Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
63

La victoria de Dios sobre Edom

Isaías

631¿Quién es ese

que llega desde Bosrá,

la capital del reino de Edom,

con las ropas teñidas de rojo?

¿Quién es ese

que está tan bien vestido

y avanza con una fuerza terrible?

Dios

Soy yo, el Dios de Israel,

el que anuncia la victoria

y tiene poder para salvar.

Isaías

2¿Y por qué están rojas tus ropas,

como si hubieras pisado uvas?

Dios

3Yo he destruido a mis enemigos;

los he aplastado como a la uvas

cuando se hace el vino;

con furia los he pisoteado,

y su sangre me manchó la ropa.

4Consideré que ya era tiempo

de hacer justicia

y de salvar a mi pueblo.

5Miré, y vi con sorpresa

que nadie estaba dispuesto a ayudarme.

Fue mi poder el que me dio la victoria;

6lleno de furia aplasté a las naciones,

y su sangre corrió por el suelo.

Dios es bondadoso con su pueblo

7Isaías dijo:

«Quiero hablar del amor de Dios,

y cantar sus alabanzas

por todos sus favores.

»Dios ha sido muy bondadoso

con el pueblo de Israel,

le ha mostrado su bondad

y su gran amor.

8»Dios había dicho:

“Ellos son mi pueblo,

son mis hijos fieles”.

»Por eso Dios los salvó

de todos sus males.

9No fue un enviado suyo

el que los salvó,

sino Dios en persona.

Él los libró por su amor

y su misericordia;

los levantó en sus brazos,

como siempre lo había hecho.

10»Pero los israelitas desobedecieron

y ofendieron al Dios santo;

por eso, él los trató

como si fueran enemigos

y les declaró la guerra.

11»Entonces ellos se acordaron

de lo que Dios había hecho

en los tiempos pasados;

se acordaron de cómo Moisés

había liberado a su pueblo,

y por eso se preguntaban:

“¿Dónde está ahora

el Dios que sacó del río Nilo a Moisés,

el líder de los israelitas?”

»También se preguntaban:

“¿Dónde está ahora

el Dios que puso en Moisés

su santo espíritu?

12-13¿Dónde está ahora

el Dios que con su gran poder

acompañó a Moisés;

el Dios que se hizo famoso

cuando dividió el mar

para que su pueblo cruzara

librándolo de todo peligro?

14¿Dónde está el Dios

que le dio descanso a su pueblo,

como cuando el ganado

baja a pastar a la llanura?”»

Isaías terminó diciendo:

«¡Dios nuestro,

así guiaste a tu pueblo,

y te cubriste de gloria

Israel pide ayuda a Dios

15Israel oró a Dios y le dijo:

«Dios nuestro,

tú tienes en el cielo

tu santo y grandioso trono.

Muéstranos tu amor y tu poder;

déjanos ver tu ternura y compasión.

No seas indiferente a nuestro dolor.

16»¡Tú eres nuestro padre!

Aunque Abraham no nos reconozca,

ni Jacob se acuerde de nosotros,

tú eres nuestro Dios y nuestro padre;

¡siempre has sido nuestro salvador!

17»No permitas que nos alejemos de ti

ni que seamos desobedientes.

¡Por amor a nosotros,

tus fieles servidores,

y a las tribus que te pertenecen,

vuelve a mostrarnos tu bondad!

18No permitas que los malvados

sigan pisoteando tu santo templo.

19Desde hace mucho tiempo

nos hemos alejado de tus mandamientos;

¡vuelve a mostrarnos tu bondad!»

64

641-2El pueblo de Israel continuó su oración:

«¡Dios nuestro,

cómo quisiéramos

que abrieras el cielo y bajaras,

haciendo temblar las montañas

con tu presencia!

Así tus enemigos te reconocerían

como el único Dios.

»¡Cómo quisiéramos

que bajaras como el fuego

que hace hervir el agua

y quema la paja!

Así las naciones temblarían ante ti.

3»Tus terribles hechos

nos dejaron sorprendidos;

por eso hasta las montañas

temblaron ante ti.

4»Jamás se ha escuchado

ni se ha visto que otro dios

haya hecho grandes milagros

a favor de los que en él confían.

5A ti te agradan

los que hacen el bien con alegría

y se acuerdan de obedecerte.

»Tú estás enojado

porque desde hace tiempo

hemos pecado y te hemos ofendido.

6Aun nuestras mejores obras

son como un trapo sucio;

hemos caído como hojas secas,

y nuestros pecados

nos arrastran como el viento.

7No hay nadie que te adore

ni haga nada para apoyarse en ti.

Somos unos malvados;

por eso te has escondido

y nos has abandonado.

8»Dios, tú eres nuestro padre;

nosotros somos el barro

y tú eres el alfarero:

¡tú eres nuestro creador!

9»Dios, no te enojes demasiado

ni te acuerdes todo el tiempo

de nuestros pecados:

¡mira que somos tu pueblo!

