Reina Valera Contemporánea (RVRC)
76

El Dios de la victoria y del juicio

Al músico principal. Sobre Neginot. Salmo de Asaf. Cántico.

761Dios es bien conocido en Judá;

grande es su nombre en Israel.

2En Salén está su tabernáculo,

y en Sión está el lugar donde reside.

3Allí hizo pedazos las saetas y los arcos,

los escudos, las espadas y las armas de guerra.

4¡Glorioso eres tú, Señor, y más imponente que los montes!

5Los valientes fueron despojados, y durmieron su sueño;

ningún valiente guerrero pudo defenderse.

6Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste,

jinetes y caballos quedaron desconcertados.

7Tú, mi Dios, inspiras temor;

en tu enojo, ¿quién puede sostenerse ante ti?

8Desde los cielos dictaste tu sentencia;

la tierra tuvo miedo y se quedó en suspenso

9cuando tú, mi Dios, te levantaste

para juzgar y salvar a los mansos de la tierra.

10La ira humana redunda en tu alabanza;

todos sus enojos se vuelven para ti una corona.

11¡Cumplamos a Dios el Señor nuestras promesas!

Todos los que rodean al Dios temible, ¡tráiganle ofrendas!

12Dios abate el ánimo de los príncipes,

e infunde temor en los reyes de la tierra.

77

Evocación de los portentos de Dios

Al músico principal. Sobre Jedutún. Salmo de Asaf.

771Con mi voz clamé a Dios;

a Dios clamé, y él me escuchó.

2Busqué al Señor cuando me vi angustiado;

por las noches, sin cesar, a él levanté mis manos;

pues mi alma rehusaba ser consolada.

3Me acordé de Dios, y me sentí conmovido;

al quejarme, mi ánimo decaía.

4Dios no me dejaba pegar los ojos;

tan quebrantado estaba yo, que no podía hablar.

5Pensaba yo en los días de antaño,

en los años de tiempos pasados.

6Me acordaba de mis cánticos nocturnos,

y en mi corazón meditaba, y mi espíritu inquiría:

7«¿Nos abandonará el Señor para siempre?

¿Acaso no volverá a tratarnos con bondad?

8¿Se habrá agotado para siempre su misericordia?

¿Habrá puesto fin para siempre a su promesa?

9¿Se habrá olvidado Dios de tener misericordia?

¿Habrá, en su enojo, puesto un límite a su piedad?»

10También me dije: «Debo estar enfermo.

¿Cómo puedo pensar que la diestra del Altísimo ha cambiado?

11Es mejor que haga memoria de las obras del Señor.»

Sí, haré memoria de tus maravillas de antaño;

12meditaré en todas tus obras,

y proclamaré todos tus hechos.

13Santo es, oh Dios, tu camino;

¿qué otro dios es tan grande como tú, Dios nuestro?

14Tú eres el Dios que hace maravillas;

has manifestado entre los pueblos tu poder.

15Con tu brazo diste libertad a tu pueblo,

a los descendientes de Jacob y de José.

16Cuando las aguas te vieron, oh Dios,

cuando las aguas te vieron, sintieron temor,

y hasta los abismos se estremecieron.

17Las nubes derramaron torrentes de agua,

los cielos retumbaron, y atronaron tus rayos;

18resonó en el torbellino la voz de tu trueno;

tus relámpagos iluminaron el mundo,

y la tierra tembló y se estremeció.

19Te abriste paso en el mar,

y atravesaste las muchas aguas,

aunque nadie vio jamás tus pisadas,

20y por medio de Moisés y de Aarón

guiaste a tu pueblo como a un rebaño.

78

Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel

Masquil de Asaf.

781Pueblo mío, escucha mis enseñanzas;

inclina tu oído a las palabras de mi boca.

2Abriré mi boca y diré proverbios;

hablaré de los misterios de tiempos pasados,

78.2:
Mt 13.35

3de cosas que ya hemos oído y que conocemos

porque nuestros padres nos las contaron.

