Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
41

El rey Ciro, un enviado de Dios

411Dios dijo:

«Ustedes, países del mar,

¡guarden silencio y escuchen!

Y ustedes, naciones todas,

¡sean valientes!

Vengan, que vamos a tratar

un asunto muy importante;

¡juntémonos para discutirlo!

2»Yo soy el Dios de Israel;

yo hice venir del este

al victorioso rey Ciro.

Conforme avanza su ejército

yo humillo a los reyes,

y le entrego sus naciones.

Con sus armas en la mano,

Ciro los ha borrado del mapa

como a un puñado de polvo.

3Los persigue con tanta rapidez

que parece no tocar el suelo.

4»Yo soy el único Dios

y mantengo bajo control

todo lo que pasa en este mundo.

He existido desde el principio,

y existiré hasta el final.

5»Los pueblos del mar

se llenaron de miedo

cuando vieron que se acercaban

Ciro y sus ejércitos.

La tierra también tembló

de un extremo a otro.

6»Los que adoran ídolos

se ayudan unos a otros:

7el artesano anima al escultor,

y el que trabaja con el martillo

dice al que golpea en el yunque:

“Has hecho un buen trabajo”.

Después sujeta al ídolo con clavos

para mantenerlo firme».

La confianza en Dios

8Dios siguió diciendo:

«Escúchenme, israelitas,

descendientes de mi amigo Abraham,

9de las regiones más lejanas

yo los llamé a mi servicio;

los elegí, y no los he rechazado.

10Por tanto, no tengan miedo,

pues yo soy su Dios

y estoy con ustedes.

Mi mano victoriosa

les dará fuerza y ayuda;

mi mano victoriosa

siempre les dará su apoyo.

11-12»Ustedes tienen enemigos

que los odian y los combaten,

pero yo haré que desaparezcan

llenos de vergüenza.

Los buscarán, y no los encontrarán,

pues habrán dejado de existir.

13»Israelitas, yo soy su Dios

y los he tomado de la mano;

no deben tener miedo,

porque cuentan con mi ayuda.

14»Ustedes, israelitas,

son un pueblo débil y pequeño;

pero no tengan miedo,

porque cuentan con mi ayuda.

Yo soy el Dios santo de Israel,

yo les he dado libertad.

15Yo haré que ustedes

destruyan a sus enemigos.

Los dejarán hechos polvo,

los convertirán en un montón de paja;

16luego los lanzarán al viento

y la tormenta se los llevará.

Ustedes, por el contrario,

se alegrarán y harán fiesta

porque yo soy su Dios,

el Dios santo de Israel».

Dios hace grandes maravillas

17Dios dijo:

«Cuando los pobres tengan sed,

y con la lengua reseca

busquen agua y no la encuentren,

yo vendré a rescatarlos

y no los abandonaré.

Yo soy el Dios de Israel.

18»Entre los cerros desiertos,

y entre los áridos valles,

haré que broten ríos,

arroyos y manantiales.

19En los lugares más secos

plantaré toda clase de árboles.

20Así todo el mundo verá

que con mi poder,

yo he creado todo esto.

Entonces comprenderán

que yo soy el Dios santo de Israel».

Dios desafía a los falsos dioses

21Dios les dijo a los ídolos:

«Yo soy el rey de Israel.

Vengan y defiéndanse.

¡Muestren lo que pueden hacer!

22Vengan a explicarnos el pasado;

vengan a anunciarnos el futuro.

23Anuncien lo que está por suceder;

¡demuestren que de veras son dioses!

Hagan algo que nos asuste,

hagan algo, bueno o malo.

24»¡Pero ustedes no son nada,

ni tampoco pueden hacer nada!

¡Confiar en ustedes es una tontería!»

La incapacidad de los dioses falsos

25Dios continuó diciendo:

«De Persia viene un rey

a quien he llamado por su nombre,

y aplastará a los gobernantes.

Llegará por el norte,

y los aplastará bajo sus pies.

26»Todo esto lo estoy anunciando

antes de que suceda.

Ninguno de los dioses falsos

lo ha anunciado antes que yo;

¡nadie los ha oído decir una palabra!

27»Pero yo, el Dios de Israel,

desde un principio anuncié

al pueblo de Jerusalén

todas estas cosas;

además, les envié un mensajero

para anunciarles que muy pronto

su gente volverá.

28»Miro a mi alrededor,

y no veo ningún otro dios.

Si les pregunto algo,

no pueden responderme,

¡y mucho menos instruirme!

