Reina Valera Contemporánea (RVRC)
5

El rollo en vuelo

51Levanté la mirada una vez más, y vi un rollo que volaba.

2El ángel me preguntó:

«¿Qué es lo que ves?»

Y le respondí:

«Veo un rollo que vuela, de nueve metros de largo por cuatro y medio metros de ancho.»

3Entonces el ángel me dijo:

«Esta es la maldición que caerá sobre toda la faz de la tierra. Todo el que hurta será destruido (como está escrito de un lado del rollo); y todo aquel que jura falsamente también será destruido (como está escrito del otro lado del rollo).

4Yo he dejado caer esta maldición sobre la casa del ladrón, y sobre la casa del que en mi nombre jura falsamente; y en medio de su casa permanecerá, hasta consumirla con sus maderas y sus piedras.»

—Palabra del Señor de los ejércitos.

La mujer dentro de la medida

5Luego el ángel que hablaba conmigo salió y me dijo:

«Levanta la vista ahora, y fíjate en lo que está saliendo.»

6Yo dije:

«¿Qué cosa es?»

Y él me dijo:

«Esto que sale es una medida.»

Y añadió:

«Esta medida representa la iniquidad de ellos en toda la tierra.»

7Entonces se levantó la tapa de plomo, y dentro de la medida estaba sentada una mujer.

8El ángel dijo:

«Esta es la Maldad.»

Y dicho esto, arrojó a la mujer dentro de la medida, y enseguida cubrió esta con la tapa de plomo.

9Levanté luego la mirada, y vi que dos mujeres salían, agitando el aire con sus alas, las cuales eran como de cigüeña. Las mujeres levantaron la medida entre la tierra y los cielos.

10Yo le dije al ángel que hablaba conmigo:

«¿A dónde llevan la medida?»

11Y él me respondió:

«La llevan a Babilonia, donde le edificarán un templo. En cuanto lo edifiquen, pondrán la medida sobre una base.»

6

Los cuatro carros

61De nuevo levanté la mirada, y vi que de entre dos montes salían cuatro carros. Los montes eran de bronce.

2En el primer carro había caballos alazanes;
6.2:
Ap 6.4
en el segundo carro, caballos negros;
6.2:
Ap 6.5
3en el tercer carro, caballos blancos;
6.3:
Ap 6.2
y en el cuarto carro, caballos pintos.
4Le pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo:

«Mi señor, ¿qué significa esto?»

5Y el ángel me respondió:

«Estos son los cuatro vientos de los cielos,

6.5:
Ap 7.1
que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.»

6El carro con los caballos negros salió en dirección al país del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron en dirección al país del sur.

7Los alazanes salieron dispuestos a recorrer la tierra. Y el ángel dijo:

«Vayan a recorrer la tierra.»

Y ellos la recorrieron.

8Luego el ángel me llamó y me dijo:

«Mira, los que salieron hacia el país del norte harán que mi espíritu repose en ese país.»

Coronación simbólica de Josué

9La palabra del Señor vino a mí, y me dijo:

10«Jelday, Tobías y Jedaías estaban cautivos en Babilonia, pero ya han vuelto. Así que ve hoy mismo a la casa de Josías hijo de Sofonías y tómalos.

11Toma también plata y oro, y haz unas coronas. Ponle una de ellas al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac,12y dile: “Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Este es el hombre cuyo nombre es Renuevo,
6.12:
Jer 23.5
33.15
Zac 3.8
porque de sus raíces saldrán renuevos. Será él quien edifique el templo del Señor.
13Lo edificará, y se cubrirá de gloria, y se sentará en su trono para gobernar, al lado de un sacerdote, y entre los dos habrá un acuerdo de paz.”14Las coronas les servirán a Jelday, Tobías, Jedaías y Josías hijo de Sofonías, como un recordatorio en el templo del Señor.»

15Y los que están lejos vendrán y ayudarán a edificar el templo del Señor. Así sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedes. Esto sucederá si ustedes son obedientes y atienden la voz del Señor su Dios.

7

El ayuno que Dios no aprueba

71El cuarto día del mes noveno, es decir, en el mes de Quisleu, del año cuarto del rey Darío, sucedió que la palabra del Señor vino a Zacarías.

2El pueblo de Betel había enviado a Sarezer, y a Reguen Mélec y sus hombres, a implorar el favor del Señor3y a preguntar a los sacerdotes y profetas que estaban en la casa del Señor de los ejércitos si debían guardar luto y abstinencia en el mes quinto, tal y como lo habían hecho durante algunos años.4Y la palabra del Señor de los ejércitos vino a mí, y me dijo:

5«Di a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, lo siguiente: Todos estos años, cuando ustedes ayunaron y guardaron luto en los meses quinto y séptimo, ¿lo hicieron para mí?

6¿No es verdad que cuando ustedes comen y beben, lo hacen para ustedes mismos?»

7¿Y acaso no son estas palabras las mismas que el Señor proclamó por medio de los profetas de antaño, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, lo mismo que las ciudades de sus alrededores, y el Néguev y la Sefela?

El cautiverio como resultado de la desobediencia

8La palabra del Señor vino a Zacarías, y le dijo:

9«Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Juzguen ciñéndose a la verdad, y sea cada uno de ustedes misericordioso y compasivo con su hermano;

10no opriman a las viudas ni a los huérfanos, ni a los extranjeros ni a los pobres; y nunca abriguen malos pensamientos en contra de sus hermanos.»

11Pero ellos no quisieron escuchar, sino que volvieron la espalda y se taparon los oídos para no oír;

12endurecieron su corazón como el diamante, para no oír la ley ni las palabras que el Señor de los ejércitos enviaba por medio de su espíritu y de los profetas de antaño. Por eso el Señor de los ejércitos se enojó en gran manera.13Y sucedió que el Señor de los ejércitos no los escuchó cuando ellos clamaron, del mismo modo que ellos no lo escucharon cuando él clamó. Por eso dijo:

14«Yo los esparcí con un torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y por donde ellos pasaban la tierra quedaba desolada e intransitable, pues la tierra otrora deseable la convirtieron en un desierto.»