10Las ciudades de tu pueblo elegido

son ahora un desierto;

Jerusalén está en ruinas,

completamente destruida.

11»Nuestro grandioso santuario,

donde nuestros padres te alababan,

ha sido destruido por el fuego.

¡Todo lo que tanto queríamos

ha quedado en ruinas!

12»Y ahora, Dios nuestro,

no te quedes sin hacer nada;

no te quedes callado

ni nos humilles más».

65

Dios condena la idolatría

651Dios dijo:

«Yo he salido al encuentro

de gente que no me buscaba;

a un pueblo que no me había llamado,

yo le dije: “Aquí estoy”.

2Siempre he estado dispuesto

a recibir a ese pueblo rebelde,

que va por malos caminos

y sigue sus propios caprichos.

3Ese pueblo siempre me ofende:

ofrece sacrificios a los ídolos

y quema incienso sobre unos ladrillos.

4»Este pueblo se sienta en los sepulcros

y pasa la noche en las cuevas

para rendirles culto a sus muertos;

hasta come carne de cerdo

y llena sus ollas con el caldo

que ha ofrecido a los ídolos.

5»Este pueblo anda diciendo:

“No se metan con nosotros;

somos un pueblo elegido por Dios”.

»Pero son un pueblo tan molesto

como el humo en las narices,

como un fuego que arde todo el día.

6Por eso llevo la cuenta

de todo lo que hace,

y no me quedaré callado,

sino que le daré su merecido.

7»Castigaré a este pueblo

por todos los crímenes que ha cometido.

Me ofendió grandemente

al quemar incienso a los ídolos

sobre los montes y las colinas.

Por eso, ajustaremos cuentas,

y le daré su merecido.

Les juro que así será».

Dios da a cada uno su merecido

8Dios también dijo:

«Cuando las uvas están jugosas,

la gente no las desecha,

porque puede sacar mucho vino.

Por eso yo,

por amor a mis servidores,

no destruiré a toda la nación.

9Haré que Israel y Judá

tengan muchos descendientes,

y que habiten esta tierra

llena de colinas y montañas.

Mis elegidos poseerán la tierra,

mis servidores habitarán allí.

10En la llanura de Sarón

habrá muchas ovejas,

y en el valle de Acor

pastará el ganado

que tendrá mi pueblo fiel.

11»Pero a ustedes,

que se apartan de mí,

que se olvidan de mi templo,

y ofrecen comida y vino

a los dioses de la buena fortuna

y del destino,

12no les espera nada bueno.

Porque yo los llamé

y ustedes no me respondieron,

les hablé y no me obedecieron;

hicieron lo que no me gusta,

y eligieron lo que no me agrada».

13Dios también dijo:

«Mis fieles seguidores tendrán comida,

pero ustedes,

los que se apartan de mí,

sentirán hambre;

mis seguidores tendrán agua,

pero ustedes tendrán sed.

»Mis seguidores se alegrarán,

pero ustedes quedarán avergonzados.

14Ellos cantarán con el corazón alegre,

mientras que ustedes gritarán y llorarán

con el corazón hecho pedazos.

15»A mis seguidores les daré

un nombre hermoso;

en cambio, el nombre de ustedes

se usará para maldecir a otros.

16»Yo soy un Dios fiel,

y prometo que mis fieles seguidores

dejarán de sufrir.

Todo el que pida

una bendición en el país,

la pedirá en mi nombre,

porque yo cumplo lo que prometo;

y todo el que haga un juramento

jurará en mi nombre,

porque yo cumplo mis juramentos».

El cielo nuevo y la tierra nueva

17-18Dios dijo:

«Llénense de alegría,

porque voy a crear algo nuevo.

Voy a crear un cielo nuevo

y una tierra nueva.

Todo lo del pasado será olvidado,

y nadie lo recordará más.

»Voy a crear una nueva Jerusalén;

será una ciudad feliz

y en ella vivirá un pueblo alegre.

19Yo mismo me alegraré con Jerusalén

y haré fiesta con mi pueblo.

En Jerusalén no habrá más llanto

ni se oirán gritos de angustia.

20»No habrá niños

que mueran al nacer,

ni ancianos que mueran

antes de tiempo.

Morir a los cien años

será morir joven;

no llegar a esa edad

será una maldición.

21-22»Mi pueblo construirá casas,

y vivirá en ellas;

sembrará viñedos y campos de trigo,

y comerá pan y beberá vino.

Mi pueblo tendrá una larga vida,

y podrá disfrutar del trabajo de sus manos.

23»Mi pueblo no trabajará en vano,

ni sus hijos morirán antes de tiempo.

Porque yo los bendeciré

a ellos, a sus hijos y a sus nietos.

24Antes de que me llamen,

yo les responderé;

antes de que terminen de hablar,

ya los habré escuchado.

25»El lobo y el cordero comerán juntos,

el león comerá pasto como el buey,

y la serpiente solo comerá tierra.

No habrá en toda Jerusalén

nadie que haga daño a los demás.

Les juro que así será».