Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
44

Dios es fiel

441Dios dijo:

«Escúchame ahora, pueblo de Israel,

mi fiel servidor y mi elegido.

2Yo soy Dios, tu creador;

yo te formé desde antes que nacieras,

y vengo en tu ayuda.

»No tengas miedo,

querido pueblo mío,

tú eres mi fiel servidor,

tú eres mi elegido.

3Yo haré que corra agua en el desierto

y que broten arroyos en tierras secas.

A tus descendientes les daré vida nueva

y les enviaré mi bendición.

4Ellos crecerán como hierba bien regada,

como árboles a la orilla del río.

5Unos dirán: “Yo pertenezco a Dios”;

otros se darán cuenta

de que son descendientes de Jacob,

y se grabarán en la mano:

“Yo soy propiedad de Dios”».

6El Dios todopoderoso, rey y salvador de Israel, continuó diciendo:

«Yo soy el primero y el último;

fuera de mí no hay otro Dios.

7Si acaso lo hay,

que se presente y lo diga;

que anuncie el futuro

y diga lo que va a suceder.

8»¡Ánimo, no tengan miedo!

Desde hace mucho tiempo

les he anunciado estas cosas

y ustedes son mis testigos.

No hay otro dios fuera de mí,

no hay otro dios que los proteja.

¡Y si lo hay, yo no lo conozco!»

Crítica contra la idolatría

9Isaías dijo:

«Los fabricantes de ídolos no valen nada, como tampoco valen nada los ídolos que ellos tanto quieren. Los que adoran a los ídolos son unos ciegos y estúpidos. 10El que funde el metal para hacer una estatua y adorarla como un dios, pierde el tiempo. 11Esos artesanos son simples seres humanos: ¡que se enfrenten conmigo en un juicio, y quedarán llenos de vergüenza!

12»Miren lo que hace el herrero: calienta el metal en el fuego, lo moldea a golpe de martillo y lo trabaja con su fuerte brazo. Pero si el herrero no se alimenta ni bebe agua, se cansa y pierde todas sus fuerzas.

13»O fíjense en el escultor: toma las medidas con su regla, hace un dibujo con el lápiz y el compás. Luego hace una estatua que se parece a un ser humano, y coloca en un templo esa estatua sin vida.

14»Hay otros que plantan cedros, y la lluvia los hace crecer. Si prefieren cipreses o robles, los cultivan en el bosque hasta que están bien crecidos. 15Luego se llevan unas ramas de los árboles para hacer fuego y calentarse, o para cocer el pan. Pero también usan otros pedazos del árbol para hacer la estatua de un dios, ¡y se arrodillan para adorarla!

16»También hay quienes encienden fuego con la mitad de la madera, asan la carne, se comen el asado, y se sienten satisfechos. Además, se calientan junto al fuego y dicen: “¡Qué bien se está aquí! ¡Ya estamos entrando en calor!” 17Y con el resto de la madera hacen la estatua de un dios, se arrodillan ante ella para adorarla, y le dirigen esta oración: “¡Sálvanos, pues tú eres nuestro dios!”

18»Esa gente no entiende nada. Están tan confundidos y cegados que no pueden comprender nada. 19Les falta inteligencia para entender y poder decir: “Si la mitad de la madera la usamos para hacer el fuego, para asar la carne y cocer el pan, ¡lo que estamos adorando no es más que un simple trozo de madera!” 20Esa gente se deja engañar por ideas falsas, y no es capaz de entender que lo que tiene en sus manos es pura mentira».

Dios perdona y salva a su pueblo Israel

21Dios dijo:

«Recuerda, Israel,

que tú eres mi fiel servidor.

No te olvides de mí,

porque yo soy tu creador.

22Yo hice desaparecer

tus faltas y pecados

como desaparecen

las nubes en el cielo.

¡Vuelve a obedecerme,

porque yo te di libertad!»

Dios es el libertador de su pueblo

23El profeta Isaías declaró:

«¡Cielos, griten de alegría

por todo lo que Dios ha hecho!

