Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
15

Los cuatro castigos

151Dios me dijo:

«Jeremías, aleja de mí a los israelitas. Diles que se vayan. ¡Yo no voy a perdonarlos! No lo haría, ni aunque sus antepasados, Moisés y Samuel, me lo pidieran. 2Y si acaso te preguntan a dónde ir, respóndeles:

“Los que merecen la muerte, irán a la muerte;

los que merecen la guerra, morirán en la guerra;

los que merecen el hambre, morirán de hambre;

los que merecen el destierro, irán al destierro”.

3-4»Les voy a mandar cuatro castigos diferentes: primero, morirán en la guerra; luego los arrastrarán los perros; además, los devorarán las aves del cielo; y finalmente los destrozarán las fieras del campo. Esto lo haré por culpa de Manasés hijo de Ezequías. No me he olvidado de lo que este rey de Judá hizo en Jerusalén. ¡Yo haré que todos los reinos de la tierra se asusten al verlos! Te juro que así será».

Morirán los habitantes de Jerusalén

5-6Dios dijo a su pueblo:

«Jerusalén, Jerusalén,

me rechazaste; me traicionaste.

¿Quién va a llorar por ti?

¿Quién va a tenerte compasión?

¿Quién va a desear que te vaya bien?

Yo estoy cansado ya

de tenerte compasión,

así que te atacaré y te destruiré;

7te arrojaré fuera de la ciudad,

como si fueras paja en el viento.

¡Voy a dejarte sin habitantes

porque no quisiste volverte a mí!

8Habrá tantas viudas en el pueblo,

como arena hay en el mar;

¡a plena luz del día destruiré

a las madres de hijos jóvenes!

De repente enviaré contra ellas

la angustia y el terror.

9Las que hayan tenido muchos hijos

se desmayarán y perderán la vida.

Quedarán humilladas y en vergüenza,

pues la brillante luz del día

se les volverá densa oscuridad.

¡Yo dejaré que sus enemigos

maten a los que queden con vida!

Les juro que así será».

Lamento de Jeremías

10Jeremías dijo:

«¡Sufro mucho, madre mía!

¡Mejor no hubiera yo nacido!

A nadie le hice daño,

pero todos me maldicen

y me acusan de rebelde.

11»Dios prometió protegerme

en momentos difíciles,

y hacer que mis enemigos

me pidieran compasión».

Esclavizados en un país ajeno

12Dios le dijo a su pueblo:

«No hay quien pueda vencer

a los ejércitos de Asiria y Babilonia.

13Ustedes han pecado tanto

que yo les entregaré a sus enemigos

todas sus riquezas y tesoros.

14Estoy tan enojado con ustedes

que los quemaré como el fuego.

Los haré esclavos de sus enemigos

en un país que no conocen».

Queja de Jeremías

15Jeremías dijo:

«Dios mío, tú lo sabes todo;

tú bien sabes que, por ti,

me insultan a todas horas.

¡Acuérdate de mí, y ven a ayudarme!

¡No te quedes cruzado de brazos

y castiga a los que me persiguen,

antes de que me maten!

16»Todopoderoso Dios de Israel,

cuando tú me hablaste,

tomé en serio tu mensaje.

Mi corazón se llenó de alegría

al escuchar tus palabras,

porque yo soy tuyo.

17»Yo no ando de fiesta en fiesta,

ni me interesa divertirme.

Prefiero estar solo, porque estoy contigo

y comparto tu odio por el pecado.

18¿Por qué tengo, entonces,

que sufrir este dolor constante?

¿Por qué no sanan mis heridas?

Realmente, me decepcionas;

eres, para mí, como un arroyo seco;

¡como una fuente sin agua!»

Dios acompaña a Jeremías

19Dios me contestó:

«Yo soy el Dios de Israel.

Si te vuelves a mí,

yo calmaré tu dolor

y podrás de nuevo servirme.

Si dejas de hablar tonterías,

y comienzas a anunciar

lo que realmente vale la pena,

entonces tú serás mi profeta.

No le hagas caso al pueblo;

son ellos quienes deben escucharte.

20-21»Yo haré que seas para este pueblo

como un fuerte muro de bronce.

