderá como un fuego

y nadie podrá apagarlo.

Así los castigaré por todas sus maldades.

13”Habitantes de Jerusalén,

yo estoy muy enojado con ustedes.

Ustedes creen que Jerusalén,

por estar en la montaña,

es la más fuerte de la región.

Creen que nadie puede conquistarla

ni destruir sus murallas.

14Pero yo les daré su merecido:

Le prenderé fuego a su bosque,

y ese fuego destruirá

todo lo que hay a su alrededor.

Les juro que así lo haré”».