Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
64

641-2El pueblo de Israel continuó su oración:

«¡Dios nuestro,

cómo quisiéramos

que abrieras el cielo y bajaras,

haciendo temblar las montañas

con tu presencia!

Así tus enemigos te reconocerían

como el único Dios.

»¡Cómo quisiéramos

que bajaras como el fuego

que hace hervir el agua

y quema la paja!

Así las naciones temblarían ante ti.

3»Tus terribles hechos

nos dejaron sorprendidos;

por eso hasta las montañas

temblaron ante ti.

4»Jamás se ha escuchado

ni se ha visto que otro dios

haya hecho grandes milagros

a favor de los que en él confían.

5A ti te agradan

los que hacen el bien con alegría

y se acuerdan de obedecerte.

»Tú estás enojado

porque desde hace tiempo

hemos pecado y te hemos ofendido.

6Aun nuestras mejores obras

son como un trapo sucio;

hemos caído como hojas secas,

y nuestros pecados

nos arrastran como el viento.

7No hay nadie que te adore

ni haga nada para apoyarse en ti.

Somos unos malvados;

por eso te has escondido

y nos has abandonado.

8»Dios, tú eres nuestro padre;

nosotros somos el barro

y tú eres el alfarero:

¡tú eres nuestro creador!

9»Dios, no te enojes demasiado

ni te acuerdes todo el tiempo

de nuestros pecados:

¡mira que somos tu pueblo!

10Las ciudades de tu pueblo elegido

son ahora un desierto;

Jerusalén está en ruinas,

completamente destruida.

11»Nuestro grandioso santuario,

donde nuestros padres te alababan,

ha sido destruido por el fuego.

¡Todo lo que tanto queríamos

ha quedado en ruinas!

12»Y ahora, Dios nuestro,

no te quedes sin hacer nada;

no te quedes callado

ni nos humilles más».

65

Dios condena la idolatría

651Dios dijo:

«Yo he salido al encuentro

de gente que no me buscaba;

a un pueblo que no me había llamado,

yo le dije: “Aquí estoy”.

2Siempre he estado dispuesto

a recibir a ese pueblo rebelde,

que va por malos caminos

y sigue sus propios caprichos.

3Ese pueblo siempre me ofende:

ofrece sacrificios a los ídolos

y quema incienso sobre unos ladrillos.

4»Este pueblo se sienta en los sepulcros

y pasa la noche en las cuevas

para rendirles culto a sus muertos;

hasta come carne de cerdo

y llena sus ollas con el caldo

que ha ofrecido a los ídolos.

5»Este pueblo anda diciendo:

“No se metan con nosotros;

somos un pueblo elegido por Dios”.

»Pero son un pueblo tan molesto

como el humo en las narices,

como un fuego que arde todo el día.

6Por eso llevo la cuenta

de todo lo que hace,

y no me quedaré callado,

sino que le daré su merecido.

7»Castigaré a este pueblo

por todos los crímenes que ha cometido.

Me ofendió grandemente

al quemar incienso a los ídolos

sobre los montes y las colinas.

Por eso, ajustaremos cuentas,

y le daré su merecido.

Les juro que así será».

Dios da a cada uno su merecido

8Dios también dijo:

«Cuando las uvas están jugosas,

la gente no las desecha,

porque puede sacar mucho vino.

Por eso yo,

por amor a mis servidores,

no destruiré a toda la nación.

9Haré que Israel y Judá

tengan muchos descendientes,

y que habiten esta tierra

llena de colinas y montañas.

Mis elegidos poseerán la tierra,

mis servidores habitarán allí.

10En la llanura de Sarón

habrá muchas ovejas,

y en el valle de Acor

pastará el ganado

que tendrá mi pueblo fiel.

11»Pero a ustedes,

que se apartan de mí,

que se olvidan de mi templo,

y ofrecen comida y vino

a los dioses de la buena fortuna

y del destino,

12no les espera nada bueno.

Porque yo los llamé

y ustedes no me respondieron,

les hablé y no me obedecieron;

hicieron lo que no me gusta,

y eligieron lo que no me agrada».

13Dios también dijo:

«Mis fieles seguidores tendrán comida,

pero ustedes,

los que se apartan de mí,

sentirán hambre;

mis seguidores tendrán agua,

pero ustedes tendrán sed.

»Mis seguidores se alegrarán,

pero ustedes quedarán avergonzados.

14Ellos cantarán con el corazón alegre,

mientras que ustedes gritarán y llorarán

con el corazón hecho pedazos.

15»A mis seguidores les daré

un nombre hermoso;

en cambio, el nombre de ustedes

se usará para maldecir a otros.

16»Yo soy un Dios fiel,

y prometo que mis fieles seguidores

dejarán de sufrir.

Todo el que pida

una bendición en el país,

la pedirá en mi nombre,

porque yo cumplo lo que prometo;

y todo el que haga un juramento

jurará en mi nombre,

porque yo cumplo mis juramentos».

El cielo nuevo y la tierra nueva

17-18Dios dijo:

«Llénense de alegría,

porque voy a crear algo nuevo.

Voy a crear un cielo nuevo

y una tierra nueva.

Todo lo del pasado será olvidado,

y nadie lo recordará más.

»Voy a crear una nueva Jerusalén;

será una ciudad feliz

y en ella vivirá un pueblo alegre.

19Yo mismo me alegraré con Jerusalén

y haré fiesta con mi pueblo.

En Jerusalén no habrá más llanto

ni se oirán gritos de angustia.