4No las mantendremos ocultas a nuestros hijos,

sino que diremos a las generaciones futuras

que el Señor es digno de alabanza

por su poder y por sus hechos portentosos.

5El Señor estableció su ley para Jacob;

le entregó sus enseñanzas a Israel,

y ordenó a nuestros padres que nos las enseñaran,

6para que las conociera la generación futura,

los hijos que nos habrían de nacer,

y ellos a su vez las contaran a sus hijos,

7para que pusieran en Dios su confianza

y no se olvidaran de sus grandes hechos;

para que obedecieran sus mandamientos,

8y no fueran como sus padres,

gente rebelde y desobediente,

gente que no entrega a Dios su corazón,

y cuyo espíritu no le es fiel.

9Los efrainitas, arqueros armados,

volvieron la espalda en el día de la batalla.

10No cumplieron con el pacto de Dios,

ni quisieron ceñirse a su ley;

11más bien, se olvidaron de sus obras,

y de las maravillas que les había mostrado.

12Allá en Egipto,

78.12:
Ex 7.8—12.32
en el campo de Soán,

Dios hizo maravillas a los ojos de sus padres.

13Partió el mar en dos, y los hizo pasar,

conteniendo las aguas como dos murallas.

78.13:
Ex 14.21-22

14Durante el día los guiaba con una nube,

y durante la noche con un resplandor de fuego.

78.14:
Ex 13.21-22

15En el desierto hendió las peñas,

y les dio a beber agua de los grandes abismos:

16¡de la peña hizo brotar corrientes,

y las aguas fluyeron como ríos!

78.15-16:
Ex 17.1-7
Nm 20.2-13

17Pero ellos volvieron a pecar contra Dios;

en el desierto se rebelaron contra el Altísimo.

18Decidieron poner a prueba a Dios

y pidieron comida a su antojo.

19Hablaron en contra de Dios, y dijeron:

«¿Podrá Dios tendernos una mesa en el desierto?

20Hemos visto que hirió la peña, y que brotaron aguas,

y que en torrentes inundaron la tierra,

¿pero podrá también darnos pan?

¿Podrá darle carne a su pueblo?»

21Cuando el Señor oyó esto, se indignó,

y su furor se encendió contra Jacob, como un fuego;

su furor se encendió contra Israel,

22porque no tuvieron fe en Dios,

ni confiaron en que él podía salvarlos.

23Sin embargo, dio órdenes a las nubes,

y abrió las compuertas de los cielos,

24y como lluvia dejó caer sobre ellos el maná;

¡les dio a comer el trigo de los cielos!

78.24:
Jn 6.31

25¡Los mortales comieron pan angelical!

¡Dios les envió comida hasta saciarlos!

26Cambió la dirección del viento del este,

y con su poder hizo venir el viento del sur,

27y cayó sobre ellos carne como lluvia;

¡llovieron tantas aves como arena hay en el mar!

28Dios las dejó caer en el campamento,

y en los alrededores de sus tiendas,

29y ellos comieron y quedaron saciados,

pues Dios satisfizo su apetito.

30Pero aún no habían calmado su hambre;

aún tenían la comida en la boca,

31cuando el furor de Dios vino sobre ellos

y acabó con sus hombres más robustos;

¡Dios derribó a los mejores israelitas!

78.18-31:
Ex 16.2-15
Nm 11.4-23,31-35

32A pesar de todo, ellos siguieron pecando

y no dieron crédito a sus grandes hechos.

33Por eso Dios puso fin a sus días,

¡y en un soplo les quitó la vida!

34Si Dios los hacía morir, ellos lo buscaban

y con gran diligencia se volvían a él;

35¡se acordaban de que Dios era su refugio,

de que el Dios altísimo era su redentor!

36Pero con los labios lo adulaban,

y con la lengua le mentían.

37En el fondo, nunca fueron rectos con él,

78.37:
Hch 8.21

ni se mantuvieron fieles a su pacto.

38Dios, en su bondad, les perdonaba su maldad;

más de una vez contuvo su enojo,

calmó su ira y no los destruyó.

