Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
33

Confianza en Dios

331Isaías anunció:

«¡Qué mal te va a ir, Asiria!

¡Tú eres el destructor de mi pueblo!

Cuando acabes de destruirlo,

también tú serás destruido;

cuando acabes de traicionarlo,

también tú serás traicionado».

2Isaías continuó diciendo:

«Sálvanos, Dios nuestro;

¡ten compasión de nosotros!

Danos fuerzas cada mañana;

¡ayúdanos en momentos difíciles!

3»Los pueblos huyen

al oír tus amenazas;

las naciones se dispersan

cuando muestras tu poder.

4Los enemigos de esos pueblos

parecen saltamontes

que se lanzan sobre ellos

y les quitan sus riquezas.

5»Dios nuestro,

tú eres el Dios soberano

que vive en el cielo.

Has hecho que en Jerusalén

haya honestidad y justicia;

6nos haces vivir seguros;

tu sabiduría y tus conocimientos

nos han dado la salvación;

¡el obedecerte es nuestro tesoro!

Dios ayuda en el sufrimiento

7»Nuestros valientes

gritan por las calles;

nuestros mensajeros de paz

lloran amargamente.

8Los caminos están desiertos,

nadie transita por ellos;

se han roto los pactos,

se rechaza a los testigos,

y no hay respeto por nadie.

9Todos en el país están tristes;

los bosques del Líbano

se han secado

y han perdido su color.

Todo el valle de Sarón

ha quedado hecho un desierto;

la región de Basán

y el monte Carmelo

han perdido su verdor».

10Dios dice:

«Ahora mismo voy a actuar

y demostraré mi poder.

11Todos los planes de Asiria

son pura paja y basura;

pero mi soplo es un fuego

que los quemará por completo.

12Sus ejércitos arderán

como espinas en el fuego,

y quedarán reducidos a cenizas.

13Ustedes, los que están lejos,

miren lo que hice;

y ustedes, los que están cerca,

reconozcan mi poder.

14»En Jerusalén

los pecadores tiemblan,

los malvados se llenan de miedo

y gritan:

“No podremos sobrevivir

al fuego destructor de Dios;

¡ese fuego no se apaga

y no quedaremos con vida!”»

¿Quién se salvará en el juicio de Dios?

15-16Isaías dijo:

«Solo vivirá segura

la gente que es honesta

y siempre dice la verdad,

la que no se enriquece

a costa de los demás,

la que no acepta regalos

a cambio de hacer favores,

la que no se presta

a cometer un crimen,

¡la que ni siquiera se fija

en la maldad que otros cometen!

Esa gente tendrá como refugio

una fortaleza hecha de rocas;

siempre tendrá pan,

y jamás le faltará agua».

La gloria futura de Jerusalén

17Isaías les dijo a los israelitas:

«Ustedes verán a un rey

en todo su esplendor;

verán un país tan grande

que parecerá no tener fronteras.

18Y cuando se pongan a pensar

en el miedo que sentían, dirán:

“¿Y dónde han quedado

los que nos cobraban los impuestos?

¿Dónde están los contadores

que nos cobraban tanto dinero?”

19»Ya no volverán a ver

a ese pueblo tan violento,

que hablaba un idioma

tan difícil y enredado

que nadie podía entender.

20Fíjense en mi templo

y en la ciudad de Jerusalén:

¡allí celebraremos nuestras fiestas!

Será un lugar tan seguro

como una carpa bien plantada,

con estacas bien clavadas

y cuerdas que no se rompen.

21¡Allí Dios mostrará su poder!

»Jerusalén tendrá ríos muy anchos,

pero los barcos enemigos

no podrán pasar por allí.

22Dios es nuestro juez

y nuestro rey.

¡Nuestro Dios nos salvará!

23»Las naves de Asiria

tienen flojas las cuerdas,

su mástil tambalea

y no sostiene su bandera.

Sus enemigos, y hasta los cojos,

les quitan todas sus riquezas.

24Pero Dios perdonará los pecados

de los habitantes de Jerusalén.

Ninguno de ellos volverá a decir:

“Siento que me muero”».

