Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
54

Dios es el esposo de su pueblo

541Isaías dijo:

«Jerusalén,

tú que nunca has sido madre

ni has podido tener hijos,

lanza gritos de alegría,

entona alegres canciones,

porque Dios dice:

“Jerusalén, mujer abandonada,

tendrás más hijos que la mujer casada”.

2-3»Nación de Israel,

agranda tu tienda de campaña,

extiende las cuerdas

y clava bien las estacas,

porque te vas a extender

de un extremo al otro.

Tus hijos conquistarán muchas naciones

y ocuparán las ciudades

que ahora están deshabitadas.

4»No tengas miedo,

pues no te insultarán

ni pasarás vergüenza.

Cuando eras joven

pasaste la vergüenza

de no tener hijos.

Después te quedaste sola

como una viuda.

Pero no volverás a acordarte

de tu vergüenza,

5porque Dios es tu creador

y te tomará por esposa.

»El Dios santo de Israel

es tu salvador;

es el Dios todopoderoso

y reina en toda la tierra.

6»Pueblo de Israel,

tú eras como una esposa joven,

que quedó abandonada y afligida,

pero tu Dios vuelve a llamarte

y te dice:

7“Solo por un momento

te dejé abandonada,

pero con gran ternura

te aceptaré de nuevo.

8”Cuando me enojé contigo,

me alejé de ti por un poco de tiempo,

pero muy pronto tuve compasión de ti

y te manifesté mi amor eterno”».

El amor de Dios es eterno

9Dios le dijo al pueblo de Israel:

«Después que cubrí toda la tierra

con las aguas del diluvio,

yo le juré a Noé:

“Nunca más habrá otro diluvio”.

Del mismo modo, ahora te juro

que nunca más me enojaré contigo

ni volveré a amenazarte.

10Las montañas podrán cambiar de lugar,

los cerros podrán venirse abajo,

pero mi amor por ti no cambiará.

Siempre estaré a tu lado

y juntos viviremos en paz.

Te juro que tendré compasión de ti.

La nueva Jerusalén

11-12»Ciudad de Jerusalén,

ahora estás oprimida y atormentada,

y no hay nadie que te consuele.

Pero yo construiré con piedras preciosas

tus cimientos y tus muros,

tus torres y tus puertas.

13Yo instruiré a tus habitantes,

y todos vivirán en paz.

14La justicia te hará fuerte,

y no volverás a sentir miedo.

15Si una nación te ataca,

tú la vencerás

porque no cuenta con mi apoyo.

16»Mira, yo he creado al herrero

que fabrica herramientas.

Pero también he creado ejércitos

que todo lo arruinan y destruyen.

17Sin embargo,

nadie ha hecho un arma

capaz de destruirte.

»Israel, tú harás callar

a todo el que te acuse,

porque yo, el único Dios,

hago triunfar a los que me adoran.

Te juro que así será».

55

Dios se unirá a su pueblo

551Dios dijo:

«Todos los que tengan sed

vengan a beber agua;

y los que no tengan dinero

vengan y lleven trigo, vino y leche

sin pagar nada.

2¡Óiganme bien,

y comerán una comida

buena y deliciosa!

No vale la pena ganar dinero

y gastarlo en comidas

que no quitan el hambre.

3»¡Vengan a mí

y presten atención;

obedézcanme y vivirán!

Yo me uniré a ustedes para siempre,

y así cumpliré las promesas

que hice a mi amado rey David.

4Yo lo puse a él por testigo,

para que guiara y enseñara

a todas las naciones.

5»Pueblo de Israel,

llamarás a pueblos que no conocías,

y ellos irán corriendo hacia ti,

porque yo, tu Dios,

te pondré sobre todas las naciones».

6Isaías dijo:

«Ahora es el momento oportuno:

¡busquen a Dios!;

¡llámenlo ahora que está cerca!

7Arrepiéntanse,

porque Dios está siempre

dispuesto a perdonar;

él tiene compasión de ustedes.

»Que cambien los malvados

su manera de pensar,

y que dejen su mala conducta».

8-9Dios dijo:

«Yo no pienso

como piensan ustedes

ni actúo como ustedes actúan.

Mis pensamientos y mis acciones

están muy por encima

de lo que ustedes piensan y hacen:

¡están más altos que los cielos!

Les juro que así es».

El poder de la palabra de Dios

10Dios dijo:

«La lluvia y la nieve bajan del cielo,

y no vuelven a subir

sin antes mojar y alimentar la tierra.

Así es como brotan las semillas

y el trigo que comemos.

11Lo mismo pasa con mi palabra

cuando sale de mis labios:

no vuelve a mí

sin antes cumplir mis órdenes,

sin antes hacer lo que yo quiero.

Últimas palabras de consuelo

12»Ustedes, los israelitas,

saldrán de Babilonia con alegría

y volverán con bien a su propio país.

Cuando los montes y los cerros los vean,

cantarán canciones muy alegres,

y los árboles del campo aplaudirán.

13Crecerán pinos en lugar de espinos

y arrayanes en lugar de ortigas.

»El mundo entero alabará a Dios,

y eso será muestra

de su maravilloso poder».

56

Dios premia a los que son fieles

561Dios dijo:

«Hagan lo que es justo y bueno

porque pronto voy a mostrar

mi poder salvador.

2Dichoso el que obedece

mis mandamientos

y los cumple con fidelidad.

Dichoso el que respeta

el día de descanso

y nunca hace nada malo.

3»Si un extranjero me adora,

no tiene por qué decir:

“Dios me apartará de su pueblo”.

El hombre que no puede tener hijos

tampoco debe decir:

“Yo parezco un árbol seco”.

4Porque si estos hombres

respetan el día de descanso,

si me obedecen y son fieles a mi pacto,

5yo les daré algo mejor

que tener hijos e hijas:

haré que el nombre de ellos

quede grabado para siempre

en los muros de mi templo.

Les daré un nombre eterno

que nunca será borrado.

6-7»A los extranjeros que me adoran,

que respetan el día de descanso,

y son fieles a mi pacto,

yo los traeré a mi monte santo

y los haré dichosos

en mi casa de oración.

Si esos extranjeros me adoran,

me sirven y me aman,

yo aceptaré los sacrificios

que ofrecen sobre mi altar,

porque mi casa será llamada:

“Casa de oración

para todos los pueblos”.

8»Yo haré que los israelitas

que aún están fuera de su tierra

vuelvan a reunirse en su país.

Les juro que así será».

Dios reprende a los jefes malos

9Dios dijo:

«Naciones enemigas,

vengan y ataquen a mi pueblo;

devórenlo como animales salvajes.

10»Ustedes, jefes de mi pueblo,

deberían protegerlo

como perros guardianes;

pero parecen estar ciegos,

no se dan cuenta de nada;

parecen estar mudos,

no hacen ni dicen nada;

les gusta mucho dormir,

se pasan la vida durmiendo y soñando.

11»Ustedes, jefes de mi pueblo,

son como perros hambrientos

que nunca se llenan.

Son gente que no entiende nada,

cada uno va por su camino,

siempre detrás de sus ganancias.

12»Ustedes, jefes de mi pueblo,

dicen:

“¡Vengan!

Vamos a emborracharnos.

Y mañana haremos lo mismo,

o beberemos mucho más”».