29»¡Miren a esos falsos dioses!

Todos ellos no son nada,

ni pueden hacer nada;

¡son absolutamente inútiles!»

42

El elegido de Dios

421Dios dijo:

«¡Miren a mi elegido,

al que he llamado a mi servicio!

Él cuenta con mi apoyo;

yo mismo lo elegí,

y él me llena de alegría.

»He puesto en él mi espíritu,

y hará justicia entre las naciones.

2Mi fiel servidor no gritará,

no levantará la voz,

ni se le oirá en las calles.

3No les causará más daño

a los que estén heridos,

ni acabará de matar

a los que estén agonizando.

Al contrario, fortalecerá a los débiles

y hará que reine la justicia.

4No tendrá un momento de descanso

hasta que haya establecido

la justicia en esta tierra.

¡Los países de las islas del mar

esperan recibir sus enseñanzas!»

5Dios le dijo a su fiel servidor:

«Yo soy Dios,

yo soy el creador del cielo;

yo soy quien formó la tierra

y todo lo que en ella crece;

yo soy quien da vida y aliento

a los hombres y a las mujeres

que habitan este mundo.

6»Yo soy el Dios único;

yo te llamé y te tomé de la mano

para que hagas justicia,

para que seas ante mi pueblo

señal de mi pacto con ellos,

para que seas ante las naciones

la luz que las ilumine.

7»Esto quiero de ti:

que abras los ojos de los ciegos,

que des libertad a los presos,

y que hagas ver la luz

a los que viven en tinieblas.

8»Yo soy el Dios todopoderoso.

Ese es mi nombre.

No permito que otros dioses reciban

la honra y la alabanza

que solo yo merezco recibir.

9Lo que antes anuncié

ya se ha cumplido,

y ahora les anuncio cosas nuevas

que aún están por ocurrir».

Gracias a Dios por la salvación

10Isaías dijo:

«Canten a Dios

una canción nueva.

¡Que lo alaben

los países más lejanos!

¡Que lo alaben el mar

y todo lo que hay en él!

¡Que lo alaben las costas lejanas

y todos sus habitantes!

11»¡Alégrense ustedes,

ciudades del desierto!

¡Alégrense también ustedes,

campamentos de la tribu de Quedar!

¡Canten de gozo ustedes,

habitantes de Selá!

¡Hagan oír su canto

desde la cumbre de los montes!

12¡Den gloria a Dios

y alábenlo en todas partes!

13Dios saldrá marchando

con toda la furia de un guerrero:

¡lanzará un grito de guerra

y derrotará a sus enemigos!»

14Dios dijo:

«Yo estuve callado

durante mucho tiempo;

he guardado silencio

y no he dicho nada;

pero ahora voy a gritar:

voy a gemir como una mujer

a punto de tener un hijo.

15Voy a acabar con montañas y cerros;

voy a secar todas sus plantas;

voy a convertir sus ríos

en lugares desiertos,

y a dejar sin agua las lagunas.

16Llevaré a los ciegos por caminos

que nunca antes conocieron;

los guiaré por senderos

que nunca antes transitaron,

y convertiré en luz sus tinieblas.

Convertiré los caminos rocosos

en sendas totalmente llanas.

Todo esto voy a hacerlo

porque no he abandonado a mi pueblo.

17»Esos que confían en los ídolos,

esos que adoran a las estatuas,

se alejarán de ellos llenos de vergüenza».

Israel, pueblo ciego y sordo

18Isaías dijo:

«¡Sordos, escuchen!

¡Ciegos, miren con atención!

19Israel está al servicio de Dios;

él lo eligió como su mensajero;

¡pero no hay otro pueblo

más ciego ni más sordo

que el pueblo de Israel!

20Ha visto muchas cosas,

pero no ha prestado atención;

tiene abiertos los oídos,

pero no ha escuchado nada.

21»Dios es un Dios que salva,

y quiso que su enseñanza

fuera maravillosa.

22Pero Israel es un pueblo

que todo lo ha perdido;

sus enemigos le han quitado

todo lo que tenía;

unos se esconden en cuevas

y otros son hechos prisioneros,

¡y no hay nadie que los libre!

23A pesar de todo esto,

Israel no quiere obedecer.

24»Dios permitió que Israel

fuera vencido y secuestrado.

Israel pecó contra Dios;

no quiso andar por el camino

que Dios le había señalado,

ni quiso obedecer sus enseñanzas.

