Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
3

31-2»¡Israelitas,

escuchen la palabra de su Dios!

De todos los pueblos de la tierra,

solo a ustedes los elegí;

solo a ustedes los saqué de Egipto.

Por eso voy a hacerles pagar

toda la maldad que han cometido».

Hay una razón para todo

3Si dos personas andan juntas,

es porque están de acuerdo.

4Si el león ruge en la selva,

es porque está hambriento;

si gruñe en su cueva,

es porque atrapó un animal.

5Si el ave queda atrapada,

es porque alguien puso una trampa.

6Si la gente se alborota,

es porque sonó la alarma;

y si la gente se espanta,

es porque algo malo sucede.

Y si algo malo sucede,

es porque Dios lo causó.

7¡Dios nunca hace nada

sin comunicarlo a sus profetas!

8Si el león ruge,

todo el mundo tiembla de miedo.

Si nuestro Dios habla,

todo profeta tiene que hablar.

Samaria será destruida

9-10Nuestro Dios ha dicho:

«¡Den a conocer esto

en los palacios de Asdod

y en los palacios de Egipto!

¡Díganle a la gente que se junte

en las montañas de Samaria!

¡Que vea el desorden y la violencia

que hay en esa ciudad!

»Los de Samaria no saben

qué significa hacer lo bueno.

Solo saben robar a la fuerza,

y guardar en sus palacios lo robado».

11-12Por lo tanto, pueblo de Israel, nuestro Dios les advierte:

«Un ejército enemigo vendrá a Samaria

y la rodeará para conquistarla;

derribará sus fortalezas

y dejará vacíos sus palacios.

Cuando un león ataca las ovejas,

el pastor lucha por salvarlas,

pero solo alcanza a rescatar

dos patas o un pedazo de oreja;

así también ustedes, israelitas

que ahora viven en Samaria,

querrán escapar y llevarse todo,

pero solo podrán llevarse

la pata de una cama

o una alfombra de Damasco».

13Nuestro Dios, el poderoso Dios de Israel, también ha dicho:

«¡Pongan mucha atención!

¡Adviertan a los descendientes de Jacob

14que pronto voy a castigarlos

por los pecados que han cometido!

Cuando llegue ese día,

derribaré los altares

que construyeron en Betel;

destruiré los cuernos del altar

y los arrojaré al suelo.

15Derribaré todas sus casas

y todos sus palacios;

derribaré las casas adornadas de marfil,

que los ricos construyeron

para pasar el invierno

y descansar en verano.

¡Les juro que así lo haré!»

4

Las mujeres ricas de Samaria

41Y ustedes, mujeres de Samaria,

escuchen lo que tengo que decirles:

Ustedes están gordas

como vacas de la región de Basán,

pues maltratan y humillan a los pobres,

y a sus propios maridos

les piden vino para emborracharse.

2Pero el poderoso Dios de Israel

les jura que ya está cerca el día

en que a ustedes y a sus hijos

se los llevarán lejos de aquí.

Tanto a ellos como a ustedes

les pondrán ganchos en la boca,

3y a ustedes las sacarán

por los huecos de las murallas,

una detrás de la otra,

para llevarlas al matadero.

Israel no se arrepiente

Nuestro Dios les dice:

4-5«¡Ya que a ustedes

les gusta tanto pecar,

sigan adorando a sus ídolos

en el santuario de Betel

y en el santuario de Guilgal!

No me importa lo que hagan.

Yo, el Dios de Israel,

les juro que así es.

»¡Sigan pecando más y más!

Sigan presentando sus ofrendas

todas las mañanas,

y lleven cada tercer día

la décima parte de sus cosechas;

presenten toda clase de ofrendas,

y anuncien sus ofrendas voluntarias.

6»Cuando les hice pasar hambre,

¡en ninguna ciudad había de comer!

Pero a pesar de eso,

ustedes no se arrepintieron.

Yo, el Dios de Israel,

les juro que así fue.

7»Tres meses antes de la cosecha

decidí no enviarles lluvia;

mientras que en una ciudad llovía,

en otra no caía ni gota de agua;

unos campos quedaron empapados,

mientras que otros quedaron resecos.

8Los que no tenían agua

iban a las ciudades que sí tenían,

aunque no lograban calmar su sed.

Pero a pesar de eso,

ustedes no se arrepintieron.

Yo, el Dios de Israel,

les juro que así fue.

9»Yo destruí sus cosechas

y acabé con sus árboles frutales;

yo envié sobre sus campos

grandes plagas de saltamontes

y calientes vientos del desierto;

pero a pesar de eso,

ustedes no se arrepintieron.

Yo, el Dios de Israel,

les juro que así fue.

10»Mandé plagas contra ustedes,

como las que mandé contra Egipto;

hice que perdieran en la guerra

sus caballos y sus mejores soldados;

¡el mal olor de los muertos

se sentía por todas partes!

Pero a pesar de eso,

ustedes no se arrepintieron.

Yo, el Dios de Israel,

les juro que así fue.

11»A muchos de ustedes los destruí

como destruí a las ciudades

de Sodoma y de Gomorra;

¡hasta parecían una brasa

recién sacada del fuego!

