Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
49

La luz de las naciones

491Israel dijo:

«¡Ustedes,

pueblos de las costas más lejanas,

óiganme y presten atención!

»Yo soy el fiel servidor de Dios.

Él pronunció mi nombre

desde antes que yo existiera como pueblo.

2Dios hizo que mis palabras

fueran poderosas como flechas,

como espadas afiladas.

Dios me protegió, me cuidó,

3y me dijo:

“Tú eres mi fiel servidor;

gracias a ti daré a conocer mi poder”.

4»Sin embargo, yo me dije:

“He trabajado inútilmente;

me he quedado sin fuerzas

y no he logrado nada”.

En realidad, lo que hago

es gracias al poder de Dios,

y ya él ha preparado mi recompensa.

5Dios me formó

desde antes que naciera

para que fuera yo su fiel servidor,

y siempre estuviéramos unidos.

Para Dios, yo valgo mucho;

por eso él me fortalece».

6Dios le dijo a su fiel servidor:

«Yo te he enviado

para que reúnas a las tribus de Israel

y las hagas volver a su patria.

Aun esto es muy poco para ti.

Por eso te pondré

como una luz para las naciones,

y haré que lleves la salvación

hasta el último rincón del mundo».

Una promesa de Dios a su pueblo

7Dios, el Salvador y santo de Israel, le dijo al pueblo:

«Israel,

tú has sido despreciado

y odiado por otros pueblos,

y ahora eres esclavo de esos tiranos.

Pon atención a mis palabras:

“Yo soy tu único Dios;

cuando los reyes y los príncipes

de otras naciones te vean,

se humillarán ante ti.

”¡Yo te he elegido

y te cumpliré esta promesa!”»

Restauración de Israel

8Dios les dijo a los israelitas:

«Cuando llegó el momento

de mostrarles mi bondad,

fui bondadoso con ustedes;

cuando necesitaron salvación,

yo les di libertad.

Yo los formé para que fueran

una bendición para otros pueblos.

Por eso ustedes, israelitas,

volverán a ocupar las tierras

que sus enemigos destruyeron,

y reconstruirán el país.

9Ustedes les dirán a los presos:

“¡Quedan en libertad!”,

y a los que viven en la oscuridad:

“¡Salgan a la luz!”

La alegría de los que vuelven a su patria

»Ustedes encontrarán buenos pastos

junto a todos los caminos,

y en cualquier cerro desierto

tendrán alimento para el ganado.

10No tendrán hambre ni sed,

ni los molestará el sol ni el calor,

porque yo los amo y los guío,

y los llevaré a fuentes de agua.

11Les abriré un camino

a través de las montañas

y los haré pasar por un terreno llano.

12Ustedes, los israelitas,

vendrán de muy lejos,

de todos los rincones del mundo.

13»¡Cielos, griten de alegría!

¡Tierra, alégrate mucho!

¡Montañas, lancen gritos de felicidad!

Porque yo, el único Dios,

consuelo a mi pueblo

y tengo compasión de los pobres».

La reconstrucción de Jerusalén

14El pueblo de Jerusalén decía:

«Dios me abandonó,

mi Dios se olvidó de mí».

15Pero Dios respondió:

«Jerusalén,

¿acaso puede una madre olvidar

o dejar de amar a su hijo?

Y aunque ella lo olvidara,

yo no me olvidaré de ti.

16Yo te llevo grabada

como un tatuaje en mis manos,

siempre tengo presentes tus murallas.

17»Ya se han ido tus destructores;

si con rapidez te destruyeron,

con más rapidez serás reconstruida.

18Levanta los ojos

y mira a tu alrededor,

todos los israelitas se reúnen

y vuelven hacia ti.

Yo soy el único Dios,

y juro por mi vida

que todos tus habitantes serán

como los adornos de una novia.

19»Tú, Jerusalén, estabas en ruinas,

pero ya se han alejado

los que te destruyeron.

Ahora tendrás tantos habitantes

que el país te resultará pequeño.

20Los hijos que dabas por perdidos

te dirán al oído:

“Este país es demasiado pequeño

para todos nosotros”.

21»Tú, Jerusalén,

dirás como una madre:

“¿Quién me dio tantos hijos?

Yo no tenía hijos ni podía tenerlos;

me habían dejado sola,

quedé completamente abandonada.

¿Quién crió a estos hijos míos?

¿De dónde vinieron?”

22»Yo daré una orden a las naciones

para que traigan en brazos

a tus hijos y a tus hijas.

23Los reyes serán tus padres adoptivos

y las princesas, tus niñeras.

Se arrodillarán ante ti

y reconocerán

que no quedan avergonzados

los que confían en mí,

y que yo soy el único Dios.

24»A un guerrero no se le puede quitar

lo que ha ganado en el combate;

un prisionero de guerra

no se puede escapar del tirano.

25Pero yo, el único Dios,

declaro que al guerrero y al tirano

les quitarán lo que hayan conquistado.

A ustedes los israelitas les digo

que yo salvaré a sus hijos y a sus hijas

de manos de sus enemigos.

26Haré que sus opresores

se coman su propia carne

y se emborrachen con su sangre.

Así sabrá toda la humanidad

que yo soy el único Dios,

soy el Dios todopoderoso,

y el salvador de Israel».

50

501-3Dios dijo:

«Israelitas,

cuando vine a buscarlos,

no los encontré;

cuando los llamé,

no me respondieron.

Yo no los abandoné,

ni los vendí como esclavos

para pagar deudas;

lo hice por causa de sus pecados.

»Pero tengo el poder

para salvarlos y rescatarlos.

