Traducción en Lenguaje Actual (TLA)
14

Hiram envía sus representantes a David

(2 S 5.11-12)

141-2Cada día David tenía más y más poder, pues el Dios todopoderoso lo ayudaba. David sabía que Dios le había dado ese poder, y que lo había hecho rey de Israel por amor a su pueblo.

Hiram, el rey de Tiro, envió gente que sabía construir con madera y piedra. Con ellos envió madera para que le hicieran a David un palacio en Jerusalén.

David tiene más hijos

(2 S 5.13-16)

3-4En Jerusalén David tuvo más esposas; los hijos que tuvo con ellas fueron:

Samúa,

Sobab,

Natán,

Salomón,

5Ibhar,

Elisúa,

Elpélet,

6Nógah,

Néfeg,

Jafía,

7Elisamá,

Beeliadá,

Elifélet.

David vence a los filisteos

(2 S 5.17-25)

8-10Cuando los filisteos supieron que David ya era rey de todo Israel, se unieron para atacarlo y fueron al valle de Refaim, donde comenzaron a atacar las aldeas vecinas. Pero David se enteró y salió a encontrarse con ellos. Allí consultó a Dios: «Si salgo a pelear contra los filisteos, ¿me ayudarás a vencerlos?»

Y Dios le contestó: «Claro que sí. Yo te ayudaré a vencerlos».

11-12Entonces David salió a Baal-perasim, y allí venció a los filisteos. Los filisteos huyeron y dejaron tirados sus ídolos, así que David ordenó que los quemaran. A ese lugar David lo llamó Baal-perasim,14.11-12 En hebreo, Baal-perasim significa Señor de los caminos. pues dijo: «Dios es fuerte como la corriente de un río, pues me abrió el camino para vencer a mis enemigos.»

13Pero los filisteos volvieron a atacar a David y ocuparon todo el valle de Refaim. 14David volvió a consultar a Dios, y Dios le respondió:

«No los ataques de frente; rodéalos y atácalos por detrás. Cuando llegues a donde están los árboles de bálsamo, 15oirás mis pasos en la punta de los árboles. Esa será la señal para que te lances al ataque. Ahí me verás ir delante de ti, para destruir al ejército filisteo».

16Así lo hizo David, y ese día venció a los filisteos desde Gabaón hasta Guézer. 17David se hizo muy famoso en toda la tierra, y Dios hizo que todas las naciones le tuvieran miedo a David.

15

David lleva el cofre de Dios a Jerusalén

(2 S 6.12-23)

151-3El rey David ordenó que le construyeran varias casas en Jerusalén, y que levantaran una carpa para el cofre del pacto de Dios. Luego, David reunió en Jerusalén a todo el pueblo de Israel, para que estuvieran presentes cuando trajeran el cofre de Dios al lugar que él le había preparado. También ordenó lo siguiente: «Solo los ayudantes de los sacerdotes cargarán el cofre, porque Dios los ha elegido para eso, y para que siempre se hagan cargo de los cultos».

4Por eso, también mandó llamar a los descendientes de Aarón y a los de la tribu de Leví. 5Esta es la lista de los jefes y familiares que se reunieron:

Uriel, al mando de ciento veinte descendientes de Quehat.

6Asaías, al mando de doscientos veinte descendientes de Merarí.

7Joel, al mando de ciento treinta descendientes de Guersón.

8Semaías, al mando de doscientos descendientes de Elisafán.

9Eliel, al mando de ochenta descendientes de Hebrón.

10Aminadab, al mando de ciento doce descendientes de Uziel.

11Luego David llamó a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a sus ayudantes Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab, 12-13y les recordó:

«La primera vez que intentamos transportar el cofre de Dios, no le consultamos cómo hacerlo, y ustedes no lo trajeron; por eso él nos castigó, matando a algunos de nosotros. Ustedes son los jefes de las familias de la tribu de Leví; celebren con sus familias la ceremonia de limpieza para que Dios les perdone los pecados, y así puedan trasladar el cofre del Dios de Israel al lugar que le he preparado».

