Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
24

Dios castiga la tierra

241Isaías dijo:

«¡Dios va a convertir la tierra en un desierto!

¡Todos sus habitantes se dispersarán!

2A todos les pasará lo mismo:

al sacerdote y al pueblo,

a los amos y a los esclavos,

al que compra y al que vende,

al que presta y al que pide prestado,

al rico y al pobre.

3¡La tierra quedará totalmente arruinada!

El Dios de Israel ha jurado que así lo hará.

4»La tierra se ha secado y marchitado;

la gente más poderosa

se ha quedado sin fuerzas.

5La tierra se ha llenado de maldad,

porque sus habitantes

no han cumplido las leyes de Dios.

Se habían comprometido

a obedecerlo por siempre,

pero ninguno cumplió con ese pacto.

6Todos han pecado;

por eso la tierra está bajo maldición

y muy pocos han quedado con vida.

La ciudad está desierta.

7»Los viñedos se han secado;

ya casi no hay vino.

Los que antes cantaban de alegría

ahora mueren de tristeza.

8Ya no suenan los alegres tambores

y el arpa ha quedado en silencio;

¡se acabó la fiesta!

9»El vino se ha vuelto vinagre

y nadie entona una canción.

10La ciudad está en ruinas,

todo es un desorden,

y las casas se han cerrado.

11Por las calles la gente

pide a gritos un poco de vino.

»¡La alegría abandonó la tierra!

12La ciudad quedó destruida,

y sus portones, hechos pedazos.

13Las naciones quedaron vacías,

como un árbol de olivo

después de la cosecha.

Algunos se salvarán

14-16»Los pocos que se salven

gritarán y saltarán de alegría.

¡Por todos los rincones del mundo

se oirán cantos de alabanza

para el Dios que ama la justicia!»

El triunfo de Dios

Isaías continuó diciendo:

«Mi ánimo está por los suelos;

¡siento que me muero de tristeza!

»No se puede confiar en los traidores,

porque engañan y no tienen compasión.

17Y a ti, habitante de la tierra,

te esperan el terror y las trampas:

18si te libras del terror,

te hundirás en una trampa,

y si sales de ella con vida,

caerás en otra trampa.

»Lloverá muy fuerte;

un diluvio hará temblar

los cimientos de la tierra.

19Un gran terremoto sacudirá la tierra

hasta dejarla hecha pedazos.

20La tierra temblará como un borracho,

y se vendrá abajo como frágil choza.

¡Pesa tanto el pecado de la gente

que la tierra caerá

y no volverá a levantarse!

21»Ese día, Dios castigará

a los que gobiernan con maldad

en el cielo y en la tierra.

22Los meterá en un calabozo,

los tendrá encarcelados,

y al final los castigará.

23El sol y la luna se oscurecerán,

porque el Dios todopoderoso

reinará desde Jerusalén,

y los jefes de su pueblo

serán testigos del poder de Dios».

25

Canto de acción de gracias

251Isaías dijo:

«Tú eres mi Dios.

Yo alabo y bendigo tu nombre,

porque has realizado planes admirables

que prometiste desde tiempos antiguos.

2Has destruido las fortalezas

de nuestros enemigos,

has dejado las ciudades

hechas un montón de ruinas.

¡Nunca más serán reconstruidas!

3Ahora los pueblos fuertes y tiranos

te obedecen y te adoran.

4»Has sido un refugio para el débil

y has protegido al pobre en su aflicción.

Tú eres un refugio en la tormenta,

una sombra que protege del calor.

»El soplo de los tiranos

es como una tormenta de invierno;

5es como el calor del desierto.

Tú frenaste el ataque de los enemigos,

y así pusiste fin

al canto de victoria de los tiranos.

El banquete de Dios

6»El Dios todopoderoso

prepara en Jerusalén

un banquete para todas las naciones.

Allí hay ricos manjares,

comidas deliciosas,

y los mejores vinos.

7»Dios acabará

con la tristeza de las naciones.

8-9Dios destruirá para siempre

el poder de la muerte.

Dios secará las lágrimas de todos

y borrará la vergüenza de su pueblo

en toda la tierra.

»Ese día se dirá:

“Ahí está nuestro Dios.

En él confiamos, y nos salvó.

¡Gritemos de alegría

porque Dios nos ha salvado!”

»Dios ha jurado que así será».

La derrota del pueblo de Moab

10Isaías continuó diciendo:

«Dios protegerá a Jerusalén,

pero Moab será pisoteado

como se pisotea la basura.

11Moab intentará surgir de nuevo,

pero por más que se esfuerce,

Dios aplastará su orgullo.

12Dios hará caer sus altas murallas

y las dejará tendidas por el suelo».

26

Canto de victoria del pueblo de Dios

261Cuando Dios castigue a nuestros enemigos, la gente de Judá entonará esta canción:

«Tenemos una ciudad muy fuerte;

Dios levantó murallas y fortalezas

para protegernos.

2Abran los portones de Jerusalén,

pues por ellos entrará

un pueblo justo y fiel.

3Dios hará vivir en paz

a quienes le son fieles

y confían en él.

4»Dios es nuestro refugio eterno;

¡confiemos siempre en él!

5Dios castiga a los creídos

y derrota a la ciudad orgullosa,

6para que la pisoteen

los humildes y los pobres.

7»Dios nuestro,

tú cuidas a la gente buena

para que cumpla tus mandamientos.

8Por tus enseñanzas aprendemos a vivir;

ellas nos hacen sentirnos seguros.

Lo que más deseamos

es obedecerte y adorarte.

9De día y de noche

mi corazón te busca;

cuando tú das una orden,

todos aprenden a hacer lo bueno.

10»Dios nuestro,

los malvados no aprenden a ser buenos

aunque se les tenga compasión.

Aunque estén entre gente buena,

siguen actuando con maldad

y no les importa

que seas el Dios todopoderoso.

11Tú les tienes preparado su castigo,

pero ellos ni siquiera se dan cuenta.

¡Demuéstrales cuánto nos amas,

para que sientan vergüenza!

¡Destrúyelos con tu enojo!

12»Dios nuestro,

tú nos aseguras la paz,

y todo lo que hemos logrado

ha sido por tu gran poder.

13»Dios nuestro,

aunque otros dioses nos han dominado,

tú eres nuestro único Dios.

14Esos dioses no tienen vida;

son dioses muertos y no se pueden mover.

Tú les diste su merecido,

y ahora nadie los recuerda.

15»Tú has engrandecido nuestra nación.

Has extendido nuestras fronteras

para dar a conocer

tu fama y tu poder.

16Cuando nos castigaste,

nos volvimos a ti

a pesar de nuestro dolor.

17Tu castigo nos hizo sufrir mucho;

nuestro dolor fue muy grande.

18Pero ese dolor no produjo nada.

No le dimos a nuestro país

la alegría de la victoria

ni tampoco la alegría

de tener muchos hijos.

19Pero somos tu pueblo,

y aunque estemos destruidos,

volveremos a vivir.

Tú llenarás de vida y alegría

a esta nación sin vida.

20»¡Vamos, pueblo mío,

entra ya en tu ciudad!

Cierra los portones y espera

a que Dios calme su enojo.

21Dios saldrá de su palacio

y castigará por su maldad

a los que habitan la tierra.

Los crímenes de los violentos

no quedarán sin castigo».