Los malvados pelearán contra ti,

pero no te podrán vencer,

porque yo estaré contigo

para librarte de su poder.

¡Yo te salvaré de esos tiranos!

Te juro que así lo haré».

16

Jeremías no debe casarse

161-3Dios me dijo:

«Jeremías, no te cases en este país, ni tengas hijos ni hijas, porque de todos los que viven en este país, 4algunos morirán de enfermedades horribles, otros morirán de hambre y otros en la guerra. Nadie llorará por ellos, ni los sepultará. Sus cadáveres quedarán tendidos sobre el suelo, como si fueran basura, y con ellos se alimentarán las aves del cielo y los animales salvajes.

5»He decidido retirar de este pueblo mi paz, mi amor y mi compasión. Así que no vayas a ningún entierro, ni llores por ningún muerto. 6En este país todos morirán, sean ricos o pobres, y nadie llorará por ellos ni los sepultará, ni guardará luto. 7Nadie ofrecerá una comida para consolar a los que hayan perdido a un ser querido. A nadie se le ofrecerá consuelo, aunque haya muerto su padre o su madre.

8»Tampoco vayas a ninguna boda, ni comas ni bebas nada allí. 9Yo, el todopoderoso Dios de Israel, te digo que pondré fin a los gritos de alegría y de entusiasmo, y a las canciones de los novios y de las novias. Eso lo verán con sus propios ojos.

10»Cuando comuniques todo esto al pueblo, te van a preguntar por qué decidí enviarles esta terrible desgracia. También preguntarán si se han portado mal, y si acaso han pecado contra mí. 11Respóndeles que eso les pasa porque sus antepasados me rechazaron, no obedecieron mis enseñanzas y creyeron en otros dioses, a los cuales sirvieron y adoraron. Te juro que así fue. 12Pero diles que ellos son peores que sus antepasados, porque no me obedecen. Ellos insisten en llevar a cabo sus planes malvados. 13Por eso no les voy a tener compasión. Más bien, los echaré fuera de esta tierra; los llevaré a un país que ni ellos ni sus antepasados conocieron. Allá tendrán que adorar a otros dioses, día y noche.

14»Llegará el día en que ya no dirán: “Viva Dios, que sacó de Egipto a los israelitas”; 15sino que dirán: “Viva Dios, que sacó a los israelitas del país de los asirios y de los babilonios, y de todos los países adonde los obligó a ir”. Pero yo te aseguro que, en el futuro, haré que vuelvan a la tierra que les regalé a sus antepasados.

16»Por lo pronto, voy a hacer que vengan muchos enemigos, y que los pesquen como si fueran peces. Después de eso, haré que vengan muchos enemigos y los persigan por todas las montañas y colinas, y hasta en las grietas de las rocas, como si fueran cazadores tras su presa. 17Yo estoy enterado de todo lo que ellos hacen, pues no hay nada que yo no sepa. Ellos no me pueden ocultar ninguno de sus pecados. 18Antes que nada, les daré un castigo doble por los terribles pecados que han cometido. Le han quitado al país su buena fama; ¡lo han llenado de ídolos malolientes que no tienen vida!»

Oración de Jeremías

19-20Yo, Jeremías, le rogué a Dios:

«Dios mío, tú me das nuevas fuerzas;

cuando me encuentro en peligro,

tú eres mi refugio.

Desde los lugares más lejanos del mundo

vendrán a ti las naciones, y dirán:

“Nuestros antepasados

fabricaron dioses falsos

que no sirven para nada”».

21Dios me respondió:

«Voy a mostrarles mi gran poder;

ahora sabrán quién soy yo:

¡Yo soy el único Dios de Israel!»

17

Dios castigará a Judá por su pecado

171Dios le dijo a su pueblo:

«Gente de Judá,

ustedes llevan el pecado

grabado en el corazón.

Sus altares están marcados

con su rebelión.

2-3»Los altares y las imágenes de Astarté

que ustedes levantaron

bajo los grandes árboles

y en las altas colinas

son un peligro para sus hijos.

»Yo entregaré a sus enemigos

todo lo que ustedes tienen,

hasta sus altares y tesoros.

