Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
25

Mensajes contra las naciones

Contra Amón

251-3Dios también me dijo:

«Ezequiel, enfréntate a los amonitas y diles de mi parte que pongan mucha atención a este mensaje contra ellos:

“Ustedes se alegraron cuando vieron que mi templo y la tierra de Israel eran destruidos. Ustedes se burlaron de mi pueblo cuando vieron que se lo llevaban prisionero a otro país. 4Por eso, voy a dejar que los pueblos del este los conquisten a ustedes y se adueñen de su tierra. Ellos vendrán y pondrán sus campamentos en el país de ustedes, y allí se quedarán a vivir. Todo lo que produzcan los campos y los rebaños de ustedes les servirá de alimento a ellos. 5Y aunque Rabá es la ciudad más importante de ustedes, yo la convertiré en pastizal para los camellos. ¡Amonitas, yo convertiré su país en un campo de ovejas! Entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel.

6”Ustedes los amonitas se han burlado de Israel. Han festejado su desgracia. Yo sé que así fue, 7y por eso voy a castigarlos. Voy a dejar que las naciones se apoderen de todo lo que ustedes tienen. De tal manera los destruiré, que ustedes desaparecerán de entre los pueblos. Así reconocerán que yo soy el Dios de Israel”.

Contra Moab

8»Yo, el Dios de Israel, afirmo:

“Ustedes los moabitas menosprecian a Judá. Piensan que es igual que las otras naciones. 9-11Por eso voy a dejar que los pueblos del este se adueñen de su país. Harán con ustedes lo mismo que hicieron con los amonitas: de un extremo al otro les quitarán las mejores ciudades. Les quitarán Bet-jesimot, Baal-megón y Quiriataim, que son su motivo de orgullo. Así es como voy a castigarlos, y nunca nadie volverá a acordarse de ustedes. Entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel”.

Contra Edom

12»Yo, el Dios de Israel, afirmo:

“Edom se vengó cruelmente del pueblo de Judá. Resulta grandemente culpable, 13y por eso lo voy a castigar. Desde Temán hasta Dedán, todo el país quedará en ruinas. Voy a destruir a todos sus animales, y su gente morirá atravesada por la espada. 14Mi pueblo Israel se encargará de ejecutar mi castigo contra Edom. Por medio de él descargaré sobre Edom todo mi enojo. Así sabrán cómo soy cuando tomo venganza. Les juro que así lo haré”.

Contra los filisteos

15»Yo, el Dios de Israel, afirmo:

“Desde hace mucho tiempo, los filisteos han sido enemigos de mi pueblo Judá. Para vengarse de él, lo destruyeron con gran crueldad. 16Por eso declaro que los voy a castigar. En mi enojo los destruiré, y acabaré con todos los que aún quedan en los pueblos de la costa. 17Es tanto mi enojo que los castigaré duramente. ¡Mi venganza contra ellos será terrible! Cuando lo haga, reconocerán que yo soy el Dios de Israel”».

26

Contra Tiro

261-2Habían pasado once años desde que llegamos presos a Babilonia, y el día primero del mes de Adar,26.1-2 Adar: Duodécimo mes del calendario lunar judío. En nuestro calendario solar corresponde al período que va de mediados de febrero a mediados de marzo. Dios me dijo:

«Ezequiel, hombre mortal, la ciudad de Tiro se burla de Jerusalén y dice:

“¡La gran ciudad,

centro del comercio mundial,

ha quedado en ruinas!

¡Ahora me toca a mí

hacerme rica como ella!”

3»Por eso yo, el Dios de Israel, afirmo:

“Ciudad de Tiro, yo me pondré en contra tuya. Haré que se levanten contra ti muchas naciones, como se levantan las olas en el mar. 4Esas naciones derribarán tus murallas y echarán abajo tus torres; de la ciudad no quedarán más que piedras. 5-6Te saquearán por completo. Tus playas no servirán más que para poner las redes a secar, y en tus ciudades en tierra firme la gente morirá atravesada por la espada. Entonces reconocerán que yo soy el Dios de Israel. Les juro que así será.

7”Ciudad de Tiro, voy a traer del norte al rey Nabucodonosor, para que te ataque. Nabucodonosor es rey de Babilonia; es el rey más poderoso que existe. Vendrá con un ejército grande y poderoso, 8y matará a la gente de tus ciudades en tierra firme. Para conquistarte, lanzará sus ejércitos contra ti. Construirá rampas y hará escaleras, 9y traerá máquinas para derribar la muralla y las torres de la ciudad.

10”El rey de Babilonia entrará por los portones de tu ciudad, como todo un conquistador. Sus caballos levantarán tanto polvo que ni respirar podrás, y harán tanto ruido al andar que las murallas se sacudirán. 11¡Tus calles quedarán totalmente pisoteadas!

”Nabucodonosor matará a todo tu pueblo, y derribará tus gruesas columnas. 12Sus soldados se adueñarán de todas tus riquezas y mercancías, derribarán tus murallas y tus hermosos palacios, y luego echarán al mar todos los escombros. 13Así es como pondré fin a tus fiestas y celebraciones. 14Ciudad de Tiro, vas a quedar completamente desierta, como una roca donde se ponen las redes a secar, y nadie volverá a edificarte. Yo, el Dios de Israel, he dado mi palabra y la cumpliré.

15”Además, ciudad de Tiro, quiero decirte que será tan fuerte el ruido de tu caída, y tan agudos los gritos de dolor de quienes queden con vida, que los países cercanos al mar temblarán de miedo. 16Todos sus reyes bajarán de sus tronos, se quitarán sus ropas reales, y llenos de miedo se sentarán en el suelo. Cuando vean lo que va a pasar contigo, se espantarán tanto que no dejarán de temblar. 17Entonces te dedicarán este canto fúnebre:

“Ciudad de Tiro, antes tan conocida,

tan poderosa en el mar

y tan temida por todos,

¡cómo has quedado destruida!