¡Montañas y árboles del bosque,

griten llenos de alegría!

Dios ha mostrado su tremendo poder,

dando libertad a su pueblo Israel».

La ciudad de Jerusalén volverá a ser habitada

24Isaías le dijo al pueblo:

«Dios, tu salvador,

el que te formó

desde antes que nacieras, dice:

“Yo soy Dios,

el creador de todas las cosas;

yo extendí el cielo y afirmé la tierra,

sin que nadie me ayudara.

25Cuando hablan los falsos profetas,

no dejo que se cumpla

lo que ellos anuncian;

demuestro que los adivinos

no tienen razón,

y convierto en puras tonterías

la sabiduría de los seres humanos.

26”En cambio,

hago que las palabras y los planes

de mis servidores y mensajeros

se cumplan y tengan éxito.

Yo declaro que la ciudad de Jerusalén

volverá a ser habitada;

las ciudades de Judá

volverán a ser reconstruidas,

y no estarán más en ruinas.

27Yo puedo hacer

que el océano se quede seco

y que los ríos se queden sin agua.

28”Yo le digo a Ciro, el rey de Persia:

‘Tú eres como un pastor de ovejas,

y harás lo que yo quiero.’

Yo le digo a Jerusalén:

‘Tú serás reconstruida.’

Y al templo le anuncio:

‘Serás reconstruido desde tus cimientos.’”»

45

451Isaías dijo:

«Dios hizo que Ciro

llegara a ser rey de Persia.

Le permitió dominar a las naciones

y dejar desarmados a sus reyes.

Dios hizo que ninguna ciudad

resistiera los ataques de Ciro.

Entonces Dios le dijo:

2“Yo avanzaré delante de ti

y convertiré los montes en llanuras;

romperé los portones de bronce

y haré pedazos sus barras de hierro.

3”Yo te daré tesoros escondidos

que tengo en lugares secretos.

Así sabrás que yo soy Dios,

el único Dios de Israel.

4Israel es mi pueblo elegido,

y mi fiel servidor.

Por amor a él,

y aunque tú no me conocías,

yo te llamé por tu nombre

y te di el título de rey.

5”Yo soy Dios,

y fuera de mí no hay otro.

Tú no me conocías,

pero yo te preparé para la lucha,

6para que todo el mundo supiera

que yo soy el único Dios.

7Yo he creado la luz y la oscuridad;

yo hago el bien y envío la desgracia.

Yo soy el único Dios,

y solo yo hago todo esto”».

Isaías pide la salvación del pueblo

8Isaías dijo:

«Que Dios mande justicia

desde los cielos,

que la justicia descienda

como rocío del cielo,

como lluvia de las nubes.

¡Que haya justicia en la tierra

y Dios traiga salvación!»

El misterioso poder de Dios

9Dios dijo:

«El barro no le dice al alfarero:

“¿Qué estás haciendo?”,

ni la vasija lo critica, diciendo:

“Tú no sabes trabajar”.

10Un hijo no le reprocha a sus padres

el haberlo traído a este mundo.

11»Por eso, yo, el Dios santo,

que formó al pueblo de Israel, les digo:

“Ustedes no pueden pedirme cuentas

sobre el futuro de mi pueblo

ni enseñarme lo que debo hacer.

12Yo hice la tierra y a sus habitantes,

yo extendí el cielo con mis manos

y allí coloqué los astros.

13Yo hice triunfar a Ciro, el rey de Persia,

y ahora lo ayudaré en todo

para que reconstruya Jerusalén,

que es mi ciudad.

”Ciro pondrá en libertad a los israelitas

que viven como esclavos

en el país de Babilonia;

los liberará sin pedirles nada a cambio”».

14Dios también le dijo a Israel:

«Los campesinos de Egipto,

los comerciantes de Etiopía

y los hombres de Sabá,

que son todos muy altos,

desfilarán ante ti

y se volverán tus esclavos.

Se arrodillarán ante ti y te dirán:

“Solo entre ustedes está Dios;

no hay ningún otro”».