14Y así lo hicieron. Llevaron a cabo la ceremonia de limpieza y transportaron el cofre, 15llevándolo sobre los hombros con varas, tal como lo había ordenado Dios por medio de Moisés.

16Los jefes de los ayudantes de los sacerdotes nombraron cantantes de entre su tribu, para que cantaran con alegría, acompañados de guitarras, arpas y platillos, como lo había mandado David.

17Esta es la lista de los descendientes de Merarí:

Hemán hijo de Joel,

Asaf hijo de Berequías,

Etán hijo de Cusaías.

18Luego nombraron a otros parientes que trabajaban como ayudantes en el templo:

Zacarías hijo de Jaaziel,

Semiramot,

Jehiel,

Uní,

Eliab,

Benaías,

Maaseías,

Matatías,

Elifelehu,

Mecneías,

Obed-edom,

Jeiel.

Los dos últimos en la lista eran guardianes de las entradas del templo.

19Los músicos encargados de tocar los platillos de bronce eran:

Hemán,

Asaf,

Etán.

20Los que tocaban las guitarras eran:

Zacarías,

Aziel,

Semiramot,

Jehiel,

Uní,

Eliab,

Maaseías,

Benaías.

21Los que tocaban las arpas y guiaban el canto eran:

Matatías,

Elifelehu,

Mecneías,

Obed-edom,

Jeiel,

Azazías.

22Quenanías, hombre muy inteligente, y jefe de los ayudantes de los sacerdotes, era el director de la música.

23-24Los que vigilaban la entrada de la carpa del cofre eran:

Berequías,

Elcaná,

Obed-edom,

Jehías.

Los sacerdotes encargados de tocar las trompetas delante del cofre de Dios eran:

Sebanías,

Josafat,

Natanael,

Amasai,

Zacarías,

Benaías,

Eliézer.

El cofre llega a Jerusalén

25David y los jefes de Israel fueron a la casa de Obed-edom por el cofre del pacto de Dios, y lo trajeron a Jerusalén con gran alegría. Los acompañaron los oficiales de su ejército.

26Como Dios había ayudado a los encargados de transportar el cofre, ellos le presentaron como ofrenda siete toros y siete carneros.

27-29David y todos los israelitas trajeron el cofre de Dios a Jerusalén, con cantos de alegría y música de cuernos de carnero, trompetas, platillos, arpas y guitarras.

David, los encargados del cofre, los músicos y Quenanías, director de los cantos, estaban vestidos con mantos de lino fino. Además, David traía puesto un chaleco, y danzaba con mucha alegría.

En el momento en que entraba el cofre, Mical la hija de Saúl estaba viendo desde la ventana del palacio, y al ver lo que hacía David, sintió por él un profundo desprecio.

16

161El cofre del pacto de Dios fue puesto en una carpa que David había preparado, y allí David le presentó a Dios muchas ofrendas de animales y de vegetales. 2Luego bendijo al pueblo en nombre de Dios, 3y a cada uno de los presentes le dio un pan de harina, uno de dátiles y otro de pasas.

4Además, David nombró a algunos de los ayudantes de los sacerdotes para que se encargaran del culto frente al cofre de Dios, orando, dando gracias y alabando al Dios de Israel. 5-6Estos son los nombres de esos ayudantes, con Asaf como jefe de ellos:

Zacarías,

Jeiel,

Semiramot,

Jehiel,

Matatías,

Eliab,

Benaías,

Obed-edom,

Jeiel.

Todos estos tocaban instrumentos de cuerdas. Y junto con ellos nombraron a los sacerdotes Benaías y Jahaziel para que se encargaran de tocar siempre las trompetas. Asaf quedó encargado de tocar los platillos.

David da gracias a Dios

(Sal 105.1-15; 96.1-13; 106.47-48)

7Ese fue el primer día en que David les encargó a Asaf y a sus compañeros que dedicaran a Dios este canto de acción de gracias:

8¡Demos gracias a nuestro Dios!

¡Demos a conocer entre las naciones

todo lo que él ha hecho!

9¡Cantémosle himnos!

¡Demos a conocer sus grandes milagros!