34

Dios juzgará a las naciones

341Isaías advirtió:

«Pueblos y naciones,

habitantes de toda la tierra:

¡Acérquense y escuchen!

¡Presten atención!

2Dios está enojado con ustedes

y con todos sus ejércitos.

Dios los ha condenado

a una total destrucción.

3»Por las montañas correrán

verdaderos ríos de sangre.

Los muertos quedarán abandonados,

y despedirán mal olor.

4Los planetas dejarán de verse,

el cielo se cerrará,

y las estrellas caerán

como hojas secas en otoño».

Dios castigará al reino de Edom

5Isaías continuó diciendo:

«Ya se ve en el cielo

la espada de nuestro Dios;

está a punto de castigar

a todo el pueblo de Edom.

¡Dios lo ha condenado a muerte!

6Habrá una matanza en Bosrá,

la ciudad capital de Edom,

y correrá mucha sangre.

La espada de Dios se empapará

de sangre y de grasa,

como cuando en el altar

se ofrecen corderos y cabras.

7La gente caerá muerta

como los toros en el matadero.

Su país se empapará de sangre;

¡la tierra se llenará de grasa!

8Ese día Dios se vengará;

será el año de su venganza

en favor de Jerusalén.

9»Por los arroyos de Edom

correrá brea34.9 Brea. Sustancia parecida al betún, que se encontraba en Mesopotamia y en el valle del Jordán. Se untaba en las rendijas de los barcos o de los canastos para que el agua no penetrara. en vez de agua;

la tierra se volverá azufre

y arderá como resina caliente,

10que arde todo el tiempo

y siempre levanta mucho humo.

El país quedará abandonado para siempre,

y nadie volverá a pasar por allí.

11Dios convertirá ese país

en el más árido desierto.

Allí se refugiarán los búhos;

allí pondrán sus nidos

los cuervos y las lechuzas.

12»No volverán a tener reyes,

y se quedarán sin jefes.

13En sus palacios y fortalezas

crecerán cardos y espinos,

y allí buscarán refugio

los chacales y los avestruces.

14Allí las cabras

se llamarán unas a otras;

se juntarán los chacales

y los gatos monteses.

»Allí encontrará su lugar

el fantasma que espanta de noche;

15allí anidará la serpiente,

que pondrá sus huevos

y tendrá sus crías;

¡allí se reunirán los buitres,

cada uno con su pareja!

16»Estudien el libro de Dios;

lean lo que allí dice:

De todos estos animales

no faltará uno solo;

todos tendrán su pareja

porque así Dios lo decidió;

Dios los ha reunido

con un soplo de su aliento.

17A cada uno de estos animales

le dio su propio territorio,

y allí vivirán para siempre».

35

Los israelitas volverán a Jerusalén

351Isaías anunció:

«¡El desierto florecerá

y la tierra seca dará fruto!

2Todo el mundo se alegrará

porque Dios le dará al desierto

la belleza del monte del Líbano,

la fertilidad del monte Carmelo

y la hermosura del valle de Sarón.

3»Fortalezcan a los débiles,

den fuerza a los cansados,

4y digan a los tímidos:

“¡Anímense, no tengan miedo!

Dios vendrá a salvarlos,

y a castigar a sus enemigos”.

5»Entonces se abrirán

los ojos de los ciegos

y se destaparán

los oídos de los sordos;

6-7los que no pueden andar

saltarán como venados,

y los que no pueden hablar

gritarán de alegría.

»En medio del árido desierto

brotará agua en abundancia;

en medio de la tierra seca

habrá muchos lagos y manantiales;

crecerán cañas y juncos

donde ahora habitan los chacales,

8en pleno desierto habrá un sendero

al que llamarán “Camino Sagrado”.

»No pasarán por ese camino

ni los impuros ni los necios;

9no se acercarán a él

ni los leones ni otras fieras.

Ese camino es para los israelitas,

que han estado prisioneros,

10pero que Dios va a liberar.

Y ellos entrarán en Jerusalén

cantando con mucha alegría,

y para siempre vivirán felices.

Se acabarán el llanto y el dolor,

y solo habrá alegría y felicidad».