Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
9

Un destino común

91Puse todo mi empeño en entender todo esto, y pude comprobar que todo está en las manos de Dios: en sus manos está lo que hacen los sabios y la gente honesta. Ninguno de nosotros sabe en realidad lo que son el amor y el odio. 2Lo mismo da ser justo que ser injusto, ser bueno o malo, puro o impuro, ofrecerle sacrificios a Dios o no ofrecérselos, pecar o no pecar, hacerle a Dios promesas o no hacérselas, pues todos tenemos un mismo final.

3Y eso es lo malo de todo lo que se hace en esta vida: que todos tengamos un mismo final. Además, siempre estamos pensando en la maldad; nos pasamos la vida pensando tonterías, ¡y al fin de cuentas todos paramos en el cementerio!

4No hay mucho de dónde elegir, aunque «mientras haya vida hay esperanza», por eso digo, «más vale plebeyo vivo que rey muerto». 5Los que aún vivimos sabemos que un día habremos de morir, pero los muertos ya no saben nada ni esperan nada, y muy pronto son olvidados. 6Con la muerte se acaban sus amores, sus odios, sus pasiones y su participación en todo lo que se hace en esta vida.

7¡Ánimo, pues! ¡Comamos y bebamos alegres, que Dios aprueba lo que hacemos! 8¡Vistámonos bien y perfumémonos! 9Puesto que Dios nos ha dado una corta vida en este mundo, disfrutemos de cada momento con la mujer amada. ¡Disfrutemos cada día de esta vida sin sentido, pues solo eso nos queda después de tanto trabajar! 10Y todo lo que podamos hacer, hagámoslo con alegría. Vamos camino a la tumba, y allá no hay trabajo ni planes, ni conocimiento ni sabiduría.

Más vale maña que fuerza

11Miré hacia otro lado y vi que en esta vida no son los más veloces los que ganan la carrera, ni tampoco son los más valientes los que ganan la batalla. No siempre los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes tienen mucho dinero, ni todo el mundo quiere a la gente bien preparada. En realidad, todos dependemos de un momento de suerte, 12y nunca sabemos lo que nos espera. En cualquier momento podemos caer en la desgracia, y quedar atrapados como peces en la red o como pájaros en la trampa.

13En este mundo vi algo de lo que también aprendí mucho: 14había una ciudad muy pequeña y con muy pocos habitantes, que fue atacada por un rey muy poderoso. Ese rey rodeó la ciudad con sus máquinas de guerra, y se preparó para conquistarla. 15En esa ciudad vivía un hombre muy sabio, que con su sabiduría pudo haber salvado a la ciudad, pero como era muy pobre, ¡nadie se acordó de él!

16Aunque la gente se fije más en la pobreza del sabio que en la sabiduría de sus palabras, yo sigo pensando que «más vale maña que fuerza», 17pues se oyen mejor las suaves palabras de los sabios que los gritos del más grande de los tontos. 18En realidad, puede más la sabiduría que las armas de guerra, aunque un solo error puede causar mucho daño.

10

Otros dichos sabios

101La mejor sopa se echa a perder si le cae una mosca. La menor tontería echa a perder tu fama de sabio.

2El sabio siempre piensa en hacer lo bueno; el tonto solo piensa en hacer lo malo. 3Tiene el tonto tan poco cerebro que sin abrir la boca anuncia su tontería.

4Si el gobernante se enoja contigo, no renuncies a tu cargo. Para los grandes errores, un gran remedio: la paciencia.

5En esta vida he visto algo muy grave, parecido al error que cometen los gobernantes: 6que a la gente incapaz se le dan puestos de gran responsabilidad, mientras que a la gente capaz se le dan los puestos más bajos. 7¡Y resulta que los esclavos andan a caballo, mientras que la gente que vale anda a pie!

8Si haces hoyos,

puedes caerte en ellos.

Si partes en dos un muro,

puede morderte una serpiente.

9Si partes piedras,

puedes salir herido.

Si partes leña,

puedes salir lastimado.

10El hacha sin filo no corta.

Si no se le saca filo,

hay que golpear con más fuerza.

Si quieres prosperar,

tienes que saber qué hacer

y hacerlo bien.

11¿De qué te sirve tener

un encantador de serpientes,

si la serpiente te muerde

antes de ser encantada?

12Cuando el sabio habla,

a todos les cae bien;

cuando el tonto abre la boca,

provoca su propia ruina.

13Comienza diciendo tonterías,

y acaba diciendo estupideces,

14¡pero palabras no le faltan!

¿Qué va a pasar mañana?

¿Qué va a pasar después?

¡Nadie puede saberlo!

15No tiene ningún sentido

que tanto trabaje el tonto,

si no sabe ni en dónde está.

16¡Qué lástima da el país

que tiene un rey incapaz

y malos gobernantes

que siempre están de fiesta!

17¡Pero qué dichoso es el país

que tiene un rey bien preparado,

con gobernantes que comen para vivir

y no viven para comer!

18En la casa del perezoso

pasan muchas desgracias:

primero se cae el techo,

y después toda la casa.

19Para estar feliz

hace falta pan,

para estar contento

hace falta vino,

y para gozar de todo

hace falta dinero.

20Nunca hables mal del rey

ni de la gente poderosa,

aunque creas que nadie te oye.

Las palabras vuelan;

son como los pájaros,

y todo llega a saberse.

11

111Dale de comer al hambriento,

y un día serás recompensado.

2Comparte lo que tienes

con siete y hasta ocho amigos,

pues no sabes si mañana

el país estará en problemas.

3Cuando las nubes se ponen negras,

de seguro va a llover.

4Cuando el árbol cae,

no importa de qué lado caiga;

donde cae, allí se queda.

Si quieres sembrar,

no te quedes mirando al viento;

si quieres cosechar,

no te quedes mirando al cielo.

5Nadie sabe qué rumbo toma el viento, ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, ni cómo hizo Dios todas las cosas.

6Hay que sembrar en la mañana, y volver a sembrar en la tarde. Nunca se sabe cuál de las dos siembras será mejor, o si las dos serán abundantes.

7¡Qué bueno es disfrutar de la luz del sol! 8Pero aunque vivamos muchos años, y todo ese tiempo lo vivamos felices, no debemos olvidar que nos esperan muchos días de oscuridad, y que del mañana no esperamos nada.

Acuérdate de tu creador

9Alégrate ahora que eres joven. Déjate llevar por lo que tus ojos ven y por lo que tu corazón desea, pero no olvides que un día Dios te llamará a cuentas por todo lo que hagas. 10Deja de preocuparte, pero apártate de la maldad. Ten presente que ni los mejores días de tu juventud tienen sentido alguno.