18Tu caída hace que tiemblen

los países a la orilla del mar;

los que viven en las islas

están llenos de miedo.

19”Pon atención a lo que te digo. Ciudad de Tiro, quedarás hecha un basurero. Serás como una ciudad fantasma, donde nadie vivirá. Yo haré que te hundas en las profundidades del mar. 20Te hundirás en lo más profundo de la tierra. Allí, en ese mundo de ruinas, te harán compañía los que murieron hace tiempo.

”Jamás volverás a ser reconstruida. Nadie volverá a vivir en ti. 21Cuando la gente te busque, no volverá a encontrarte. Yo te convertiré en un lugar espantoso, y así dejarás de existir. Te juro que así será”».

27

Lamento por la ciudad de Tiro

271Dios también me dijo:

2«Dedica este lamento a la ciudad de Tiro por su destrucción. Dale este mensaje de parte del Dios de Israel:

3“Tú, ciudad de Tiro,

te creías bella y perfecta;

te aprovechaste de estar junto al mar

para comerciar con muchos países.

4Ciertamente, dominabas los mares.

Tenías la belleza

de un barco bien construido.

5Tu casco lo hicieron

con pinos del monte Senir;

tu palo mayor fue labrado

en cedro del monte Líbano.

6Tus remos eran de roble,

fina madera del monte de Basán.

Las tablas de tu cubierta

eran de ciprés traído de Chipre.

Todas ellas estaban adornadas

con incrustaciones de marfil.

7Tus velas te servían de bandera,

y eran de fino bordado egipcio.

Tus toldos, de tela roja y morada,

los trajeron de las costas de Elisá.

8”Contabas con una tripulación experta.

Tenías los mejores capitanes y marinos:

gente de Tiro, Arvad y Sidón.

9Tus daños los reparaban

expertos carpinteros de Guebal.

Marineros de todas partes

hacían negocios en tus puertos.

10Tu ejército estaba formado

por gente de Persia, Lidia y Libia;

cuando te adornaban con sus armas,

hacían que te vieras muy hermosa.

11”Soldados de Arvad y de Gamad

defendían tus murallas

con la ayuda de tu ejército.

Todo el tiempo vigilaban tus torres,

y cuando colgaban sus escudos

a lo largo de tus murallas,

hacían que te vieras más hermosa.

12”Tú, ciudad de Tiro, eras tan rica que la gente de Tarsis venía para hacer negocios contigo. Tu mercancía la pagaban con plata, plomo, hierro y estaño. 13También los comerciantes de Grecia, Tubal y Mésec compraban tus mercancías, y te pagaban con esclavos y con utensilios de bronce. 14La gente de Bet-togarmá te pagaba con finos caballos para montar, y con caballos y mulas para el trabajo. 15También hacías negocios con los comerciantes de Dedán y de otros puertos lejanos, los cuales te pagaban con marfil y con madera de ébano.

16-18”Tus mercancías eran tan variadas, y tu riqueza tan grande, que hasta los sirios comerciaban contigo, y te pagaban con piedras preciosas y telas muy finas. También Israel y Judá te compraban mercancías, y te pagaban con su mejor trigo, y con pasteles, miel, aceite de oliva y especias aromáticas. Damasco te pagaba con vino de Helbón y con lana de Sahar. 19Los comerciantes de Dan y los griegos te traían de Uzal hierro forjado y especias aromáticas.

20”La gente de Dedán te pagaba con sillas de montar. 21Los de Arabia y todos los príncipes de Quedar te pagaban con corderos, chivos y carneros. 22Tus clientes de Sabá y Raamá te pagaban con finos perfumes, y con oro y piedras preciosas. 23Entre tus clientes estaban también los comerciantes de Harán, Cané, Edén, Sabá, Asiria y Media; 24ellos te vendían telas finas, mantos bordados de color púrpura, tapices de muchos colores y fuertes cuerdas trenzadas. 25¡Las naves de Tarsis transportaban tus mercancías!

”Tú, ciudad de Tiro,

parecías un barco en alta mar

cuando va cargado de riquezas.

26Pero tus marinos te llevaron

por los mares más profundos,

y allí te hizo pedazos

el fuerte viento del este.

27¡Al fondo del mar se fueron

tus mercancías y tus productos!

El día que te hundiste,

se fueron al fondo del mar

todas tus riquezas,

tus marineros y tus capitanes,

tus carpinteros y tus comerciantes,

tus soldados y tus pasajeros.

28”Tus capitanes pedían ayuda,

y temblaba la gente de las costas;

29los marineros se lanzaron al agua,

y bajaron a tierra junto con los capitanes.

30-31Sus gritos eran desesperados;

amargamente lloraban por ti,

se pusieron ropa de luto,

y de muchas otras maneras

mostraron su dolor.

32Entonaron por ti un lamento,

y exclamaron con gran tristeza:

‘¡Ay, ciudad incomparable,

ahora estás en el fondo del mar!’

33”Cuando bajaban de los barcos

las mercancías que vendías,

las naciones quedaban satisfechas;

con tus riquezas y abundantes productos

se enriquecían los reyes del mundo.

34Pero te hundiste en el océano;

ya descansas en el fondo del mar.

¡Y contigo se hundieron también

tus mercancías y tus pasajeros!

35”Esto que te ha sucedido

hace que tiemble de miedo

la gente que vive en las costas.

Sus reyes están espantados;

en la cara se les nota el terror.

36Los comerciantes de otras naciones

te lanzan silbidos de burla.

¡Eres motivo de espanto

porque has dejado de existir!”»