La humillación de los idólatras

15Isaías dijo:

«Dios nuestro,

tú eres un Dios misterioso,

el Dios salvador de Israel.

16»Todos los que fabrican ídolos

se llenarán de vergüenza,

serán humillados

y quedarán en ridículo.

17Pero al pueblo de Israel

lo salvarás para siempre

y nunca más se llenará de vergüenza

ni volverá a ser humillado».

Dios desafía a los ídolos

18Isaías dijo:

«Dios desafía a los ídolos

y dice:

“¡Yo soy el único Dios!

Yo he creado los cielos

y he formado la tierra

para que sea habitada.

Yo no formé la tierra

como un desierto seco,

19ni hablé desde un lugar oscuro y secreto;

tampoco les dije a los israelitas:

‘Búsquenme, pero no me encontrarán’.

”Yo, el único Dios,

siempre hablo con la verdad,

y por eso le digo

a la gente de los pueblos

que ha escapado con vida:

20‘Reúnanse y acérquense.

Hay gente ignorante

que carga ídolos de madera

y ora a dioses que no pueden salvar.

’Esa gente no entiende nada.

21Vamos ante el juez,

para ver si pueden responderme:

¿Quién anunció estas cosas

mucho antes de que sucedieran?

Fui yo, el único Dios,

y no hay otro dios fuera de mí.

Solo yo tengo el poder

para ofrecer justicia y salvación.

22’Vengan a mí todos los pueblos

que habitan en lugares lejanos.

Yo los salvaré,

porque yo soy Dios y no hay otro.

23Lo que digo es verdad,

y mi palabra no dejará de cumplirse.

Ante mí, todos doblarán la rodilla

y me adorarán.

Les juro que así será’.

24”Entonces todos dirán:

‘Solo Dios puede dar la victoria’.

Los que se enojaron conmigo,

se llenarán de vergüenza,

y volverán a obedecerme.

25Gracias a mí,

los israelitas triunfarán

y se llenarán de orgullo”».

46

La derrota de los dioses de Babilonia

461Isaías dijo:

«Las estatuas de Bel y Nebo,

dioses de Babilonia,

se tambalean y caen al suelo.

Los babilonios las ponen

sobre animales de carga

que no soportan tanto peso.

2Estas estatuas se caen al suelo

y son llevadas a otros países,

porque son incapaces de salvarse».

3Dios dijo:

«Óiganme ustedes,

israelitas que aún quedan con vida:

Yo los he cuidado

desde antes que nacieran,

los he llevado en brazos

4y seguiré haciendo lo mismo

hasta que lleguen a viejos

y peinen canas;

los sostendré y los salvaré

porque yo soy su creador.

5»¿Con quién pueden compararme?

Yo no me parezco a nadie.

6Hay gente que gasta mucho oro y plata

para contratar un artesano

que le fabrique un dios.

Luego se arrodilla ante él para adorarlo.

7Cargan la estatua del dios

sobre sus hombros,

lo ponen en su sitio,

y de allí no se mueve.

Por más que griten

pidiéndole agua,

ese dios no les responde

ni puede librarlos de sus males.

8»Recuerden esto, pecadores,

y piénsenlo bien:

9recuerden todo lo que ha pasado

desde tiempos antiguos.

Yo soy Dios, y no hay otro;

soy Dios, y no hay nadie igual a mí.

10Yo anuncio desde el principio

lo que va a pasar al final,

y doy a conocer el futuro

desde mucho tiempo antes.

Les aseguro que todos mis planes

se cumplirán tal como yo quiero.

11»Yo he llamado de Persia

a un rey llamado Ciro;

él vendrá desde lejos,

como un ave de rapiña,

y hará lo que yo diga.

Tengo un plan, y haré que se cumpla.

Juro que así será.

12»Escúchenme, gente terca:

ustedes no están a salvo.

13Pero pronto vendré a salvarlos;

ya no demoraré más.

Yo le daré a Jerusalén la salvación,

y mi honor al pueblo de Israel».