Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
27

El castigo del monstruo del mar

271Isaías dijo:

«Los enemigos de Israel

son como un monstruo del mar,

y escurridizos como serpientes,

pero Dios empuñará su espada,

grande y poderosa,

y los destruirá».

El canto a Israel

2Cuando llegue el castigo de nuestros enemigos, Dios dirá:

«Canten una canción a Israel.

3Yo la cuido y la protejo;

día y noche le brindo protección

para que nadie le haga daño.

4Ya no estoy enojado con ella;

todavía hay algunos rebeldes,

pero yo los sacaré de allí.

5Si Israel quiere que yo la proteja,

deberá reconciliarse conmigo;

¡tendrá que hacer las paces!»

Israel quedará libre de sus pecados

6Isaías dijo:

«En el futuro

el pueblo de Israel prosperará

y poblará el mundo.

7-8Dios no ha castigado a Israel

como castigó a sus enemigos;

es verdad que los castigó

expulsándolos de su país

y mandándolos a tierras lejanas,

pero no los destruyó

como destruyó a sus asesinos.

9»Dios perdonará a los israelitas

siempre y cuando ellos destruyan

esos despreciables altares

donde adoran a otros dioses.

10-11»Pero los habitantes de Samaria

son un pueblo sin inteligencia,

y Dios, su creador,

ya no les tiene compasión.

Por eso su ciudad fortificada

ha quedado abandonada y solitaria;

allí solo pasta el ganado,

los animales se comen las ramas

y luego se echan a dormir.

Las ramas se quiebran al secarse,

y las mujeres hacen fuego con ellas.

Los israelitas vuelven a su patria

12»Cuando Dios perdone a Israel,

hará que tiemble la tierra

desde el río Éufrates

hasta el río de Egipto;

pero a ustedes los israelitas

los juntará uno por uno,

como junta el campesino las espigas.

13Ese día sonará la gran trompeta.

Todos los que estaban prisioneros

en el país de Asiria

y en el país de Egipto,

vendrán para adorar a Dios

en la santa ciudad de Jerusalén».

28

Anuncio de la destrucción de Samaria

281-3Isaías anunció:

«¡Qué mal le va a ir a Samaria,

capital del reino del norte!

Para sus habitantes

esa ciudad es como una corona

que los llena de orgullo.

Pero es una ciudad de borrachos

y sus jefes son como flores

que se secan y se marchitan.

»Asiria es un pueblo poderoso;

Dios lo tiene preparado

como una tormenta de granizo,

como lluvia torrencial y destructora,

como una terrible inundación.

Con su poder y su fuerza,

Asiria echará por tierra

a la ciudad de Samaria,

4ese adorno de flores marchitas.

¡La arrancará como a fruta madura!

5»Ese día, el Dios todopoderoso

será una corona maravillosa

para la gente de su pueblo

que aún quede con vida.

6Dios hará que sus jueces sean justos

y dará valor a los soldados

que defiendan la ciudad».

Amenaza y promesas a Jerusalén

7Isaías también dijo:

«Los profetas y los sacerdotes

se tambalean y tropiezan

por tanto licor que beben.

Están demasiado borrachos

para recibir palabra de Dios.

8¡Todas sus mesas

están llenas de vómitos!

¡No hay un solo lugar limpio!

9Además, se burlan de mí y dicen:

“¡Cómo se atreve a darnos lecciones

y a enseñarnos lo que dice Dios!

¡Ni que fuéramos niños chiquitos

10que estuviéramos aprendiendo a leer!”

11»Pues bien, si ustedes no hacen caso,

Dios les hablará,

pero lo hará en un lenguaje extraño,

en un idioma que no podrán entender.

12Ya Dios les había dicho:

“Aquí hay tranquilidad;

¡aquí pueden descansar!”

Pero ustedes no quisieron obedecerlo.

13Por eso Dios les hablará

como si fueran unos niños chiquitos

que apenas saben leer.

Serán como niños que empiezan a caminar:

se caerán de espaldas, se lastimarán

y no podrán levantarse.

Amenazas a los gobernantes

14»Hombres sinvergüenzas,

que gobiernan en Jerusalén:

¡escuchen bien a Dios!

15»Ustedes se sienten muy seguros

por haber hecho un trato con Egipto;

pero es un trato de muerte,

es un trato engañoso.

16»Por eso Dios dice:

“Yo seré para Jerusalén

una piedra valiosa y escogida.

Seré la piedra principal

y serviré de base al edificio.

El que se apoye en mí

podrá vivir tranquilo,

17porque usaré como guías

la justicia y la rectitud”.

»Ustedes confían

en que Egipto los protegerá,

pero el poderoso ejército de Asiria

destruirá esa falsa protección.

18Quedará anulado ese trato de muerte

que hicieron con Egipto;

cuando llegue el momento terrible,

una gran desgracia los aplastará.

19El enemigo los arrastrará

cada vez que los ataque.

Vendrá día tras día;

vendrá de día y de noche.

Cuando oigan que viene el enemigo,

se pondrán a temblar de miedo.

20Será como si se acostaran

en una cama demasiado chica;

será como si se abrigaran

con una manta demasiado corta.

21»Dios está decidido a actuar

como actuó en el monte Perasim;

Dios va a manifestar su enojo

como en el valle de Gabaón.

