Reina Valera Contemporánea (RVRC)
3

31Entonces, ¿qué ventaja tiene el judío? ¿De qué sirve la circuncisión?

2De mucho, y por muchas razones. En primer lugar, a los judíos se les confió la palabra de Dios.3Pero entonces, si algunos de ellos no fueron fieles, ¿su falta de fe anulará la fidelidad de Dios?4¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz aunque todo hombre sea mentiroso. Como está escrito:

«Para que seas justificado en tus palabras,

y salgas airoso cuando seas juzgado.»

3.4:
Sal 51.4

5Entonces, ¿qué diremos si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios? ¿Que Dios es injusto cuando nos castiga? (Hablo como hombre.)6¡De ninguna manera! Pues si Dios fuera injusto, ¿cómo juzgaría al mundo?7Pero si mi mentira sirve para que la verdad de Dios abunde para su gloria, ¿por qué todavía soy juzgado como pecador?8¿Y por qué no decir: «Hagamos males para que vengan bienes»? Así nos calumnian algunos que afirman que eso es lo que enseñamos. ¡Estas personas se tienen bien merecida la condenación!

No hay justo

9¿Entonces, qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? ¡De ninguna manera! Porque ya hemos demostrado que todos, judíos y no judíos, están bajo el pecado.

10Como está escrito:

«¡No hay ni uno solo que sea justo!

11No hay quien entienda;

no hay quien busque a Dios.

12Todos se desviaron, a una se han corrompido.

No hay quien haga lo bueno, ¡no hay ni siquiera uno!

3.10-12:
Sal 14.1-3
53.1-3

13Su garganta es un sepulcro abierto,

y con su lengua engañan.

3.13:
Sal 5.9

¡En sus labios hay veneno de serpientes!

3.13:
Sal 140.3

14Su boca está llena de maldición y de amargura.

3.14:
Sal 10.7

15Sus pies son veloces para derramar sangre.

16Destrucción y desgracia hay en sus caminos,

17Y no conocen el camino de la paz.

3.15-17:
Is 59.7-8

18No hay temor de Dios delante de sus ojos.»

3.18:
Sal 36.1

19Pero sabemos que todo lo que dice la ley, se lo dice a los que están bajo la ley, para que todos callen y caigan bajo el juicio de Dios,

20ya que nadie será justificado delante de Dios por hacer las cosas que la ley exige,
3.20:
Sal 143.2
Gl 2.16
pues la ley sirve para reconocer el pecado.

La justicia viene por medio de la fe

21Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, y de ello dan testimonio la ley y los profetas.

22La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo,
3.22:
Gl 2.16
es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna,
23por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios;24pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús,25a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre. Esto lo hizo Dios para manifestar su justicia, pues en su paciencia ha pasado por alto los pecados pasados,26para manifestar su justicia en este tiempo, a fin de que él sea el justo y, al mismo tiempo, el que justifica al que tiene fe en Jesús.

27Entonces, ¿dónde está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

28Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley.29¿Acaso Dios es solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los no judíos? Ciertamente, también es Dios de los no judíos.30Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los que están circuncidados, y por medio de la fe a los que no lo están.31Entonces, ¿por la fe invalidamos la ley? ¡De ninguna manera! Más bien confirmamos la ley.
4

El ejemplo de Abrahán

41Entonces, ¿qué fue lo que obtuvo nuestro antepasado Abrahán?

2Porque si Abrahán hubiera sido justificado por las obras, tendría de qué jactarse, pero no delante de Dios.3Pues ¿qué es lo que dice la Escritura? Que Abrahán le creyó a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.
4.3:
Gn 15.6
Gl 3.6
4Ahora bien, para el que trabaja, su salario no es un regalo sino algo que tiene merecido;5pero al que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica al pecador, su fe se le toma en cuenta como justicia.6David también se refiere a la felicidad del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras,7cuando dice:

«¡Dichoso aquel cuyas iniquidades son perdonadas,

y cuyos pecados son cubiertos!