10¡Digamos con orgullo

que no hay otro Dios aparte del nuestro!

¡Alegrémonos de corazón

todos los que adoramos a Dios!

11Acerquémonos a nuestro poderoso Dios,

y procuremos agradarle siempre.

12Hagamos memoria de las maravillas

que nuestro Dios ha realizado;

recordemos sus milagros

y los mandamientos que nos dio.

13Somos los descendientes

de Abraham y de Jacob;

somos el pueblo elegido por Dios

y estamos a su servicio;

por lo tanto, ¡escúchenme!

14Pertenecemos a nuestro Dios;

su palabra llena la tierra.

15Él no ha olvidado su pacto

ni las promesas que nos hizo.

16Hizo el pacto con Abraham,

y se lo confirmó a Isaac.

17Con Israel lo estableció

como un pacto para toda la vida,

18y le dijo:

«Yo te daré Canaán.

Es la tierra que te ha tocado».

19Nosotros no éramos muchos;

¡éramos gente sin patria!

20¡Todo el tiempo andábamos

de país en país

y de reino en reino!

21Pero Dios jamás permitió

que nadie nos molestara,

y les advirtió a los reyes:

22«No se metan con mi pueblo elegido;

no les hagan daño a mis profetas».

23¡Cantemos alabanzas a nuestro Dios!

¡Celebremos día tras día sus victorias!

24¡Anunciemos entre todas las naciones

su grandeza y sus maravillas!

25¡Grande y digno de alabanza

es nuestro Dios,

y más temible que todos los dioses!

26Los dioses de otras naciones

son dioses falsos,

pero Dios hizo los cielos.

27Lleno está su santuario

de majestad y esplendor,

de poder y belleza.

28Pueblos todos,

¡reconozcan el poder de nuestro Dios

y ríndanle homenaje!

29¡Vengan ante su presencia

y traigan sus ofrendas!

¡Adórenlo como él se merece!

¡Inclínense ante él

en su santuario majestuoso!

30¡Que toda la tierra le rinda homenaje!

Él estableció el mundo con firmeza,

y el mundo jamás se moverá.

¡Él gobierna las naciones con justicia!

31¡Que se alegren los cielos!

¡Que grite la tierra de alegría!

Que digan las naciones:

«¡Dios es nuestro rey!»

32¡Que ruja el mar,

con todo lo que contiene!

¡Que canten alegres los campos,

con todo lo que hay en ellos!

33¡Que griten de alegría

todos los árboles del bosque!

¡Que canten en presencia de Dios,

que viene ya para gobernar al mundo!

34¡Démosle gracias porque él es bueno!

¡Dios nunca deja de amarnos!

35Dios nuestro, ¡sálvanos!

¡Permítenos volver a nuestra tierra,

para que te demos gracias

y te alabemos como nuestro Dios!

36¡Bendito sea ahora y siempre

el Dios de Israel!

¡Que diga el pueblo de Dios: «Así sea»!

¡Alabemos a nuestro Dios!

Los encargados del culto

37Estas son las personas que David nombró para que se hicieran cargo del culto:

Asaf y sus compañeros se hicieron cargo de celebrar todos los días los cultos delante del cofre del pacto de Dios.

38Los encargados de vigilar las entradas de la carpa fueron Obed-edom, Hosá, junto con el hijo de Jedutún, también llamado Obed-edom, y sesenta y ocho compañeros más.

39Sadoc y sus compañeros sacerdotes, fueron los encargados del culto en el santuario que estaba en Gabaón; 40allí ofrecían continuamente sacrificios en honor de Dios; lo hacían por la mañana y por la noche, tal y como lo ordena la ley que Dios le dio a su pueblo Israel.

41-42Además de esos, David eligió a otros para que entonaran a Dios el canto de gratitud que se titula: «El amor de Dios es eterno». Hemán y Jedutún acompañaban este canto con trompetas, platillos y otros instrumentos musicales. Además, los hijos de Jedutún vigilaban las entradas del santuario.

43Después de esto, todos regresaron a sus casas; David también volvió a su casa y bendijo a su familia.