Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
57

La muerte de la gente buena

571Isaías dijo:

«Muere la gente honrada

y a nadie le llama la atención;

desaparece la gente buena

y nadie entiende que la muerte

los libra de sus males.

2Ellos me obedecieron en todo

y ahora descansan en paz».

Contra el culto de los ídolos

3Dios dijo:

«Y ustedes, gente infiel,

que adora a los ídolos,

acérquense y presten atención.

4¿De quién se burlan ustedes?

¿A quién le sacan la lengua?

Ustedes son hijos del pecado;

son gente mentirosa.

5Debajo de los robles

y de todo árbol verde

tienen relaciones sexuales

para adorar a dioses falsos;

junto a los arroyos

y en las cuevas de las rocas

sacrifican niños en su honor.

6»Ustedes, los israelitas,

prefieren adorar

las piedras lisas del arroyo;

a ellas les han llevado

ofrendas de vino y de cereales.

Y después de todo esto,

¿esperan verme contento?

7»Sobre un monte alto y empinado

tendieron sus camas,

y allí subieron a ofrecer sacrificios.

8Detrás de las puertas de sus casas

colocaron sus dioses falsos,

se olvidaron de mí, y los adoraron;

hicieron pactos con otras naciones

mientras adoraban a esos ídolos.

9»Van corriendo hacia el dios Mélec,

llevando aceite y muchos perfumes;

hasta buscan consejo

de los espíritus de los muertos.

10Caminan y caminan

para adorar a sus dioses,

y parecen no cansarse.

¿Para qué tantas peregrinaciones,

si todo eso es inútil?

11¿Quiénes son esos dioses

que tanto los asustan,

para que me sean infieles

y me olviden por completo?

»Cuando ustedes no me adoraban,

yo me quedaba callado

y cerraba los ojos.

12Pero ahora voy a denunciar

todo lo que están haciendo.

Todas sus obras

no les servirán de nada.

13Cuando griten pidiendo auxilio,

esos ídolos no los ayudarán

ni los librarán.

El viento se los llevará;

de un soplo desaparecerán.

En cambio, el que se refugia en mí,

heredará la tierra y vivirá en Jerusalén.

Yo soy el Dios todopoderoso».

Castigo y curación de Israel

14Entonces Dios dijo:

«¡Abran paso, abran paso,

preparen un camino llano,

para que pase mi pueblo!

15Porque yo soy el Dios eterno

y mi nombre es santo.

Yo vivo en un lugar alto y sagrado,

pero también estoy con los pobres

y animo a los afligidos.

16»Pueblo mío,

no siempre voy a acusarte,

ni estaré enojado todo el tiempo.

Yo mismo te hice,

y no quiero que

te desanimes.

17»Israel, a causa de tu pecado

por un tiempo estuve enojado contigo;

entonces te castigué y me alejé de ti.

Pero ustedes los israelitas

se pusieron muy caprichosos

y se rebelaron contra mí.

18Yo he visto su desobediencia,

pero les quitaré su rebeldía

y les daré descanso.

A todos los que están tristes

19los haré entonar

este canto de acción de gracias:

“¡Paz al que está lejos,

paz al que está cerca!

¡Yo perdonaré a mi pueblo!

20Pero los malvados

son como un mar agitado

que no se puede calmar;

sus olas arrastran barro y suciedad.

21¡No pueden vivir en paz!”

»Les juro que así es».

58

El ayuno que no agrada a Dios

581Dios le dijo a Isaías:

«¡Grita bien fuerte,

grita sin miedo,

alza la voz como una trompeta!

¡Reprende a mi pueblo,

el pueblo de Israel,

a causa de sus culpas

y de todos sus pecados!

2»Ellos me consultan todos los días

y dicen que quieren obedecerme,

como si fueran gente de bien

que no se aparta de mis leyes.

Ellos me piden leyes justas

y quieren estar cerca de mí.

3Sin embargo, andan diciendo:

“¿Para qué ayunar,

si Dios no nos ve?

¿Para qué sacrificarnos,

si a él no le importa?”

»En el día de ayuno

ustedes hacen negocios

y maltratan a sus trabajadores.

4Ese día discuten, se pelean,

y se agarran a golpes.

¡Si quieren que escuche sus oraciones

no ayunen de esa manera!

5Ese tipo de ayuno

no me agrada para nada.

»Ustedes agachan la cabeza

como una caña del río,

y vestidos de luto

se acuestan sobre la ceniza.

Y a eso le llaman “ayuno”

y “día agradable para Dios”.

6¡Pero en realidad no es así!

