Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
11

111Dale de comer al hambriento,

y un día serás recompensado.

2Comparte lo que tienes

con siete y hasta ocho amigos,

pues no sabes si mañana

el país estará en problemas.

3Cuando las nubes se ponen negras,

de seguro va a llover.

4Cuando el árbol cae,

no importa de qué lado caiga;

donde cae, allí se queda.

Si quieres sembrar,

no te quedes mirando al viento;

si quieres cosechar,

no te quedes mirando al cielo.

5Nadie sabe qué rumbo toma el viento, ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, ni cómo hizo Dios todas las cosas.

6Hay que sembrar en la mañana, y volver a sembrar en la tarde. Nunca se sabe cuál de las dos siembras será mejor, o si las dos serán abundantes.

7¡Qué bueno es disfrutar de la luz del sol! 8Pero aunque vivamos muchos años, y todo ese tiempo lo vivamos felices, no debemos olvidar que nos esperan muchos días de oscuridad, y que del mañana no esperamos nada.

Acuérdate de tu creador

9Alégrate ahora que eres joven. Déjate llevar por lo que tus ojos ven y por lo que tu corazón desea, pero no olvides que un día Dios te llamará a cuentas por todo lo que hagas. 10Deja de preocuparte, pero apártate de la maldad. Ten presente que ni los mejores días de tu juventud tienen sentido alguno.

12

121Acuérdate de tu creador

ahora que eres joven.

Acuérdate de tu creador

antes que vengan los días malos.

Llegará el día en que digas:

«No da gusto vivir tantos años».

2Acuérdate de tu creador

antes que dejen de brillar

el sol, la luna y las estrellas.

Acuérdate de tu creador

ahora que después de la lluvia

las nubes siguen cargadas.

3Llegará el día en que tiemblen

los guardianes del palacio;

llegará el día en que se doblen

los héroes de mil batallas.

Cuando llegue ese día,

habrá tan pocas molineras

que dejarán de moler;

las que espían por las ventanas

dejarán de asomarse a la calle;

4las puertas de la casa

se cerrarán por completo;

el ruido del molino

parecerá perder fuerza,

y el canto de los pájaros

dejará de escucharse.

5Cuando llegue ese día,

te darán miedo las alturas

y los peligros del camino.

Tu almendro echará flores blancas,

el saltamontes y la alcaparra

te resultarán una carga,

y no te servirán de nada.

Cuando llegue ese día,

irás camino al lugar

de donde ya no volverás,

y en la calle te rodearán

los que lamenten tu muerte.

6Acuérdate de tu creador

antes que se hagan pedazos

el cordón de plata

y la vasija de oro;

antes que el cántaro

se estrelle contra la fuente

y la polea del pozo

se parta en mil pedazos.

7Cuando llegue ese día,

volverás a ser polvo,

porque polvo fuiste,

y el espíritu volverá a Dios,

pues él fue quien lo dio.

8Yo, el Predicador, declaro:

¡En esta vida nada tiene sentido!

¡Todo es una ilusión!

Palabras finales

9Entre otras cosas, el Predicador se dedicó a enseñar a otros todo lo que sabía. Todo lo estudiaba con cuidado y lo investigaba a fondo. Además, hizo una gran colección de proverbios. 10Siempre procuró expresar sus ideas de la mejor manera posible, y escribirlas con palabras claras y verdaderas.

11Cuando los sabios hablan, sus palabras son como la vara que guía al buey. Sus colecciones de proverbios vienen de Dios, y son como las estacas que sostienen la tienda de campaña. 12Pero yo les recomiendo a los jóvenes tener presente esto: ponerse a escribir muchos libros es cuento de nunca acabar, y ponerse a leerlos es un trabajo muy agotador.

13Puedo terminar este libro diciendo que ya todo está dicho. Todo lo que debemos hacer es alabar a Dios y obedecerlo. 14Un día Dios nos llamará a cuentas por todo lo que hayamos hecho, tanto lo bueno como lo malo, aunque creamos que nadie nos vio hacerlo.