Reina Valera Contemporánea (RVRC)
1

Llamamiento a volverse al Señor

11En el mes octavo del segundo año de Darío la palabra del Señor vino al profeta Zacarías

1.1:
Esd 4.24—5.1
6.14
hijo de Berequías, hijo de Iddo, y dijo:

2«El Señor está muy enojado contra los padres de ustedes.

3Así que dile al pueblo: “Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes.”

—Palabra del Señor de los ejércitos.

4»No sean como sus padres, a quienes los profetas de antaño clamaron y dijeron: “Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Apártense ya de sus malos caminos y de sus malas obras”, pero ellos no me hicieron caso ni me escucharon.

—Palabra del Señor.

5»¿Y dónde están ahora sus padres? ¿Y acaso los profetas viven todavía?

6¿Y acaso las palabras y ordenanzas que di a mis siervos los profetas no alcanzaron a los padres de ustedes? Por eso ellos se volvieron a mí, y dijeron: “El Señor de los ejércitos nos ha tratado en conformidad con lo que merecen nuestros caminos y nuestras acciones.”»

La visión de los caballos

7El día veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, del año segundo de Darío, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, y dijo:

8«Una noche vi a un hombre cabalgando un caballo alazán.

1.8:
Ap 6.4
Estaba entre los mirtos que había en la hondonada, y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.
1.8:
Ap 6.2

9Yo pregunté: “Mi señor, ¿quiénes son estos?” Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: “Voy a mostrarte quiénes son.”

10»El hombre que estaba entre los mirtos respondió y dijo: “Estos son los que el Señor ha enviado a recorrer la tierra.”

11Ellos, por su parte, hablaron con el ángel del Señor que estaba entre los mirtos y dijeron: “Hemos andado por toda la tierra, y esta se halla reposada y tranquila.”

12»Entonces el ángel del Señor respondió: “Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo vas a negarles tu compasión a Jerusalén y a las ciudades de Judá? ¡Ya has estado airado con ellas durante setenta años!”

13»El Señor respondió al ángel que hablaba conmigo, con palabras amables y reconfortantes.

14Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: “Levanta la voz y di: Así ha dicho el Señor de los ejércitos: Muy grande es mi amor por Jerusalén y por Sión.15Estoy muy airado contra las naciones que viven tranquilas porque, cuando mi enojo no era tanto, ellos lo agravaron más.”

16»Por lo tanto, así ha dicho el Señor: “Volveré a compadecerme de Jerusalén. La plomada volverá a tenderse sobre Jerusalén, y en ella será edificada mi casa.”

—Palabra del Señor de los ejércitos.

17»Levanta la voz una vez más, y di: “Así dice el Señor de los ejércitos: Mis ciudades volverán a rebosar con abundancia de bienes, y yo, el Señor, volveré a consolar a Sión y a escoger a Jerusalén.”»

Visión de los carpinteros y los cuernos

18Después levanté la vista y vi allí cuatro cuernos.

19Le pregunté al ángel que hablaba conmigo:

«¿Y estos qué son?»

Y el ángel me respondió:

«Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, Israel y Jerusalén.»

20Luego el Señor me mostró cuatro carpinteros,

21y yo pregunté:

«¿Y estos qué vienen a hacer?»

Y el ángel me respondió:

«Aquellos cuernos son los que dispersaron a Judá, al grado de que ninguno de ellos volvió a levantar la cabeza; pero estos han venido para hacerlos temblar y derribar los cuernos de las naciones que se levantaron contra la tierra de Judá y dispersaron a sus habitantes.»

2

Llamamiento a los cautivos

21Después levanté la vista, y me vi ante un hombre con un cordel de medir en la mano.

2Le pregunté:

«¿A dónde vas?»

Y él me respondió:

«Voy a medir a Jerusalén, para ver cuánto mide de ancho y cuánto de largo.»

3Pero en el momento en que se iba el ángel que hablaba conmigo, otro ángel le salió al encuentro

4y le dijo:

«Corre y dile a este joven: “Tantos serán los que habiten en Jerusalén, y tanto ganado tendrán, que la ciudad no tendrá muralla alguna.

5Yo seré para ella una muralla de fuego, que la rodeará y que estará en medio de ella, para gloria suya.”

—Palabra del Señor.

6»¡Vamos, salgan ya de ese país del norte!

—Palabra del Señor.

»¡Yo fui el que los esparció por los cuatro vientos de los cielos!

—Palabra del Señor.

7»Sión, tú que habitas con la hija de Babilonia, ¡escápate ya!»

8Así ha dicho el glorioso Señor de los ejércitos, que me ha enviado a decir a las naciones que los despojaron a ustedes de todo:

«El que los toca a ustedes,

toca a la niña de mis ojos.

9Yo levantaré mi mano contra ellos,

y serán para sus siervos botín de guerra.»

Así sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado.

10«Canta y alégrate, hija de Sión,

porque yo vendré a ti,

y en medio de ti viviré.

—Palabra del Señor.

11»Cuando llegue ese día,

muchas naciones se unirán a mí,

y ellas me serán por pueblo,

y en medio de ti habitaré.»

Así sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.

12Y el Señor volverá a hacer de Judá su heredad en la tierra santa, y una vez más escogerá a Jerusalén.

13¡Que la humanidad entera guarde silencio delante del Señor, porque él se ha levantado ya de su santa mansión!

3

Visión del sumo sacerdote Josué

31Luego el ángel me mostró al sumo sacerdote Josué,

3.1:
Esd 5.2
que estaba delante del ángel del Señor. A su mano derecha estaba Satanás, dispuesto a acusarlo.
3.1:
Ap 12.10

2Pero el Señor le dijo a Satanás:

«Yo soy el Señor, y te reprendo

3.2:
Jud 9
a ti, Satanás. Yo he escogido a Jerusalén, y a este hombre lo he rescatado del fuego como a un tizón. Por eso yo, el Señor, te reprendo.»

3Como Josué estaba delante del ángel, y su ropa estaba muy sucia,

4el ángel ordenó a los que estaban a su servicio:

«¡Quítenle esa ropa tan sucia!»

Y a Josué le dijo:

«Date cuenta de que ya te he limpiado de tu pecado, y de que te he vestido con ropas de gala.»

5Después dijo:

«Pongan en su cabeza una mitra limpia.»

Y se le puso una mitra limpia en la cabeza, y se le vistió con ropas de gala. Mientras tanto, el ángel del Señor seguía de pie.

6Luego, el ángel del Señor amonestó a Josué y le dijo:

7«Así dice el Señor de los ejércitos: “Si andas por mis caminos, y cumples con mis ordenanzas, también tú gobernarás mi casa y quedarás a cargo de mis atrios, y te daré un lugar entre los que están aquí.

8Así que escúchame bien, Josué, como sumo sacerdote que eres, lo mismo que tus amigos que se sientan delante de ti, y que son una señal prodigiosa. Voy a hacer que venga mi siervo, el Renuevo.
3.8:
Jer 23.5
33.15
Zac 6.12
9Fíjate en la piedra que he puesto ante ti; como puedes ver, tiene siete ojos; voy a poner en ella una inscripción, y en un solo día borraré de la tierra el pecado.

—Palabra del Señor de los ejércitos.

10»”Cuando llegue ese día, cada uno de ustedes invitará a sus amigos a sentarse debajo de su vid y de su higuera.”»

3.10:
Miq 4.4

—Palabra del Señor de los ejércitos.