El ayuno que a Dios le agrada

»El ayuno que a mí me agrada

es que liberen a los presos

encadenados injustamente,

es que liberen a los esclavos,

es que dejen en libertad a los maltratados

y que acaben con toda injusticia;

7es que compartan el pan

con los que tienen hambre,

es que den refugio a los pobres,

vistan a los que no tienen ropa,

y ayuden a los demás.

8»Los que ayunan así

brillarán como la luz de la aurora,

y sus heridas sanarán muy pronto.

Delante de ellos irá la justicia

y detrás de ellos,

la protección de Dios.

9»Si me llaman,

yo les responderé;

si gritan pidiendo ayuda,

yo les diré: “Aquí estoy”.

Si dejan de maltratar a los demás,

y no los insultan ni los maldicen;

10si ofrecen su pan al hambriento

y ayudan a los que sufren,

brillarán como luz en la oscuridad,

como la luz del mediodía.

11»Yo los guiaré constantemente,

les daré agua en el calor del desierto,

daré fuerzas a su cuerpo,

y serán como un jardín bien regado,

como una corriente de agua.

12Reconstruirán las ruinas antiguas,

reforzarán los cimientos antiguos,

y los llamarán:

“Reparadores de muros caídos”,

“Reconstructores de casas en ruinas”.

Instrucciones sobre el día de descanso

13»Respeten el día de descanso,

y no se ocupen de sus negocios.

Que ese día sea santo para ustedes,

y un motivo de alegría.

Que sea un día dedicado solo a mí.

»Si respetan ese día,

dejando de hacer negocios

y de hablar inútilmente,

14entonces yo, su Dios,

seré su alegría.

Los haré gobernantes del país

y les entregaré la tierra

que prometí a su antepasado Jacob.

Les juro que así será».

59

La maldad de Israel

591Isaías dijo:

«Dios tiene poder para salvar

y tiene buenos oídos para oír.

2Pero la maldad de ustedes

los ha separado de Dios.

Sus pecados han hecho

que Dios se tape los oídos

y no quiera escucharlos.

3»Ustedes tienen las manos

llenas de sangre

por los crímenes que han cometido.

Ustedes mienten y maldicen.

4Nadie se presenta ante el juez

con buenas intenciones,

y en los juicios falta la honradez.

Confían en la mentira

y nadie dice la verdad.

Están llenos de maldad

y no lo disimulan.

5-6»Ustedes solo planean maldades,

y traen la muerte a todos.

Viven haciendo el mal,

y están enredados en la violencia.

7Se apresuran a cometer crímenes

y corren a derramar sangre inocente;

a su paso quedan solo ruinas.

8»No son gente de paz

ni hay rectitud en sus acciones.

Su conducta está torcida,

y los que andan con ellos

tampoco vivirán en paz».

Confesión de pecados

9El pueblo de Israel dijo:

«Por causa de nuestra maldad

la justicia no se cumple entre nosotros:

esperábamos vivir en la luz,

pero nos hemos quedado en tinieblas.

10Caminamos como ciegos,

tocando la pared;

tropezamos en pleno mediodía

como si fuera de noche;

aunque parezcamos tener vida,

en realidad estamos muertos.

11Nos pasamos la vida llorando,

y esperando que se nos haga justicia,

pero Dios no viene en nuestra ayuda.

12»Hemos ofendido a Dios,

y nuestros pecados nos acusan;

nuestras maldades nos acompañan,

y reconocemos nuestras culpas.

13Hemos sido infieles a Dios,

no lo hemos obedecido;

somos violentos y traicioneros,

y engañamos a la gente.

14-15Nos hemos burlado de la justicia

y Dios no viene a salvarnos.

La sinceridad está por los suelos;

ya no hay honradez,

y al que hace el bien

se le quita lo que tiene».

Dios hace justicia

Isaías dijo:

«Dios se mostró muy disgustado

al ver la falta de justicia.

16Vio con sorpresa

que esto a nadie le importaba.

Entonces decidió usar su propio poder

y así nos dio la salvación.

17Tomó la justicia como escudo

y se puso la salvación como casco;

la venganza lo cubrió como una capa

y el enojo lo envolvió como un manto,

18para castigar a sus enemigos

y darle a cada cual su merecido.

19»Al ver el poder de Dios,

todo el mundo temblará de miedo,

porque Dios vendrá

con la furia de un río desbordado,

y empujado por un fuerte viento.

20Dios vendrá a salvar

a los que viven en Jerusalén,

y a todos los israelitas

que se arrepientan de sus pecados.

Dios ha jurado que así será».

Anuncio de la salvación

21Dios dijo:

«Yo hago un pacto con ustedes:

les prometo que mi poder,

y las enseñanzas que les he dado,

nunca se apartarán de ustedes

ni de sus descendientes».