Pero a pesar de eso,

ustedes no se arrepintieron.

Yo, el Dios de Israel,

les juro que así fue.

12»Por todo eso, pueblo de Israel,

ahora voy a castigarlos;

y como no podrán evitarlo,

¡prepárense para encontrarse conmigo!

13»Yo soy quien hizo

el viento y las montañas;

yo soy quien convierte

la luz del día en oscuridad;

yo soy quien comunica

sus planes a la humanidad entera;

yo soy el que camina

por las alturas de la tierra;

¡yo soy el poderoso Dios de Israel!»

5

Israel debe arrepentirse

51-4Pueblo de Israel,

escuchen este triste canto

que entono por lo que va a suceder.

Pueblo de Israel,

nuestro Dios les advierte:

«Ya ustedes pueden darse por muertos.

Quedarán tendidos en el suelo,

y no volverán a levantarse;

serán como una jovencita muerta

que no volverá a la vida.

»No les irá bien en la guerra.

Si de una ciudad salen mil soldados,

solo cien volverán con vida;

si de un pueblo salen cien soldados,

solo diez volverán con vida.

»Si quieren seguir viviendo,

vuelvan a obedecerme.

5No vayan al santuario de Betel,

porque pronto será destruido;

tampoco vayan al santuario de Beerseba

ni pasen por el de Guilgal,

porque todos sus habitantes

serán llevados presos a otro país.

6»Si quieren seguir viviendo,

vuelvan a obedecerme.

Si no lo hacen,

yo destruiré al reino de Israel;

¡le prenderé fuego al santuario de Betel,

y nadie será capaz de apagarlo!

7»Ustedes no han tratado con justicia

a los que son maltratados,

ni han respetado sus derechos;

¡han convertido en malo lo que es bueno!

8-9»Yo soy quien hizo

todas las estrellas del cielo;

yo soy quien convierte

la luz del día en oscuridad,

y la oscura noche en día;

yo soy quien manda a las nubes

que vengan y rieguen la tierra;

yo soy quien derriba murallas

y quien convierte grandes fortalezas

en un montón de ruinas;

¡yo soy el Dios todopoderoso!

10»Ustedes desprecian

al que lucha por la justicia

y al que dice la verdad;

11ustedes humillan a los pobres

y les quitan el pan de la boca

al cobrarles altos impuestos.

Por eso no podrán disfrutar

de las lujosas casas que construyeron,

ni tampoco beberán el vino

de los hermosos viñedos que plantaron.

12»Yo conozco todos sus pecados;

conozco sus muchas maldades.

Sé que los jueces aceptan dinero

para juzgar a favor de los malvados

y en contra de la gente inocente.

Por eso el juicio lo ganan los ricos

y lo pierden los pobres.

13¡Hay tanta maldad hoy en día

que los sabios prefieren callarse!

14-15»Ustedes dicen estar seguros

de que yo vivo entre ustedes.

Si en verdad quieren que así sea,

dejen de hacer lo malo,

empiecen a hacer lo bueno

y traten a todos con justicia.

Puede ser que entonces

yo, el Dios todopoderoso,

viva entre ustedes y les dé vida.

Puede ser que entonces

yo, el Dios todopoderoso,

bendiga a los pocos de ustedes

que hayan quedado con vida».

El llanto de Israel

16-17Nuestro Dios, el poderoso Dios de Israel, ha dicho:

«Cuando yo venga a castigarlos,

el llanto se oirá por todas partes.

Se llorará en las calles,

se llorará en los mercados,

se llorará en los viñedos,

se llorará en los campos,

¡y también en los velorios!

18¡Qué mal les va a ir a ustedes,

los que esperan con ansias

el día de mi llegada!

¡No saben lo que les espera!

¡No será un día de luz,

sino un día de terrible oscuridad!

19Ese día sabrán lo que sienten

los que huyen de un león

y se encuentran con un oso.

Ese día sabrán lo que sienten

los que entran en su casa

y los muerde una serpiente

al apoyarse en la pared.

20»En verdad, así será

el día de mi llegada:

¡no será un día de felicidad,

sino un día de terrible tristeza!

21»¡Yo aborrezco sus fiestas religiosas!

¡No soporto sus cultos de adoración!

22Ustedes se acercan a mí

trayendo toda clase de ofrendas,

pero yo no quiero ni mirarlas.

23¡Vayan a cantar a otra parte!

¡No quiero oír esa música de arpa!

24Mejor traten con justicia a los demás

y sean justos como yo lo soy.

¡Que abunden sus buenas acciones

como abundan las aguas

de un río caudaloso!

25»Pueblo de Israel,

durante los cuarenta años

que anduvieron por el desierto,

ustedes nunca me presentaron ofrendas.

26En cambio, llevaban en hombros

la imagen de Sicut,

el dios que llaman rey,

y cargaban la imagen del dios Quiiún

que tenía la forma de una estrella.

27Por eso haré que a ustedes

se los lleven presos a otro país

que está más allá de Siria.

Yo, el Dios todopoderoso,

les juro que así será».