Dios está a punto de actuar,

y lo hará de manera misteriosa.

22Por eso, ¡dejen ya de burlarse,

no sea que les vaya peor!

He sabido que el Dios todopoderoso

ha resuelto destruir todo el país.

La parábola del agricultor

23»¡Presten atención,

oigan mis palabras,

escúchenlas con cuidado!

24Cuando el campesino va a sembrar,

no se pasa todo el tiempo

arando, abriendo surcos

y rastrillando el terreno.

25Primero empareja la tierra,

luego arroja las semillas

de eneldo o de comino,

siembra el trigo en hileras,

y planta cebada y centeno

en los bordes de su campo.

26-28Porque el eneldo no se trilla

ni se pasa sobre el comino

la rueda de una carreta;

el eneldo se sacude con un palo,

y el comino, con una vara.

El trigo no se trilla sin parar;

más bien, se le pasa una carreta

y el grano se separa,

pero sin molerlo.

»Todo esto se aprende de Dios.

29Todo este conocimiento

proviene del Dios todopoderoso.

Dios hace planes admirables

y los realiza con sabiduría».

29

Ataque contra Jerusalén

291Dios anunció:

«Jerusalén, ciudad de David,

¡qué mal te va a ir!

Sigue con tus celebraciones

y haz fiesta año tras año,

2pero yo te pondré en problemas.

»Entonces gritarás y llorarás,

y la ciudad arderá en llamas,

como se queman los animales

que se ofrecen en el altar.

3Yo te rodearé con mi ejército;

pondré alrededor de ti

fortalezas y torres de asalto.

4Tú serás humillada,

quedarás tirada en el suelo;

apenas se oirán tus palabras,

tu voz parecerá la de un fantasma.

5-6»Yo, el Dios todopoderoso,

castigaré de repente a tus enemigos.

Los castigaré con truenos,

con el estruendo de un terremoto,

con incendios, tormentas y tempestades.

Los muchos enemigos que te persiguen

quedarán hechos polvo;

¡serán arrastrados como paja!

7»Los ejércitos que atacan a Jerusalén

y quieren derribar sus fortalezas

desaparecerán por completo,

como la niebla al salir el sol.

8Los grandes ejércitos

que atacan a Jerusalén,

morirán de hambre y de sed.

Soñarán que comen y beben,

pero cuando se despierten

tendrán el estómago vacío

y la garganta reseca».

Israel parece estar ciego

9Isaías dijo:

«¡Ustedes los profetas,

sigan actuando como unos tontos!

¡Sigan como ciegos, sin ver nada!

¡Sigan tambaleándose como borrachos,

aun sin haber tomado vino!

10Dios ha hecho caer sobre ustedes

un sueño muy profundo.

Ustedes los profetas

deberían ser los ojos del pueblo,

pero son incapaces de ver nada.

11Las visiones que reciben de Dios

no pueden entenderlas;

es como si quisieran leer

el texto de un libro cerrado.

Si se les diera ese libro

para que lo leyeran,

dirían: “No podemos leerlo,

porque el libro está cerrado”.

12Mientras tanto, otros dicen:

“No podemos leerlo

porque no sabemos leer”».

13Dios le dijo a Isaías:

«Este pueblo dice que me ama,

pero no me obedece;

me rinde culto,

pero no es sincero

ni lo hace de corazón.

14Por eso, voy a hacer

cosas tan maravillosas

que este pueblo quedará asombrado.

Entonces destruiré

la sabiduría de sus hombres sabios

y la inteligencia

de sus personas inteligentes».

Advertencia de Isaías

15Isaías dijo:

«¡Qué mal les va a ir

a los que tratan de esconderse

para que Dios no los vea

cuando hacen sus planes malvados!

¡Qué mal les va a ir

a los que andan diciendo:

“Nadie nos ve, nadie se da cuenta”!

16¡Pero eso es un disparate!

Es como si el plato de barro

quisiera ser igual a quien lo hizo.

Pero no hay un solo objeto

que pueda decir a quien lo hizo:

“¡Tú no me hiciste!”

Tampoco puede decirle:

“¡No sabes lo que estás haciendo!”

Promesa de salvación a Israel

17»Dentro de muy poco tiempo,

el bosque se convertirá

en un campo de cultivo,

y el campo de cultivo

se parecerá a un bosque.

18En ese día los sordos podrán oír

cuando alguien les lea en voz alta,

y los ciegos podrán ver,

porque para ellos

no habrá más oscuridad.

19Los más pobres y necesitados

se alegrarán en nuestro santo Dios.

20Ese día desaparecerán

los insolentes, los orgullosos,

y los que solo piensan

en hacer el mal.

21»Se acabarán los mentirosos

que acusan a otros falsamente.

Se acabarán también

los que ponen trampas a los jueces

y los que con engaños

niegan justicia al inocente».

22Por eso dice el Dios de Israel, el que rescató a Abraham:

«De ahora en adelante,

los israelitas no sentirán más vergüenza.

23Cuando sus descendientes vean

todo lo que hice entre ellos,

reconocerán que soy un Dios santo

y me mostrarán su respeto.

24Los que estaban confundidos

aprenderán a ser sabios;

¡hasta los más testarudos

aceptarán mis enseñanzas!»