Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
45

451Isaías dijo:

«Dios hizo que Ciro

llegara a ser rey de Persia.

Le permitió dominar a las naciones

y dejar desarmados a sus reyes.

Dios hizo que ninguna ciudad

resistiera los ataques de Ciro.

Entonces Dios le dijo:

2“Yo avanzaré delante de ti

y convertiré los montes en llanuras;

romperé los portones de bronce

y haré pedazos sus barras de hierro.

3”Yo te daré tesoros escondidos

que tengo en lugares secretos.

Así sabrás que yo soy Dios,

el único Dios de Israel.

4Israel es mi pueblo elegido,

y mi fiel servidor.

Por amor a él,

y aunque tú no me conocías,

yo te llamé por tu nombre

y te di el título de rey.

5”Yo soy Dios,

y fuera de mí no hay otro.

Tú no me conocías,

pero yo te preparé para la lucha,

6para que todo el mundo supiera

que yo soy el único Dios.

7Yo he creado la luz y la oscuridad;

yo hago el bien y envío la desgracia.

Yo soy el único Dios,

y solo yo hago todo esto”».

Isaías pide la salvación del pueblo

8Isaías dijo:

«Que Dios mande justicia

desde los cielos,

que la justicia descienda

como rocío del cielo,

como lluvia de las nubes.

¡Que haya justicia en la tierra

y Dios traiga salvación!»

El misterioso poder de Dios

9Dios dijo:

«El barro no le dice al alfarero:

“¿Qué estás haciendo?”,

ni la vasija lo critica, diciendo:

“Tú no sabes trabajar”.

10Un hijo no le reprocha a sus padres

el haberlo traído a este mundo.

11»Por eso, yo, el Dios santo,

que formó al pueblo de Israel, les digo:

“Ustedes no pueden pedirme cuentas

sobre el futuro de mi pueblo

ni enseñarme lo que debo hacer.

12Yo hice la tierra y a sus habitantes,

yo extendí el cielo con mis manos

y allí coloqué los astros.

13Yo hice triunfar a Ciro, el rey de Persia,

y ahora lo ayudaré en todo

para que reconstruya Jerusalén,

que es mi ciudad.

”Ciro pondrá en libertad a los israelitas

que viven como esclavos

en el país de Babilonia;

los liberará sin pedirles nada a cambio”».

14Dios también le dijo a Israel:

«Los campesinos de Egipto,

los comerciantes de Etiopía

y los hombres de Sabá,

que son todos muy altos,

desfilarán ante ti

y se volverán tus esclavos.

Se arrodillarán ante ti y te dirán:

“Solo entre ustedes está Dios;

no hay ningún otro”».

La humillación de los idólatras

15Isaías dijo:

«Dios nuestro,

tú eres un Dios misterioso,

el Dios salvador de Israel.

16»Todos los que fabrican ídolos

se llenarán de vergüenza,

serán humillados

y quedarán en ridículo.

17Pero al pueblo de Israel

lo salvarás para siempre

y nunca más se llenará de vergüenza

ni volverá a ser humillado».

Dios desafía a los ídolos

18Isaías dijo:

«Dios desafía a los ídolos

y dice:

“¡Yo soy el único Dios!

Yo he creado los cielos

y he formado la tierra

para que sea habitada.

Yo no formé la tierra

como un desierto seco,

19ni hablé desde un lugar oscuro y secreto;

tampoco les dije a los israelitas:

‘Búsquenme, pero no me encontrarán’.

”Yo, el único Dios,

siempre hablo con la verdad,

y por eso le digo

a la gente de los pueblos

que ha escapado con vida:

20‘Reúnanse y acérquense.

Hay gente ignorante

que carga ídolos de madera

y ora a dioses que no pueden salvar.

’Esa gente no entiende nada.

21Vamos ante el juez,

para ver si pueden responderme:

¿Quién anunció estas cosas

mucho antes de que sucedieran?

Fui yo, el único Dios,

y no hay otro dios fuera de mí.

Solo yo tengo el poder

para ofrecer justicia y salvación.

22’Vengan a mí todos los pueblos

que habitan en lugares lejanos.

Yo los salvaré,

porque yo soy Dios y no hay otro.

23Lo que digo es verdad,

y mi palabra no dejará de cumplirse.

Ante mí, todos doblarán la rodilla

y me adorarán.

Les juro que así será’.

24”Entonces todos dirán:

‘Solo Dios puede dar la victoria’.

Los que se enojaron conmigo,

se llenarán de vergüenza,

y volverán a obedecerme.

25Gracias a mí,

los israelitas triunfarán

y se llenarán de orgullo”».

