Reina Valera Contemporánea (RVRC)
91

A la sombra del Omnipotente

911El que habita al abrigo del Altísimo

y se acoge a la sombra del Omnipotente,

2dice al Señor: «Tú eres mi esperanza, mi Dios,

¡el castillo en el que pongo mi confianza!»

3El Señor te librará de las trampas del cazador;

te librará de la peste destructora.

4El Señor te cubrirá con sus plumas,

y vivirás seguro debajo de sus alas.

¡Su verdad es un escudo protector!

5No tendrás temor de los terrores nocturnos,

ni de las flechas lanzadas de día;

6no temerás a la peste que ronda en la oscuridad,

ni a la mortandad que destruye a pleno sol.

7A tu izquierda caerán mil,

y a tu derecha caerán diez mil,

pero a ti no te alcanzará la mortandad.

8¡Tú lo verás con tus propios ojos!

¡Tú verás a los impíos recibir su merecido!

9Por haber puesto al Señor por tu esperanza,

por poner al Altísimo como tu protector,

10no te sobrevendrá ningún mal,

ni plaga alguna tocará tu casa.

11El Señor mandará sus ángeles a ti,

91.11:
Mt 4.6
Lc 4.10

para que te cuiden en todos tus caminos.

12Ellos te llevarán en sus brazos,

y no tropezarán tus pies con ninguna piedra.

91.12:
Mt 4.6
Lc 4.11

13Aplastarás leones y víboras;

¡pondrás tu pie sobre leones y serpientes!

91.13:
Lc 10.19

14«Yo lo pondré a salvo, porque él me ama.

Lo enalteceré, porque él conoce mi nombre.

15Él me invocará, y yo le responderé;

estaré con él en medio de la angustia.

Yo lo pondré a salvo y lo glorificaré.

16Le concederé muchos años de vida,

y le daré a conocer mi salvación.»

92

Alabanza a la bondad de Dios

Salmo. Cántico para el día de reposo.

921¡Cuán bueno es alabarte, Señor!

Bueno es, Altísimo, cantar salmos a tu nombre,

2anunciar tu misericordia por la mañana,

y tu fidelidad todas las noches,

3en el decacordio y en el salterio,

y con tono suave en el arpa.

4Tú, Señor, me has alegrado con tus obras;

yo me regocijo por las obras de tus manos.

5Muy grandes son tus obras, Señor,

y muy profundos tus pensamientos.

6La gente necia no lo sabe;

la gente insensata no lo entiende:

7si los impíos brotan como la hierba,

y todos los inicuos prosperan,

es para ser destruidos para siempre.

8¡Pero tú, Señor, por siempre estás en las alturas!

9Bien puedo ver, Señor, a tus enemigos;

bien puedo ver que tus enemigos perecerán,

¡que todos los malvados serán esparcidos!

10Pero tú me darás las fuerzas del búfalo,

y me ungirás con aceite fresco.

11Mis ojos verán la derrota de mis enemigos;

¡mis oídos oirán los gritos de angustia de mis adversarios!

12Los justos florecerán como las palmeras;

crecerán como los cedros del Líbano.

13Serán plantados en la casa del Señor,

y florecerán en los atrios de nuestro Dios.

14Aun en su vejez darán frutos

y se mantendrán sanos y vigorosos

15para anunciar que el Señor es mi fortaleza,

y que él es recto y en él no hay injusticia.

93

La majestad del Señor

931¡El Señor reina!

¡El Señor se ha vestido de magnificencia!

¡El Señor se ha revestido de gran poder!

¡El Señor afirmó el mundo, y este no se moverá!

2Su trono es firme desde el principio.

¡El Señor es el Rey eterno!

3Los ríos levantaron, Señor;

los ríos levantaron su voz;

los ríos levantaron sus olas.

4Tú, Señor, en las alturas,

eres más poderoso que el estruendo de los mares;

¡más poderoso que las fieras olas del mar!

5Tus testimonios, Señor, permanecen firmes;

la santidad es el adorno de tu templo,

por siempre y para siempre.