20»No habrá niños

que mueran al nacer,

ni ancianos que mueran

antes de tiempo.

Morir a los cien años

será morir joven;

no llegar a esa edad

será una maldición.

21-22»Mi pueblo construirá casas,

y vivirá en ellas;

sembrará viñedos y campos de trigo,

y comerá pan y beberá vino.

Mi pueblo tendrá una larga vida,

y podrá disfrutar del trabajo de sus manos.

23»Mi pueblo no trabajará en vano,

ni sus hijos morirán antes de tiempo.

Porque yo los bendeciré

a ellos, a sus hijos y a sus nietos.

24Antes de que me llamen,

yo les responderé;

antes de que terminen de hablar,

ya los habré escuchado.

25»El lobo y el cordero comerán juntos,

el león comerá pasto como el buey,

y la serpiente solo comerá tierra.

No habrá en toda Jerusalén

nadie que haga daño a los demás.

Les juro que así será».

66

Dios es el creador

661Dios dijo:

«El cielo es mi trono;

sobre la tierra apoyo mis pies.

Nadie puede hacerme una casa

donde pueda descansar.

2Yo hice todo lo que existe,

y todo me pertenece».

El culto que desagrada a Dios

Dios continuó diciendo:

«Yo miro con bondad

a los pobres y afligidos

que respetan mi palabra.

3Pero hay gente que me adora

ofreciendo un toro en sacrificio,

y después sale y mata a una persona.

»Hay gente que me sacrifica una oveja

y ofrece a los ídolos un perro.

Hay gente que me presenta

ofrendas de cereales

y luego me ofende

ofreciendo a los ídolos sangre de cerdos.

Hay gente que me honra con incienso

y luego bendice a un ídolo.

»Esa gente hace lo que quiere,

porque así lo ha decidido;

4pero también yo decidiré

con qué desgracias castigarlos.

»Llamé, y nadie me respondió;

hablé, y nadie me obedeció;

hicieron lo que no me gusta

y eligieron lo que no me agrada».

La nueva Jerusalén

5Isaías dijo:

«Ustedes que adoran a Dios,

escuchen su mensaje:

“Algunos de sus compatriotas,

que les tienen mucho odio

porque me adoran,

dicen burlonamente:

‘Que Dios muestre su poder,

a ver si se ponen contentos’.

¡Pero esos que los odian

serán avergonzados!

6”Una voz resuena en la ciudad,

una voz se oye desde el templo:

es mi voz,

que reprende a sus enemigos.

7”Jerusalén ha dado a luz

antes de sentir dolores de parto.

8¿Quién ha oído algo parecido?

¿Quién ha visto algo semejante?

Una nación no nace en un solo día.

Un pueblo no surge de repente.

En cambio la ciudad de Jerusalén,

sí nació en un día.

9Yo no iba a impedirlo,

porque soy el Dios de la vida.

Les juro que así es”».

La felicidad de Israel

10Dios dijo:

«Ustedes, los que aman a Jerusalén,

y han llorado con ella,

alégrense ahora y únanse a su alegría.

11»Así Jerusalén, como una madre,

les dará un alimento delicioso,

y los dejará satisfechos.

12Yo soy el único Dios;

yo haré que la paz

y las riquezas de las naciones

lleguen hasta Jerusalén

como un río desbordado.

»Jerusalén los llevará en sus brazos,

los alimentará y les mostrará su cariño.

13»Yo, por mi parte,

los consolaré a ustedes,

como una madre consuela a su hijo.

Así ustedes recibirán consuelo

en la ciudad de Jerusalén».

14Isaías dijo:

«Cuando vean todo esto,

el corazón se les llenará de alegría

y tendrán nuevas fuerzas.

Porque Dios mostrará

su poder entre sus seguidores

y su enojo entre sus enemigos.

15Dios llegará en medio del fuego;

sus carros son como un torbellino.

Dios descargará su enojo;

su castigo será como fuego ardiente.

16Dios juzgará al mundo entero

con el fuego y con la espada,

y serán muchos los muertos».

17-19Dios dijo:

«Hay gente que entra en los jardines,

y allí adora a los ídolos.

Otros comen carne de cerdo, de ratas

y de otros animales impuros.

Pero yo sé bien

lo que esa gente hace y piensa;

por eso, de un solo golpe,

los castigaré.

»Yo mismo vendré,

y les daré una señal

a los que aún queden vivos.

Los enviaré a los pueblos y naciones

para que hablen de mi poder.

Los enviaré a Tarsis,

a Libia y a Lidia,

a Tubal y a Grecia,

y a los más lejanos países del mar.

20»Ellos harán venir de las naciones

a todos los sobrevivientes de mi pueblo.

A unos los traerán a caballo,

a otros en carruajes,

a lomo de mulas o en camellos.

Serán una ofrenda especial para mí.

Los traerán hasta Jerusalén

como los israelitas

traen sus ofrendas a mi templo.

Les juro que así será».

21Dios siguió diciendo:

«A algunos de ellos los elegiré

para que sean sacerdotes

y ayudantes en el templo.

22»La descendencia y el nombre de ustedes

permanecerán para siempre,

así como permanecerán

el cielo nuevo y la tierra nueva

que yo voy a crear.

23-24»El primer día de cada mes,

y el día sábado, de cada semana,

todos vendrán a adorarme.

»Cuando mi pueblo salga,

verá en el suelo los cadáveres

de los que se rebelaron contra mí.

Allí los gusanos nunca mueren,

y el fuego nunca se apaga.

»¡El mundo entero lo verá

y se llenará de espanto!

Les juro que así será».