46

La derrota de los dioses de Babilonia

461Isaías dijo:

«Las estatuas de Bel y Nebo,

dioses de Babilonia,

se tambalean y caen al suelo.

Los babilonios las ponen

sobre animales de carga

que no soportan tanto peso.

2Estas estatuas se caen al suelo

y son llevadas a otros países,

porque son incapaces de salvarse».

3Dios dijo:

«Óiganme ustedes,

israelitas que aún quedan con vida:

Yo los he cuidado

desde antes que nacieran,

los he llevado en brazos

4y seguiré haciendo lo mismo

hasta que lleguen a viejos

y peinen canas;

los sostendré y los salvaré

porque yo soy su creador.

5»¿Con quién pueden compararme?

Yo no me parezco a nadie.

6Hay gente que gasta mucho oro y plata

para contratar un artesano

que le fabrique un dios.

Luego se arrodilla ante él para adorarlo.

7Cargan la estatua del dios

sobre sus hombros,

lo ponen en su sitio,

y de allí no se mueve.

Por más que griten

pidiéndole agua,

ese dios no les responde

ni puede librarlos de sus males.

8»Recuerden esto, pecadores,

y piénsenlo bien:

9recuerden todo lo que ha pasado

desde tiempos antiguos.

Yo soy Dios, y no hay otro;

soy Dios, y no hay nadie igual a mí.

10Yo anuncio desde el principio

lo que va a pasar al final,

y doy a conocer el futuro

desde mucho tiempo antes.

Les aseguro que todos mis planes

se cumplirán tal como yo quiero.

11»Yo he llamado de Persia

a un rey llamado Ciro;

él vendrá desde lejos,

como un ave de rapiña,

y hará lo que yo diga.

Tengo un plan, y haré que se cumpla.

Juro que así será.

12»Escúchenme, gente terca:

ustedes no están a salvo.

13Pero pronto vendré a salvarlos;

ya no demoraré más.

Yo le daré a Jerusalén la salvación,

y mi honor al pueblo de Israel».

47

La caída de Babilonia

471Dios dijo:

«Ciudad de Babilonia,

baja ya de tu trono

y siéntate en el suelo.

Eres como una viuda joven,

y no volverán a llamarte

“hermosa” y “delicada”.

2»Ya no podrás disfrutar

de lujos y privilegios;

ahora tendrás que trabajar.

Toma una piedra y muele el grano

para hacer la harina,

pues has quedado destruida

y tendrás que valerte por ti misma.

3-4»Yo, el Dios santo de Israel,

el Dios todopoderoso,

voy a vengarme de ti.

¡Ya te ven los pueblos

como si estuvieras desnuda!

5»¡Siéntate en silencio,

ciudad de Babilonia!

Siéntate en un rincón oscuro,

porque no volverán a llamarte

“Reina de las naciones”.

6»Yo me enojé con mi pueblo;

me enojé con los israelitas

y los dejé caer en tu poder.

Pero tú, Babilonia,

no te compadeciste de ellos,

y maltrataste a los ancianos

con una carga muy pesada.

7»Creíste que nunca dejarías de ser reina

y no te pusiste a pensar

cómo terminaría todo esto.

8»Por eso, ciudad de Babilonia,

escucha bien:

tú eres como una mujer

que ama el lujo

y se sienta tranquila en su trono;

piensas que nadie es mejor que tú,

y crees que nunca serás viuda

ni te quedarás sin hijos.

9»Pero de repente,

en un majestuoso día,

te sucederán dos desgracias,

y de nada te servirán

tus brujerías y tu magia:

te quedarás viuda

y perderás todos tus hijos.

10»A pesar de tu maldad,

te sentías segura,

porque nadie te llamaba la atención.

Tu sabiduría y tus conocimientos

te hicieron perder la cabeza,

mientras te decías a ti misma:

“Yo, y nadie más que yo”.

11Pero cuando menos lo esperes

te caerá una desgracia,

que ni con tu magia podrás evitar.

12»Babilonia,

sigue con las brujerías y la magia

que has practicado toda tu vida,

a ver si te sirven de algo,

a ver si consigues asustar a alguien.

13»¡Que se presenten ahora

los sabios que te han dado consejos!

¡Que traten de salvarte

los que miran a los astros

para anunciarte el futuro!

14Pero esos adivinos son como paja:

el fuego los devorará

y no podrán salvarse de las llamas.

Ese fuego no será

como el fuego de una chimenea

que da calor al hogar.

15Esos adivinos,

que has consultado toda tu vida,

andan perdidos, cada uno por su lado.

¡Así que nadie podrá salvarte!»