25Por eso Dios se enojó con ellos,

los hizo entrar en guerra

y con fuego los castigó.

¡Pero ni así lo obedecieron!»

43

Solo Dios salva

431Isaías dijo:

«Ahora, pueblo de Israel,

Dios tu creador te dice:

“No tengas miedo.

Yo te he liberado;

te he llamado por tu nombre

y tú me perteneces.

2Aunque tengas graves problemas,

yo siempre estaré contigo;

cruzarás ríos y no te ahogarás,

caminarás en el fuego y no te quemarás

3-4porque yo soy tu Dios

y te pondré a salvo.

Yo soy el Dios santo de Israel.

”Israel, yo te amo;

tú vales mucho para mí.

Para salvarte la vida

y para que fueras mi pueblo,

tuve que pagar un alto precio.

Para poder llamarte mi pueblo,

entregué a naciones enteras,

como Sabá, Etiopía y Egipto.

5”No tengas miedo;

yo siempre estaré contigo.

No importa dónde estés,

yo te llamaré

y te haré volver a tu tierra,

y volverás a ser mi pueblo.

6A las naciones del norte

y a las naciones del sur

les diré:

‘Devuélvanme a mi pueblo;

no se queden con ellos.

Dejen que mis hijos y mis hijas,

vuelvan de los lugares más lejanos.

7Yo los he creado

para que me adoren

y me canten alabanzas.’”»

Israel, único testigo de Dios

8-9Dios dijo:

«Mi pueblo tiene ojos, pero no ve;

tiene oídos, pero no escucha.

Pero ustedes, pueblos y naciones,

júntense y díganme

quién de ustedes ha anunciado

lo que antes sucedió.

Presenten a sus testigos

y demuestren que dicen la verdad».

10Dios les dijo a los israelitas:

«Ustedes son mis testigos

y están a mi servicio.

Yo los elegí porque quería

que ustedes confiaran en mí;

los elegí para que entendieran

que yo soy el único Dios.

No habrá otro, ni antes ni después.

11»Solo yo soy Dios,

solo yo puedo salvarlos.

12Yo les anuncié que los salvaría,

y así lo hice.

No los salvó un dios extraño;

de eso, ustedes son mis testigos.

Yo soy el Dios de Israel,

y juro que así es.

13»Yo soy Dios desde el principio,

y lo seré hasta el final.

Nadie puede librarse de mi poder,

ni deshacer lo que yo hago».

Babilonia será destruida

14Isaías dijo:

«El Dios santo de Israel

les dio la libertad,

y ahora les dice:

“Para salvarlos a ustedes,

he mandado contra Babilonia

un ejército que derribará

todas las puertas de la ciudad.

Entonces la alegría de los babilonios

se convertirá en dolor.

15”Yo soy el Dios santo de Israel,

yo soy su creador y su rey”».

Liberación de los israelitas

16Isaías dijo:

«Dios abrió un camino en el mar,

a través de las aguas profundas,

y por allí pasó su pueblo.

17Los guerreros de Egipto

persiguieron a los israelitas

con caballos y carros de guerra,

pero se hundieron en el mar

y ya no pudieron levantarse;

la luz de su vida se apagó».

18Y ahora, Dios le dice a su pueblo:

«No recuerden ni piensen más

en las cosas del pasado.

19Yo voy a hacer algo nuevo,

y ya he empezado a hacerlo.

Estoy abriendo un camino en el desierto

y haré brotar ríos en la tierra seca.

20Los chacales y los avestruces,

y todos los animales salvajes

entonarán cantos en mi honor.

Haré brotar agua en el desierto

y le daré de beber a mi pueblo elegido.

21Yo mismo lo he creado

para que me adore.

22-23»Pero tú, pueblo de Israel,

no me adoraste

ni me honraste

con tus sacrificios.

Más bien, te cansaste de mí.

Yo nunca insistí

en que me presentaras ofrendas

24ni en que me dieras riquezas

ni en que me agradaras

con sacrificios de animales.

En cambio tú, me tienes harto

con tus pecados y maldades.

25»Pero yo, que soy tu Dios,

borraré todos tus pecados

y no me acordaré más

de todas tus rebeldías.

26Si tienes algo contra mí,

ven a discutir conmigo.

Preséntame tus razones,

a ver si eres inocente.

27Tu primer antepasado y tus maestros

pecaron contra mí,

28tus gobernantes no respetaron mi templo;

por eso yo, el único Dios,

permití que fueras humillado y destruido».