39Se acordó de que eran mortales,

¡un simple soplo que se va y no vuelve!

40¡Cuántas veces lo desobedecieron en el desierto!

¡Cuántas veces lo hicieron enojar en el yermo!

41¡Una y otra vez ponían a prueba a Dios!

¡Provocaban al Santo de Israel!

42No traían a la memoria su poder,

ni el día en que él los libró de la angustia,

43cuando realizó en Egipto sus señales,

y sus maravillas en el campo de Soán;

44cuando convirtió en sangre sus ríos

y sus corrientes, para que no bebieran.

78.44:
Ex 7.17-21

45Les mandó enjambres de moscas,

78.45:
Ex 8.20-24
que los devoraban,

y también ranas,

78.45:
Ex 8.1-6
que los destruían;

46dejó que la oruga y la langosta

78.46:
Ex 10.12-15

destruyeran el fruto de su trabajo.

47Con granizo destruyó sus viñas,

y con escarcha acabó con sus higueras.

48Con granizo hizo estragos en sus ganados,

y con sus rayos

78.47-48:
Ex 9.22-25
acabó con sus animales.

49Descargó sobre ellos el ardor de su ira;

los angustió con su enojo y su indignación,

¡con un ejército de ángeles destructores!

50Le abrió paso a su furor

y no les salvó la vida, sino que los entregó a la muerte.

51En Egipto,

78.51:
Ex 12.29
en los campamentos de Cam,

les quitó la vida a todos los primogénitos,

a los primeros frutos de su vigor.

52Dios hizo que su pueblo saliera como ovejas,

y como un rebaño

78.52:
Ex 13.17-22
los llevó por el desierto;

53con mano segura los fue llevando,

para que no tuvieran ningún temor,

mientras que el mar cubrió a sus enemigos.

78.53:
Ex 14.26-28

54Y los trajo a las fronteras de su tierra santa,

78.54:
Ex 15.17
Jos 3.14-17

a este monte que ganó con su mano derecha.

55Expulsó a las naciones de la presencia de su pueblo,

78.55:
Jos 11.16-23

repartió en sorteo las tierras que les dio en propiedad,

y permitió que las tribus de Israel se asentaran allí.

56Pero ellos pusieron a prueba al Dios altísimo;

78.56:
Jue 2.11-15

lo hicieron enojar y no obedecieron sus decretos.

57Hicieron lo que sus padres, y se rebelaron contra él;

¡se torcieron como un arco engañoso!

58Lo hicieron enojar con sus lugares altos;

lo provocaron a celo con sus imágenes talladas.

59Cuando Dios lo supo, se enojó

y rechazó por completo a Israel.

60Se alejó del tabernáculo de Silo,

de su lugar de residencia terrenal,

78.60:
Jos 18.1
Jer 7.12-14
26.6

61y dejó caer en manos del enemigo

78.61:
1 S 4.4-22

el símbolo de su gloria y su poder.

62Fue tanto su enojo contra su pueblo

que los dejó caer a filo de espada.

63Sus jóvenes fueron devorados por el fuego;

sus doncellas no llegaron a oír cantos nupciales.

64Sus sacerdotes cayeron a filo de espada,

y sus viudas no lamentaron su muerte.

65Pero el Señor despertó como de un sueño,

y gritando como un guerrero que ha tomado vino,

66hirió a sus enemigos y los puso en fuga;

¡los dejó avergonzados para siempre!

67Desechó los campamentos de José,

y no escogió a la tribu de Efraín,

68sino que prefirió a la tribu de Judá

y al monte Sión, que tanto ama.

69Edificó su santuario semejante a las alturas,

y semejante a la tierra, que afirmó para siempre.

70Eligió a su siervo David,

al que tomó de los rebaños de ovejas;

71David cuidaba a las ovejas recién paridas,

pero Dios lo puso a cuidar de su pueblo Israel,

de Jacob, que es su heredad.

78.70-71:
1 S 16.11-12
2 S 7.8
1 Cr 17.7

72Y David cuidó de ellos con todo el corazón;

con gran pericia los guió como a un rebaño.