Yo cubro los cielos de oscuridad

como si se vistieran de luto.

Basta una simple orden mía

para que el mar y los ríos se sequen,

para que por falta de agua

los peces se mueran y se pudran».

4El fiel servidor dijo:

«Dios me enseñó a consolar

a los que están afligidos y cansados.

Me despierta todas las mañanas,

para que reciba sus enseñanzas

como todo buen discípulo.

5Dios me enseñó a obedecer,

y no he sido rebelde ni desobediente.

6»No quité mi espalda

a los que me golpeaban,

ni escondí mis mejillas

de los que me arrancaban la barba;

ni me cubrí la cara

cuando me escupían

y se burlaban de mí.

7»Por eso, no seré humillado,

pues es Dios quien me ayuda.

Por eso me mantengo firme

como si fuera una roca,

y sé que no seré avergonzado.

8»Conmigo está el que me protege.

Nadie puede acusarme de un delito.

El que quiera acusarme,

¡que venga y se me enfrente!

9¡El Dios todopoderoso

es quien me ayuda!

Nadie podrá condenarme.

Mis enemigos desaparecerán

como la ropa comida por la polilla.

10»Ninguno de ustedes teme a Dios

ni obedece la voz de su fiel servidor.

Caminan en la oscuridad,

sin un rayo de luz,

no confían en el único Dios.

11Al contrario,

encienden fuegos y prenden antorchas;

caminan a la luz de su propio fuego.

Pero el Dios todopoderoso

los castigará y los hará sufrir».

51

Salvación para Jerusalén

511Dios dijo:

«¡Escúchenme todos ustedes,

los que buscan a Dios

y aman la justicia!

Ustedes son descendientes

de Abraham y de Sara.

2Miren el ejemplo

que ellos les han dejado.

Cuando yo llamé a Abraham,

él era solo uno,

pero lo bendije

y le di muchos hijos.

3»Aunque Jerusalén está en ruinas,

yo la consolaré

y la convertiré en un hermoso jardín.

Será como el jardín que planté en Edén.

Entonces Jerusalén celebrará

y cantará canciones de alegría

y de acción de gracias».

4Dios continuó diciendo:

«Préstame atención, pueblo mío;

voy a dar mi enseñanza,

y mi justicia servirá de guía

para las naciones.

5Ya se acerca mi justicia,

mi salvación está en camino.

¡Con mi poder juzgaré a las naciones!

Los pueblos de las costas lejanas

confían en mí.

Mi poder los llena de esperanza.

6»¡Levanten los ojos al cielo!

¡Miren la tierra aquí abajo!

El cielo desaparecerá como humo,

la tierra se gastará como un vestido,

y sus habitantes morirán como moscas.

Pero mi salvación y mi justicia

permanecerán para siempre.

7»Escúchenme,

ustedes que saben lo que es bueno

y que conocen mi ley.

No teman ni se desalienten

por los insultos de la gente,

8porque esa gente desaparecerá

como ropa comida por la polilla,

como lana devorada por los gusanos.

Pero mi salvación y mi justicia

permanecerán para siempre».

9Los israelitas clamaron:

«¡Despierta, Dios, despierta!

¡Despierta y vístete de fuerza!

Muestra tu poder

como lo hiciste en el pasado,

cuando destruiste a los egipcios.

10»Tú secaste las aguas del mar

y allí abriste un camino

por donde marchó tu pueblo liberado.

11Lo mismo que en el pasado,

ahora volverán los que tú rescataste

y entrarán en Jerusalén

con gritos de alegría.

Estarán llenos de alegría,

y el llanto y el dolor desaparecerán».

12Dios dijo:

«Soy yo mismo el que los anima.

¿Por qué le tienen miedo

a simples seres humanos

que no son más que hierba?

13No olviden que yo soy su creador,

yo soy el que extendió los cielos

y afirmó la tierra.

No teman al enemigo

que con furia quiere destruirlos.

Frente a mi poder

toda su furia desaparece.

14»Pronto serán liberados los prisioneros;

no les faltará el pan

ni morirán en la cárcel,

15porque yo soy el único Dios,

el Dios todopoderoso.

Yo agito el mar,

y las olas se levantan con estruendo.

16»Yo les dije lo que deben decir,

y los protegeré con mi poder.

Yo he extendido los cielos

y afirmado la tierra,

y ahora digo:

“Habitantes de Jerusalén,

¡ustedes son mi pueblo!”»

El enojo de Dios

17Isaías dijo:

«¡Despierta, Jerusalén, despierta!

Levántate, tú

que has sufrido el enojo de Dios.

Lo has sufrido tanto

que ya ni levantarte puedes.

18De todos los hijos que tuviste,

no hubo ninguno que te guiara;

de todos los hijos que criaste,

ninguno te tomó de la mano.

19»Estas dos desgracias

han venido sobre ti:

¡Has sufrido la guerra y el hambre!

¿Quién tendrá compasión de ti?

¿Quién te consolará?

20Tus hijos están tirados por las calles,

están como venados atrapados en la red.

Toda la furia y el reproche de Dios

han caído sobre ellos.

21»Por eso,

habitantes de Jerusalén,

ustedes que están borrachos

pero no de vino,

escuchen lo que dice su Dios,

22el Dios que defiende a su pueblo:

“En mi enojo los castigué duramente

y los hice rodar por el suelo;

pero ya no volveré a castigarlos.

23Más bien castigaré a sus enemigos,

esos que les dijeron:

‘¡Tírense al suelo,

para que los aplastemos!’

Ustedes obedecieron,

¡y ellos los aplastaron!”»