8¡Dichoso aquel a quien el Señor no culpa de pecado!»

4.7-8:
Sal 32.1-2

9¿Acaso esta dicha es solamente para los que están circuncidados, o es también para los que no lo están? Porque decimos que la fe de Abrahán se le tomó en cuenta como justicia.

10¿Cuándo se le tomó en cuenta? ¿Antes de ser circuncidado, o después? Antes, y no después.11Entonces Abrahán fue circuncidado
4.11:
Gn 17.10
como señal, como sello de la justicia por la fe que tuvo antes de ser circuncidado. De esa manera, Abrahán es padre de todos los creyentes que no están circuncidados, a fin de que también a ellos la fe se les tome en cuenta como justicia.
12Y también es padre de aquellos que, además de estar circuncidados, siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abrahán antes de ser circuncidado.

La promesa realizada mediante la fe

13Porque la promesa dada a Abrahán y a su descendencia en cuanto a que recibiría el mundo como herencia,

4.13:
Gl 3.29
no le fue dada por la ley sino por la justicia que se basa en la fe.

14Pues si los que van a recibir la herencia se basan en la ley, la fe resulta vana y la promesa queda anulada.
4.14:
Gl 3.18
15Porque la ley produce castigo, pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

16Por tanto, la promesa se recibe por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia, tanto para los que son de la ley como para los que son de la fe de Abrahán, el cual es padre de todos nosotros.

4.16:
Gl 3.7

17Como está escrito: «Te he puesto por padre de muchas naciones.»
4.17:
Gn 17.5
Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no existen, como si existieran.
18Contra toda esperanza, Abrahán creyó para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia.»
4.18:
Gn 15.5
19Además, su fe no flaqueó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (pues ya tenía casi cien años
4.19:
Gn 17.17
), o la esterilidad de la matriz de Sara.
20Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe y dio gloria a Dios,21plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.22Por eso su fe se le tomó en cuenta como justicia.23Y no solamente con respecto a él se escribió que se le tomó en cuenta,24sino también con respecto a nosotros, pues Dios tomará en cuenta nuestra fe, si creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, nuestro Señor,25el cual fue entregado por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación.
5

Resultados de la justificación

51Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,

2por quien tenemos también, por la fe, acceso a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios.3Y no solo esto, sino que también nos regocijamos en los sufrimientos, porque sabemos que los sufrimientos producen resistencia,4la resistencia produce un carácter aprobado, y el carácter aprobado produce esperanza.5Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado.

6Porque a su debido tiempo, cuando aún éramos débiles, Cristo murió por los pecadores.

7Es difícil que alguien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena.8Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.9Con mucha más razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de él.10Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.11Y no solo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Adán y Cristo

12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un solo hombre, y por medio del pecado entró la muerte,

5.12:
Gn 3.6
así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

13Antes de la ley ya había pecado en el mundo, aunque el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley.14No obstante, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun para aquellos que no pecaron del mismo modo que Adán, el cual es figura de aquel que había de venir.

15Pero el pecado de Adán no puede compararse con el don de Dios. Pues si por el pecado de un solo hombre muchos murieron, la gracia y el don que Dios nos dio por medio de un solo hombre, Jesucristo, abundaron para el bien de muchos.

16El don de Dios no puede compararse con el pecado de Adán, porque por un solo pecado vino la condenación, pero el don de Dios vino por muchas transgresiones para justificación.17Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia mediante un solo hombre, Jesucristo.

18Así que, como por la transgresión de uno solo vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno solo vino la justificación de vida a todos los hombres.

19Porque así como por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos.20La ley se introdujo para que abundara el pecado; pero cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;21para que así como el pecado reinó para traer muerte, también la gracia reine por la justicia para darnos vida eterna mediante Jesucristo, nuestro Señor.