Esto lo haré por los pecados

que cometieron en su territorio.

4Por su propia culpa perderán

el país que yo les había dado.

Serán esclavos en una tierra

que ustedes no conocen.

»¡Es tan grande mi enojo

que parece un fuego

que nunca se apaga!

5»Yo, el Dios de Israel, declaro:

“¡Maldito quien confía en los demás!

¡Maldito quien confía en sí mismo!

¡Maldito quien se aleja de mí!

6Son como las espinas del desierto,

que nunca disfrutarán del agua,

pues viven en tierras áridas,

donde nada crece.

7”¡Pero benditos sean aquellos

que solo confían en mí!

8Son como árboles plantados

a la orilla de un río:

extienden sus raíces hacia la corriente,

el calor no les causa ningún daño,

sus hojas siempre están verdes

y todo el año dan fruto.

9”Ustedes se creen buenos,

pero son malos y mentirosos;

¡no tienen remedio!

10Solo yo, el Dios de Israel,

sé muy bien lo que piensan,

y los castigaré por su mala conducta.

11”Los que se vuelven ricos

haciendo trampa,

perderán sus riquezas

y, cuando menos lo esperen,

acabarán en la miseria”».

Jeremías pide protección

12Yo, Jeremías, dije:

«El templo donde tienes tu trono

desde un principio está en lo alto;

¡es un lugar muy hermoso!

13»Los que te abandonan

quedarán avergonzados.

¡Desaparecerán como el polvo

que se lleva el viento!

»Solo tú, Dios de Israel,

eres la fuente de vida.

¡Tú eres nuestra única esperanza!

14»Dios mío,

solo tú mereces mis alabanzas.

¡Devuélveme la salud,

dame salvación!

Así viviré feliz y en paz.

15»La gente de Judá me dice:

“Dios no ha cumplido sus promesas.

¡Queremos que se cumplan ya!”

16»Dios mío, yo no te pedí

que castigues a tu pueblo;

al contrario, lo cuidé

como un pastor a sus ovejas.

17Cuando estoy en peligro,

tú me proteges.

¡No dejes que el miedo

se apodere de mí!

18¡Avergüenza a mis enemigos,

pero no me avergüences a mí!

¡Haz que tiemblen de miedo,

pero a mí no me asustes!

¡Mándales tiempos difíciles,

y destrúyelos de una vez!»

El día de descanso

19Dios me dijo:

«Jeremías, ve a todos los portones de Jerusalén, y repite allí el mensaje que te voy a dar. Comienza por el portón principal, que es por donde entran y salen los reyes de Judá. 20Esto es lo que tienes que decir:

“Reyes de Judá y habitantes del país, y todos los que pasan por estos portones, ¡escuchen la palabra de nuestro Dios! 21Él me manda a recordarles que el sábado es día de descanso. Por lo tanto, ese día no lleven ninguna carga, ni la introduzcan por los portones de Jerusalén. 22Ese día no saquen de sus casas ninguna carga ni hagan ningún tipo de trabajo. El sábado es un día que deben dedicar a Dios; así se lo ordenó a nuestros antepasados.

23”Ustedes, los que viven en Judá, no han querido obedecer a Dios; al contrario, se empeñan en desobedecerlo y no quieren ser disciplinados. 24Pero si siguen fielmente las instrucciones acerca del sábado, y se lo dedican a Dios tal como ya les dije, Dios les asegura 25que por estas puertas entrarán reyes y príncipes, y se sentarán en el trono de David para reinar sobre esta ciudad. Entrarán montados en carros y en caballos, seguidos por la gente de Jerusalén y de las otras ciudades de Judá. Además, la ciudad de Jerusalén siempre será habitada. 26Vendrán al templo todos los habitantes del país, y darán gracias a Dios con ofrendas de cereal y de incienso, que son las que le agradan.

27”Pero si ustedes no siguen las instrucciones de Dios acerca del sábado, sino que en ese día introducen cargas por los portones de Jerusalén, entonces les prenderé fuego a esos portones. Ese fuego no podrá ser apagado, sino que quemará toda la ciudad, junto con los palacios de Jerusalén”».